27.2.10

Infidelidad

La poesía me escuece en las manos
como un relámpago fiel y cariñoso.
Me pisa los pies bailando,
me arrastra al final del pozo.
Mis palabras no son mías,
ni siquiera palabras.
-Más que todas las noches:
todas las mañanas.-
Mi aliento, mi sueño, mi vida
y mis escarpias,
me escuecen en las manos
como si ya no fueran mías
mis palabras.

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