When you are around it feels like home. It is hard to explain even in my own language, it is not rational, not love, it is just what it is. I feel warm and safe and happy, like anyone feels when you get home after a very long day and you know there will be a nice fireplace inside and someone smiling to you. I know it shouldn't and I know it is completely wrong, I know there is not even a word to describe it properly, I know you won't feel the same way. I know that it is something that would scare anyone if I said all of this out loud, because no one is used to say how we truly feel anymore. We ran out of bravery for this kind of things because someone told us that we are grown up now, but life used to be a lot easier when you were fifteen and a kiss was just a kiss, wasn't it?
I know I don't know you at all - and I wish I could. And I wish it could just not matter for good. And I wish we had all the time in this world. Because you are not going to be back here once you are back at home, and for sure I won't move from where I am. We only have the time we have, and not a second more than this.
I used to be a fool a long time ago, and as the very fool I was I believed in causality and serendipity and I thought that the world needed to be a tiny bit crazier to work it out, even if it wasn't named with the-four-letters-word, and I can tell you I know I wouldn't have had a doubt of taking the first step even if I knew -as I do- there was no possible path. I just didn't care at all if there was a path or not, because I just had to try and see.
Things are quite different now that I know the consequences, once I know how deeply it can hurt. And I would still prefer to try, to risk, to take all the consequences better than live with the terrible doubt of what could have had happened.
But then you come and confuse me with acts and words that won't match, with things I have no clue to translate. And I find myself wondering if I should just let it go and forget about all the great small details or if I should just publish this, hope you read it and eventually talk about how we feel in this mad mad life. Or don't talk at all.
"What you never said" was a place online where anyone could go and say that kind of things that you know you can't say out loud but you need to say them in order to throw them out of yourself.
skip to main |
skip to sidebar
Hay días y días. A veces sucede. Te despiertas con la luz de un sol que ya es de invierno, en una cama que ya es la tuya, te desperezas, lees un rato, bajas a desayunar. Todo tiene esa luz tan dorada y ese verde tan verde, y de repente te das cuenta. No importa qué va a ser de ti, importa lo que eres: eres feliz.
Por la noche descubrimos que cada vez que quedamos aparecen más españoles, lo cual tiene su parte buena y su parte no tan buena... ¡Estoy conociendo más gente española aquí que allí! Esta clase de encuentros tienen un aire a quedada que me recuerda a mi mejor época adolescente, aquellas macroquedadas en plaza Cataluña... Paro, que me pongo nostálgica. Esta vez el motivo era asistir a un encuentro internacional. Ciertamente están bien organizados, en cada mesa se puede practicar un idioma distinto, aunque por supuesto el que más triunfa es el inglés y, evidentemente, había un montón de españoles. Si estáis por Cork os recomiendo que os acerquéis :) Curiosamente, acabé conociendo a los únicos 4 fineses del encuentro, muy salaos para el frío que hace por esos lares ;P y como la cabra tira al monte, hablamos del sistema educativo y de cómo está cambiando la situación en Finlandia.
Hoy es un día perfecto, lo ha dicho en la tele el hombre del tiempo...
"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
28.12.12
27.12.12
New Year's resolutions
That's the first post that I am writing in English. And it is also the first time that I write New Year's resolutions and I have no clue of how even start to think about them.
I have no way to know where I will be by the end of 2013, who will be with me at that point and who won't, how it will be like to be me by then, and I am ok with that. Indeed I have no way to know where, how or who I will be with by the end of 2012 either and I am ok with that as well.
All that I want for 2013 is both very simple and very complicated.
I don't believe or trust in good luck for life. You need to create your own good luck. I know there is a long way to go and I have no idea of which one is the right track, I just want to take one baby step at a time and see where it ends, if it is ever going to end somewhere.
I have no way to know where I will be by the end of 2013, who will be with me at that point and who won't, how it will be like to be me by then, and I am ok with that. Indeed I have no way to know where, how or who I will be with by the end of 2012 either and I am ok with that as well.
All that I want for 2013 is both very simple and very complicated.
- I want to be in Ireland.
- I want to improve my English.
- I want to have a job.
- I want to be economically independent.
- I want to be happy and healthy.
I don't believe or trust in good luck for life. You need to create your own good luck. I know there is a long way to go and I have no idea of which one is the right track, I just want to take one baby step at a time and see where it ends, if it is ever going to end somewhere.
So I will hold back tears, move in the right direction,
I have faced my fears,
now I can move in the right direction...
I am doing fine, one step closer every day at the time,
I won't lose my mind.
143-146: Días bizarros
A veces las cosas suceden así. Improvisadas. Sin que te lo esperes. A veces es un cambio en tu conducta externa lo que te advierte de que algo que no acabas de saber lo que es está pasando en tu interior. Y a veces, sólo a veces, de las ausencias y los vacíos del resto pueden surgir nuevas aventuras para los que se quedan.
Temía este fin de semana porque era un fin de semana - simulacro. Y los simulacros dan mal rollo porque podrían ser verdad. Una vez todas nuestras Spaniards se habían ido a España para celebrar la Navidad, quedábamos muy pocas personas en Cork. Digo que es un simulacro porque, si se nos pasa por la cabeza la loca idea de quedarnos una temporada más, nuestra vida en Cork no será igual que hasta ahora. Empezando por el detalle de que todas las personas que conocemos se volverán.
Así que ahí estábamos A. y yo, sin saber muy bien qué habíamos hecho con nuestras vidas hasta ahora, qué íbamos a hacer con nuestras vidas en el día de hoy, qué iba a ser de nuestras vidas en los próximos meses. Esto es, muy muy perdidas en la vida.
Y descubrimos el sitio de las hamburguesas y que la teoría de las cucharas (otro día os hablo de ella) se puede aplicar a lo que te pasa cuando te gustaría pedir la cuenta pero reminiscencias de tu fobia social te impiden poner en marcha los mecanismos necesarios para hacerlo. Y descubrimos el Baileys y volvimos a Thomond.
De repente, estábamos rodeadas de gente disfrazada de elfo y de pitufo, de gente que entraba en el pub como quien entra a una pasarela, en un lugar donde sólo era necesario sentarse y observar a la gente para pasárselo bien, porque a veces no entender a las personas tiene su parte divertida.
Al día siguiente, nos dimos cuenta de que pasar un domingo cosiendo y cocinando tampoco está del todo mal si es en buena compañía, aunque sea el colmo de la vida de la au pair.
Y empezamos a hacernos a la idea de lo que sería pasar la Navidad fuera de casa. Y de lo que será Cork cuando nuestro Cork sea solamente ... Cork.
Temía este fin de semana porque era un fin de semana - simulacro. Y los simulacros dan mal rollo porque podrían ser verdad. Una vez todas nuestras Spaniards se habían ido a España para celebrar la Navidad, quedábamos muy pocas personas en Cork. Digo que es un simulacro porque, si se nos pasa por la cabeza la loca idea de quedarnos una temporada más, nuestra vida en Cork no será igual que hasta ahora. Empezando por el detalle de que todas las personas que conocemos se volverán.
Así que ahí estábamos A. y yo, sin saber muy bien qué habíamos hecho con nuestras vidas hasta ahora, qué íbamos a hacer con nuestras vidas en el día de hoy, qué iba a ser de nuestras vidas en los próximos meses. Esto es, muy muy perdidas en la vida.
Y descubrimos el sitio de las hamburguesas y que la teoría de las cucharas (otro día os hablo de ella) se puede aplicar a lo que te pasa cuando te gustaría pedir la cuenta pero reminiscencias de tu fobia social te impiden poner en marcha los mecanismos necesarios para hacerlo. Y descubrimos el Baileys y volvimos a Thomond.
De repente, estábamos rodeadas de gente disfrazada de elfo y de pitufo, de gente que entraba en el pub como quien entra a una pasarela, en un lugar donde sólo era necesario sentarse y observar a la gente para pasárselo bien, porque a veces no entender a las personas tiene su parte divertida.
Al día siguiente, nos dimos cuenta de que pasar un domingo cosiendo y cocinando tampoco está del todo mal si es en buena compañía, aunque sea el colmo de la vida de la au pair.
Y empezamos a hacernos a la idea de lo que sería pasar la Navidad fuera de casa. Y de lo que será Cork cuando nuestro Cork sea solamente ... Cork.
Y aquí tú y yo, sólo quedamos los buenos, nadie nos enseña dónde parar...
20.12.12
2012
Se acaba el año y dicen que hasta el mundo... Parece que "toca afinar, definir el trazo, sintonizar, reagrupar pedazos", que dirían mis Vetusta Morla. Inocente de mí, de verdad que cuando era pequeña pensaba que eso de crecer se acababa cuando los huesos dejaban de estirarse y tenía pavor a pensar que el crecimiento un día se iba a terminar y me iba a quedar en un estado de estabilidad casi permanente hasta que de repente notaría que empezaba a envejecer, y así hasta el final y el final es morirse. ¡Já! Y luego resulta que no, que de eso nada, amigos; seguimos creciendo, lo que pasa es que crecemos así como "para adentro", como un árbol que echa raíces que son alas...
Ha sido un año objetivamente un poco duro y subjetivamente muy feliz. Por cierto, tengo que dejar de medir mi vida en cursos escolares, porque luego los balances siempre quedan a mitad... Empecé el año a mitad del máster. Y empecé el año diciendo "incertidumbre, ya no me asustas".
Recuerdo la mezcla de pereza y ganas al volver a Barcelona tras las vacaciones de Navidad y cómo me gustó volver. Volver a subirme en ese tren, bajarme en esa estación, caminar hasta casa cargada de maletas, helada, feliz, con un libro debajo del brazo, como siempre.
Los nervios al empezar las prácticas (hay cosas que, afortunadamente, nunca cambian), el orgullo que se siente al darse cuenta de que se avanza en una dirección clara.
El curso de Montessori y cómo me desmontaba los esquemas, cómo cambiaba mi actitud hacia la vida el día que sabía que había curso y todo lo que compartimos en aquellas sesiones.
Comprar la comida a las tantas de la noche en tiendas dudosas, acostumbrarse a vivir fuera de la falda de mamá, a pelearse con las cucarachas y tragarse el miedo que me daba tender desde el último piso. Asomarse a ver la Sagrada Familia y jugar con L. en el descanso de estudiar o contarles a mis compañeros de piso la última aventura burocrática.
La alegría indescriptible de volver a levantarme por la mañana para pisar una escuela, aunque fuera de prácticas... La pereza de ir a las clases del máster que se acababa en un instante al llegar a clase y ver a mis compañeras. Compartir brownies, blondies e historias.
Beberme el timeline de Twitter en el metro, por la calle, en cualquier lugar, aprendiendo y absorviendo como una esponja. Hacer fotos de todo. Los cafés los miércoles por la mañana y los rincones en Barcelona. Salir a pasear, cineforums para maestros, jornadas en las que seguir aprendiendo...
En algún momento del año una idea nueva empezó a formarse en mi cabeza. No podía deshacerme de ella y tampoco podía contársela a nadie hasta que estuviera decidida. Me acordaba constantemente de aquella frase que dice que dentro de 20 años te arrepentirás más de lo que no has hecho que de lo que sí hiciste.
Y entonces me puse en marcha, hablé con quien tenía que hablar, me hice un perfil en Aupair World y aquí estoy, en Cork, de aupair. Si me lo hubieran dicho cuando hacía el balance del 2011, me habría echado a reír a carcajada limpia. Vino dejar Barcelona, el concierto de Vetusta Morla en el Poble Espanyol con la Luna, esta misma Luna, brillando allá arriba en mi última noche en "mi" ciudad. Vino un mes en Tarragona increíblemente corto y largo al mismo tiempo.
Así que vinieron muchas despedidas, y no voy a hablar de las despedidas más que para decir que es un honor ser importante para gente tan grande.
Venir a Cork de aupair ha sido una de las mejores decisiones que he tomado, en parte porque me ha devuelto mi fe en que las personas son buenas por naturaleza. Y sí, digo fe, porque es lo que es, una fe ciega en algo que tampoco se puede demostrar.
Pese a la lucha interna de clases que se libraba en mi interior los primeros meses (porque no nos engañemos, mucho mayor que el cambio cultural o de idiomas ha sido el cambio social), Irlanda tiene algo que hace que valga la pena estar aquí.
Me guardo de la segunda mitad del 2012 los viajes más o menos improvisados durante el verano, tener la sensación de estar aprovechando el tiempo y el dinero, la visita de M. gracias a la beca de maestros que lo puso todo en marcha. Todos los cafés, los chocolates y las cervezas que son mucho más que café, chocolate y cerveza por lo que sucede a su alrededor.
Guardo y atesoro todos los comentarios en Facebook y Twitter, los emails, las cartas, los paquetes, los regalos, la visita a España y la vuelta aquí.
Guardo la generosidad, amabilidad, buen humor y grandeza de espíritu de mi hostfamily, que me ha ayudado a derribar bastantes barreras mentales y estereotipos que no sabía que tenía.
Guardo todos los planes de futuro compartido, los que se realizarán y los que no. Todos los proyectos.
Y guardo, por supuesto, todas las personas que he conocido aquí, ya sea las que conoces estando de paso y sabes que probablemente no volverás a ver, como las que ves prácticamente cada día, las que están ahí para el fin de semana, las que vinieron y tuvieron que irse, las que te regalan una sonrisa nada más verte, porque todas ellas son especiales. Guardo tod@s l@s que hacéis posible que una Navidad lejos de casa no sea algo apocalípticamente triste, sino sólo diferente.
No voy a decir nombres, pero gracias a vosotr@s recupero cada día la esperanza, la ilusión y la fe en la humanidad. Vosotr@s sois mi lugar preferido en Cork.
Si robaran el mapa del país de los sueños, siempre queda el camino que nos late por dentro. Si te caes, te levantas, si te arrimas, te espero... Llegaremos a tiempo. Mejor lento que parado, desabrocha el corazón, no permitas que te anuden la imaginación... No te quedes aguardando a que pinte la ocasión, que la vida son dos trazos y un borrón.
Ha sido un año objetivamente un poco duro y subjetivamente muy feliz. Por cierto, tengo que dejar de medir mi vida en cursos escolares, porque luego los balances siempre quedan a mitad... Empecé el año a mitad del máster. Y empecé el año diciendo "incertidumbre, ya no me asustas".
Recuerdo la mezcla de pereza y ganas al volver a Barcelona tras las vacaciones de Navidad y cómo me gustó volver. Volver a subirme en ese tren, bajarme en esa estación, caminar hasta casa cargada de maletas, helada, feliz, con un libro debajo del brazo, como siempre.
Los nervios al empezar las prácticas (hay cosas que, afortunadamente, nunca cambian), el orgullo que se siente al darse cuenta de que se avanza en una dirección clara.
El curso de Montessori y cómo me desmontaba los esquemas, cómo cambiaba mi actitud hacia la vida el día que sabía que había curso y todo lo que compartimos en aquellas sesiones.
