31.12.09

Propósitos de año nuevo

Viendo los del año pasado, dentro de lo que cabe, sorprendentemente los he cumplido casi todos. De hecho, todos los que no dije por compromiso. Así que ahora mismo borro los repetidos, que sé que haré cuando me dé la gana. Y algunos los dejo en cuarentena.

Como cada año, pero nunca igual.
¡Probablemente no encontremos el camino, 
pero nos sobrarán las ganas de volar!


  • Ser capaz de materializar algún proyecto (el que sea).
  • Renovar de nuevo la beca (y por última vez).
  • Continuar aprendiendo a cocinar. 
  • Independencia... emocional, económica. ¿Mucho pedir?
  • Tomar consciencia del tiempo y de cómo lo empleo. Emplearlo en cosas un poco más útiles. Pasar menos tiempo delante del ordenador.
  • Continuar investigando con la curiosidad de siempre renovada.
  • Cuidar, o continuar cuidando, a las personas más cercanas a mí.
  • Ser capaz de atreverme y probar.
  • Leer mucha más literatura y el mismo número o mayor de libros sobre educación. Leer poesía.
  • Sacar todo el partido que pueda de los 10 días de prácticas. Seguir con mis incursiones varias en las escuelas y colectivos que me interesan, a modo de trabajo de campo.
  • Seguir con la tónica que tenía hasta ahora de la autoevaluación, el esfuerzo y el orgullo por el trabajo bien hecho.
  • Seguir (más) con la tónica de compartir con los demás todo lo que pueda ser útil.
  • Que no me asuste el surrealismo, ser capaz de pedir, emocionarme, motivarme, ilusionarme, seguir.
  • Depender menos de la palabra escrita para ser capaz de expresar sin miedo. Ganar confianza.
  • Confiar, ofrecer, regalar, disfrutar al máximo, atreverme, aprender, reír, ser feliz.
  • Perdonar(me) el pasado, vivir el presente y seguir soñando con el futuro. No salvarme.



Feliz 2010

30.12.09

Espero curarme de ti en unos días.


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Jaime Sabines




Estrenamos etiqueta...

29.12.09

Una vez más

una vez más
oigo hablar de alguien que va a
sentar la cabeza y
poner manos a la obra,
pintando, escribiendo o lo que sea,
en cuanto instalen una luz
mejor,
o en cuanto vayan a otra
ciudad,
o en cuanto regresen del viaje que
han estado planeando,
o en cuanto...

es así de sencillo: no quieren
hacerlo,
o no pueden,
de otro modo notarían una
quemazón infernal
que no podrían dejar de lado
y "pronto"
se convertiría de inmediato en
"ahora"


[C.Bukowski]

Gracias, Aïda. Seguramente que me descubras estas cosas es una de las principales razones por las que sigo entrando en Facebook :P

26.12.09

Los rosales de Rosario

Lunes, siete de la mañana. El barrio se despierta perezosamente, un amanecer más. Un ligero rayo de sol ha rasgado con descaro el pétalo de una flor, casi logrando arrancarle un bostezo. Algo más allá un pajarillo ha mostrado curiosidad por una amarilla, y pocas fracciones de segundo más tarde se ha espantado al ver un ser de proporciones titánicas que avanzaba estrepitosamente de camino a la rutina.
Ese ser era yo. Y, claro, el pájaro no era el único interesado por las rosas. Es lógico, son un milagro.
Parece que el cielo brille distinto hoy; que sea más azul, y de un azul más nítido; que los huesos no sean tan fríos, ni la curva que cada día me acerca más a esta tierra mía, tan curvada; que el día se haya desentumecido como deshaciéndose con movimientos ágilmente jóvenes del polvo y penurias de siglos pasados pintados en el

cielo


no existe y es difícil pensar en la eternidad. Lo espero. Lo veo morir lentamente cada día. Con parsimonia, como hace y hacía todo. Aunque ya no veo, ni oigo, ni huelo, solo siento, solo soy. Soy el crujir del somier cuando se levanta. Soy el crepitar de los fogones, ay, yo que en vida le insistía poner una vitrocerámica, uno de esos chismes modernos que lo hacen todo solos, Manuel, menuda joya. Soy sus manos temblorosas buscando una cerilla, tanteando para lograr colocar la correa a Tunia, pobre Tunia, pobre animal, tan vital y joven pero tan anciano y con la responsabilidad de mantenerle en vida hasta nuestra primavera eterna, y que Dios se lo pague. Soy cuando Petunia, mi Tunia, nuestra Tunia, ladra sin motivo alguno. Soy cuando estoy con él, y estoy con él en sus últimos suspiros, risas, llantos y sueños terrenales, para seguir con él la eternidad. Soy la esencia de lo que fui en vida, qué extraña palabra, vida, qué absurda. Pero, sobre todo, soy esos rosales. Aquellos

rosales

que plantamos juntos, Rosario y yo, siguen creciendo y muriendo. Los suyos cada día son más bellos, más exuberantes, como lo fue ella en vida, y en cambio los que yo planté parece que se mueren conmigo. Pero son tan hermosos... no hay nadie que pase sin fijarse, son un orgullo, un manantial de vida y de serenidad para este viejo cansado y somnoliento. El resto del jardín continúa como cada primavera. Y, desde que la conocí, es mi primera primavera sin mi

flor

de té. Recuerdo que me llamaba flor de té, porque decía que eran pequeñas y blancas y puras como era yo cuando me conoció, que parece que hace mil siglos de eso y aun recuerdo aquella promesa que nos hicimos de no separarnos jamás. No sé cómo son las flores de té. Tampoco me gustaría que pensara, “Rosario me ha abandonado”, no, no, y espero no lo sienta así, porque eso haría mi esencia más volátil y quizá nunca lo encontraría de nuevo. Y él podría de nuevo darme la

vida

son solo palabras, pensamientos, una absurdidad, como una broma, sólo eso. Estoy seguro. La vida sin ella no es vida, lo demuestran mis rosales que se marchitan muy a pesar de la primavera. Pero la mañana es tan clara que no quiero pensar. El agua resbala sobre los pétalos formando cúmulos que nosotros llamamos gotas, que si vinieran de un ojo serían lágrimas y si vinieran del cielo serían lluvia, y por eso es todo tan absurdo, una gota es una gota, una vida es una vida y si la suya no está conmigo, la mía es un 

vacío

eso es, ese era mi gran temor a la muerte. Un vacío. Que no “fuera” nada. Y es mucho más sencillo que eso. Antes “era” porque acariciaba, reía, lloraba, degustaba, escuchaba o silbaba. Ahora simplemente “soy”. Esa es la primera señal inequívoca de que nos morimos: que nos limitamos a ser. En vida hay que hacer más cosas, la vida es bullicio, es una lucha constante, cuando solo eres, no eres, estás muerto. La

muerte

ya no me atemoriza con su larga capa negra y sus largos dedos como la nieve, que en mi imaginación no eran dedos sino afiladas y arrebatadoras garras sobre la piel blanca, blanca. La tierra, la tierra con mayúscula, es la que me llama y no la minúscula muerte. Me clama el azul de la mañana, el olor de la vida despertando –desayunar, vestirse, ir a trabajar, soñar, en ese orden-, la vitalidad del agua que se escurre entre mis apergaminadas manos, como la vida misma. Los rosales ya pueden vivir. Juntos,


“somos” juntos.

Tú eres,
Yo soy,
Nosotros seremos.


Siempre dos rosales que se abrazan,
los rosales de Rosario.
A mi abuela.

Basado en hechos reales. 

9 de mayo del 2007

Les ombres blaves (o els records d'una infància feliç)

Les ombres blaves! –dèiem-, ja es l'hora de les ombres blaves!
Ho recordo com si fos ahir. L'hora de les ombres blaves; això era el principal objectiu quan anàvem al parc a l'estiu. Ens hi estàvem fins tard: fins l'hora de les ombres blaves.

La tarda començava després de l'hora forta de sol. En aquell espai de temps, la meva amiga feia la migdiada. Jo no feia la migdiada perquè no m'agradava dormir de dia; així que veia la televisió o jugava amb els pares. Després, la mare i jo baixàvem al carrer. Anàvem a trobar la Meritxell, la meva amiga, i au! Cap al parc. No érem pas les úniques que anàvem al parc; la mare es trobava amb les seves amigues i, vinga a xerrar!
Els nens solien jugar a pilota o bé amb els patins, o la bicicleta. A la Meritxell i a mi ens agradava anar als gronxadors i hi estàvem allà gairebé tota la tarda.
Imaginàvem que estàvem dins uns gran vaixell. Uns dies hi havia tempesta, altres l'aigua estava tranquil•la. Però la sensació de l'aire a la cara i el constant puja-i-baixa de les "onades" eren sempre els mateixos. Altra temporada ens agafà per fer veure que estàvem dins un videojoc; i vinga a córrer d'aquí per allà, fent veure que passàvem de pantalla.
Quan el sol s'amagava i fèiem veure que les faroles s'enamoraven de la Lluna i era per això que es posaven vermelles, llavors era l'hora de les ombres blaves.
Els nens de la pista, amb pilotes i bicicletes, es retiraven a causa dels mosquits. Les mares es queixaven; si que n'hi ha, de mosquits, aquest any! -deien, encara que, mosquit amunt mosquit avall, tots els anys n'hi havia els mateixos. Per nosaltres els mosquits no eren problema; teníem repel•lent. El més important, les ombres blaves.
Tampoc eren res de l'altre món. Però per a nosaltres eren uns minuts màgics del dia, quan el Sol i la Lluna es saludaven i les faroles es posaven de color rosa... Perquè a la llisa pista, les nostres ombres tenien un color blavós, i ens agradava la màgica idea que algun dia potser es tornarien verdes o alguna cosa semblant. Eren només uns minuts; després, les mares ens cridaven, dient que havien de fer el sopar, que encara ens havíem de banyar, i que deixéssim les ombres blaves per l'endemà. Això eren les ombres blaves; com el comiat del dia.

