27.2.10

Infidelidad

La poesía me escuece en las manos
como un relámpago fiel y cariñoso.
Me pisa los pies bailando,
me arrastra al final del pozo.
Mis palabras no son mías,
ni siquiera palabras.
-Más que todas las noches:
todas las mañanas.-
Mi aliento, mi sueño, mi vida
y mis escarpias,
me escuecen en las manos
como si ya no fueran mías
mis palabras.

6.2.10

Espero

Espero.
Y espero
callada,
musical,
porque confío.
Confío,
con los ojos cerrados
y con el abismo
y con el tiempo,
sibilinando,
en la palabra
tuya, tú, palabra
dicha en todas las bocas.


Confiar
es te acompaño y tengo fe
a pesar de todas las bocas
y a pesar de todas las guerras
y a pesar de toda ironía
en la persona.
Esperarte:
creer que me acompañas
y tienes fe en mí,
a pesar de todo,
a lo lejos.
Tener fe: no tener nada
y sin necesitar tampoco nada,
confiar en que se tendrá todo.
Acompañarte sin que estés:
escucharte en cada música
y pensarte, lejos del mundo,
en silencio, lejos y aquí.


Decía, pues, que espero.
O al menos, que quizá
esperando en cualquier estación
el chaparrón que me devuelva
al mundo, a vivir, a ti,
espere.

M.