Comprar la comida a las tantas de la noche en tiendas dudosas, acostumbrarse a vivir fuera de la falda de mamá, a pelearse con las cucarachas y tragarse el miedo que me daba tender desde el último piso. Asomarse a ver la Sagrada Familia y jugar con L. en el descanso de estudiar o contarles a mis compañeros de piso la última aventura burocrática.
La alegría indescriptible de volver a levantarme por la mañana para pisar una escuela, aunque fuera de prácticas... La pereza de ir a las clases del máster que se acababa en un instante al llegar a clase y ver a mis compañeras. Compartir brownies, blondies e historias.
Beberme el timeline de Twitter en el metro, por la calle, en cualquier lugar, aprendiendo y absorviendo como una esponja. Hacer fotos de todo. Los cafés los miércoles por la mañana y los rincones en Barcelona. Salir a pasear, cineforums para maestros, jornadas en las que seguir aprendiendo...
En algún momento del año una idea nueva empezó a formarse en mi cabeza. No podía deshacerme de ella y tampoco podía contársela a nadie hasta que estuviera decidida. Me acordaba constantemente de aquella frase que dice que dentro de 20 años te arrepentirás más de lo que no has hecho que de lo que sí hiciste.
Y entonces me puse en marcha, hablé con quien tenía que hablar, me hice un perfil en Aupair World y aquí estoy, en Cork, de aupair. Si me lo hubieran dicho cuando hacía el balance del 2011, me habría echado a reír a carcajada limpia. Vino dejar Barcelona, el concierto de Vetusta Morla en el Poble Espanyol con la Luna, esta misma Luna, brillando allá arriba en mi última noche en "mi" ciudad. Vino un mes en Tarragona increíblemente corto y largo al mismo tiempo.
Así que vinieron muchas despedidas, y no voy a hablar de las despedidas más que para decir que es un honor ser importante para gente tan grande.
Venir a Cork de aupair ha sido una de las mejores decisiones que he tomado, en parte porque me ha devuelto mi fe en que las personas son buenas por naturaleza. Y sí, digo fe, porque es lo que es, una fe ciega en algo que tampoco se puede demostrar.
Pese a la lucha interna de clases que se libraba en mi interior los primeros meses (porque no nos engañemos, mucho mayor que el cambio cultural o de idiomas ha sido el cambio social), Irlanda tiene algo que hace que valga la pena estar aquí.
Me guardo de la segunda mitad del 2012 los viajes más o menos improvisados durante el verano, tener la sensación de estar aprovechando el tiempo y el dinero, la visita de M. gracias a la beca de maestros que lo puso todo en marcha. Todos los cafés, los chocolates y las cervezas que son mucho más que café, chocolate y cerveza por lo que sucede a su alrededor.
Guardo y atesoro todos los comentarios en Facebook y Twitter, los emails, las cartas, los paquetes, los regalos, la visita a España y la vuelta aquí.
Guardo la generosidad, amabilidad, buen humor y grandeza de espíritu de mi hostfamily, que me ha ayudado a derribar bastantes barreras mentales y estereotipos que no sabía que tenía.
Guardo todos los planes de futuro compartido, los que se realizarán y los que no. Todos los proyectos.
Y guardo, por supuesto, todas las personas que he conocido aquí, ya sea las que conoces estando de paso y sabes que probablemente no volverás a ver, como las que ves prácticamente cada día, las que están ahí para el fin de semana, las que vinieron y tuvieron que irse, las que te regalan una sonrisa nada más verte, porque todas ellas son especiales. Guardo tod@s l@s que hacéis posible que una Navidad lejos de casa no sea algo apocalípticamente triste, sino sólo diferente.
No voy a decir nombres, pero gracias a vosotr@s recupero cada día la esperanza, la ilusión y la fe en la humanidad. Vosotr@s sois mi lugar preferido en Cork.
Si robaran el mapa del país de los sueños, siempre queda el camino que nos late por dentro. Si te caes, te levantas, si te arrimas, te espero... Llegaremos a tiempo. Mejor lento que parado, desabrocha el corazón, no permitas que te anuden la imaginación... No te quedes aguardando a que pinte la ocasión, que la vida son dos trazos y un borrón.
17.12.12
137-142: Tiempo prestado
En esta vida hay información que tenemos a nivel racional pero no somos conscientes de ella hasta que se convierte en una experiencia corporizada. Hasta que pasas de saberlo en tu cabeza a saberlo en el pecho y en el estómago.
Hay varios posicionamentos ante el hecho de venirse de au pair. Están quienes lo ven de manera pesimista y piensan: la situación está tan mal en mi país que me he visto obligada a tomar una decisión como esta y venir de au pair a la otra punta del mundo, sin posibilidad de ahorrar, lejos de mi familia, etcétera. Están quienes intentan ver la parte positiva a la situación, como la oportunidad de aprender inglés y conocer gente nueva. Están las que hubieran venido de todas maneras porque ya formaba parte de sus objetivos, de las cosas que quería hacer en la vida. Las que lo ven como una oportunidad para buscar trabajo desde otro país mientras aprenden el idioma. Las que están aquí como podrían estar en cualquier otra parte. Y un largo etcétera.
Y sea cual sea nuestra postura al respecto, todas las au pairs tenemos algo en común... venir de au pair es algo temporal. Dejamos atrás una vida más o menos segura, porque incluso aunque no sea segura en absoluto, sabemos qué hay que esperar de ella, para llegar a un país, costumbres, cultura, idioma y todo lo que eso implica, todo totalmente distinto. Sin familia, sin amigos. Un día saltamos sin red y nos arriesgamos, y probablemente nos pasemos lo que dura el viaje de avión pensando "madre mía, ¿dónde me he metido?", porque un día estás en tu zona de confort y al día siguiente te despiertas en una vida que no es la tuya. Y ha sido una decisión más irracional que otra cosa... Como dice J., "es que realmente no puedes pensar en ello, porque si te lo piensas mucho, no vienes".
Entonces sucede que empiezas a pensar que Irlanda tiene un no-sé-qué que qué-sé-yo; que empiezas a crear vínculos con personas a las que quizá nunca habrías conocido y que pasan a formar parte de tu día a día con tal impacto que no te imaginas tu rutina sin ellas; que creas tus recuerdos y una nueva vida en otro lugar; que empiezas otra vez, como una segunda oportunidad (o tercera, o cuarta), en una vida que podría ser tu vida. Tienes tu vida en otro sitio. Y te sientes segura, feliz, quisieras que no acabara, y no tendría por qué...
Y de repente, sin saber muy bien de dónde, llega el sablazo: porque no es un tiempo nuestro, es un tiempo que la vida nos ha regalado con un límite de días, horas y segundos, es un tiempo prestado del que tenemos que hacer el mejor uso posible, pero que un día se acabará.
Y antes de eso tendremos que vivirlo a través de otras personas: otros adioses, todos distintos y todos iguales, otras que se vuelven a su tierra, a la vida que dejaron atrás y de la que apenas sabemos. Entonces lo veremos venir y es en ese preciso instante cuando saber que un día nos iremos pasará como un rayo de la cabeza al estómago. "Un día seré yo", pensaremos, "un día me tendré que ir".
Un día volveremos a una vida que tampoco será del todo nuestra vida, porque nadie es imprescindible y la rueda sigue girando. Nos encontraremos de vuelta en el aeropuerto de donde salimos, en nuestra ciudad, en nuestra calle que ya no serán nuestras del mismo modo, preguntándonos qué narices ha pasado, si no habrá sido un sueño extraño y nada más.
Pero no lo habrá sido. Nos quedarán tantas pruebas que lo atestigüen que necesitaremos mil maletas y dos corazones para resguardarlas todas del tiempo inexorable.
Como apunte, añado que para escribir la entrada me he inspirado en esta otra, mucho mejor y de lectura muy recomendable, del blog "Apaga y vámonos".
Hay varios posicionamentos ante el hecho de venirse de au pair. Están quienes lo ven de manera pesimista y piensan: la situación está tan mal en mi país que me he visto obligada a tomar una decisión como esta y venir de au pair a la otra punta del mundo, sin posibilidad de ahorrar, lejos de mi familia, etcétera. Están quienes intentan ver la parte positiva a la situación, como la oportunidad de aprender inglés y conocer gente nueva. Están las que hubieran venido de todas maneras porque ya formaba parte de sus objetivos, de las cosas que quería hacer en la vida. Las que lo ven como una oportunidad para buscar trabajo desde otro país mientras aprenden el idioma. Las que están aquí como podrían estar en cualquier otra parte. Y un largo etcétera.
Y sea cual sea nuestra postura al respecto, todas las au pairs tenemos algo en común... venir de au pair es algo temporal. Dejamos atrás una vida más o menos segura, porque incluso aunque no sea segura en absoluto, sabemos qué hay que esperar de ella, para llegar a un país, costumbres, cultura, idioma y todo lo que eso implica, todo totalmente distinto. Sin familia, sin amigos. Un día saltamos sin red y nos arriesgamos, y probablemente nos pasemos lo que dura el viaje de avión pensando "madre mía, ¿dónde me he metido?", porque un día estás en tu zona de confort y al día siguiente te despiertas en una vida que no es la tuya. Y ha sido una decisión más irracional que otra cosa... Como dice J., "es que realmente no puedes pensar en ello, porque si te lo piensas mucho, no vienes".
Entonces sucede que empiezas a pensar que Irlanda tiene un no-sé-qué que qué-sé-yo; que empiezas a crear vínculos con personas a las que quizá nunca habrías conocido y que pasan a formar parte de tu día a día con tal impacto que no te imaginas tu rutina sin ellas; que creas tus recuerdos y una nueva vida en otro lugar; que empiezas otra vez, como una segunda oportunidad (o tercera, o cuarta), en una vida que podría ser tu vida. Tienes tu vida en otro sitio. Y te sientes segura, feliz, quisieras que no acabara, y no tendría por qué...
Y de repente, sin saber muy bien de dónde, llega el sablazo: porque no es un tiempo nuestro, es un tiempo que la vida nos ha regalado con un límite de días, horas y segundos, es un tiempo prestado del que tenemos que hacer el mejor uso posible, pero que un día se acabará.
Y antes de eso tendremos que vivirlo a través de otras personas: otros adioses, todos distintos y todos iguales, otras que se vuelven a su tierra, a la vida que dejaron atrás y de la que apenas sabemos. Entonces lo veremos venir y es en ese preciso instante cuando saber que un día nos iremos pasará como un rayo de la cabeza al estómago. "Un día seré yo", pensaremos, "un día me tendré que ir".
Un día volveremos a una vida que tampoco será del todo nuestra vida, porque nadie es imprescindible y la rueda sigue girando. Nos encontraremos de vuelta en el aeropuerto de donde salimos, en nuestra ciudad, en nuestra calle que ya no serán nuestras del mismo modo, preguntándonos qué narices ha pasado, si no habrá sido un sueño extraño y nada más.
Pero no lo habrá sido. Nos quedarán tantas pruebas que lo atestigüen que necesitaremos mil maletas y dos corazones para resguardarlas todas del tiempo inexorable.
Como apunte, añado que para escribir la entrada me he inspirado en esta otra, mucho mejor y de lectura muy recomendable, del blog "Apaga y vámonos".
13.12.12
Estatua de sal
Música que te retumba en el pecho,
te atraviesa y te hiela,
efecto invernadero en las entrañas,
sal en heridas que no están.
Gotas que se deslizan
en el cristal de los ojos,
ojos que están lejos, dentro.
Fuera. Música. Gotas.
Como siempre. Como nunca.
Nada volverá a herir así,
le dijo al barquero.
De pronto un ruido
deshace el hechizo.
Y sólo queda empezar
a tejer de nuevo un retal.
te atraviesa y te hiela,
efecto invernadero en las entrañas,
sal en heridas que no están.
Gotas que se deslizan
en el cristal de los ojos,
ojos que están lejos, dentro.
Fuera. Música. Gotas.
Como siempre. Como nunca.
Nada volverá a herir así,
le dijo al barquero.
De pronto un ruido
deshace el hechizo.
Y sólo queda empezar
a tejer de nuevo un retal.
Hoy no te puedo esperar,
pequeño desastre animal...
10.12.12
129-136: Vivir de paso
Se acerca peligrosamente la Navidad, hace semanas que ha empezado a hacer frío, los fines de semana se repiten en un bucle sin fin y un día te levantas extrañada preguntándote qué haces aquí o dónde estarás en un año. Para otras personas es distinto: han venido a vivir a Cork, trabajan aquí, podrías decir que están "de otra manera", de un modo más indefinido. Compartes reflexiones con otras au pairs mientras paseas por las calles de Cork (que, gracias a las compras navideñas, empiezan a parecer Barcelona) y te das cuenta de que no eres la única.
Pensadlo fríamente por un momento: ¿Qué os asusta más: la estabilidad o la inestabilidad?
Hace un par de años me aterraba acabar la carrera y cambiar de vida: empezar a trabajar, independizarme, tener que decidir dónde vivir. Volver a empezar. Me asustaba el cambio. Sin embargo, algo ha pasado en esta cabecita mía para que, tras los dos últimos años, todo sea al revés. No me imagino a mí misma levantándome un día con la seguridad de que en dos años puede que mi vida siga siendo, básicamente, en esencia, la misma. Y en Cork he descubierto que no soy la única.
Así que este es el plan: nos educaron con el sueño de que tendríamos mejores estudios, mejor trabajo y una vida estable rodeados de un cierto confort (si no de algunos lujos). Y resulta que a nosotros, a los que nos llaman "la generación perdida", nos da igual ese supuesto paradigma de felicidad. Preferimos crearnos uno así, sobre la marcha.
Por supuesto hay unas cuantas cosas que encajar en ese guión improvisado, pero seguro que no es casualidad que la frase que más veces ha salido por mi boca estas semanas sea "no me da la vida para todo".
La expresión más exacta que puedo encontrar para describiros las últimas semanas en Cork es "standby". Son esos momentos en que parece que no estás haciendo nada, pero es porque tu mente está empezando a encarrilar y acomodar planes a largo plazo y necesita momentáneamente el sosiego de una vida previsible y rutinaria, como si viviera en piloto automático, para tomar decisiones. Porque cualquier camino empieza por un primer paso.
Y ahora voy a dejar la filosofía a un lado y os voy a poner unas cuantas fotos de la decoración navideña, que ya toca.
La lista de propósitos para año nuevo, la dejamos para otro post...
Pensadlo fríamente por un momento: ¿Qué os asusta más: la estabilidad o la inestabilidad?
Hace un par de años me aterraba acabar la carrera y cambiar de vida: empezar a trabajar, independizarme, tener que decidir dónde vivir. Volver a empezar. Me asustaba el cambio. Sin embargo, algo ha pasado en esta cabecita mía para que, tras los dos últimos años, todo sea al revés. No me imagino a mí misma levantándome un día con la seguridad de que en dos años puede que mi vida siga siendo, básicamente, en esencia, la misma. Y en Cork he descubierto que no soy la única.