Després, a casa, si hi havia temps, la mare em deixava banyar-me amb molta escuma abans de sopar. El sopar era bo, però no sempre m'agradava el que hi havia.
Abans d'anar a dormir, la mare, o jo mateixa, llegia un llibre. I em dormia amb la molta calor de l'estiu, pensant en ombres blaves que ballaven amb princeses entre l'escuma, en un capvespre on es veia la Lluna plena amb tot el seu esplendor, el Sol s'amagava i les faroles estaven vermelles.
Tan de bo tornessin aquells moments, quan perseguíem les ombres blaves per tot el parc, quan dansàvem dins vaixells a l'intempèrie, quan encara no tenia una germana petita que estigués pel mig com el dijous!

I què en queda, de tot allò? Què en queda, dels records de la infantessa?
Potser… potser en algun lloc sota terra hi ha un homenet que guarda tots els records de la infantessa en cambres de seguretat. Potser tot allò no es perd per sempre entre les cortines on un dia es va perdre la primera dent. I per què no? No narren les històries de pirates sobre tresors enterrats sota terra? Tan de bo sigui veritat, i els records de la infantessa no es perdin darrere cortines que amaguen capvespres de misteri perseguint un somni –una ombra blava en un vaixell al mig del mar; tan de bo aquell vaixell continuï navegant i desembarqui en una illa perduda, i un homenet s’encarregui de deixar sota terra, ben guardats, els records de la infantesa…


M.
2005

La cenicienta (versión)

PENSAMIENTO de Cenicienta:
Gris. Ese color que no dice nada: que no es alegre, ni lo oyes gritar, ni siquiera se lo oye lamentar por ser negro, ni hay tampoco en él el fulgor de un rayo en clave de sol, porque en el gris solo encuentro el silencio callado de la resignación. Ese es el color de mis ropas, cuyos colores antaño cantaban de puro contento afinadas arias; cuyos colores eran antes vivos, danzarines, risueños y relucientes, recién descubiertos apenas. Y resulta una paradoja que estén así
por la lumbre de la chimenea,
fuego que das la vida,
la vida me quitas,
fuego que das la luz,
la luz me has robado,
fuego que das calor,
colores fríos devuelves
si vivos te los he prestado.
¡Gris ceniciento que me arropas cada día!, te mancharía de color rojo odio sangriento si no fuera porque si mi plan funcionara éste azul sería.
CENICIENTA (aparte, para sí):
Ato cabos... ato cabos...
CENICIENTA (a la madrastra):
Barro el suelo,
lavo platos,
no hay consuelo,
hago camas.
Me desespero:
enciendo llamas
y me esmero.
¿Qué más quieres?
Tu criada no soy,
ni siquiera noble eres,
al baile yo no voy
y sí tus hijas, felices
con sus joyas y vestidos
esperan comer perdices
con sus futuros maridos
de la más alta nobleza.
MADRASTRA (para sí):
Si digna no la creo de bailar con su alteza,
ni tampoco su padre, ¡por mucho que ella ladre
no irá a palacio a codear a la realeza!

CENICIENTA (para sí):
¡Hablaré con mi madre
para que arregle tal bajeza
pues no lo hace mi padre!

(Escenario: en el jardín, cerca de un gran cerezo)
CENICIENTA (al árbol, dirigiéndose a su difunta madre):
Cierto sastre ronda la mi casa
que cierto baile ronda embocado
en ciertas bocas de mis criadas
futuras; cierto baile encaminado
a final feliz de cuento de hadas
con su real azul, su palacio hadado.

Ser del reino flor anhelo como sea
mas criada soy de nadie y odisea
como esta no quisieras que sufriera
en tu vida ni en tu muerte postrera.
Ayúdame a ser, madre, lo que tú no fuiste
-princesa y flor- porque de la vida huiste.

NARRADOR: 
Ya las hojas vacilan, creciendo y en respuesta
de su madre le hablan: a ayudarla está dispuesta.

SASTRE:
Perla, oro, primavera y flor, su madre era
rodeada siempre de una dulce aureola
de olor dulzón, más era del cielo, un ángel era
que a su hija amaba, como ama el mar a la ola;

envolviéndola en su regazo. Como si fuera
su más grande tesoro la arrullaba. Sola
la dejó sola, antes de que el día amaneciera.
Se fue, blanca y temprana. Y sola, la dejó sola.

Y a mí, su cultura y cuidarla hasta que pudiera.
Un vestido anhela su mirada cenicienta
un vestido azul tal como si hecho de mar fuera,

su mirada murió cuando su madre muriera.
Para bailar con su realeza, Cenicienta,
el vestido. Mas del reino, flor... Ya su madre era.

CENICIENTA:
Se aproxima ya el día:
oigo sus pasos pesados que vienen
y risas y alegría;
mas aun mis pies no tienen
en qué envolverse. El olvido temen.

Oigo la mañanilla
que llega ligera, alegre, cantando
viene la lucecilla
la tierra iluminando.
Y mis pies, fríos; y mi cuerpo, helando.

Sin acabar mi atuendo
¿Cómo he de ir al baile? ¡Aún vida gris soy!
Sastre bobo, estruendo
a tu casa siendo voy:
gran tormenta habrá
si no hay vestido hoy.

SASTRE:
¡Cuánta preocupación veo!
Tan bello rostro, señora
no se debe preocupar
que el vestido en justa hora

estará esperando en casa
confíe, reina de aurora,
que el mejor lo ha de bordar
de fino hilo de oro que honra

la elegancia de su dueña
y ricas telas -pues tocan
la más blanca piel del reino-
de azul mar, pero sin rocas.

ÁRBOL:
Entre cielo y tierra me hallo
triste vida me tocó:
muerta estaba

y entre ambas a caballo
de una vida y otra estoy:
ella, esclava

de su hogar y sin hallar
forma alguna de impedirlo
hija o madre.

A mis raíces hablar
sin las hojas oírlo
aunque ladre

es su cruz eterna abajo
y maldición en tierra:
no escucharse.

Huir quiere del trabajo:
su conciencia pura entierra
por marcharse.

Amor madre-hija es
el mayor de los amores
viva o muerta:

Ya crece tu traje, ¿ves?
El mejor de los mejores:
Una puerta

a la realeza: ¡Fuera
escoba y trapo, que ahora
limpie ella!

Hermoso vestido era
y crecía en justa hora.
La doncella

ya su piel de luna viste
ya sus pies de fino cristal.
Se va, y grita:


“Madrastra, tú te reíste
ahora probarás tu final
por maldita.”


Y a lo lejos marcha Cenicienta, con su traje,
sorteando obstáculos, a buscar un pasaje
hasta el cielo del “y vivieron felices” Brilla
tanto su vestido que incluso a la Luna humilla
cuando la ve pasar. Y baila toda la noche
hasta que se cansa de bailar. Y pide un coche
de caballos que la lleva al hogar. Pero el enredo
claro, está en el zapato, que el príncipe ha de buscar,
todos el cuento saben como zapato al dedo...
¿no es verdad?
M. 
2006

La formigueta

GENT.

Gent,

gent anònima,
gent anònima que no...
gent anònima que no té res,
gent anònima que si desaparegués...


deixaria un buit,
i res més.

Gent anònima
com formigues que...( què ?),
formigues que des de la petitesa
volen menjar-se el món, tan gran, tan gran,
tan gran, que...


(Deixaría jo un buit
si marxés?)

Gent, formiguetes, i el món tan gran, tan gran
i la Lluna, tan i tan lluny, i la formigueta
pobreta, preocupadeta, preocupadeta,
perque és tan petiteta, tan petiteta,
que dins sa boqueta remenudeta
no hi cap ni un gra de blat...
formigueta, formigueta,
el món és massa gran,
potser no hi cabrás.

(Deixaria jo un buit,
si marxés...?)

M.

2006

Una mañana de verano

Caminas frágil…
¿por qué tiritan tus piernas?
¿por qué te tiembla el alma?
¿el porqué de tus lágrimas
lo sabe quizá la mar salada?
Te acercas a ella, -la mar sabia-
te acercas a ella, tirita el paso
tirita el alma, y ella es salada
por cada lágrima derramada
te mira, la miras
y
nadie
dice
nada,

tirita el alma frente a la mar salada.

-¿Por qué lloras, mi niña?-
-¿Por qué lloras, mi alma?-

M.
¿2006?

Dolor

Ser de luz
sin prisión, sin cuerpo...
Pequeña niña de agua
que sueña ser viento...

Rayo de luna,
inalcanzable en el tiempo,
efímero sueño,
incorpóreo silencio.

Despierto de un viaje
tortuoso, misterio.
Despierto en la cárcel
que es hoy mi cuerpo.

Dolor, eterno y mío,
¿ya vienes a mí de nuevo?
ni te quiero, ni te sueño,
no te quiero ver conmigo.

Frágil.
Las rejas de mi prisión no son otras que mi piel.

Débil.
Las normas me las impone mi propio cuerpo.

Quebradiza.
Así me siento en cada amargo despertar.

Efímera.
Como siempre supe que sería.

Fugaz.
Como las estrellas,
los ángeles,
la luna,
vida.
Yo.

Caigo, y hoy deseo ser viento,
ser brisa que acaricie
su pelo…

Como gotas de lluvia, cataratas,
ni entienden, ni son,
caen.
Así,
yo.

Duele, duele vivir; literalmente.
Duele no saber ya si sientes
o si eres, simplemente,
el dolor de un cuerpo
vivo por fuera
y por dentro
muerto.
(¿Yo?)