Así que este es el plan: nos educaron con el sueño de que tendríamos mejores estudios, mejor trabajo y una vida estable rodeados de un cierto confort (si no de algunos lujos). Y resulta que a nosotros, a los que nos llaman "la generación perdida", nos da igual ese supuesto paradigma de felicidad. Preferimos crearnos uno así, sobre la marcha.
Por supuesto hay unas cuantas cosas que encajar en ese guión improvisado, pero seguro que no es casualidad que la frase que más veces ha salido por mi boca estas semanas sea "no me da la vida para todo".
La expresión más exacta que puedo encontrar para describiros las últimas semanas en Cork es "standby". Son esos momentos en que parece que no estás haciendo nada, pero es porque tu mente está empezando a encarrilar y acomodar planes a largo plazo y necesita momentáneamente el sosiego de una vida previsible y rutinaria, como si viviera en piloto automático, para tomar decisiones. Porque cualquier camino empieza por un primer paso.
Y ahora voy a dejar la filosofía a un lado y os voy a poner unas cuantas fotos de la decoración navideña, que ya toca.
La lista de propósitos para año nuevo, la dejamos para otro post...
3.12.12
Si...
Si dos personas no se hubieran conocido en París hace 20 años en esta misma situación. Si no se hubieran dado una oportunidad.
Si hubiera decidido pasarme a Grado y seguir mi vida por otro camino en lugar de acabar mi Diplomatura e irme a Barcelona a estudiar.
Si no hubiera elegido el piso que elegí en Barcelona, al lado del parque para perros, y superado mi miedo.
Si hubiera trabajo como maestra en España al acabar la carrera. Si no hubiera decidido pedir una beca para mejorar el inglés, para poder entrar en otra lista y tener mejores oportunidades.
Si me hubieran dado esa beca. Si no hubiera persistido en la idea de mejorar el inglés.
Si alguien no me hubiera recomendado hace casi 10 años un programa de radio.
Si la gente de ese programa de radio no hubiera tenido la idea de crear un foro.
Si R. no hubiera decidido entrar en ese foro, si R.y yo no siguiéramos en contacto después de tanto tiempo. Si R. no tuviera espíritu aventurero y se hubiera ido de au pair y me lo hubiera contado.
Si nunca hubiera conocido a A. durante la carrera.
Si ella nunca hubiera metido todos los nombres de la lista de destinaciones en un sombrero y hubieran salido sitios en Irlanda. Si N. no me hubiera hablado tan bien de Cork.
Si no hubiera encontrado una familia para irme de aupair a las dos semanas de empezar a buscar. Si no hubiera superado mi pánico a los perros y me hubiera echado atrás que la familia tuviera un perro.
Si cuatro amigos en un lugar remoto del mundo no hubieran decidido irse a estudiar a otro país una temporada.
Si no hubieran acabado viviendo con precisamente esos compañeros de piso.
Si R. no hubiera abierto el grupo de españoles en Cork y si no hubiera conocido a tanta gente española aquí.
Si un día el encargado de la música en un local no hubiera puesto esas canciones y yo no me hubiera ido del local antes que el resto.
Si...
Si hubiera decidido pasarme a Grado y seguir mi vida por otro camino en lugar de acabar mi Diplomatura e irme a Barcelona a estudiar.
Si no hubiera elegido el piso que elegí en Barcelona, al lado del parque para perros, y superado mi miedo.
Si hubiera trabajo como maestra en España al acabar la carrera. Si no hubiera decidido pedir una beca para mejorar el inglés, para poder entrar en otra lista y tener mejores oportunidades.
Si me hubieran dado esa beca. Si no hubiera persistido en la idea de mejorar el inglés.
Si alguien no me hubiera recomendado hace casi 10 años un programa de radio.
Si la gente de ese programa de radio no hubiera tenido la idea de crear un foro.
Si R. no hubiera decidido entrar en ese foro, si R.y yo no siguiéramos en contacto después de tanto tiempo. Si R. no tuviera espíritu aventurero y se hubiera ido de au pair y me lo hubiera contado.
Si nunca hubiera conocido a A. durante la carrera.
Si ella nunca hubiera metido todos los nombres de la lista de destinaciones en un sombrero y hubieran salido sitios en Irlanda. Si N. no me hubiera hablado tan bien de Cork.
Si no hubiera encontrado una familia para irme de aupair a las dos semanas de empezar a buscar. Si no hubiera superado mi pánico a los perros y me hubiera echado atrás que la familia tuviera un perro.
Si cuatro amigos en un lugar remoto del mundo no hubieran decidido irse a estudiar a otro país una temporada.
Si no hubieran acabado viviendo con precisamente esos compañeros de piso.
Si R. no hubiera abierto el grupo de españoles en Cork y si no hubiera conocido a tanta gente española aquí.
Si un día el encargado de la música en un local no hubiera puesto esas canciones y yo no me hubiera ido del local antes que el resto.
Si...
2.12.12
118-128: Sonrisas
Al principio sonríes mucho. Sonríes porque ni entiendes ni te haces entender, por cortesía, por compromiso, por diversión, porque todo es nuevo para ti, porque acabas de conocer a toda la gente que te rodea, porque necesitas desprender esa alegría y esa energía que te has traído contigo en esta nueva aventura. Te pasas el día sonriendo.
Luego todo se estabiliza, empiezas a tener una rutina, vuelves a ser un poco tú, cambias radicalmente aspectos de tu vida - o no lo haces en absoluto, pero el caso es que puedes decir alto y claro que das tu vida aquí por empezada. Que todo "va".
Y entonces vienen las sonrisas de verdad.
La sonrisa que se te pone cuando G., por fin, juega contigo o te hace caso no sólo mientras estáis a solas, sino también mientras estáis todos en casa. Como en familia.
La sonrisa que te pegan tus amigas nada más verte después de toda la semana.
La sonrisa que aparece en tu cara cuando te dicen que tienes un rato libre que no te esperabas.
La sonrisa esa cuando sales entre semana, sin prisa, al atardecer de Cork, con las luces de Navidad ya encendidas, sin más plan que pasar un buen rato improvisado.
La sonrisa que se te escapa al acordarte de las anécdotas del fin de semana cuando vas por la calle un lunes.
La sonrisa que le regalas a tu hostfamily por las mañanas.
La sonrisa que te roban cuando ellos tienen un detalle bonito contigo.
La sonrisa pícara cuando eres plenamente consciente de que la has liado con algo, pero sabes que serás perdonada.
La sonrisa de cuando, al final del fin de semana, te preguntan qué has estado haciendo y tú prefieres que lo adivinen.
La sonrisa de los jueves por la noche, cuando puedes pasar un rato simplemente sentada en el suelo mirando la chimenea con la televisión apagada.
La sonrisa de cuando suena el teléfono en esos "momentos centralita", o cuando suena y es esa persona especial (o esas personas especiales) y recuperas aquellos momentos cuando todavía mandabas sms.
La sonrisa de esos momentos en que te haces consciente de que todavía te quedan varios meses por disfrutar aquí y que, al final, habrá valido la pena.
Y te acuerdas del manual práctico de la sonrisa y de todo lo que ha llovido desde entonces, y das gracias a la vida porque lo que más vale en el mundo no se compra con dinero...
Luego todo se estabiliza, empiezas a tener una rutina, vuelves a ser un poco tú, cambias radicalmente aspectos de tu vida - o no lo haces en absoluto, pero el caso es que puedes decir alto y claro que das tu vida aquí por empezada. Que todo "va".
Y entonces vienen las sonrisas de verdad.
La sonrisa que se te pone cuando G., por fin, juega contigo o te hace caso no sólo mientras estáis a solas, sino también mientras estáis todos en casa. Como en familia.
La sonrisa que te pegan tus amigas nada más verte después de toda la semana.
La sonrisa que aparece en tu cara cuando te dicen que tienes un rato libre que no te esperabas.
La sonrisa esa cuando sales entre semana, sin prisa, al atardecer de Cork, con las luces de Navidad ya encendidas, sin más plan que pasar un buen rato improvisado.
La sonrisa que se te escapa al acordarte de las anécdotas del fin de semana cuando vas por la calle un lunes.
La sonrisa que le regalas a tu hostfamily por las mañanas.
La sonrisa que te roban cuando ellos tienen un detalle bonito contigo.
La sonrisa pícara cuando eres plenamente consciente de que la has liado con algo, pero sabes que serás perdonada.
La sonrisa de cuando, al final del fin de semana, te preguntan qué has estado haciendo y tú prefieres que lo adivinen.
La sonrisa de los jueves por la noche, cuando puedes pasar un rato simplemente sentada en el suelo mirando la chimenea con la televisión apagada.
La sonrisa de cuando suena el teléfono en esos "momentos centralita", o cuando suena y es esa persona especial (o esas personas especiales) y recuperas aquellos momentos cuando todavía mandabas sms.
La sonrisa de esos momentos en que te haces consciente de que todavía te quedan varios meses por disfrutar aquí y que, al final, habrá valido la pena.
Y te acuerdas del manual práctico de la sonrisa y de todo lo que ha llovido desde entonces, y das gracias a la vida porque lo que más vale en el mundo no se compra con dinero...
21.11.12
108-117: Settled in
Si algo me queda claro de esta experiencia es que ya sé empezar de cero. Y es un buen aprendizaje, desde luego. Dentro de la inestabilidad en la que todos parecemos estar sumergidos últimamente, el oxígeno necesario para respirar consiste en tener muchos planes B. En decir, alto y claro: "Estoy muy perdida en la vida" y que te pueda sonar a poesía celestial cuando hace sólo dos años el terror te habría paralizado. En entender que, como cuando aprendiste a ir en bici, la única manera de conservar el equilibrio es... seguir moviéndote.
La adaptación a una nueva vida tiene muchas fases (incluída esa en la que le pides jamón a gente que acabas de conocer). La mía ahora es esa en que empiezas a sentir un lugar como tuyo. Esa en que te conoces las calles y sabes dónde están los sitios. Sabes cosas como dónde ir a tomar un buen café, dónde reparar una bici, dónde se recogen los paquetes de correos o cómo demonios funcionan los horarios del autobús. Bueno, mentira piadosa, eso último no lo debe de saber nadie aunque todos finjamos que sí ;P
Así que un día te levantas y, hablando con tu hostfamily, te das cuenta de que probablemente has visto y conocido más cosas de Cork que ellos. O sales a la calle a 10ºC sin apenas chaqueta. Y te dicen aquello de: "See? You are settled in well now" y tú sólo piensas que quién te lo iba a decir hace unos años. Es que, amigos, la vida es muy rara y da muchas vueltas...
Como hace mucho que no os ilustro mi aventura, os dejo alguna foto de la noche del martes. ¿Que qué pasó el martes? Pues que fue mi primer "drink&draw". No pienso explicar lo que es un drink&draw porque la palabra lo define por sí sola.
![]() |
| (Lo siento, no conozco la autoría de la foto) |
La adaptación a una nueva vida tiene muchas fases (incluída esa en la que le pides jamón a gente que acabas de conocer). La mía ahora es esa en que empiezas a sentir un lugar como tuyo. Esa en que te conoces las calles y sabes dónde están los sitios. Sabes cosas como dónde ir a tomar un buen café, dónde reparar una bici, dónde se recogen los paquetes de correos o cómo demonios funcionan los horarios del autobús. Bueno, mentira piadosa, eso último no lo debe de saber nadie aunque todos finjamos que sí ;P
Así que un día te levantas y, hablando con tu hostfamily, te das cuenta de que probablemente has visto y conocido más cosas de Cork que ellos. O sales a la calle a 10ºC sin apenas chaqueta. Y te dicen aquello de: "See? You are settled in well now" y tú sólo piensas que quién te lo iba a decir hace unos años. Es que, amigos, la vida es muy rara y da muchas vueltas...
Como hace mucho que no os ilustro mi aventura, os dejo alguna foto de la noche del martes. ¿Que qué pasó el martes? Pues que fue mi primer "drink&draw". No pienso explicar lo que es un drink&draw porque la palabra lo define por sí sola.
![]() |
| El pub donde se hace el drink&draw en cuestión. Everyone should believe in something. I believe I'll have another beer. (Para que no digáis que no os enseño cosas Irish, Irish) |
![]() |
| Abuelo irlandés drink&drawing |
12.11.12
101-107: Paranoias de au pair
Sigo inmersa en mi dulce rutina... lo digo con la boca pequeña por si a Murphy le da por liármela en las siguientes 24h y pasa algo tan gordo que tenga que escribiros una entrada a parte.
Como gran novedad, he empezado a ir a clase de inglés por las mañanas en O'Conaills (sabes que tienes un problema cuando te despides de la gente de la cafetería diciendo "hasta mañana") y los viernes con un profesor particular. También volvimos a organizar un Spanish meeting y no deja de sorprenderme que a cada vez aparezcan entre 10 y 20 personas nuevas... algo tiene Cork que es difícil de explicar :)
Pero hoy no quiero hablar de mí ni de las fotos surrealistas que se van acumulando en mi teléfono #ifyouknowwhatImean, entre otras cosas porque la foto del cerdo con una piedra en la cabeza debería ir directa a los guionistas de Cómo conocí a vuestra madre y reportarme algún beneficio económico en lugar de malgastarla en el blog... No, no. Hoy quiero hablar de las paranoias de au pair. Las de verdad. De momento tengo 3 identificadas. ¿Se os ocurre alguna más?
Número 1. La paranoia de la cámara
Por alguna extraña razón, esto es algo que todas las au pairs hemos pensado. "¿Y si tienen cámaras en casa?" Reflexionemos sobre este punto. ¿Qué efecto tiene quedarte sola en casa como para que tengas que preocuparte de si hay cámaras? No puede ser tan grave, ¿no?
....
Pues sí, lo es. Y mucho.
Porque cuando una au pair se queda sola en casa pueden pasar muchas cosas... te pones a cantar, a bailar el vals con la escoba, investigas qué hay en los armarios y en la nevera, saltas en el trampolino o aprovechas para poner la música a todo volumen como si la vida fuera, de repente, un musical.
Sé que estáis pensando que suena a típica escena de película americana, pero os aseguro que es verdad, y si eres au pair y no has hecho ninguna de estas cosas, no sé qué clase de aventura au pair estarás viviendo, pero debe de ser una muy chunga ;P
Número 2. La paranoia de la comida
Lo típico es que cuando llegas como au pair a casa, te digan que puedes coger la comida que quieras del armario y la nevera.
Sin embargo, sigue sin ser tu casa, así que los primeros meses pasan cosas como:
-Coges "un poco de aquí y un poco de allá", porque "si es un poco no se nota". Excepto que cojas muchos pocos de la misma cosa, claro.
-Hay artículos vetados. En tu casa (la de tu familia biológica, se entiende) estás deseando que compren bombones o chocolate para atracar la cocina cual barco pirata, pero cuando estás de au pair hay cosas que, nadie sabe por qué, cuesta tomarse la confianza de coger sin que te las ofrezcan. ¿Pero no habíamos quedado en que podías coger lo que quisieras? Pues sí... en teoría.
-Evitas abrir cosas nuevas. Por ejemplo, un paquete de hamburguesas, el primer yogurt del pack, etc. Sin embargo, si ya estuvieran abiertas cogerías... un poquito... ;)
-Nunca, jamás en la vida te acabas nada. Si es el último (lo que sea: el último yogurt, la última pieza de fruta o la última rebanada de pan)... simplemente, no se toca.
Número 3. La paranoia del teléfono
¿No os ha pasado alguna vez que, estando solas en casa, suena el teléfono fijo? ¿O alguien se deja su teléfono y empieza a sonar? Y tú te quedas ahí, parada en mitad de la salita, maldiciendo mentalmente al dichoso aparato, sin saber qué hacer. Y no lo coges, claro, porque no es "tu" teléfono. Pero luego te acercas sigilosamente, como mirándolo de reojo, desconfiada, y te acuerdas de que los teléfonos tienen ese maravilloso invento que es "la memoria del teléfono" donde queda indicado quién ha llamado, a ver, que alguien me explique: ¿por qué un objeto inanimado tiene que tener más memoria que tú...? Y le envías un sms a tus hostparents diciendo: "Ha llamado no sé quién", que es algo que no tiene mucho sentido si lo piensas con calma, porque tú sabes que saben que estabas allí y no lo has cogido, pero por otra parte te sientes culpable por no pasarles el recado. Y te quedas preguntándote en qué momento tu vida cambió tanto como para tener tiempo de preocuparte por semejante tontería.
¿Alguna paranoia memorable más que compartáis con las aupairs de vuestro alrededor? :)
Como gran novedad, he empezado a ir a clase de inglés por las mañanas en O'Conaills (sabes que tienes un problema cuando te despides de la gente de la cafetería diciendo "hasta mañana") y los viernes con un profesor particular. También volvimos a organizar un Spanish meeting y no deja de sorprenderme que a cada vez aparezcan entre 10 y 20 personas nuevas... algo tiene Cork que es difícil de explicar :)
Pero hoy no quiero hablar de mí ni de las fotos surrealistas que se van acumulando en mi teléfono #ifyouknowwhatImean, entre otras cosas porque la foto del cerdo con una piedra en la cabeza debería ir directa a los guionistas de Cómo conocí a vuestra madre y reportarme algún beneficio económico en lugar de malgastarla en el blog... No, no. Hoy quiero hablar de las paranoias de au pair. Las de verdad. De momento tengo 3 identificadas. ¿Se os ocurre alguna más?
Número 1. La paranoia de la cámara
Por alguna extraña razón, esto es algo que todas las au pairs hemos pensado. "¿Y si tienen cámaras en casa?" Reflexionemos sobre este punto. ¿Qué efecto tiene quedarte sola en casa como para que tengas que preocuparte de si hay cámaras? No puede ser tan grave, ¿no?
....
Pues sí, lo es. Y mucho.
Porque cuando una au pair se queda sola en casa pueden pasar muchas cosas... te pones a cantar, a bailar el vals con la escoba, investigas qué hay en los armarios y en la nevera, saltas en el trampolino o aprovechas para poner la música a todo volumen como si la vida fuera, de repente, un musical.
Sé que estáis pensando que suena a típica escena de película americana, pero os aseguro que es verdad, y si eres au pair y no has hecho ninguna de estas cosas, no sé qué clase de aventura au pair estarás viviendo, pero debe de ser una muy chunga ;P
Número 2. La paranoia de la comida
Lo típico es que cuando llegas como au pair a casa, te digan que puedes coger la comida que quieras del armario y la nevera.
Sin embargo, sigue sin ser tu casa, así que los primeros meses pasan cosas como:
-Coges "un poco de aquí y un poco de allá", porque "si es un poco no se nota". Excepto que cojas muchos pocos de la misma cosa, claro.
-Hay artículos vetados. En tu casa (la de tu familia biológica, se entiende) estás deseando que compren bombones o chocolate para atracar la cocina cual barco pirata, pero cuando estás de au pair hay cosas que, nadie sabe por qué, cuesta tomarse la confianza de coger sin que te las ofrezcan. ¿Pero no habíamos quedado en que podías coger lo que quisieras? Pues sí... en teoría.
-Evitas abrir cosas nuevas. Por ejemplo, un paquete de hamburguesas, el primer yogurt del pack, etc. Sin embargo, si ya estuvieran abiertas cogerías... un poquito... ;)
-Nunca, jamás en la vida te acabas nada. Si es el último (lo que sea: el último yogurt, la última pieza de fruta o la última rebanada de pan)... simplemente, no se toca.
Número 3. La paranoia del teléfono
¿No os ha pasado alguna vez que, estando solas en casa, suena el teléfono fijo? ¿O alguien se deja su teléfono y empieza a sonar? Y tú te quedas ahí, parada en mitad de la salita, maldiciendo mentalmente al dichoso aparato, sin saber qué hacer. Y no lo coges, claro, porque no es "tu" teléfono. Pero luego te acercas sigilosamente, como mirándolo de reojo, desconfiada, y te acuerdas de que los teléfonos tienen ese maravilloso invento que es "la memoria del teléfono" donde queda indicado quién ha llamado, a ver, que alguien me explique: ¿por qué un objeto inanimado tiene que tener más memoria que tú...? Y le envías un sms a tus hostparents diciendo: "Ha llamado no sé quién", que es algo que no tiene mucho sentido si lo piensas con calma, porque tú sabes que saben que estabas allí y no lo has cogido, pero por otra parte te sientes culpable por no pasarles el recado. Y te quedas preguntándote en qué momento tu vida cambió tanto como para tener tiempo de preocuparte por semejante tontería.
¿Alguna paranoia memorable más que compartáis con las aupairs de vuestro alrededor? :)
11.11.12
Tiempo
Hay un tiempo del alma,
dentro de un charco,
en esa hoja apartada.
Retumba en tu estómago
te atenaza
y no deja revivir
antiguas metáforas.
Es un tiempo color vino
de pasos silenciosos
entre la lluvia y la almohada.
dentro de un charco,
en esa hoja apartada.
Retumba en tu estómago
te atenaza
y no deja revivir
antiguas metáforas.
Es un tiempo color vino
de pasos silenciosos
entre la lluvia y la almohada.
5.11.12
93-100: Volver (II)
Volver. Volver a despedirse. Volver a mi habitación color lilac, con sus cortinas claras por donde entra una luz extrañamente dorada a primera hora de la mañana. Volver al frío y al otoño en el suelo. Volver al camino previsto y volver a ver a todas las personas que ya son parte fundamental de tu nueva vida. 100 días como au pair se dicen rápido pero dan para unas cuantas cosas.
Me vine con una maleta llena de comida que tuve que vaciar a las tantas de la mañana. La casa estaba vacía, fría y extraña. Sólo quería que llegara el día siguiente, salir al frío de la calle, repetir el camino de siempre. Intentar recuperar una normalidad que nunca he tenido. Procesar todo lo vivido y respirar hondo, reponerme. No puedo evitar que me guste callejear, supongo que lo llevo algo así como en la sangre. Callejear, como escribir, forma parte de mis necesidades inconfesables.
Volver a pasar un fin de semana en Cork fue extraño. Me debatía entre la necesidad imperiosa de estar a solas y pensar seriamente en mi vida y la sed insaciable de ver a "mis" personas. Saber que ese mismo lunes iba a pasar mi primer cumpleaños en Cork no ayudaba a definir ninguna sensación. Al contrario, me sentía perdida y rara.
Volver a ver a mi hostfamily después de una semana fue una alegría. Les dejé una nota explicándoles por qué su nevera había pasado a ser una nevera española de repente. Cuando nos vimos al día siguiente, mi hostmum me preguntó: "What is going on on the fridge?", algo que yo traduje como "¿me puedes explicar por qué te has traído huesos de España y están en mi nevera?"
Por otra parte, siempre había pensado que cumplir 22 sería una de esas crisis existenciales en las que te replanteas tu papel en la vida y todas esas cosas. Pero supongo que estaba tan ocupada viviendo que se me olvidó lo de la crisis. Recibí algunas tarjetas de cumpleaños y algunos regalos. Mi hostfamily me hizo un pastel, me llevaron a cenar fuera y soplé las 22 velas del pastel con gran valentía. No os voy a contar el secreto. Y el que pedí tampoco ;)
Abrí una postal muy especial que sólo podían abrir personas que ya hubieran cumplido los 22 y de repente todo tuvo un poco más de sentido. En la vida hay personas que son faros para nosotros. Si lo pensáis bien, seguro que sabéis quiénes son los vuestros. Yo lo sé y no lo olvido. Hay palabras que te atraviesan porque sabes que son ciertas.
La semana pasada fue de "mid term", que quiere decir que no hay colegio "porque toca" y también quiere decir que el sector au pair corkiano estaba un poco más cranky de lo habitual por trabajar más horas. No en mi caso, ya que a excepción de que tuve que aplazar hacer algunos recados, mi vida no cambió en exceso. G. sigue comportándose estupendamente, solo que un poco más "fussy" de lo habitual tras haber estado enferma la semana anterior. Y mi vida de au pair es más sencilla desde que descubrí la fórmula mágica para tener entretenida a una niña de nueve años y más que contentas a las madres: invitar a sus amigas a casa. Hicimos pizza, cookies y, por supuesto, panellets.
Para los que no sepáis lo que son los panellets, se trata de un dulce típico de Cataluña que se come cuando llega el día de todos los santos. Llevan harina de almendra, azúcar, boniato o patata y (opcional) huevo y generalmente van rebozados en piñones, almendra, coco, etc. Creo que el mayor indicativo de que les gustaron es que mi hostmum los describiera como "adictivos" y mi hostnana (la abuela, vaya) me pidiera la receta :)
En este post no me caben todas las emociones vividas en la última semana y mucho menos en los últimos 100 días. Lo reconozco, mis palabras no llegan a tanto.
Por eso voy a recopilar, en esta lista, mi particular "Manual práctico de la sonrisa en Cork". Porque, como dice la canción, me siento tan bien que pienso guardar en tarros de miel todo lo vivido...
Me voy a despedir con este poema de Kavafis que forma parte no sólo de mi retina emocional sino de mi caminar y mi respiración emocionales (if you know what I mean), casi de la misma forma en que lo hace el poema de Benedetti que hay en la columna derecha del blog.
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Kavafis
Me vine con una maleta llena de comida que tuve que vaciar a las tantas de la mañana. La casa estaba vacía, fría y extraña. Sólo quería que llegara el día siguiente, salir al frío de la calle, repetir el camino de siempre. Intentar recuperar una normalidad que nunca he tenido. Procesar todo lo vivido y respirar hondo, reponerme. No puedo evitar que me guste callejear, supongo que lo llevo algo así como en la sangre. Callejear, como escribir, forma parte de mis necesidades inconfesables.
Volver a pasar un fin de semana en Cork fue extraño. Me debatía entre la necesidad imperiosa de estar a solas y pensar seriamente en mi vida y la sed insaciable de ver a "mis" personas. Saber que ese mismo lunes iba a pasar mi primer cumpleaños en Cork no ayudaba a definir ninguna sensación. Al contrario, me sentía perdida y rara.
Volver a ver a mi hostfamily después de una semana fue una alegría. Les dejé una nota explicándoles por qué su nevera había pasado a ser una nevera española de repente. Cuando nos vimos al día siguiente, mi hostmum me preguntó: "What is going on on the fridge?", algo que yo traduje como "¿me puedes explicar por qué te has traído huesos de España y están en mi nevera?"
Por otra parte, siempre había pensado que cumplir 22 sería una de esas crisis existenciales en las que te replanteas tu papel en la vida y todas esas cosas. Pero supongo que estaba tan ocupada viviendo que se me olvidó lo de la crisis. Recibí algunas tarjetas de cumpleaños y algunos regalos. Mi hostfamily me hizo un pastel, me llevaron a cenar fuera y soplé las 22 velas del pastel con gran valentía. No os voy a contar el secreto. Y el que pedí tampoco ;)
Abrí una postal muy especial que sólo podían abrir personas que ya hubieran cumplido los 22 y de repente todo tuvo un poco más de sentido. En la vida hay personas que son faros para nosotros. Si lo pensáis bien, seguro que sabéis quiénes son los vuestros. Yo lo sé y no lo olvido. Hay palabras que te atraviesan porque sabes que son ciertas.
La semana pasada fue de "mid term", que quiere decir que no hay colegio "porque toca" y también quiere decir que el sector au pair corkiano estaba un poco más cranky de lo habitual por trabajar más horas. No en mi caso, ya que a excepción de que tuve que aplazar hacer algunos recados, mi vida no cambió en exceso. G. sigue comportándose estupendamente, solo que un poco más "fussy" de lo habitual tras haber estado enferma la semana anterior. Y mi vida de au pair es más sencilla desde que descubrí la fórmula mágica para tener entretenida a una niña de nueve años y más que contentas a las madres: invitar a sus amigas a casa. Hicimos pizza, cookies y, por supuesto, panellets.
Para los que no sepáis lo que son los panellets, se trata de un dulce típico de Cataluña que se come cuando llega el día de todos los santos. Llevan harina de almendra, azúcar, boniato o patata y (opcional) huevo y generalmente van rebozados en piñones, almendra, coco, etc. Creo que el mayor indicativo de que les gustaron es que mi hostmum los describiera como "adictivos" y mi hostnana (la abuela, vaya) me pidiera la receta :)
En este post no me caben todas las emociones vividas en la última semana y mucho menos en los últimos 100 días. Lo reconozco, mis palabras no llegan a tanto.
Por eso voy a recopilar, en esta lista, mi particular "Manual práctico de la sonrisa en Cork". Porque, como dice la canción, me siento tan bien que pienso guardar en tarros de miel todo lo vivido...
- Despertarme con la luz del amanecer traspasando las cortinas blancas de mi habitación. Fue una de las cosas que más me impactó en los primeros días aquí y un detalle que sigo conservando en mi retina emocional.
- El camino entre mi casa y el centro de Cork. Las casas pintorescas, el paisaje, pasar por el río, sonreírle al señor de la tienda de bicicletas, pedir paso en los semáforos y luego pasar sin esperar, inventar mil historias. Volver a casa protegida del frío mirando la Luna y las (pocas) estrellas, pensando en ayer y mañana o sin pensar en nada en absoluto.
- O Conaills. El cuadro amarillo (no es todo amarillo, pero en mi cabeza es el cuadro amarillo) que tengo que comprar antes de irme, si me voy. No tener nunca ni idea de qué pedir. Que nos atienda el chico de la sudadera roja. Mi sitio en el sofá de la planta de arriba.
- Las charlas a las tantas de la mañana en el Mc Donald's del centro. El café, las twisty fries (por favor, decidme que he aprendido a escribirlo bien de una vez) y el helado.
- La puerta de St. Patricks en Penneys. Porque allí han empezado grandes amistades y ha acabado siendo el pegamento que nos une en esa tela de araña rara que es vivir fuera de tu país...
- Los sofás en Old Oak, por la misma razón.
- Los encuentros internacionales en UCC, porque nunca sabes dónde puedes terminar o empezar.