M.
¿2006?

Un grito atrapado en la rutina

Los días vienen y van, pasan, se marchitan y sufren la dulce agonía de morir en los labios de los enamorados, que quieren parar el tiempo; se cuelan entre los poros de la piel y la golpean, zozobrándola con esmerado ahínco, urgentes, suspirando, sollozando y gritando... Es un grito sutil que sólo puedes intuir, el grito que nadie oye, gritan: ¡Agonizamos!, y nadie se percata de ellos, suplican con lágrimas en sus ojos ciegos, nos rascan la piel y las entrañas, insistentes, nunca tienen suficiente..., nos roban los mejores momentos, nos sacuden en su torbellino pasar, dan vueltas alrededor nuestro como buitres, se apropian del rojo de los labios, maltratan las rosas desvalidas, arrancan las uñas de la carne y separan la carne de los huesos, ¿por qué nadie hace nada?, que se callen, ¡que se callen!, ladrones de cantidades ingentes de moléculas de lágrimas y tensiones de sonrisa, pasean por nuestras calles devastándolas, vuelcan nuestras ciudades sobre los ríos del mundo como una niña su casita de muñecas, y nunca tienen suficiente... También irán por ti, y por ti, y por ti, días malditos repletos de sueños, repiqueteando en las ventanas de tu cuerpo, ¿te imaginas?, se instalarán en ti, en tu cara, en tus manos, en las diminutas venas de tus muñecas, dejarán su aliento en tu rostro y te abrazarán hasta ahogarte, sacudiéndote con fuerza lenta y violenta, asustándote te mirarán a los ojos pero no podrás verlos porque cuando quieras darte cuenta de que existen te habrán devorado los huesos y serás uno de ellos...

M.
11 de enero del 2008

Palabras encadenadas a la fuente

Llora. La fría y dura piedra
llora gotas de frío hielo y duro
camino de piedras frías y duras
lágrimas de despedida heladas
por el tiempo frío y duro
como el hielo duro que llora
la fría y dura piedra de lágrimas
que lloraron los despedidos, duros
como el hielo frío que llora
la fría piedra cuyas lágrimas duras
se resquebrajan y caen llorando
frías lágrimas a su vez.








La piedra ladra.
Dura.
Y feroz.
Como el frío
de una lágrima
de despedida.

M.
27 de diciembre del 2007
(¿ya han pasado dos años desde que escribí esto?)

Un globus

Un globus. Veia la seua panxa com un globus gran i rodó, blanc, amb un forat quasi il•lògic al bell mig. Sons llavis brillaven i s’hi passà la llenguota de gat mentre els ulls feréstecs i intel•ligents estudiaven la presa. No volia que se li espantés: feia veure que l’estimava. Per això hi havia l’altre globus: parafernàlia, pensà. Plàstic suat, llefiscós, al voltant d’un altre globus encara més suat. La presa sentí ganes de vomitar i es marejà quan li va veure els talls dels braços. Tot li semblava absurd. De sobte, el globus s’havia fet poderós, ràpid i animalitzat, impossible de foragitar, i volgué cridar mentre se li entaforava a les entranyes. Era conscient d’ella mateixa, imaginant-se com un altre globus, sobre d’ell, però afeblit i espantat, ple de sang que sentia com si piqués les parets de ses venes anunciant que ho deixava tot. Volia oblidar-se dels globus. Volia oblidar-se de tot, volia que el globus blanc que pujava i baixava com la granota de la fira, també blanca, volés lluny i es punxés amb una de les roques. Sentia la ferum de mar i s’hi sentia propera, volia arribar-s’hi, rentar-se, s’estava tacant. I una taca vermella, grossa, havia desvirtuat el blanc neu verge del globus. El globus petit i allargassat es desinflava ple de blanc suat i llefiscós. Ella s’incorporà lleument mentre la imatge d’un globus dels que s’escapaven de les mans dels nens a la fira, deixant-se anar de pressa i enlairant-se ben lluny, ben lluny, li omplia el cervell. Una cama la colpejà al pit.

Un globus flotava a l’aigua.

Havia guanyat.

M.
17 de diciembre del 2007

El perro muerto en la cuneta

Escribí esto un día que mi profesor de filosofía me habló de Thoreau, de Walden. Me dijo: "Thoreau es el perro muerto en la cuneta de la Filosofía: todo el mundo sabe que está ahí, pero nadie quiere mirarlo. Y aun así, siempre es irresistible echarle un vistazo y apartar la vista enseguida, con repugnancia, sí, pero con fascinación." Y yo fui repitiendo estas palabras mentalmente hasta que pude repetirlas al llegar a casa, sólo porque me parecía curioso tenerlas. Aunque más curioso aún resulta que ahora me cruce a ese profesor por la facultad y no me reconozca.

Nadie quiere mirar
el perro muerto en la cuneta.
¿Quién podría querer mirar
el perro muerto en la cuneta?
Pasamos de largo,
niño, no mires eso,
pero el perro seguirá en la cuneta.
A todos nos da lástima
el perro muerto en la cuneta,
pero, ¿quién puede hacer algo
por un perro muerto en la cuneta?
Nadie estudiaría
el perro muerto en la cuneta,
todos ignorarán
el perro muerto en la cuneta.
Pero todos sabemos
-o todos ignoramos-
que el perro muerto en la cuneta
somos cada uno de nosotros.
Nadie quiere mirar
el perro muerto en la cuneta.
¿Quién podría querer mirar
el perro muerto en la cuneta?
Todos sienten lástima
por el perro muerto en la cuneta.
No se puede hacer nada
por el perro muerto en la cuneta.
Nada puede hacerse.
Todos somos ese perro en la cuneta.


(A JL)

M.
3 de diciembre del 2007

Escalofriante

Escalofriante
es una palabra
que se te resbala
entre los labios,
cae lentamente
rozando tu garganta,
haciendo vibrar
las cuerdas vocales
en un grito
inesperado
que chirría
entre los dientes.
Es escalofriante
el escalofrío,
y escalofriantes
la tiza y la pizarra
cuando quieren;
escalofriante
el sudor frío
y el frío crujiente
de una bizarra mirada;
escalofriante
la palabra
escalofriante
porque no quiere decir nada
pero habla;
escalofriante
cuesta abajo
la espina
dorsal
porque no se acaba
hasta temblar
o desmontarte;
escalofriante
el cosquilleo,
escalofriantes
los sentidos,
y escalofriante
tu mirada
crujiendo,
pataleando,
chirriando
entre mi pecho y mi espalda,
pared y espada,
tiza bizarra
que le grita
a la pizarra.

...Escalofriante.

M.
23 de septiembre del 2007

Inconcluso... o no

Gente. Arriba y abajo, siempre con prisa, siempre buscando algo que no saben bien qué es. Gente es una palabra vacía, con una sonoridad pésima, que connota justo lo que esa señora sentada en aquel banco en una estación de trenes de cualquier gran ciudad del mundo lleva escrito en su mirada cuando la dirige hacia las manadas de gente, que se desplazan por los andenes movidas por una mano invisible: estáis vacíos, sois sólo una cáscara

Curioso, el fenómeno de la connotación. No personas sino gente, no mujer sino señora. Apasionante.

Esta es tan solo una historia de tantas historias... El narrador ubica al lector, le presenta su personaje (una señora), al que sitúa en un lugar (una estación de trenes de cualquier gran ciudad) y, a continuación, le explica qué es lo que diría un libro de texto sobre todas esas líneas. El narrador es, por lo tanto, otra cáscara. Esto representa un grave problema a la persona que tenga este cuaderno entre sus manos. Significa que deberá pensar por si misma y no dejarse llevar por la corriente que le marque un narrador vacío y pedante...


M.
25 de junio de 2007
(si alguien quiere seguirlo, puede)

Lágrimas

I. Introducción.

Una lágrima no es más que una condensación de moléculas de tristeza. Sabe que puede caer en cualquier momento, en cualquier lugar, quizá tan, tan hondo, que como única compañía sólo tenga los restos mortales del vaho del primer suspiro de vida que habitara la Tierra hace miles de millones de años...
Una lágrima que existe para ser triste no puede esperar nada más que tristeza de la vida. Nadie espera nada más que eso de una lágrima. Que caiga.

II. Nudo.

Si cierro los ojos soy lágrima.
Resbalo cuesta abajo, siempre abajo.
Caer, caer, caer es lo que prima...
Parad el mundo ahora, yo me bajo.

Soy lágrima y mi soledad estima
estar nosotras solas aquí abajo,
abajo, a nadie importa ni la rima
ni amor, salud, dinero ni trabajo.

Esto es vivir, ser apatía pura.
Que de puro apático moriremos,
si nada importa, por morir luchemos.

Esto es sentir, y la existencia es dura.
Porque no haya otra vida rezaremos
no querremos salvarnos luego, oremos.

III. Desenlace.

Las lágrimas cierran los ojos y se desparraman...

M.
16 de junio del 2007

Luego dirán que la vocación no existe

Castillos en el aire

Quiso volar igual que las gaviotas,
libre en el aire, por el aire libre
y los demás dijeron, "¡pobre idiota,
no sabe que volar es imposible!"


Mas él alzó sus sueños hacia el cielo
y poco a poco, fue ganando altura
y los demás, quedaron en el suelo
guardando la cordura.

Y construyó castillos en aire
a pleno sol, con nubes de algodón,
en un lugar, adonde nunca nadie
pudo llegar usando la razón.

Y construyó ventanas fabulosas,
llenas de luz, de magia y de color
y convocó al duende de las cosas
que tiene mucho que ver con el amor.

En los demás, al verlo tan dichoso,
cundió la alarma, se dictaron normas,
"No vaya a ser que fuera contagioso..." 

tratar de ser feliz de aquella forma.

La conclusión es clara y contundente,
lo condenaron por su chifladura
a convivir de nuevo con la gente,
vestido de cordura.

Por construir castillos en el aire
a pleno sol, con nubes de algodón
en un lugar, adonde nunca nadie
pudo llegar usando la razón.

Y por abrir ventanas fabulosas,
llenas de luz, de magia y de color
y convocar al duende de las cosas
que tienen mucho que ver con el amor.

Acaba aquí la historia del idiota
que por el aire, como el aire libre,
quiso volar igual que las gaviotas...,
pero eso es imposible..., ¿o no?...



Alberto Cortez

24.12.09

Ahora sin red...

Es bien cierto que no hay nada seguro en esta vida. Después de fallos, errores, decepciones y reinvenciones, de reedición de la memoria y omisión de datos con alevosía -datos que, por supuesto, siempre resurgen, ¡qué caprichoso es el cerebro!-, sólo queda aferrarse a esa frase que siempre repite mi padre: "¡Nunca des nada por supuesto!", fruto -con seguridad- de la experiencia.

Seguiré siempre lanzando palabras al vuelo, aun cuando "todo lo que tires a Internet volverá 10 años más tarde", con la misma obstinación con la que empecé esta aventura de ser yo hace tres (casi cuatro) años, con la misma determinación de querer encontrarme buscándome por dentro, por fuera, por todas partes. Pero algo ha cambiado. ¿Dónde? No lo sé. Este año tengo la sensación, por otra parte subjetiva, de que han fallado tantas cosas que es inocente creer que crecer iba a tener algo bueno. Pero sí.

No será la primera vez... pero después de introspecciones de todos los colores, me he prometido (por fin) a mi misma seguir sin más metáforas, sin más redes de apoyo que las propias. Hasta ahora sabía que tenía que avanzar hacia algún lugar, pero no sabía cómo ni hacia dónde. Ahora ya sí. ¡Así sí se pueden tomar decisiones! ¿Siguiente?

21.12.09

El peso de las alas.

You love someone, you open yourself up to suffering, that's the sad truth. Maybe they'll break your heart, maybe you'll break their heart and never be able to look at yourself in the same way. Those are the risks. That's the burden. Like wings, they have weight, we feel that weight on our backs, but they are a burden that lifts us. Burdens which allow us to fly.

La gente dice que sólo se vive una vez. Pero la gente se equivoca en eso, igual que se equivoca en todo. (...) Cuando amas a alguien, te expones al sufrimiento. Esa es la verdad. Quizá esa persona te parta el corazón, o quizá tú se lo partas a ella y no puedas volver a verte de la misma forma. Esos son los riesgos. Ves a dos personas y crees que son tan para cual, pero no pasa nada. La idea de perder tanto control sobre la felicidad personal es insoportable. Esta es la carga. Al igual que las alas... tienen un peso, un peso que notamos sobre la espalda, pero son una carga que nos levanta, una carga que nos permite volar.

Texto: último capítulo de la cuarta temporada de Bones

Dentro y fuera

El aceptarse a sí mismo, al que nos prestamos, parece a primera vista algo arriesgado. Nos lanzamos a un viaje de descubrimiento para el que no existe mapa alguno. Lo primero que quizá notemos es que a través de los años sólo hemos conservado una vaga noción de nuestra verdadera naturaleza y que apenas tenemos una idea acerca de lo que queremos ser en realidad. Todas las nociones están teñidas en mayor o menor medida por una influencia cualquiera desde afuera. Quizá nos asalte la duda acerca de si podemos confiar en nuestra voluntad, de si es demasiado débil, de si está condicionada desde fuera o es admisible. Plantear todas estas preguntas y otras que puedan surgir hacia dentro y no hacia fuera, y esperar la respuesta desde dentro en vez de desde fuera, quizá nos parezca un cometido arriesgado que promete poco éxito. 
Aun así, es una antigua sabiduría que sólo llegamos a realizarnos a nosotros mismos, a reverenciar la vida y a amar al prójimo si nos aceptamos a nosotros mismos. (...) En la multiplicidad de analogías que nos unen a los adultos con los procesos de desarrollo de los niños (con ello no me refiero a que fortalecemos 'al niño que llevamos dentro' sino que nos aceptamos como adultos) para mí ha adquirido una importancia relevante esta actitud de probar e incluir errores y aparentes fracasos en mis descubrimientos. En lugar de reprimir los sentimientos y pensamientos que surgen constante e involuntariamente en mí, puedo decidirme a aceptarlos aun cuando me parezcan absurdos, feos o peligrosos. En lugar de buscar el silencio o el vacío interior para acabar con todo aquello que me pesa, como los 'viejos patrones', puedo enfrentarme con valor y amor a todo aquello que viene desde dentro. (...) En lugar de tomar 'distancia' puedo permanecer 'conmigo'' en medio del acontecer y percibir cómo esto fortalece las membranas. Disminuye la sensación de indefensión e inseguridad, y aumenta la confianza de que la vida misma me toma del brazo para llegar allí adonde en realidad quiero ir y para convertirme en la persona amante e inteligente que de hecho quiero ser.


WILD, Rebeca. Calidad de vida.

100% Recomendable.

17.12.09

El equilibrio es imposible

Confía en mí, ¿nunca has soñado poder gritar? Es horrible el miedo incontenible. Entonces ven, dame un pedazo, no te conozco cuando dices qué felices, qué caras más tristes... No te veo, es mejor, ya lo entiendo ahora, ya no me lamento, yo sigo detrás, ¿para qué?, si cada vez que vienes me convences...


Gracias, Aïda, no la conocía ;)

13.12.09

Crecer, claro.

Buscas una cierta estabilidad, algo en que ocupar tu tiempo. Te decides, empiezas, pones todo tu empeño en ello. Y un día, un tiempo más tarde, descubres que vuelves a estar en la situación inicial. Sabes que tienes todos los recursos al alcance de la mano. Sabías que el momento acabaría llegando de nuevo. Pero, aun así, valoras todas las posibilidades a las que puedes acceder y (aunque es cierto que estás un paso más adelante) todo te sigue pareciendo lejano y ajeno. Has dado un paso más que también te acerca a todos los caminos que te alejan de lo que realmente quieres. Tienes claro lo que quieres hacer y, aun así, dudas. Enhorabuena: acabas de encontrar el límite entre donde acaba tu mundo y donde empieza el vasto y ancho mundo de la vida real.
Sólo quiero ir más allá, 
sólo quiero que esta herida se prenda, 
ser el humo que al final
escapó de lo que existe 
por ver qué hay detrás, 
más allá...
(Vetusta Morla)

7.12.09

Una de Ángel González

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano,
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles
Ángel González

El león y la gacela

De rodillas ante miedos 
del mundo
viejos y jóvenes, 
nuevos y cíclicos

clamando que venga 
la mano del olvido
a rescatarme.
Agazapada, esperando
león y gacela,
gacela o león,

sin saber quién soy
de los dos.
Jangada paradójica
y salada.



Martes con mi viejo profesor

"La cultura que tenemos no hace que las personas se sientan contentas de sí mismas. Y uno ha de tener la fuerza suficiente para decir que si la cultura no funciona, no hay que tragársela (...) Son muchas las personas que van por ahí con una vida carente de sentido. Parece que están medio dormidos, aun cuando están ocupados haciendo cosas que les parecen importantes. Esto se debe a que persiguen cosas equivocadas. La manera en que puedes aportar un sentido a tu vida es dedicarte a amar a los demás, dedicarte a la comunidad que te rodea y dedicarte a crear algo que te proporcione un objetivo y un sentido (...) ¿Recuerdas lo que te dije de encontrar una vida llena de sentido? Lo escribí, pero ahora lo puedo repetir de memoria: Dedícate a amar a los demás, dedícate a la comunidad que te rodea y dedícate a crear algo que te aporte un norte y un sentido. Advertirás que aquí no se dice nada de un sueldo. Mitch, si lo que quieres es presumir ante los que están en la cumbre, olvídalo. Te despreciarán de todos modos. Y si lo que quieres es presumir ante los que están por debajo, olvídalo. No harán más que envidiarte. Un alto nivel social no te llevará a ninguna parte. Sólo un corazón abierto te permitirá flotar equitativamente entre todos. (...) Las personas sólo son malas cuando se ven amenazadas, y eso es lo que hace nuestra cultura. Eso es lo que hace nuestra economía. Hasta las personas que tienen puestos de trabajo en nuestra economía se sienten amenazadas porque temen perderlos. Y cuando uno se siente amenazado, empieza a preocuparse únicamente de sí mismo. Empieza a hacer del dinero un dios. Todo forma parte de nuestra cultura. Y, por eso, yo no me la trago"

Martes con mi viejo profesor, Mitch Albom

No diré que es un gran libro, almenos no literariamente hablando, y es imposible leerlo sin quitarse de la cabeza la idea de la típica película lacrimógena de los domingos por la tarde, pero tiene cosas como esta.

5.12.09

Balance

A falta de pocas semanas para acabar el año, empiezo a sentir la necesidad de hacer el típico y tópico balance. Muy en la línea de la segunda adolescencia, si se le puede llamar así, ha sido un año de altibajos. No es que empezara mal: es que era todo confuso y turbio.

Ha habido momentos en que pensaba que resbalaba de nuevo al no poder controlar nada. Han muerto personas. Han pasado cosas terribles. Mi madre ha pasado casi todo el año en el paro. Ha habido sustos. Pero también ha sido mi año en otros sentidos... Me repito respecto del año anterior y es una repetición que espero que continúe algunos años más: he madurado, estoy creciendo y me estoy dando cuenta de ello como nunca. Ha sido un año de reflexionar, de leer, de estudiar duro. El último cuatrimestre del primer curso fue durísimo, o almenos así lo viví, pero me hizo revestirme de una fortaleza que radica más en la serenidad que en las barreras, que me ha ayudado a relativizarlo todo, a darle la vuelta a cada situación y a permanecer incansablemente alegre cuando a otros hubiera satisfecho que me hundiera en una miseria artificial y ficticia.

Por otra parte, también ha sido, paradójicamente, uno de los mejores años en muchos aspectos. Me he visto de repente envuelta en una independencia que no me esperaba y que me ha sentado genial. Y he podido disfrutar de lo que más me gusta: viajar. Mallorca, Barcelona, Madrid, Valencia. He contado con el cariño y la complicidad de gente más o menos nueva en mi vida que me ha demostrado mucho con muy poco. He conocido gente nueva (aunque va en contra del halo de antisocialidad que suele acompañarme, es algo que me encanta). He disfrutado de buenas y nuevas lecturas, de los amigos, de largos paseos, de la piscina y de las cosas sencillas. He cumplido casi todos los objetivos que me había marcado y me he propuesto y alcanzado algunos que no tenía previstos, como el nivel D de catalán. He conocido a una persona que, sin saberlo y sin que aparentemente se dé cuenta, me ha cambiado la manera de ver la vida de la A a la Z. Me he adentrado en campos para mí desconocidos de las relaciones humanas. Y, como para compensar la tensión de los opuestos, también he disfrutado de las lecturas de autobús y de los ratos de soledad como nunca.