- Saber a qué hora se sale de casa, pero no a qué hora se entra.
- Todos los momentos surrealistas. (Cada cual sabrá cuáles)
- Pasar por el puente y por delante de la catedral de St. Finbarr al ir a clase.
- Leer a Maria Montessori por las mañanas, debajo de las mantas.
- Que me traigan una taza de té con galletas al sofá cada noche, al calor del fuego, mientras vemos la tele.
- Pasear por el English Market, cerrar los ojos y trasladarme a Barcelona.
- Todos los momentazos vividos con G. (también los de las anécdotas, que para eso están... para reírte cuando lo cuentes)
- El Ecco Coffee y los hot chocolate bizarros.
- Haber besado la piedra de Blarney.
- Y que todo sea lovely.
Me voy a despedir con este poema de Kavafis que forma parte no sólo de mi retina emocional sino de mi caminar y mi respiración emocionales (if you know what I mean), casi de la misma forma en que lo hace el poema de Benedetti que hay en la columna derecha del blog.
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Kavafis
30.10.12
86-92: Volver
No tengo ni idea de por dónde empezar a escribir esta entrada. Sé que mi cabecita y mi estómago necesitan hacerlo para empezar a procesar.
Podría empezar con estos versos de Extremoduro en honor al foro que ya no es lo que era. Es agradable tener un sitio al que volver. ¿Alguna vez habéis vuelto a la escuela donde fuisteis de niños? La primera vez es impactante. Todo parece tan pequeño... tardas un tiempo en acostumbrarte.
El avión aterrizaba y todo parecía en su sitio. Mi Barcelona del alma seguía ahí. Hay ciudades en las que uno no puede aterrizar sin soltar una lágrima. Qué bonita es Barcelona de noche. Te bajas del avión y todo te parece un sueño extraño, cada segundo parece congelado en el tiempo. La gente, en la calle, vuelve a hablar castellano o catalán. No hace frío. Es una noche sin estrellas en el mismo coche destartalado con el que te fuiste. Pisar tu casa por primera vez después de casi tres meses es una revelación onírica. Abrazar a todo el mundo, dormir en tu cama...
Me cuesta muy poco cambiar las rutinas. El horario de comidas, de sueño... todo en mí parece adaptarse al sitio en el que vivo con la misma facilidad con que apretarías un interruptor. De repente todo es como siempre. Descubres que tenías la necesidad de ir y palpar por ti misma que todo está bien, que todo sigue ahí, como estaba. Y entonces viene la epifanía. No sólo has cambiado tú. Allí también han pasado cosas mientras estabas fuera, no todo está igual, y aunque fuera racionalmente evidente, te descubres sorprendida porque hay cosas que han cambiado.
Volver de visita está bien. Comes lo que quieres, cuando quieres y todo el mundo hace un hueco para verte. Es como si vieras pasar tus rutinas desde la ventana del tren, les dijeras adiós con la mano y decidieras hacer indefinidamente lo que te viniera en gana. Sin pensar más allá de mañana, como si tuvieras todo el tiempo del mundo en tu bolsillo. Tu mirada vuelve llena de sonrisas y del Mediterráneo que tanto echas de menos. Llevas, traes e intercambias regalos y recetas de cocina. Volver de visita no es volver. Y es mucho más sencillo dejar ir después de una semana que de toda una vida.
Pasear por Tarragona parecía una mentira mal construída, como si al poner las calles aquella mañana se hubieran equivocado en algo. Podría cerrar los ojos en cualquier momento y recordar al detalle cada calle, cada tienda y cada momento vivido allí, por eso volver ajena a todo lo que había pasado durante tres meses fue una experiencia extraña. Sé que si mi balcón del Mediterráneo sigue allí para verme volver, todo está bien.
Pasear por Barcelona y volver a los lugares por donde solía vagabundear cuando vivía allí fue uno de los momentos más especiales de la semana. El metro, la calle de la escuela, las ramblas, el puerto, los restaurantes. Todo seguía allí para mí. Aunque yo sea de Tarragona, Barcelona es mi ciudad, llena de comienzos, de esperanzas, de lágrimas y de los recuerdos de media vida que se entrelazan sin querer. Quizá haya alguna conexión mal ensamblada en mi cerebro que hace que me emocione hasta lo indecible pasear por allí, coger el metro o reconocer de repente aquella tienda, aquella calle. Quizá es sólo que Barcelona tiene algo, o yo tengo algo con Barcelona, difícil de explicar.
Y como siempre, mi lugar favorito son las personas. Esas personas con las que parece que nunca ha pasado el tiempo, con las que nunca pasa el tiempo, con las que compartes mucho más que unos cuantos ratos al año. Caminos que nunca se hubieran cruzado, pero que ya solo pueden seguir en paralelo. Mi gente. Como en la canción de Amaral, "son mis amigos, en la calle pasábamos las horas... son mis amigos por encima de todas las cosas". Mi gente. Esas personas a las que ves de vez en cuando pero que tienen una influencia natural en tu vida, difícil de explicar. Esas personas al lado de las cuales, de repente, sientes que todo va a ir bien. Esas personas que son tu lugar al que volver.
Me llevo unas cuantas fotografías clave, algunos regalos y una gran colección de abrazos y momentos. Así, cojo fuerzas para los siguientes 9 meses y para lo que venga.
Busco un mundo mejor
y escarbo en un cajón
por si aparece entre mis cosas.
Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar...
Podría empezar con estos versos de Extremoduro en honor al foro que ya no es lo que era. Es agradable tener un sitio al que volver. ¿Alguna vez habéis vuelto a la escuela donde fuisteis de niños? La primera vez es impactante. Todo parece tan pequeño... tardas un tiempo en acostumbrarte.
El avión aterrizaba y todo parecía en su sitio. Mi Barcelona del alma seguía ahí. Hay ciudades en las que uno no puede aterrizar sin soltar una lágrima. Qué bonita es Barcelona de noche. Te bajas del avión y todo te parece un sueño extraño, cada segundo parece congelado en el tiempo. La gente, en la calle, vuelve a hablar castellano o catalán. No hace frío. Es una noche sin estrellas en el mismo coche destartalado con el que te fuiste. Pisar tu casa por primera vez después de casi tres meses es una revelación onírica. Abrazar a todo el mundo, dormir en tu cama...
Me cuesta muy poco cambiar las rutinas. El horario de comidas, de sueño... todo en mí parece adaptarse al sitio en el que vivo con la misma facilidad con que apretarías un interruptor. De repente todo es como siempre. Descubres que tenías la necesidad de ir y palpar por ti misma que todo está bien, que todo sigue ahí, como estaba. Y entonces viene la epifanía. No sólo has cambiado tú. Allí también han pasado cosas mientras estabas fuera, no todo está igual, y aunque fuera racionalmente evidente, te descubres sorprendida porque hay cosas que han cambiado.
Volver de visita está bien. Comes lo que quieres, cuando quieres y todo el mundo hace un hueco para verte. Es como si vieras pasar tus rutinas desde la ventana del tren, les dijeras adiós con la mano y decidieras hacer indefinidamente lo que te viniera en gana. Sin pensar más allá de mañana, como si tuvieras todo el tiempo del mundo en tu bolsillo. Tu mirada vuelve llena de sonrisas y del Mediterráneo que tanto echas de menos. Llevas, traes e intercambias regalos y recetas de cocina. Volver de visita no es volver. Y es mucho más sencillo dejar ir después de una semana que de toda una vida.
Pasear por Tarragona parecía una mentira mal construída, como si al poner las calles aquella mañana se hubieran equivocado en algo. Podría cerrar los ojos en cualquier momento y recordar al detalle cada calle, cada tienda y cada momento vivido allí, por eso volver ajena a todo lo que había pasado durante tres meses fue una experiencia extraña. Sé que si mi balcón del Mediterráneo sigue allí para verme volver, todo está bien.
Pasear por Barcelona y volver a los lugares por donde solía vagabundear cuando vivía allí fue uno de los momentos más especiales de la semana. El metro, la calle de la escuela, las ramblas, el puerto, los restaurantes. Todo seguía allí para mí. Aunque yo sea de Tarragona, Barcelona es mi ciudad, llena de comienzos, de esperanzas, de lágrimas y de los recuerdos de media vida que se entrelazan sin querer. Quizá haya alguna conexión mal ensamblada en mi cerebro que hace que me emocione hasta lo indecible pasear por allí, coger el metro o reconocer de repente aquella tienda, aquella calle. Quizá es sólo que Barcelona tiene algo, o yo tengo algo con Barcelona, difícil de explicar.
Y como siempre, mi lugar favorito son las personas. Esas personas con las que parece que nunca ha pasado el tiempo, con las que nunca pasa el tiempo, con las que compartes mucho más que unos cuantos ratos al año. Caminos que nunca se hubieran cruzado, pero que ya solo pueden seguir en paralelo. Mi gente. Como en la canción de Amaral, "son mis amigos, en la calle pasábamos las horas... son mis amigos por encima de todas las cosas". Mi gente. Esas personas a las que ves de vez en cuando pero que tienen una influencia natural en tu vida, difícil de explicar. Esas personas al lado de las cuales, de repente, sientes que todo va a ir bien. Esas personas que son tu lugar al que volver.
Me llevo unas cuantas fotografías clave, algunos regalos y una gran colección de abrazos y momentos. Así, cojo fuerzas para los siguientes 9 meses y para lo que venga.
19.10.12
79-85: Querido Murphy
Os informo de que he tomado la determinación de no escribir más sobre los fines de semana excepto que me haya ido de viaje a algún lugar interesante y tenga la imperiosa necesidad de contarlo y enseñaros esas fotos que tan bien quedan en el perfil del Facebook.
Dicho lo cual, así en resumen, fuimos a ver "Romeo y Julieta" a la Opera House y al cine. La sesión de cine fue mucho mejor que cuando fuimos a ver "What Richard did", aunque tengo que reconocer que con esta última nos reímos un buen rato. Y eso que era un drama. Mi hostdad decía: "there might be some cultural things that you don't get to understand"... sí, "some cultural things", llamémoslo X. En fin.
La semana ha sido tranquila. El lunes nos informaron de que el martes había una fiesta sorpresa, así que el martes hicimos los deberes en versión exprés, como en las películas cuando todo va a cámara rápida y la gente tiene voz de pitufo, pero sin voz de pitufo, claro. Y a las 3.30 de la tarde ya estaba libre cual pajarillo.
El miércoles G. estaba de mal humor, así que lloviera, diluviara o nevara estaba claro que iba a ir al International Meeting de ICC de los miércoles. Querido Murphy: Lo sé, estas cosas me pasan por hablar. Mi hostdad insistía en que llovía mucho como para que fuera andando. Yo pensé: "Pero si sólo es lluvia, no será para tanto", pero como he aprendido a hacer caso a "los locales", acepté la oferta. Y menos mal. Cork estaba tan inundado que en lugar de conducir el coche parecía que íbamos en barca. En un trayecto de cinco minutos andando, con paraguas y yendo por debajo de los porches, acabé empapada. Por suerte, valió la pena. Los encuentros internacionales siempre son muy divertidos. Eso sí, sabes que tienes que replantearte algunas cosas cuando acabas a las doce menos cuarto de la noche rodeada de un grupo francogermanofinés que corea a un señor que trae un espectáculo de globos para promocionarse. Almenos nos hizo un osito y algunas banderas, y no nada más preocupante.
Aquí en Cork las inundaciones están a la orden del día, ya que (para el que todavía no se haya enterado) la ciudad queda en mitad de dos ríos. Por suerte, están bien preparados. Tienen un mecanismo de drenaje tan eficaz que 45 minutos después de la foto que veis aquí abajo, ya no quedaba agua y prácticamente estaba al nivel habitual. Además, las tiendas y las casas tienen sacos preparados para parar y absorver el agua, altillos donde poner las existencias más importantes, etc. y así evitar que haya daños mayores.
Querido Murphy:
Sé que tú y yo últimamente no nos llevamos muy bien. Una semana de frío y otra de inundaciones justo antes de mi visita a España propician que vuelva con un resfriado bastante considerable, cuando hasta ahora había sobrevivido casi 3 meses sin resfriado, gripe ni tos alguna. De verdad, eso hubiera sido suficiente. Lo de hacer que llueva durante 3 de los 7 días que voy a pasar allí es simplemente recochineo.
Atentamente,
M.
A la vuelta os cuento cómo fue la visita a casa... :)
"Nada ha cambiado excepto mi actitud.
Por eso, todo ha cambiado"
Dicho lo cual, así en resumen, fuimos a ver "Romeo y Julieta" a la Opera House y al cine. La sesión de cine fue mucho mejor que cuando fuimos a ver "What Richard did", aunque tengo que reconocer que con esta última nos reímos un buen rato. Y eso que era un drama. Mi hostdad decía: "there might be some cultural things that you don't get to understand"... sí, "some cultural things", llamémoslo X. En fin.
La semana ha sido tranquila. El lunes nos informaron de que el martes había una fiesta sorpresa, así que el martes hicimos los deberes en versión exprés, como en las películas cuando todo va a cámara rápida y la gente tiene voz de pitufo, pero sin voz de pitufo, claro. Y a las 3.30 de la tarde ya estaba libre cual pajarillo.
El miércoles G. estaba de mal humor, así que lloviera, diluviara o nevara estaba claro que iba a ir al International Meeting de ICC de los miércoles. Querido Murphy: Lo sé, estas cosas me pasan por hablar. Mi hostdad insistía en que llovía mucho como para que fuera andando. Yo pensé: "Pero si sólo es lluvia, no será para tanto", pero como he aprendido a hacer caso a "los locales", acepté la oferta. Y menos mal. Cork estaba tan inundado que en lugar de conducir el coche parecía que íbamos en barca. En un trayecto de cinco minutos andando, con paraguas y yendo por debajo de los porches, acabé empapada. Por suerte, valió la pena. Los encuentros internacionales siempre son muy divertidos. Eso sí, sabes que tienes que replantearte algunas cosas cuando acabas a las doce menos cuarto de la noche rodeada de un grupo francogermanofinés que corea a un señor que trae un espectáculo de globos para promocionarse. Almenos nos hizo un osito y algunas banderas, y no nada más preocupante.
Aquí en Cork las inundaciones están a la orden del día, ya que (para el que todavía no se haya enterado) la ciudad queda en mitad de dos ríos. Por suerte, están bien preparados. Tienen un mecanismo de drenaje tan eficaz que 45 minutos después de la foto que veis aquí abajo, ya no quedaba agua y prácticamente estaba al nivel habitual. Además, las tiendas y las casas tienen sacos preparados para parar y absorver el agua, altillos donde poner las existencias más importantes, etc. y así evitar que haya daños mayores.
![]() |
| Una parte es el río, la otra, la calle ;P |
Querido Murphy:
Sé que tú y yo últimamente no nos llevamos muy bien. Una semana de frío y otra de inundaciones justo antes de mi visita a España propician que vuelva con un resfriado bastante considerable, cuando hasta ahora había sobrevivido casi 3 meses sin resfriado, gripe ni tos alguna. De verdad, eso hubiera sido suficiente. Lo de hacer que llueva durante 3 de los 7 días que voy a pasar allí es simplemente recochineo.