Es cierto que la tensión de los opuestos me ha acompañado este año. No ha habido término medio: o muy bien o muy mal, a menudo en un mismo día. Creo que la palabra para definir este año es "intenso". En cualquier caso, ha supuesto un paso más hacia quien quiero ser, hacia lo que quiero conseguir, hacia quién soy en relación al mundo, y eso -en los tiempos que corren- no es poco. Así que, como siempre, y como me resulta natural hacer, extraigo de lo malo, lo mejor (todo lo que he aprendido) y me quedo con lo bueno, para seguir viviendo a pulmón.

D.

4.12.09

Hacerse mayor...

...son pequeños detalles, como darte cuenta de que paulatinamente vas fijándote más en los autores que en los títulos y las portadas de los libros, como no recordar cuándo fue la última vez que dispusiste de varios días seguidos para hacer "lo que te plazca", o como coger un tren y que te deje indiferente. Hacerse mayor es transformarse en el adulto gris del que intentabas huir.

29.11.09

Papiroflexia o paz

Te pasas toda la tarde hablándome de un insecto:
sus élitros, sus membranas, sus ocelos;
intento advertir la relacion entre eso y lo que vivimos,
aunque quizás tu poema sólo trata de volar.



[Juan Andrés García Roman]

No puedo dejar de colgarlo aquí, puesto que me tiene enamorada desde que Taimar lo ha puesto en el Literatorio ;)

Superdotats



Decir que el tema me fascina es decir poco o casi nada. Este es el último documental que he visto. Me dio mucha pena saber que se acababa ya "Psicología de la superdotación", pero, por suerte, pronto empezaremos con "Intervención educativa en alumnos superdotados", que tiene pinta de ser igual o más interesante e insuficiente (nunca hay bastante) que la anterior.

27.11.09

Màgia d'hivern

Doncs sí: la màgia del fred sota la manta, de la casualitat que respira vorafoc, dels dits gelats escalfats en paraules i la imatgeria de la llar i la ximeneia que ningú no té. La màgia d'una espurna als ulls, d'esperar un senyal que mai no ve del tot, del fred de castanya i la guspira de llum, del contrast d'ambients, de la crida a la relaxació i la xocolata desfeta, del recolliment, d'allò petit, de la malenconia gratuïta, de les llums de colors i de l'"és Nadal al meu cor quan somrius content de veure'm", de les pel·lícules massa ensucrades i els escrits a vessar d'adjectius. La màgia dels peus freds i l'escalforeta al cor, la màgia que ve de puntetes, sense fer soroll, i que cada hivern pica la porta per sorprendre'm de nou, avui ha aterrat a casa meva perquè sí, i dubto que me'n pugui desfer fins que la causalitat dicti que comença la primavera.

Decisiones por tomar

Estos días me inundan un montón de sensaciones que parece que hayan llegado sin avisar, cargadas de maletas, para quedarse. Tras días letárgicos y de inactividad aparente, días de esos grises, parece que las cosas vuelven a tomar rumbo. Quizá sea cierto que, cuando algún asunto de especial relevancia entra a en ese espacio clave y diminuto entre una ceja y otra, es inútil intentar que piense en otras cosas. O almenos no suele ser así hasta que recupero esa ilusión de control ficticio que me permite mantener abiertos tantos frentes como expectativas. Mi madre me suele decir que no necesito hacer ejercicio para quemar calorías porque las quemo pensando: empiezo a pensar que, como todas las madres del mundo, tiene razón.

Bajar al llano mundo de los mortales y llevar a cabo tareas que para otros serían quebraderos de cabeza es lo que me esperaba para el fin de semana. Pero, como siempre, no ha sido suficiente. De modo que, tomadas las decisiones y cambios de rumbo oportunos, que suele ser la parte más complicada, sólo falta sacar punta a los detalles y agradecer hasta el infinito cualquier oportunidad de cambio.

Tengo la curiosa manía de hacer las cosas a mi manera. Podría haber seguido siempre el camino marcado, que estaba tan marcado para mí como para el resto, pero mi instinto siempre me lleva a rehuirlo y buscar los propios, en casi cualquier faceta, por no decir en todas. Cuando todo el mundo parece convencido de que lo mejor para mí es X, mis pies me guían irremediablemente hacia Y. No porque no vea las bondades de X, sino porque la experiencia me hace desconfiar de esta clase de unanimidad acerca de mi destino. Así que muchas veces acabo volviendo a X después de haber dado una vuelta por Y, Z, y ahí sí que me veo capaz de ver, no sólo las bondades, también las sombras. Es la manía de hacer las cosas cuando me siento preparada, y no cuando lo estoy.

¿Qué ha sido esta vez? Supongo que es difícil de determinar. Algún detonante habrá, ya lo descubriré. Me gusta creer en la teoría de la ampliación del útero materno. El útero es un espacio cálido y recogido, pero tarde o temprano se nos queda pequeño y necesitamos salir. Pasa lo mismo con la casa, luego con el barrio, con la ciudad, hasta encontrar un nivel donde no haya necesidad de salir, salir, salir. Cada cual tiene el suyo: hay quien no sale nunca de su pueblo y puede ser feliz así. Quizá si me hubiera ido a estudiar fuera (aunque tampoco "muy" fuera) en el primer año de carrera, habría aprendido muchísimo. Quizá, no: seguro. Pero habría sido una decisión prematura, palabra para nada dejada al azar. Aún hay aspectos que deben madurar, cada uno a su tiempo, pero una vez tomada la decisión -esto siempre es invariable- no hay vuelta atrás.

25.11.09

Cuatro cosas sin importancia

1.
Dejar que te des cuenta
punto por punto
de lo que es
y lo que no es
vivir.
Y, en el camino de
ser lo que se es,
no llorar en vano
lo que no se es...
¡Como si una lechuga
se quejara de no poder pensar!


2.
Caminar hasta no perder
los hilos de pensamiento
que nos tejen lo que somos.
Caminar hacia dentro
en patrones geométricos
o en espiral. Caminar.

Caminar como se vive,
se piensa o se siente.

Pensar y caminar
como una fuente
por la que cantaran
el agua de la vida
y la chispa de los ojos.

Caminar hacia tus pupilas
para asistir al espectáculo
de tus descubrimientos
volubles e implosivos.
Caminar.

3.
Reducir a la mínima expresión
aquello inminimizable.
Hacerlo manejable
como un concepto de barro
con el que Dios no podría jugar.

4.
Rechazar el equilibrio
-ficticio-
como antónimo de la vida.
Aceptar, en cambio, el caos
-saludable-
como el camino de aprender
a ser lo que se es.

21.11.09

Derecho "X"

Derecho al olvido,
a la reconstrucción de recuerdos,

a levantarse y volar.

20.11.09

Tarragona

Els carrers de la meua ciutat
no són carrers,

són records.

Un carrer,
un record.

Una passa,
un record.

Cada nen és
"els meus nens",
els nens tots.

La ciutat és viva:
té passat.

Cada balcó és
"el balcó" i
cada balcó és
un record
a tocar ferro
a tocar el cor.

Tot és senzill,
pla, tot és jo.

La ciutat de nit,
la ciutat present.

Un record,
records,
bons records.

És jo, és tot.

M.

19.11.09

El mundo que respiro

Las cartas no escritas son las más tiernas
las más convincentes, las más vivas
son así porque la vergüenza
se queda en su frasquito
y no sale a sembrar el desconcierto

(M. Benedetti)

14.11.09

El enamorado (IV)

Para poder mirarla es necesario
ver la verdad que vive dentro de cada cosa:
saber que las espigas
son las piezas de una paloma verde;
que en el verbo agrietar puede escucharse
el corazón del tigre:
que del poema roto caen los pétalos blancos
de la flor de la duda.

Si admites todo eso,
si sabes escribir "de los ojos del cínico
caen lágrimas que son sílabas de una ciénaga"...
si le puedes llamar a las gaviotas
"nieve viva,
oleaje del cielo"...
tal vez sabrás qué ves cuando la mires.

Si quieres describirla,
te hará falta buscar dentro del diccionario
un idioma salvaje,
palabras que se dejen escribir
como fieras que acceden a ser acariciadas.

Encuentra un adjetivo que la diga
"de donde tú te vas, se incauta el hielo"
y sabrás explicar lo que es estar con ella.

Yo que dormí con restos de la luna en las manos
después de acariciarla:
que he aprendido en su boca el sabor de la luz
y en su pelo el lenguaje de las enredaderas,
aún no voy a aclarar nuestro misterio.


Benjamín Prado

(Donde mis palabras no llegan, las habrá de otros)

Objeción de conciencia

En algún sitio
acaba de morir un niño
y nadie puede entenderlo.

Cada día mueren miles
y nadie quiere entenderlo.

No son ángeles de vida
que se lleva Dios al cielo.
No.

Son tú, yo, todos,
milagros irrepetibles
que desadvienen
como hielo
desvaneciéndose entre los dedos

deshecho.

M.

"A mi me preocupan los niños que se mueren de hambre
pero, si me apuran, me dan más pena sus madres."

Escucha mi padre en la habitación de al lado...
en algún lugar se apagó una estrella

Inteligencia colectiva en los MBA y Master

Sobre la inteligencia colectiva

"El dinero es un juego de suma cero. Si usted toma la mitad de mi
dinero, yo me quedo con la otra mitad, pero si comparto con usted mi
sabiduría no pierdo mi conocimiento, sino que juntos podemos
multiplicar este capital, así que ello implica una estrategia
totalmente diferente"

11.11.09

Excepción en busca de regla.

Ahora que empiezo a verlo claro es cuando menos lo entiendo, o tal vez cuando lo entiendo demasiado. Encajetonada en la generación del conformismo, del desencanto por la vida, del para qué esforzarse, voy casi-innatamente-contracorriente.

Nunca aprendí a no pensar, no sé por qué no sé no preguntarme por qué y veo obviedades donde el resto sólo humo: ¿y qué? Me gusta así. Han pasado años hasta darme cuenta de que esto era una carrera de fondo, pero la lección ha valido la pena, duermo más tranquila sabiendo que hay algo a lo lejos llamándome, algo que no soy más que yo, dentro de muchos años.