Atentamente,
M.
A la vuelta os cuento cómo fue la visita a casa... :)
"Nada ha cambiado excepto mi actitud.
Por eso, todo ha cambiado"
12.10.12
74-78: Fussy eater =)
Ya va tocando una entrada más "hola, soy M. y soy au pair" y menos "hola, soy M. y vivo de vacaciones desde que llegué". Que aunque no lo parezca también trabajo.
Estaba avisada. Esa palabra que tuve que mirar en Wordreference en su día y que provocó que mi profe de inglés (si estás leyendo esto, hola ;P) dijera "uyyyy..." cuando se lo comenté.
G. es lo que en inglés llaman fussy eater y en nuestra casa una niña de mal comer. Desde luego en comparación con lo que se oye de otros niños en boca de otras au pairs, su madre tiene razón al pensar que "almenos sólo come comida saludable"... Y si por esa frase entendemos que no se pasa el día comiendo chucherías y patatas fritas, pues ciertamente.
Esta semana ha sido la definitiva para saber lo que ya sospechaba: la confianza está establecida.
Si hace dos semanas me hubiera pedido salchichas y se las hubiera dado normales, ni poco ni muy hechas, me habría dado las gracias e incluso me habría dicho que estaban muy ricas. Pero a ella le gustan muy hechas tirando a quemadas. Así que cuando me pidió que, por favor, las pasara otro rato por la sartén, no sabía si alegrarme (por la confianza) o tirarme de los pelos (porque ahora sé que si no está todo a la perfección según sus deseos, habrá que decidir cómo actuar al respecto ;P).
Lo mismo sucede con las tostadas (bastante mantequilla, quitando la parte dura del pan), la pasta (que esté cocida, pero no blanda; que lleve sal y mantequilla; y queso, pero no en exceso), las verduras (si están blandas ni las tocará), el té (que no esté muy fuerte, que esté caliente, lleve bastante azúcar y bastante leche), y un largo etcétera. Y todo mejora considerablemente si viene presentado en forma de smiley face =)
A veces le digo en broma que no me he venido desde España para aprenderme cómo le gustan las tostadas, pero lo cierto es que, al final, sólo son detalles que tomar en cuenta. Aunque por supuesto nadie cuide a los niños igual que sus padres, si haciendo un esfuerzo estamos todos contentos, ¿por qué no?
Así llega un punto en que la madre le pregunta: "Did you eat pasta for lunch as well?" y ella contesta: "Yes, and just to tell you, M.'s [es decir, la que le había preparado la menda] was a lot better" y a una se le asoma una sonrisilla a la cara como diciendo: Vamos por el buen camino.
Por ampliar el repertorio de temas, os diré que hoy G. estaba un poco enferma (tampoco nada grave, no llegan a ser anginas, no pasa de una tos). Así que nos hemos ido al médico por la mañana.
Primer dato: Lo que allí es un ambulatorio y lo vemos y decimos: eso es un ambulatorio, aquí es una casa normal y corriente con un cartel que dice: "Medical center", y se quedan así de anchos.
Segundo dato: Aquí se paga por ir al médico. 50€. Excepto que no trabajes o lo hagas a tiempo parcial.
Tercer dato: Si eres "de los que pagan por ir al médico" te atienden antes.
Después del médico y de pasar por la farmacia, como unas anginas dan una pena terrible, nos hemos ido a comprar chucherías y a tomarnos una taza de té y un cupcake. Y luego ya nos hemos apalancado en casita a ver los dibujos. Lo que yo os diga, la vida de au pair a veces es así de sacrificada.
En recompensa por elenorme e inhumano esfuerzo detalle de haberme quedado con G. aunque tenía la mañana libre, mi hostmom me ha traído una chocolatina y soy libre cual pajarillo desde las 3 de hoy hasta el lunes. Mi hostfamily es así :)
Y con esto y un bizcocho, empieza el fin de semana... Vayan por la sombra :)
Estaba avisada. Esa palabra que tuve que mirar en Wordreference en su día y que provocó que mi profe de inglés (si estás leyendo esto, hola ;P) dijera "uyyyy..." cuando se lo comenté.
G. es lo que en inglés llaman fussy eater y en nuestra casa una niña de mal comer. Desde luego en comparación con lo que se oye de otros niños en boca de otras au pairs, su madre tiene razón al pensar que "almenos sólo come comida saludable"... Y si por esa frase entendemos que no se pasa el día comiendo chucherías y patatas fritas, pues ciertamente.
Esta semana ha sido la definitiva para saber lo que ya sospechaba: la confianza está establecida.
Si hace dos semanas me hubiera pedido salchichas y se las hubiera dado normales, ni poco ni muy hechas, me habría dado las gracias e incluso me habría dicho que estaban muy ricas. Pero a ella le gustan muy hechas tirando a quemadas. Así que cuando me pidió que, por favor, las pasara otro rato por la sartén, no sabía si alegrarme (por la confianza) o tirarme de los pelos (porque ahora sé que si no está todo a la perfección según sus deseos, habrá que decidir cómo actuar al respecto ;P).
Lo mismo sucede con las tostadas (bastante mantequilla, quitando la parte dura del pan), la pasta (que esté cocida, pero no blanda; que lleve sal y mantequilla; y queso, pero no en exceso), las verduras (si están blandas ni las tocará), el té (que no esté muy fuerte, que esté caliente, lleve bastante azúcar y bastante leche), y un largo etcétera. Y todo mejora considerablemente si viene presentado en forma de smiley face =)
A veces le digo en broma que no me he venido desde España para aprenderme cómo le gustan las tostadas, pero lo cierto es que, al final, sólo son detalles que tomar en cuenta. Aunque por supuesto nadie cuide a los niños igual que sus padres, si haciendo un esfuerzo estamos todos contentos, ¿por qué no?
Así llega un punto en que la madre le pregunta: "Did you eat pasta for lunch as well?" y ella contesta: "Yes, and just to tell you, M.'s [es decir, la que le había preparado la menda] was a lot better" y a una se le asoma una sonrisilla a la cara como diciendo: Vamos por el buen camino.
Por ampliar el repertorio de temas, os diré que hoy G. estaba un poco enferma (tampoco nada grave, no llegan a ser anginas, no pasa de una tos). Así que nos hemos ido al médico por la mañana.
Primer dato: Lo que allí es un ambulatorio y lo vemos y decimos: eso es un ambulatorio, aquí es una casa normal y corriente con un cartel que dice: "Medical center", y se quedan así de anchos.
Segundo dato: Aquí se paga por ir al médico. 50€. Excepto que no trabajes o lo hagas a tiempo parcial.
Tercer dato: Si eres "de los que pagan por ir al médico" te atienden antes.
Después del médico y de pasar por la farmacia, como unas anginas dan una pena terrible, nos hemos ido a comprar chucherías y a tomarnos una taza de té y un cupcake. Y luego ya nos hemos apalancado en casita a ver los dibujos. Lo que yo os diga, la vida de au pair a veces es así de sacrificada.
En recompensa por el
Y con esto y un bizcocho, empieza el fin de semana... Vayan por la sombra :)
8.10.12
72-73: Un fin de semana en la vida de otra persona
Podría contaros la historia de cómo, mientras algun@s compañer@s de clase prácticamente endeudaban a sus padres pidiéndoles dinero para salir e ir de compras todas las semanas, miniM. se dedicaba a estudiar, salir a tomar un café cuando se podía y unas cuantas cosas más que no procede explicar aquí. Podría contaros que miniM. era una persona centrada que sabía que "la" manera de hacer lo que quisiera con su vida a largo plazo era "esforzarse y estudiar" (hasta me cuesta escribirlo sin reírme ;P).
Pero sería mentira, la verdad es que M. siempre ha vivido su vida como le ha dado la gana y si hubiera querido salir cada fin de semana habría encontrado la manera de hacerlo, el problema era que no le llamaba la atención lo más mínimo. Problema porque se sale de la norma, porque no es lo que hace todo el mundo, porque a lo mejor un día te arrepientes de no haber hecho esto o aquello. La verdad es que dudo que jamás me arrepienta de haber hecho, en su momento, lo que yo quería en lugar de hacer lo que se suponía que tenía que hacer. Puede que outsider sea el término.
Todo esto tiene y no tiene que ver con estar de au pair en Irlanda. La presión social es distinta cuando estás en otro país y no conoces a nadie, tiene un componente un poco más vital que si estás rodeado de la gente "de toda la vida" en un ambiente que dominas y conoces, y en tu idioma. Relativamente. Si toda tu vida cambia radicalmente y de repente, tú, como persona, también cambias, te readaptas, es un momento de transición.
Así que sigues, como siempre, haciendo según te apetece. Quedas, sales. Más de un sábado seguido. Aunque haga frío. Vas al cine un domingo por la mañana. Ves el fútbol en un bar. Te preguntas por qué no y piensas que, como dice L., pues sí, "porque quiero y me da la gana". Y sigues siendo la misma persona capaz de no quedarse en un sitio aunque los demás lo hagan.
Tu madre te dice aquello de: "Quién te ha visto y quién te ve", pero a pesar de que a ratos parece que vives en la piel de una desconocida, sabes que ahí dentro nada ha cambiado. Caminas a solas y te pierdes por las calles, mirando la Luna, pensando en lo que vendrá; lees a Gaarder de madrugada, lloras opacamente, escribes cuatro tonterías porque necesitas deshacerte de esas frases que retumban en tu cabeza; escuchas "Los lunes de octubre" cuando llega octubre, otro octubre más, y dentro de ti hay una niña preguntándose qué es lo que ha pasado. El momento más feliz de tu vida siempre ha sido el presente.
Y aunque nada es igual, nada ha cambiado...
Pero sería mentira, la verdad es que M. siempre ha vivido su vida como le ha dado la gana y si hubiera querido salir cada fin de semana habría encontrado la manera de hacerlo, el problema era que no le llamaba la atención lo más mínimo. Problema porque se sale de la norma, porque no es lo que hace todo el mundo, porque a lo mejor un día te arrepientes de no haber hecho esto o aquello. La verdad es que dudo que jamás me arrepienta de haber hecho, en su momento, lo que yo quería en lugar de hacer lo que se suponía que tenía que hacer. Puede que outsider sea el término.
Todo esto tiene y no tiene que ver con estar de au pair en Irlanda. La presión social es distinta cuando estás en otro país y no conoces a nadie, tiene un componente un poco más vital que si estás rodeado de la gente "de toda la vida" en un ambiente que dominas y conoces, y en tu idioma. Relativamente. Si toda tu vida cambia radicalmente y de repente, tú, como persona, también cambias, te readaptas, es un momento de transición.
Así que sigues, como siempre, haciendo según te apetece. Quedas, sales. Más de un sábado seguido. Aunque haga frío. Vas al cine un domingo por la mañana. Ves el fútbol en un bar. Te preguntas por qué no y piensas que, como dice L., pues sí, "porque quiero y me da la gana". Y sigues siendo la misma persona capaz de no quedarse en un sitio aunque los demás lo hagan.
Tu madre te dice aquello de: "Quién te ha visto y quién te ve", pero a pesar de que a ratos parece que vives en la piel de una desconocida, sabes que ahí dentro nada ha cambiado. Caminas a solas y te pierdes por las calles, mirando la Luna, pensando en lo que vendrá; lees a Gaarder de madrugada, lloras opacamente, escribes cuatro tonterías porque necesitas deshacerte de esas frases que retumban en tu cabeza; escuchas "Los lunes de octubre" cuando llega octubre, otro octubre más, y dentro de ti hay una niña preguntándose qué es lo que ha pasado. El momento más feliz de tu vida siempre ha sido el presente.
Y aunque nada es igual, nada ha cambiado...
7.10.12
Recojo todas mis metáforas
a donde no me alcancen,
donde las alas de algodón
no me golpean,
donde el azul
es sólo un color,
el verde, el horizonte
y la lluvia es
solamente lluvia.
¿Inventaré otros colores?,
¿serán los meses solo meses,
los días solo días?,
¿vendrán las gotas de otra lluvia?,
¿caerán las notas de otras músicas?
Llueven y cantan
palabras contra el cristal,
¿serán las palabras
solamente palabras...?
a donde no me alcancen,
donde las alas de algodón
no me golpean,
donde el azul
es sólo un color,
el verde, el horizonte
y la lluvia es
solamente lluvia.
¿Inventaré otros colores?,
¿serán los meses solo meses,
los días solo días?,
¿vendrán las gotas de otra lluvia?,
¿caerán las notas de otras músicas?
Llueven y cantan
palabras contra el cristal,
¿serán las palabras
solamente palabras...?
5.10.12
65-71: Lucky me
Kuinka voit? Este fin de semana descubrí más motivos por los que mi hostfamily es la mejor del mundo. Al saber que R. estaba pasando un mal momento con su familia, sin que yo dijera o siquiera insinuara nada, la invitaron a pasar el fin de semana con nosotros. Está claro que no es hasta que ves tu vida desde los ojos de otra persona que te das cuenta de lo afortunado (o no) que eres.
No todo el mundo tiene la suerte de encontrar una hostfamily con quien la relación funcione bien. Y llega un momento en que la situación puede hacerse insostenible y tener la mala suerte de encontrarse en un país extranjero, a solas, viviendo en casa de unos extraños que además son tus jefes... y es peor aún si la situación obliga a tener que cambiar de familia. La presión de tener que irse es muy grande. Nadie piensa que le vaya a pasar a uno, pero a veces pasa. Y entonces sale lo mejor y lo peor de cada uno, y es que ya lo dice el dicho: unas veces ganas y otras aprendes...
Como esto es una lotería y puede pasar que uno sea afortunado, como yo, pero también que tenga mala pata, como R. y caiga en una familia con la que las cosas no acaban de salir como uno pensaba, en esos momentos estamos para animarnos unos a otros.
Creo que estar en un país que no es el tuyo saca lo mejor de ti. Lo hemos vivido esta semana. Evidentemente es mucho más fácil ponerse en el lugar del otro cuando estás en su misma situación y ese podrías ser tú. Así que digo públicamente que me gustaría aprovechar este año en Irlanda para mejorar como persona, además de aprender inglés.
De hecho, ya he empezado una obra de caridad bastante interesante: estoy manteniendo a flote O Conaills. Sí, sí, me refiero el sitio donde vamos a tomar hot chocolates y que va a pasar, si no ha pasado ya, a ser territorio español, porque prácticamente vivo allí cada mañana y siempre voy con gente distinta. ¿Demasiado tiempo libre? shh. En fin, almenos que no se diga que no ayudamos a reflotar la economía irlandesa,...
El fin de semana pasó rápido y en la calle. Descubrimos algunos pubs bastante interesantes, J. tuvo una de sus historias raras que involucraba a un vecino en la calle con un tenedor (si es que nos pierde una buena historia), fuimos a un encuentro de intercambio español-inglés, ¡por fin! conocimos a gente irlandesa (y también alemana), nos echaron tres veces del mismo pub antes de que nos fuéramos del todo (y sin ir borrachas, que conste en acta), un abuelo irlandés me echó la bronca por pedirme un café en un pub (¿a quién se le ocurre?, ¿es que en dos meses aquí todavía no has aprendido nada?), ... vamos, nada fuera de lo común ;)
Tras semejante fin de semana, el lunes fue el día que hasta más tarde he dormido desde que llegué aquí: ¡las 9.45! Quién te ha visto y quién te ve, M. Por lo demás, la guitarra sigue sonando awful, sigo estudiando inglés, como ya he dicho sigo viviendo en O Conaill's (quizá debería notificárselo al banco) y van apareciendo síntomas sospechosos que paso a describir.
Cosas de ser au pair española en Cork
Ya he comentado alguna vez que G. va a una escuela sólo de niñas donde les enseñan cosas sólo de niñas, como a cocinar o a tejer. Los viernes suele llevar menos lunch y comprar algo en el recreo (ella y todas las niñas de la escuela, vaya); cada viernes le toca a una clase llevar dulces caseros que han cocinado ell@s y venderlos a un precio justo a sus compañeras. Así, recaudan fondos para el colegio.
De modo que los deberes de ayer, jueves, eran "to bake something". El miércoles, mientras desayunábamos, me lo comunicaron, y me miraron con cara de: "son deberes y tú dijiste que te ibas a encargar de ayudar en los deberes, vamos, que te ha tocado", seguro que sabéis a qué cara me refiero aunque no hayan inventado un emoticono para ello. Así que hicimos galletas, pero no pude catar ni una porque, evidentemente, estaban tannnn ricas que las ha vendido todas. Oh, mundo cruel :(
Por último, os dejo una canción para cheer up a l@s que estéis en la misma situación que R.
T'haurà passat algun cop, si has tocat mai el fons
quan no queda energia per fer un últim esforç...
A mi, quan estic a punt de cedir,
alguna cosa em diu que segueixi
i em demana que no em rendeixi
alguna cosa em diu que no dubti de mi.
Sento caure els segons
com gotes dins d'un pot
està plovent tinta xina i cau sobre el meu cos.
Busco alguna cosa
que em tregui d'aquest pou
trobo la teva mirada
i alguna cosa em diu que segueixi
i em demana que no ho em rendeixi,
alguna cosa em diu que no dubti de mi...
Potser ha arribat el moment
de triar entre tibar o empényer.
Potser si m'hi fixo bé,
no estic tan malament...
I alguna cosa em diu que segueixi...
Traducción casera:
Te habrá pasado que alguna vez has tocado fondo, cuando no queda energía para hacer un último esfuerzo. A mí, cuando estoy a punto de ceder, alguna cosa me dice que siga y me pide que no me rinda, alguna cosa me dice que no dude de mí. Oigo caer los segundos como gotas en un bote, está lloviendo tinta china y cae sobre mi cuerpo. Busco alguna cosa que me saque de este pozo, encuentro tu mirada y alguna cosa me dice que siga y me pide que no me rinda, alguna cosa me dice que no dude de mí. Quizá ha llegado el momento de escoger entre estirar o empujar. Quizá si me fijo bien no estoy tan mal. Y alguna cosa me dice que siga...
PD. Si alguien se está preguntando a qué viene el "Kuinka voit?" del principio del post, os diré que es un efecto colateral de haber estado en el encuentro internacional de ICC: ¡estoy aprendiendo finés! Sí, sí, finés... y tengo pruebas materiales de ello:
No todo el mundo tiene la suerte de encontrar una hostfamily con quien la relación funcione bien. Y llega un momento en que la situación puede hacerse insostenible y tener la mala suerte de encontrarse en un país extranjero, a solas, viviendo en casa de unos extraños que además son tus jefes... y es peor aún si la situación obliga a tener que cambiar de familia. La presión de tener que irse es muy grande. Nadie piensa que le vaya a pasar a uno, pero a veces pasa. Y entonces sale lo mejor y lo peor de cada uno, y es que ya lo dice el dicho: unas veces ganas y otras aprendes...
Como esto es una lotería y puede pasar que uno sea afortunado, como yo, pero también que tenga mala pata, como R. y caiga en una familia con la que las cosas no acaban de salir como uno pensaba, en esos momentos estamos para animarnos unos a otros.
Creo que estar en un país que no es el tuyo saca lo mejor de ti. Lo hemos vivido esta semana. Evidentemente es mucho más fácil ponerse en el lugar del otro cuando estás en su misma situación y ese podrías ser tú. Así que digo públicamente que me gustaría aprovechar este año en Irlanda para mejorar como persona, además de aprender inglés.
De hecho, ya he empezado una obra de caridad bastante interesante: estoy manteniendo a flote O Conaills. Sí, sí, me refiero el sitio donde vamos a tomar hot chocolates y que va a pasar, si no ha pasado ya, a ser territorio español, porque prácticamente vivo allí cada mañana y siempre voy con gente distinta. ¿Demasiado tiempo libre? shh. En fin, almenos que no se diga que no ayudamos a reflotar la economía irlandesa,...
El fin de semana pasó rápido y en la calle. Descubrimos algunos pubs bastante interesantes, J. tuvo una de sus historias raras que involucraba a un vecino en la calle con un tenedor (si es que nos pierde una buena historia), fuimos a un encuentro de intercambio español-inglés, ¡por fin! conocimos a gente irlandesa (y también alemana), nos echaron tres veces del mismo pub antes de que nos fuéramos del todo (y sin ir borrachas, que conste en acta), un abuelo irlandés me echó la bronca por pedirme un café en un pub (¿a quién se le ocurre?, ¿es que en dos meses aquí todavía no has aprendido nada?), ... vamos, nada fuera de lo común ;)
![]() |
| Pubs con complejo de barbería |
Tras semejante fin de semana, el lunes fue el día que hasta más tarde he dormido desde que llegué aquí: ¡las 9.45! Quién te ha visto y quién te ve, M. Por lo demás, la guitarra sigue sonando awful, sigo estudiando inglés, como ya he dicho sigo viviendo en O Conaill's (quizá debería notificárselo al banco) y van apareciendo síntomas sospechosos que paso a describir.
Cosas de ser au pair española en Cork
- O Conaill's es tu segunda residencia :)
- Le has pedido que te traiga jamón, alcohol o tabaco a alguien que prácticamente acabas de conocer.
- Alberto te ha parado en St. Patricks street para explicarte el plan móvil de Lycamobile. En castellano. Más de una vez.
- Penneys es tu principal punto de referencia en el centro (y probablemente tu segunda residencia más o menos a la par que O Conaill's)
- Las cosas han dejado de estar situadas en calles y han pasado a estar situadas cerca de tal o cual pub.
- Sabes dónde comprar lentejas. De las de toda la vida, no las de color naranja.
- Desayunas o has desayunado porridge. Y te gusta.
Ya he comentado alguna vez que G. va a una escuela sólo de niñas donde les enseñan cosas sólo de niñas, como a cocinar o a tejer. Los viernes suele llevar menos lunch y comprar algo en el recreo (ella y todas las niñas de la escuela, vaya); cada viernes le toca a una clase llevar dulces caseros que han cocinado ell@s y venderlos a un precio justo a sus compañeras. Así, recaudan fondos para el colegio.
De modo que los deberes de ayer, jueves, eran "to bake something". El miércoles, mientras desayunábamos, me lo comunicaron, y me miraron con cara de: "son deberes y tú dijiste que te ibas a encargar de ayudar en los deberes, vamos, que te ha tocado", seguro que sabéis a qué cara me refiero aunque no hayan inventado un emoticono para ello. Así que hicimos galletas, pero no pude catar ni una porque, evidentemente, estaban tannnn ricas que las ha vendido todas. Oh, mundo cruel :(
![]() |
| Galletas de naranja |
![]() |
| No es un precio justo, están más ricas que eso ;P |
Por último, os dejo una canción para cheer up a l@s que estéis en la misma situación que R.
T'haurà passat algun cop, si has tocat mai el fons
quan no queda energia per fer un últim esforç...
A mi, quan estic a punt de cedir,
alguna cosa em diu que segueixi
i em demana que no em rendeixi
alguna cosa em diu que no dubti de mi.
Sento caure els segons
com gotes dins d'un pot
està plovent tinta xina i cau sobre el meu cos.
Busco alguna cosa
que em tregui d'aquest pou
trobo la teva mirada
i alguna cosa em diu que segueixi
i em demana que no ho em rendeixi,
alguna cosa em diu que no dubti de mi...
Potser ha arribat el moment
de triar entre tibar o empényer.
Potser si m'hi fixo bé,
no estic tan malament...
I alguna cosa em diu que segueixi...
Traducción casera:
Te habrá pasado que alguna vez has tocado fondo, cuando no queda energía para hacer un último esfuerzo. A mí, cuando estoy a punto de ceder, alguna cosa me dice que siga y me pide que no me rinda, alguna cosa me dice que no dude de mí. Oigo caer los segundos como gotas en un bote, está lloviendo tinta china y cae sobre mi cuerpo. Busco alguna cosa que me saque de este pozo, encuentro tu mirada y alguna cosa me dice que siga y me pide que no me rinda, alguna cosa me dice que no dude de mí. Quizá ha llegado el momento de escoger entre estirar o empujar. Quizá si me fijo bien no estoy tan mal. Y alguna cosa me dice que siga...
PD. Si alguien se está preguntando a qué viene el "Kuinka voit?" del principio del post, os diré que es un efecto colateral de haber estado en el encuentro internacional de ICC: ¡estoy aprendiendo finés! Sí, sí, finés... y tengo pruebas materiales de ello:
28.9.12
59-64: Me sobran los motivos
Esta va a ser una entrada rolloqueridodiario. Estáis avisados.
Ayer hizo dos meses que aterricé en Irlanda. Dos meses que empezó una aventura que, hasta ahora, sólo me ha traído cosas buenas.
Me sobran los motivos para ser feliz aquí:
Por las quedadas improvisadas que se convierten en eventos dignos de haber reservado un bar para nosotros...
Por la cena que mi hostfamily me guarda e incluso me calienta en el micro al llegar...
Por G., que me trae cupcakes y me prepara el té... (¿esto no debería ser al revés?)
Porque no sé si el English estará mejorando o no (quiero pensar que sí), pero desde luego está bien descubrir que hay vida más allá de la Universidad.
Por esos momentos en que, de repente, te trasladas a Spain al pedir un café con leche en perfecto y claro castellano...
Por toda la gente fantástica que voy conociendo aquí y allá.
Por todas las historias surrealistas y por todas las que quedan por venir.
Por todas las oportunidades y todas las puertas que se van abriendo cada día.
Como le digo cada vez más a menudo a mi hostdad "I know I am very lucky!" :)
El fin de semana pasado empezó bien y acabó mejor, conocí a un puñado más de gente (llega un punto en que todo el mundo conoce a todo el mundo y todas las historias se van entremezclando... #yesomola), tuvimos una frightening charla en la estación de autobús sobre las mil y una cosas que te pueden pasar yendo sola por la calle de noche (y luego me fui andando sola, de noche, para darle más realismo al tema), y al día siguiente nos fuimos a Kinsale. En realidad nada estaba planeado, pero acabé pasándolo genial.
Al llegar a Kinsale, lovely town que os recomiendo visitar, resultó que el lugar elegido para desayunar (en el que, por cierto, ya había estado) lo lleva un valenciano que nos aconsejó qué lugares visitar. Siguiendo su consejo, nos dimos un paseo hasta Charles Fort, al ladito del mar (¡cómo me gusta ver el mar!), descubriendo casas curiosas al más puro estilo "¿Quién vive ahí?" y hablando de mil y un temas. Visitamos el fuerte intentando captar lo que la guía nos estaba contando (no, no guardaban los explosivos en una revista aunque también se llame magazine, en aquellos tiempos Argos todavía no existía), estas cosas deberían contar como clases de inglés, ¿no? Al fin y al cabo era mucho más complicado que cualquier listening... Comimos fish&chips (¡mi primera vez aquí!) y a la vuelta, en Cork, nos tomamos un hot chocolate con nubes mientras hacíamos planes para el fin de semana y nos poníamos al día de todo.
La semana se ha desarrollado con una tranquilidad y una parsimonia pasmosas. Es como vivir eternamente de vacaciones. G. ya está adaptada a la rutina escolar y se ha convertido en una niña muy, muy fácil: me cuenta cosas que le han pasado en la escuela, cosas sobre sus amigas, me pide permiso para salir a la calle, cuenta conmigo y es muy obediente... Así que tras la grata sorpresa sólo queda disfrutar de ella, de sus bromas, de sus trucos de magia y de sus detalles.
Las mañanas se han llenado de cafés, hot chocolates, vueltas y más vueltas por la ciudad, muchas caras conocidas y muchas risas, planes para el futuro, toma de decisiones, historias extravagantes y momentos compartidos...
Ahora que ya tengo bici, sólo me falta comprar un buen candado (al fin y al cabo no es mía, hay que cuidarla) y empezar a pensar rutas que hacer. Además, los deberes de las clases de guitarra se presentan interesantes, especialmente si sigo sin recordar ni medio acorde (¡ni mucho menos la canción!) y sigue sonando taaaaaaaan bien (/ironía off). Por otra parte, es agradable volver a tener deberes, aunque sea por recordar cuánto los odiamos y cómo nos gusta eso de procrastinar.
Por último, un apunte sobre St. Arthur's day.
La moraleja que saco del día de ayer es que nadie sabe qué narices se celebra por St. Arthur's day, ni siquiera por qué la gente dice St. Arthur's. Tenemos claro que se bebe en honor a Arthur Guiness (creador de la famosa cerveza, como su mismo nombre indica) y que hay que pintar la ciudad de negro, tal como llevan bombardeándonos desde hace un mes en la tele y la radio. Más allá de eso, sabemos que hay gente supuestamente famosa o conocida que aparece en distintos bares y en distintas actividades a lo largo del día, así, por sorpresa, y que se retransmite por la tele.
Lo siguiente que sé es que ayer me tocaba babysitting y, curiosamente, mis hostdads decidieron que no les apetecía salir. Ahí estaba yo, a las seis de la tarde, con mi ropa de ir a clase y mis apuntes, pasando directamente del plan A (ir a clase, tomar algo rápido y volver a casa, cenar lo que me hubieran dejado si me habían dejado algo e irme a dormir tras ver algún capítulo de alguna serie) al plan B (ir a clase, aparecer en el Electric a las ocho y luego Dios dirá).