No quiero deshacerme del miedo, no quiero quitarme todas las inseguridades, no busco ya ninguna independencia emocional: quiero sólo avanzar hacia todo ello, hacia lo que tenga que venir, con la seguridad de que no lo sabré todo, no lo podré todo, dudaré, temeré, querré echar atrás y no lo haré. Querré rendirme mil veces y sin embargo continuaré. Y me conozco: sé que querré desistir, evitar, salir; y entonces miraré (hacia atrás, hacia delante) y seguiré. Era así de sencillo, tan sencillo como admitir que no somos Dios.

He llegado hasta aquí por caminos que nadie había trazado. Está bien: me pertenecen. No es una gran meta, no es algo que pareciera lejano e inalcanzable, pero sí, es una gran meta: es mucho más lo que no se ve. Es un iceberg. Y ahora que estoy aquí no tiene sentido continuar por caminos prefabricados. Así que elijo dar todas las vueltas necesarias, exijo mi derecho a poder darlas. Y elijo a veces la irracionalidad, la impulsividad, el miedo, la tristeza, la apatía, las dudas y las inseguridades porque también pertenecen al ser humano. Para qué eludirlas, si vendrán igual.

Yo no sé si la disincronía entra o sale de algún punto de este texto. Supongo que hay millares de situaciones en las que el desarrollo emocional debe rondar el menos cero, pero no las evitaré mientras exista aún esa necesidad de surrealismo lingüístico, de grupo, de evasión y de locura sin más pretextos. ¿Cuántos pasos pueden quedar para igualar las architemidas haches eses a mis ideas de a años luz? Pues los que sean, bienvenidos.

Dentro de lo poco frecuente, de la extravagancia, no sé si estoy más cerca de la norma o de la excepción, ya veremos, pero almenos ahora me siento un poco más encarrilada.

6.11.09

Abismos

Entre tu mundo y el mío hay un abismo y debajo, el río. Grita mi nombre, el nombre de todos, tan fuerte que el sonido se haga puente sólido y fuerte. Caigamos con él a la vida y sigamos el mismo curso hasta el mar de abismos que es vivir sólo hoy. Remando con risa, guiándonos a solas por un camino que no existe: vayamos solos, pero vayamos todos. Porque aunque así sea, al otro lado del puente nos tendremos para tendernos la mano a los remos del destino, para oirnos la risa lejana y saber que los únicos caminos a seguir son los que no existen, los que sólo están tras de ti un segundo flotando en el tiempo. Deshazte de tu abismo, olvídalo, no hay límites bajo el cielo que puedan impedirte volar hacia la voz del río que te llama. No quieras eliminar el miedo, es tuyo, lánzate con él. Ven con tu historia, es tuya, ven con ella y préstala con la palabra. Ven con tu música, con tus colores, con tus alegrías, ven tú. El río y el camino, la palabra y el verbo, el mundo, descúbrelos antes de que se te escapen de las manos, antes de que ellos te descubran por fin.

25.10.09

Qué compleja es la mente humana. Lo que un día era agua, al siguiente es chocolate...

24.10.09

De la jerga (que no juerga) del día a día

A menudo nos divertimos buscando conexiones absurdas a través del tiempo y el espacio, abriendo ventanas y asomando la cabeza a ver si llueve o hace sol. Bailamos alrededor de una idea lejana, lejos también del ahora, nos emborrachamos de música y palabras, carcajadas y chocolate, todo símiles caseros.

"¡La Lluvia viene de la Luna!, ¡el Sol está en prácticas! Un día conoceremos al Viento"...

Teorizo lo sano y mentalmente salubre de nuestros absurdos y no hay nada que objetar. Cuando se agoten estas metáforas, vendrán otras, nuevas y frescas. ¿Qué importa? La palabra está para usarla, para llevarla al punto máximo de abstracción; en ese frenesí surrealista, no queda, después, más que la resaca de volver a poner los pies en el suelo.

Pero volar es tan volátil... que siempre vuelvo. Materializar las palabras es el reto. El humor ácido, tierno y sutil de nuestra pseudojerga siempre tiene un trasfondo de verdad. Ayuda, paradójicamente, a sobrellevar la parte insulsa de una realidad marcada por la impotencia. ¿Y luego? Vuelta a casa.

19.10.09

Techo

La barrera de siempre. El techo. El techo es mi techo y vuestro techo.
Techo es una palabra feísima que no protege de nada. Que da frío.

Tengo el día de hoy, los pensamientos de hoy, a ratos por escrito.
Tengo hoy y tengo techo, pero no sé si mañana el cielo seguirá.

Una gota en un mar de dudas, luz de cielo o cielo de mar.
Todo son, en fin, metáforas. Juegos de palabras,
las palabras del juego,
puro argot.

¿Y si fuera una gota
que formara parte de una ola
que tuviera fuerza para romper el techo
y llegar al cielo disfrazada de runa y espuma?

Entonces sería distinto.
Transformar un ysi en un yporquéno
un millón de veces, un millón de gotas más
pasar del juego de palabras al juego de alquimia,
de la alquimia del juego, pensamiento a hecho, nada más.

Ahí la definición de techo. Lo que separa el cielo del suelo,
el pensamiento del hecho. La ola agazapada en el mar,
las gotas que siguen siendo gotas, nada más.
Quizá lo que impide transformar
y sí, por qué no.

16.10.09

Notas para el futuro

  • Todo el mundo hace lo mejor que puede hacer con lo que es y tiene aquí y ahora.
  • La diplomacia es una elegante carrera de fondo.
  • Si tienes claro qué es lo que NO quieres, las decisiones se vuelven el doble de sencillas.
  • Por muy segur@ que estés de que algo está mal, antes de rebatírselo a alguien, dile qué es lo que hay de bueno en su aportación.
  • Las personas nunca son "sólo" buenas o "sólo" malas y mucho menos "porque se es así, y punto"; aprender a encontrar ese punto medio y aceptar la parte de responsabilidad que toca a cada cual es la base para una actitud positiva ante cualquier conflicto.
  • Si algo no te gusta: haz lo que esté en tu mano para cambiarlo. Si empeora, siempre se puede volver a la opción anterior. Si mejora, todo el mundo saldrá ganando. A veces el cambio es natural y necesario.
  • Haz hoy lo que puedas con lo que tienes. Y lo que no puedas, no lo hagas. Aun cuando hayas hecho poco, habrás hecho más que si lo hubieras pospuesto por falta de recursos.
  • Dispón siempre de algo de tiempo para charlar: con un conocid@, con un amig@, con los tuyos. Por muy importante que sea el trabajo (o los estudios), estás en la vida para vivir.
  • Conócete y date tiempo si lo necesitas. Al fin y al cabo, si lo pospones y deriva en un problema de salud, también te tocaría a ti resolverlo. Relax!
  • Si necesitas una mano amiga, la que nunca huye se encuentra exactamente al final de tu brazo.
  • Si quieres algo bien hecho, hazlo tú mism@. Pero recuerda que hacer las cosas siempre tú mism@ equivale a decir al resto que no lo crees apto ni capaz.

to be continued...

4.10.09

Una rosa agridulce en el jardín de Holanda

En la vida hay dos polos gustativos, lo agraz y lo dulce. Es agraz cuando se muere un hijo, agraz cuando no hay nada que hacer. Es dulce si la Naturaleza te regala una sonrisa sana y nueva, dulce cuando las cosas van bien. Pero la vida no es blanca ni negra, sólo una puta escala de grises. Quien tiene alguien cercano con discapacidad psíquica lo sabe bien: entre lo agraz y lo dulce hay un espectro de agridulces que es una revolución y hace que nunca distingas reir de llorar: rías y llores, llores porque rías o rías porque llores, todo te sabe agridulce. Nunca sabes si la alegría enmascara la tristeza o al revés.

Es agridulce que la vida siga adelante pese a todo. Son agridulces un montón de detalles que antes te parecerían una nube de azúcar: la inocencia, la confianza excesiva en los extraños, la risa, los tiernos errores lingüísticos, la entrañable torpeza. Lo dulce, en exceso, empalaga. Se vuelve agridulce. Es un poco como si te cambiaran una pera por una naranja o un limón. Pero la naranja lleva vitamina C y previene que te agarres un resfriado de vida insustancial, el zumo de limón con miel alivia la afonía cuando te has cansado de gritar contra Dios.

Hace un rato he salido a la ventana. Mi abuela le había regalado a Eva una rosa preciosa que alguien había arrancado del jardín y olvidado en el portal. Eva ha creído que era un rosal, que tenía raíces y viviría, en seguida se ha puesto a ello. Desde su tierna inocencia me gritaba: "Mientras hay vida, hay esperanza"

Mi abuela, desde la ventana de al lado, gritaba también: "Mientras hay vida, hay esperanza", un grito, comprenderéis, agridulce, y una mirada inexplicable. De ventana a ventana, un abismo. Son gestos pequeños, gestos de cada día, gestos de nube de algodón.

No hemos elegido una naranja zajarí en lugar de una pera dulce, pero podemos aprender a hacer un buen zumo para compartir con todo el mundo que estamos aquí, ahora, y que las cosas importantes son las cosas pequeñas de cada día, como encontrarte una rosa que ojalá sobreviva.

Viento

Huyendo no sé muy bien de qué, aferrándome en la vertiginosa huida parada a cualquier retal, le he dado la vuelta a mi reloj, dictadura de números relativos. No viviré suficientes vidas para encontrarme, pero puedo disfrazarme de cualquiera; los números no son un disfraz aceptable, los términos medios me son ajenos, las espirales me taladran el estómago y nunca escribo lo que digo ni viceversa. Priorizar se vuelve cada día una tarea ardua y tediosa. Es un misterio a dónde me llevará mi convencimiento: el convencimiento propio lo es.

Obstinada en poner palabras y etiquetas a sentimientos que quizá no las tengan, si guardo en cualquier cajón las estructuras y las formas pero cada día tengo menos semas, ¿qué queda, qué hago? ¿Metalengua? ¿Letras? Dejé olvidado en algún rincón mi centro de gravedad y siendo viento me siento mejor. Traslado letras de aquí para allá, me empapo de ellas -café que despierta al alma- pero nunca sé si comprendo poco o demasiado, y como buen viento, no sé nunca a dónde voy ni qué llevo conmigo.

30.9.09

Formas de entretener la espera

¿De qué nos sirve, dime, tanta historia
de encuentros, de sonrisas,
de charla intrascendente,
todo este rito inútil de demorar los días
entre amigos y copas, palabras, cigarrillos,
gestos disimulados de cansancio,

si ha de venir más tarde la misma soledad,
la misma compañera de las noches de insomnio,
a enseñarnos que somos tan sólo esto que vemos:
estatuas animadas esperando la muerte?

Dame tu cuerpo áspero como único refugio
contra el frío, los besos
que me sellen los labios y me muestren
el sabor del silencio. Abrázame más fuerte
y esperemos desnudos lo que haya de venir.



[J.L. Piquero]

Rascar. Sí, eso es. Tenéis que rascar.

Puede ser que mañana esconda mi voz
por hacerlo a mi manera:
¡Hay tanto idiota ahí fuera...!
(Vetusta Morla)

Tuve un profesor que siempre nos decía: "No os quedéis con lo que hay en la superficie. Tenéis que rascar un poco más. Rascar la superficie y ver qué es lo que hay debajo, si os gusta, si no, qué se puede hacer para cambiarlo..." En general, esta es una filosofía fácil de seguir, efectiva y enriquecedora. Apta para personas inconformistas. Pero se olvidó de comentarnos que cuando rascas hacia dentro duele, desgarra, levanta cicatrices... aprendizaje vivencial.

Todo tiene un par de vueltas de rosca más de las que parece. Vivir en la complejidad del caos-sin-tregua, yendo de un extremo a otro, no sólo puede llegar a ser agotador sino que, además, brinda pocas oportunidades para la introversión. Y cuando aparece uno de esos momentos (puede ser en cualquier situación, social o no, sea cual sea nuestra ocupación y su nivel de prioridad), cuesta continuar como si nada. Es una señal del camino que arrastra, que tira, que no se puede ignorar aunque la vida prosiga incansable hacia derroteros institucionalizados y, emocionalmente, lúgubres.

Si no ahora, ¿cuándo?
Si no por esto, ¿por qué?
Si no así, ¿cómo?

22.9.09

Fronteras políticas

Explora los límites de mi cuerpo:
son los únicos que tengo claros,
los que puedo ofrecerte,
a los que puedes resignarte,
los que soportamos como rutina.

Yo quiero entre tú y yo
todo el espectro del mundo:
desde la gacela y el león
al rocío de la madrugada.
(Pero no límites).

Yo quiero, tú quieres.
Los demás son sólo
fronteras políticas,
y sólo tienen sentido
para los hombres de cartón:

sé música conmigo hoy.
M.

13.9.09

El nuevo contrato social del siglo XXI: Sí, lo acepto

Este es un texto publicado en 2003 para conmemorar el triste aniversario de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001 y que nos recuerda el Contrato Social que, hace tiempo, todos nosotros aceptamos. Este texto es un acuerdo tácito que firmamos cada mañana al despertarnos con simplemente no hacer nada. Este texto no es una crítica social, sino que sencillamente destaca los hechos resultantes de nuestra innegable predilección por la comodidad, la indiferencia, la ceguera, la sumisión y la idiotez de todos nosotros.
Nuestro Nuevo Contrato Social dice:
1. Acepto la despiadada competitividad como la base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra dolor, frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
2. Acepto que diariamente me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior, en la pirámide social.
3. Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles, porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites y ellos deben quedar excluidos.
4. Acepto remunerar generosamente a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente). Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.
5. Acepto que congelemos o tiremos diariamente toneladas de comida para que los índices bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecer esa comida a los necesitados y de permitirle a algunos centenares de miles de personas, no morir de hambre cada año.
6. Acepto que sea ilegal poner fin a mi propia vida, rápidamente; en cambio tolero que se me mate lentamente, inhalando o ingiriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos. El Sistema dice que mi vida no es mía; dice que es de ellos y que sólo ellos deciden qué debo hacer con mi vida.
7. Acepto que se haga la guerra (por cualquier motivo y a cualquier costo) para así hacer reinar la paz, aunque veamos que la paz nunca se haya logrado.
8. Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el gasto de defensa. También acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacernos del enorme stock de armas y así permitirle a la economía mundial, seguir avanzando.
9. Acepto el amplio dominio del petróleo en nuestra economía, aunque sea una energía muy costosa, sucia y contaminante; y estoy totalmente de acuerdo en impedir todo intento de sustituir al petróleo. Y aunque se desvelara que hemos descubierto un medio gratuito e ilimitado de producir energía, es evidente que lo gratuito sería nuestra perdición.
10. Acepto que se condene el asesinato de otro ser humano, salvo que los gobiernos decreten que ese ser humano es un enemigo y que me alienten a matarlo. Por ello, acepto gustoso la muerte de todos mis enemigos.
11. Acepto que se divida a la opinión pública creando partidos de derecha y de izquierda, que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos, haciéndome creer de esta manera, que el sistema está mejorando y avanzando.
12. Además acepto toda clase de división posible (política e ideológica) con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados por los gobiernos, cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
13. Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente, quienes con su dinero son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con ese poder.
14. Acepto que la idea de “la felicidad” se reduzca a la comodidad; acepto que “el amor” se reduzca al sexo; y acepto que “la libertad” se reduzca a la satisfacción de todos los deseos, porque esto es lo que me repite la publicidad cada día. Es simple: cuanto más infeliz soy, más consumo. Y así cumplo mi papel contribuyendo siempre al sano y buen funcionamiento de nuestra economía.
15. Acepto que el valor de una persona sea siempre proporcional a su cuenta bancaria; que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades; y que sea excluido del sistema si no produce lo suficiente.
16. Acepto que se recompense exageradamente a los deportistas famosos y a los actores taquilleros y se premie mucho menos a los profesores y a los médicos encargados de la educación y de la salud de nuestras futuras generaciones.
17. Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia y sabiduría podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) no necesitamos ni de esa experiencia ni de esa sabiduría. Por ello, todos los ancianos sobran.
18. Acepto que se me muestren las noticias más negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así yo pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus es realmente beneficioso para todos nosotros.
19. Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para que, sin consultarnos, tomen decisiones que comprometen el porvenir de la vida, la salud y el bienestar del planeta y de todos nosotros.
20. Acepto consumir gustosamente la carne vacuna tratada con abundancia de hormonas sin que, explícitamente, se me avise del riesgo que corro.
21. Acepto que el cultivo de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) se establezca en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias modificar genéticamente las plantas, patentar nuevos seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a toda la agricultura mundial.
22. Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren más armas para combatir, y que así ellos elijan a los que harán la guerra y a los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos en conflicto para así estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible, con el fin de poder arrebatarles totalmente sus recursos si no pueden devolver los préstamos recibidos.
23. Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos, pues que ya es una suerte para ellos que los hagamos trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en esos países pobres para hacer trabajar a los niños en condiciones inhumanas, miserables y precarias. En nombre de los derechos humanos y los del ciudadano, no debemos ejercer injerencia en los asuntos privados de esos países pobres.
24. Acepto que los grandes laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan, en los países económicamente desfavorecidos, los productos experimentales, los caducados o los que contengan substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.
25. Acepto que el resto del planeta, es decir más de siete mil millones de individuos, puedan pensar de otro modo a condición de que no vengan a expresar ni a compartir sus creencias en nuestra casa, y todavía menos, a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.
26. Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo tan idiota e irracional.
27. Acepto considerar nuestro pasado como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas, violación de derechos, injusticias, terrorismo, inseguridad y abuso de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy, en nuestro presente, todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, tal como lo oímos sin cesar en la publicidad y en todos los discursos políticos.
28. Acepto, sin discutir, y considero como verdades todas las teorías científicas propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes. Y acepto que la naturaleza dedicó millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo histórico es la destrucción de su propia especie, en unos instantes.
29. Acepto la búsqueda desesperada del beneficio propio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como la máxima realización de toda la vida humana. De esta manera la vida es 100% plena.
30. Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y de la vida en nuestros océanos. Acepto la extinción de las especies animales y el aumento de la polución industrial y de la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza, como algo necesario y natural.
31. Acepto la utilización de toda clase de aditivos químicos artificiales en las máquinas, en la tierra y en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque, tal como dice la publicidad, son útiles e inocuos.
32. Acepto la presente guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos está llevando hacia una catástrofe sin precedentes.
33. Acepto esta situación y todas las del sistema actual, porque creo y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla. El sistema está bien.
34. Acepto ser tratado, a diario, en todas mis actividades, como ganado porque todos los demás lo aceptan y porque definitivamente pienso que las mayorías deciden y lo hacen con enorme sabiduría y razón.
35. Acepto el sistema sin plantear ninguna objeción. Acepto además, cerrar los ojos ante todo esto y no formular ninguna oposición verdadera, porque estoy demasiado ocupado con mi subsistencia y con el resto de mis preocupaciones.
Incluso acepto defender a muerte este Nuevo Contrato Social si cualquier persona me lo pide o si alguien lo ataca.
36. Acepto en mi alma, en mi mente y en mi conciencia, la realidad de este Contrato que el sistema hoy coloca delante de mis ojos porque siempre he preferido ver la realidad de las cosas tal como el sistema me las presenta.

Líderes políticos del mundo: Sé que todos ustedes sólo actúan por mi bien, por el de todos, y por el del sistema. Por eso les doy las gracias.

NUESTRO SILENCIO ES NUESTRO SUICIDIO

“Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos”
MIGUEL DE UNAMUNO"

Visto aquí

6.9.09

Yo tampoco sé vivir, estoy improvisando.

Sobre la cama, un pijama amarillo que no costó más de seis euros, una falda de raso negra, La insoportable levedad del ser y el horario del nuevo curso soportan por mí la resaca de un verano casi ajeno. El valor para marcharse, el miedo a llegar. Frases y dudas sin sentido bailando en mi cabeza cualquier vals de Strauss con el mejor postor. Un verano inesperado e impredecible que ahora hace mutis por el foro recordándome con frialdad quién era cuando empezó. Un verano que me deja la dulce certeza de que las cosas pueden y deberían ser distintas.

La vuelta a la rutina se presenta como un regalo y como una maldición plomiza a la vez. No me reconozco en mis errores, ni en quien fui, ni en quien soy; entonces, buscándome, aparezco de repente en un lunes un año más tarde mucho más confusa de lo que empecé. Improvisando eternamente una salida, no para ser diferente a mí, sino para no ser igual a los demás. Perdiéndome en las garras del mundo. Tirándome a la piscina de nuevo.

Ha sido un año acorde con el cambio de rumbo que esperaba, aunque diferente del que imaginé. Verme ahora y mirar hacia atrás me provoca un revoltijo de sensaciones contradictorias, pero, como en la mejor novela, no dejo de intrigarme por qué vendrá después.

Así que nos situamos en segundo de carrera, pájaros en la cabeza, ni 19 años, ni la más remota idea de orden o compromiso, dispuesta a no sé muy bien qué con el curso que empieza. "Yo tampoco sé vivir, solo estoy improvisando"

19.8.09

Familia solo hay una...




En las fotos podéis ver...:


Una abuela cocinera que silba siempre las mismas canciones aprendidas del viento, que tiene una fuerza de juventud envidiable, que no ha perdido aun el acento gallego que tanto me gusta, que siempre está de buen humor a pesar de todo y que aparenta 10 o 20 años menos...

Un abuelo polifacético: zapatero, panadero, hostelero y poeta, que a sus casi 68 no ha perdido la chispa de la curiosidad, que hace la mejor empanada gallega del mundo, que cree en la sabiduría de los que lo ignoran todo y tiene la infinita paciencia de aguantar el genio de las mujeres de mi familia (¡el de todas!) con una sonrisa...

Una tía que simplemente brilla con luz propia, que es una niña eterna y se ha quedado toda la espontaneidad que a mí me falta pero me la devuelve poco a poco cuando se acerca y me dice "te quiero mucho, eres mi sobrina preferida...¡y la Susi también!"...

Un padre que por nosotras se levanta cada día a las 5 de la mañana (¿a cuántas personas más conozco que harían eso por mí?), que tiene la santa paciencia de escucharme siempre aunque no entienda ni la mitad, de ir a buscarnos a cualquier parte y ayudarnos en todo aunque se caiga de cansancio...

Una madre que lleva el peso de toda la logística que yo ignoro (desde las citas del médico hasta los plazos de las matrículas y otras obviedades de la vida diaria que tiendo a... obviar), que prefiere vernos felices a cualquier otra cosa -material o no- que ella necesite, que sabe de todo y que con los años ha aprendido a convivir con todas y cada una de mis manías y rarezas... y cuando ya no sabe qué decirnos para hacernos entrar en razón suspira "¡Genio y figura hasta la sepultura!" y nos hace reir...

A mí (ya me conocéis :P)...


Y la pequeña de la casa, que hacía la foto... y que hoy ya van 12 años que está aquí.

Recuerdo cómo el día que mi madre se puso de parto yo quise ir en patines a comprar el pan... que el primer traje que estrenaste estando en el mundo lo había comprado yo, con lo que ahorraba metiendo monedas de 25 pesetas en los cordones de los zapatos... cómo le cantaba a la barriguita de mamá las canciones que aprendía en el colegio... cómo me colé en el hospital para ir a darte la bienvenida al mundo, lo lila y peluda que eras -es cierto- pero lo maravilloso que me pareció que algo tan pequeño tuviera ya un lugar tan grande... cómo, cuando naciste, sólo esa canción hacía que te durmieras... cómo con 3 meses balbuceabas "agua" cuando abríamos el grifo y a los 4 años captabas mis ironías al vuelo... cómo, a lo largo de estos años, "el aprendiz ha superado al maestro" y con qué atención me escuchas absolutamente siempre, aunque te esté hablando de mitología clásica, matemáticas, historia o hasta didáctica... o con qué ilusión vienes cada día a decirme que te vas a dormir con la esperanza de que te lea un poco en voz alta...

7 años pidiendo una hermana me han dado muchísimas más alegrías de las que esperaba... Sigue abrumándome tu inteligencia, tu rapidez, tu inmediato despertar de la apatía en cuanto hay algo que merezca tu atención, tu cariño interminable (a pesar de todo), toda la fuerza de tu carácter y tu personalidad, la gracia y la seguridad con la que te subes a un escenario, la constancia con la que nos mimas a todos, cuidando los pequeños detalles y acordándote de cada uno, cómo descubres poco a poco y saboreándolo lentamente qué es lo que te gusta (como la fotografía o la lectura, que van apareciendo), tu bondad infinita (por ejemplo, con tu fillola especial) y el mal genio que nadie sabe de dónde sacas pero que tanto corresponde, casi por ley, a las mujeres de esta familia. Por favor, no dejes nunca de sorprendernos, porque esto no ha hecho más que empezar y cuantos más años pasan más claro tengo que vas a hacer lo que quieras en tu vida. Te quiero. FELICIDADES =)

15.8.09

Maniobras de escapismo II

Realismo versus impresionismo, es increible cómo una semana te puede cambiar la perspectiva, las expectativas, el color del hilo de tus pensamientos. Quizá por la magia que envuelve viajar, quizá por el tono de azul, quizá porque lo que pasa en la isla se queda en la isla, quizá por los augurios de todo y nada cuando un chico de larguísimo pelo rubio y mirada huidiza te ayuda -espontáneo- a arrastrar la maleta por las escaleras o cuando una simpática murciana que comparte vagón contigo te comenta, casual, "¡Qué valiente! Estás leyendo Rayuela, yo lo tengo en casa y no lo he empezado", quizá por la luz tenue que no se filtra por la ventana, quizá por los locales calientes y claustrofóbicos donde se persiguen los sueños esperando atraparlos en la próxima nota, en la siguiente canción, quizá por perder a veces la cabeza y dejar de pensar y al final jugar sólo por jugar, quizá por el encanto de los pueblos y las calles, quizá porque suena en el mp4 no tengo ganas de despertarme, desde mi [tu] cama se ve todo mucho mejor, quizá por la magnitud de la catedral y los arbotantes atrapando mi mirada, tocando el cielo, soñando el sueño, quizá porque cuando el tiempo se para la muerte no existe, quizá porque tras de mi una escena y diez mil frases que repetir o por ser valiente no es sólo cuestión de suerte, o porque a veces no soy yo, busco un disfraz mejor, tú también tienes que ver que nunca tengo mi papel y por no olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabo..., quizá porque la vuelta a la dureza blanda y la falsa crueldad fiel de mi realidad es menos traumática con música en el bolsillo y literatura en la maleta, quizá por creo que me voy a alquilar un piso en tu oreja, quizá porque volver con la maleta más vacía es positivo: he dejado allí parte de mí a cambio de todas las magias, sueños, canciones, músicas, colores, sabores, olores, sensaciones, fe, valor y coraje para seguir por donde quiero, quizá porque, como en los cuentos de niñez, en el mundo de la magia -la magia de la isla, de las cuevas, de las calles, Cementerio de las Hadas, Valle de las Delicias- nada es gratuito, siempre hay que pagar un precio. Quizá, quizá, quizá. Nada es seguro del todo.

Y la vuelta, obligada, salada y espesa, innecesaria, a mi Tarragona, me sirve para revalorizar todos los sentimientos y hacer un inacabable inventario de lo que la vida me ha regalado en ese pedazo de tierra envuelto de azul; la vuelta, una jarra de agua fría para los sentidos, las energías renovadas y miles de sonrisas y retales de recuerdos que coser, la vuelta paulatina y lenta a mi mundo algo más gris, amortiguando el impacto de caer en la realidad, me ha arañado un poco las retinas y me sabe a café y sal. Esta mañana me he levantado mucho más polifacética que nunca, más nueva y más vieja, más decidida, más yo y menos yo, o más o menos yo, yo qué sé, aún estoy acabando de aterrizar.



Y como la banda sonora de Mallorca es Vetusta Morla, ahí va "un tastet"...

Confundo el agua con la sal, aprendimos a mirar con la duda entre los dedos y a tientas descubrimos que al final las palabras que no existen nos pueden salvar... Probé a saltar sin red ni hogar, no sé volver, no sé hacia dónde ni con quién.
(Rey sol)

Aeropuertos. Unos vienen, otros se van, igual que Alicia sin ciudad. El valor para marcharse, el miedo a llegar. Ella duerme tras el vendaval. Sueña con despertar en otro tiempo y en otra ciudad. Dejarse llevar suena demasiado bien. Jugar al azar, nunca saber dónde puedes terminar... o empezar.
(Copenhage)

Dilatamos las pupilas y blasfemamos por dios, prometemos por vos, machacamos nuestros cuerpos prietos por un sueño de cartón... Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así.
(Un día en el mundo)

Tú también tienes que ver que nunca tengo mi papel. No olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabo, no perdí, no perdí porque ser valiente no es sólo cuestión de verte. Ahora vengo, ahora voy. Ahora estoy, ahora no. Apuntador, deme la voz.
(Valiente)

Bruja

Bruja
me susurrabas dulce
bruja
te reían los ojos
bruja
besándome las manos gritabas
bruja
con todo tu amor

...


Después te fuiste
y ya no hubo magia
que valiera para retenerte.

B.B.

La cuerda cortada

La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.

Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.

Bertolt Brecht
Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens

Texto de Daniel Valdés

Prefiero morir vicioso y feliz a vivir limpio y aburrido. Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal. Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad. Prefiero besar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima. Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada. Prefiero una cadena a un bozal. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros. Prefiero un gato a un perro. Porque el gato te araña, es infiel, te ignora, se escapa, pero sabes que, a pesar de todo, no podría vivir sin ti. En cambio, el perro es tonto, no sabe nada, te obedece hasta el absurdo. Prefiero las mujeres gato a las mujeres perro, por las mismas razones. Prefiero el mar a la montaña. La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca la luz del sol. La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas. Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy mortal. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único. Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque me hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta. Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos de caramelo y la suave caricia de su piel caliente.

Visto aquí