Un poco por dar en las narices, en lugar de Guiness bebimos sidra. Mis apuntes desaparecieron en la mochila de M. (gracias) y hay que decir que había bastante buen ambiente por Cork. Entre historias surrealistas y la búsqueda de una alemana, sin recordar cómo se llaman "los de Estonia" (buff...) y entre caras conocidas, fueron pasando las horas, y sin darnos cuenta había que ir a buscar el autobús. Como el autobús llegaba tarde, nos acercamos a Mc Donald's a por algo de comida, ya que en principio había que haber cenado. El conductor hizo como que no me veía comer aunque nos había dicho muy clara y lentamente que no se podía comer ni beber en el autobús (esto es un dato para algo que voy a contar luego) y llegados a un cierto punto a mí empezó a no sonarme nada. Tres paradas más tarde seguía sin sonarme nada y decidimos bajar del autobús. Imaginad el percal: de noche, lloviendo, comiendo una hamburguesa del Mc Donald's mientras nos dábamos cuenta de que no estábamos precisamente cerca del único punto de referencia que tenía para llegar a mi casa. En algún momento reconocí la escuelita Montessori que un día vi paseando al perro con mi hostdad (almenos mi primer punto de referencia fue un colegio¬¬') y después de eso fui capaz de reconocer el pub, con lo cual ya estaba más o menos orientada. Y con esto, amigos, os doy un dato: sabes que te has adaptado a Irlanda cuando tu principal punto de referencia son los pubs.
No quiero saber qué pinta tenía esta mañana. Invariablemente he abierto los ojos a las siete y media, pero con varios kilos de sueño acumulado y unas ojeras hasta los pies para aguantarlos. G. opinaba que lo justo era que yo fuera a trabajar en lugar de sus padres (menos mal que son gente sensata, habría arruinado el negocio en menos de 24horas), mi hostdad no me echó la bronca por no haber bebido lo suficiente (lo cual me da qué pensar) y mi hostmom me ha dicho que, a cambio de la noche de ayer, debería pasarme toda la tarde viendo golf... Ella sí que sabe castigar. Pobre G.
En lugar de eso, me he dado una ducha y me he ido a dar una vuelta. Al coger el autobús para volver, como siempre, he subido y he pedido con una sonrisa "an adult ticket, please". El mismo conductor de ayer me ha preguntado, primero, si estaba segura de que quería un ticket para coger el autobús (no, mira, mejor me pones una pizza con doble de queso, ¿vale?...), segundo, si estaba segura de que estaba en el autobús correcto (bueno, una después de la aventura de ayer ya no está segura de nada) y, tercero, si había entendido que ese autobús iba dirección Douglas y que podía sentarme en alguno de los sitios libres. Igual temía que me sentara en el pasillo a comer patatas imaginarias. Claramente se había quedado con mi cara después del viajecito que le dimos ayer por la noche ;P
Y mañana más, pero no mejor.
Ayer hizo dos meses que aterricé en Irlanda. Dos meses que empezó una aventura que, hasta ahora, sólo me ha traído cosas buenas.
Me sobran los motivos para ser feliz aquí:
Por las quedadas improvisadas que se convierten en eventos dignos de haber reservado un bar para nosotros...
Por la cena que mi hostfamily me guarda e incluso me calienta en el micro al llegar...
Por G., que me trae cupcakes y me prepara el té... (¿esto no debería ser al revés?)
Porque no sé si el English estará mejorando o no (quiero pensar que sí), pero desde luego está bien descubrir que hay vida más allá de la Universidad.
Por esos momentos en que, de repente, te trasladas a Spain al pedir un café con leche en perfecto y claro castellano...
Por toda la gente fantástica que voy conociendo aquí y allá.
Por todas las historias surrealistas y por todas las que quedan por venir.
Por todas las oportunidades y todas las puertas que se van abriendo cada día.
Como le digo cada vez más a menudo a mi hostdad "I know I am very lucky!" :)
El fin de semana pasado empezó bien y acabó mejor, conocí a un puñado más de gente (llega un punto en que todo el mundo conoce a todo el mundo y todas las historias se van entremezclando... #yesomola), tuvimos una frightening charla en la estación de autobús sobre las mil y una cosas que te pueden pasar yendo sola por la calle de noche (y luego me fui andando sola, de noche, para darle más realismo al tema), y al día siguiente nos fuimos a Kinsale. En realidad nada estaba planeado, pero acabé pasándolo genial.
Al llegar a Kinsale, lovely town que os recomiendo visitar, resultó que el lugar elegido para desayunar (en el que, por cierto, ya había estado) lo lleva un valenciano que nos aconsejó qué lugares visitar. Siguiendo su consejo, nos dimos un paseo hasta Charles Fort, al ladito del mar (¡cómo me gusta ver el mar!), descubriendo casas curiosas al más puro estilo "¿Quién vive ahí?" y hablando de mil y un temas. Visitamos el fuerte intentando captar lo que la guía nos estaba contando (no, no guardaban los explosivos en una revista aunque también se llame magazine, en aquellos tiempos Argos todavía no existía), estas cosas deberían contar como clases de inglés, ¿no? Al fin y al cabo era mucho más complicado que cualquier listening... Comimos fish&chips (¡mi primera vez aquí!) y a la vuelta, en Cork, nos tomamos un hot chocolate con nubes mientras hacíamos planes para el fin de semana y nos poníamos al día de todo.
La semana se ha desarrollado con una tranquilidad y una parsimonia pasmosas. Es como vivir eternamente de vacaciones. G. ya está adaptada a la rutina escolar y se ha convertido en una niña muy, muy fácil: me cuenta cosas que le han pasado en la escuela, cosas sobre sus amigas, me pide permiso para salir a la calle, cuenta conmigo y es muy obediente... Así que tras la grata sorpresa sólo queda disfrutar de ella, de sus bromas, de sus trucos de magia y de sus detalles.
Las mañanas se han llenado de cafés, hot chocolates, vueltas y más vueltas por la ciudad, muchas caras conocidas y muchas risas, planes para el futuro, toma de decisiones, historias extravagantes y momentos compartidos...
Ahora que ya tengo bici, sólo me falta comprar un buen candado (al fin y al cabo no es mía, hay que cuidarla) y empezar a pensar rutas que hacer. Además, los deberes de las clases de guitarra se presentan interesantes, especialmente si sigo sin recordar ni medio acorde (¡ni mucho menos la canción!) y sigue sonando taaaaaaaan bien (/ironía off). Por otra parte, es agradable volver a tener deberes, aunque sea por recordar cuánto los odiamos y cómo nos gusta eso de procrastinar.
Por último, un apunte sobre St. Arthur's day.
La moraleja que saco del día de ayer es que nadie sabe qué narices se celebra por St. Arthur's day, ni siquiera por qué la gente dice St. Arthur's. Tenemos claro que se bebe en honor a Arthur Guiness (creador de la famosa cerveza, como su mismo nombre indica) y que hay que pintar la ciudad de negro, tal como llevan bombardeándonos desde hace un mes en la tele y la radio. Más allá de eso, sabemos que hay gente supuestamente famosa o conocida que aparece en distintos bares y en distintas actividades a lo largo del día, así, por sorpresa, y que se retransmite por la tele.
Lo siguiente que sé es que ayer me tocaba babysitting y, curiosamente, mis hostdads decidieron que no les apetecía salir. Ahí estaba yo, a las seis de la tarde, con mi ropa de ir a clase y mis apuntes, pasando directamente del plan A (ir a clase, tomar algo rápido y volver a casa, cenar lo que me hubieran dejado si me habían dejado algo e irme a dormir tras ver algún capítulo de alguna serie) al plan B (ir a clase, aparecer en el Electric a las ocho y luego Dios dirá).
Un poco por dar en las narices, en lugar de Guiness bebimos sidra. Mis apuntes desaparecieron en la mochila de M. (gracias) y hay que decir que había bastante buen ambiente por Cork. Entre historias surrealistas y la búsqueda de una alemana, sin recordar cómo se llaman "los de Estonia" (buff...) y entre caras conocidas, fueron pasando las horas, y sin darnos cuenta había que ir a buscar el autobús. Como el autobús llegaba tarde, nos acercamos a Mc Donald's a por algo de comida, ya que en principio había que haber cenado. El conductor hizo como que no me veía comer aunque nos había dicho muy clara y lentamente que no se podía comer ni beber en el autobús (esto es un dato para algo que voy a contar luego) y llegados a un cierto punto a mí empezó a no sonarme nada. Tres paradas más tarde seguía sin sonarme nada y decidimos bajar del autobús. Imaginad el percal: de noche, lloviendo, comiendo una hamburguesa del Mc Donald's mientras nos dábamos cuenta de que no estábamos precisamente cerca del único punto de referencia que tenía para llegar a mi casa. En algún momento reconocí la escuelita Montessori que un día vi paseando al perro con mi hostdad (almenos mi primer punto de referencia fue un colegio¬¬') y después de eso fui capaz de reconocer el pub, con lo cual ya estaba más o menos orientada. Y con esto, amigos, os doy un dato: sabes que te has adaptado a Irlanda cuando tu principal punto de referencia son los pubs.
No quiero saber qué pinta tenía esta mañana. Invariablemente he abierto los ojos a las siete y media, pero con varios kilos de sueño acumulado y unas ojeras hasta los pies para aguantarlos. G. opinaba que lo justo era que yo fuera a trabajar en lugar de sus padres (menos mal que son gente sensata, habría arruinado el negocio en menos de 24horas), mi hostdad no me echó la bronca por no haber bebido lo suficiente (lo cual me da qué pensar) y mi hostmom me ha dicho que, a cambio de la noche de ayer, debería pasarme toda la tarde viendo golf... Ella sí que sabe castigar. Pobre G.
En lugar de eso, me he dado una ducha y me he ido a dar una vuelta. Al coger el autobús para volver, como siempre, he subido y he pedido con una sonrisa "an adult ticket, please". El mismo conductor de ayer me ha preguntado, primero, si estaba segura de que quería un ticket para coger el autobús (no, mira, mejor me pones una pizza con doble de queso, ¿vale?...), segundo, si estaba segura de que estaba en el autobús correcto (bueno, una después de la aventura de ayer ya no está segura de nada) y, tercero, si había entendido que ese autobús iba dirección Douglas y que podía sentarme en alguno de los sitios libres. Igual temía que me sentara en el pasillo a comer patatas imaginarias. Claramente se había quedado con mi cara después del viajecito que le dimos ayer por la noche ;P
Y mañana más, pero no mejor.
26.9.12
58: Hoy cocinas tú
El viernes fue uno de esos días apoteósicos. A primera hora de la mañana nos fuimos al banco con todo el papeleo que nos habían pedido, sólo para descubrir que no servía y que en el banco de al lado, a los 5 minutos, ya tenía la cuenta abierta. Como hay que activar el internet banking, la mujer que me atendió muy amablemente me marcó el número de teléfono en el teléfono de cortesía para que lo activara desde allí. Supongo que me debió ver la cara de "uy, sí, que llevo toda la vida haciendo gestiones en los bancos y además en inglés" y se apiadó de mí. Por suerte, la persona al otro lado hablaba muy pausadamente (me imagino que cualquier irlandés se habría dormido al teléfono) y sólo tuve que pedirle que repitiera una vez, lo cual es un récord para mí hasta si hubiera estado hablando en Spanish...
Después de eso me tomé un café con mi hostmom (quien dice café dice hot chocolate y un bombón) y cada una siguió su camino. Fui a comprar algunas cosas que me faltaban: jamón, pan, aceitunas, ... ¿quién me iba a decir a mí que me alegraría de comprar aceitunas...? y volví a casa.
Ahí empezó el desbarajuste. ¿Habéis hecho alguna vez tocino de cielo? Para hacer tocino de cielo necesitas saber hacer almíbar y caramelo. ¿Sabía yo alguna de esas dos cosas? Pues no, pero como una es así de chula, pensé que tampoco se iba a notar tanto. JÁ.
El caramelo quedó perfecto excepto por el pequeño e insignificante detalle de que estaba duro como una piedra. Y se suponía que tenía que ser líquido.
El almíbar iba bien hasta que dejó de ir bien y empezó a quemarse. Como no es la primera vez que se me quema un cazo, una olla o una sartén en esta casa (como mínimo sé que no soy la única que tiene ese problema con la cocina, a mis hostdads también les pasa, qué dura es la vida del cazo), me dispuse a retirarlo cuanto antes posible. Con tanto ímpetu y energía que saltó por los aires: almíbar en el suelo, almíbar en la silla, almíbar en la vitrocerámica, almíbar en mi pelo y lo más importante, una gota de almíbar en mi mano. Los que alguna vez os hayáis quemado con almíbar me entenderéis y para los que no, os diré que es una quemadura muy dolorosa.
En fin. Dicen que cuando te quemas tienes que mantener la zona de la quemadura debajo del agua fría unos minutos y, si puedes y lo tienes a mano, echarte clara de huevo. En eso fui afortunada: para hacer tocino de cielo se necesitan 7 claras de huevo que estaban ahí dispuestas a ofrecerse como medida de emergencia. Era casi la una del mediodía.
Por suerte a veces esta cabeza pensante, pues eso: piensa, y se me ocurrió que si el azúcar se derrite con el calor, la mejor manera de limpiar los cazos era esa. Sólo quedaba cruzar los dedos por si a alguien se le ocurría pasar por allí, ¿qué haces? no, nada, hirviendo azúcar por diversión.
Cuando la cocina pasó de ser un campo de batalla a estar medianamente presentable fue cuando me di cuenta de dos cosas: la quemadura tenía forma de flecha (qué pasa, tenía que compartirlo con todos) y tenía el pelo lleno de almíbar. Así que una ducha y mucha paciencia más tarde, me fui al supermercado más cercano (a 20 minutos andando) a por algo más socorrido, rápido y seguro que el tocino de cielo: los polvos para hacer natillas de toda la vida. Podía haber ido en bicicleta y habría tardado menos, pero decidí que ya había tentado suficientemente a la suerte para dos semanas.
Las dos pasadas de la tarde y nada sin hacer. Y yo que pensaba que iba a ser un día de lo más tranquilo y relajado. Me dispuse a cortar la carne para los canelones (dos horas), buscar la receta de las natillas (qué haría en esta vida sin webosfritos.es), doblar una lavadora de ropa... Por suerte el viernes sólo tenía que trabajar media hora, que consistía básicamente en ir a por G. al colegio y acompañarla a la calle de al lado donde tenía que venir a recogerla la madre de una amiga suya para ir a su casa a pasar la tarde. De lo contrario, ese mismo día habría cogido el billete de avión para volverme.
A eso de las seis menos cuarto llegaron mis hostdads, y yo en modo au pair perfecta y como si nada hubiera pasado: la cocina tenía mucho mejor aspecto, estaba en proceso de rellenar los canelones, todo estaba limpio y ordenado y mientras los canelones estaban en el horno, ante una expectación importante (no los eché de la cocina porque es suya, pero a la próxima me lo pienso...), hice las natillas y un poco de tapeo: las olivas, más croquetas (ver la entrada anterior), pa amb tomàquet con jamón serrano, queso en dados...
Tengo que admitir que todo estaba tan rico que no me dio tiempo de hacer ni una foto :) y también que, después de probar el jamón serrano que venden en los supermercados de aquí, cuando vaya de visita pienso volver con una maleta llena de... comida.
Al final de la tarde mi hostmom me dijo que deberíamos instaurar el viernes como "el día de la cocina española" y yo no sé si alegrarme por aquello de poder cocinar lo que quiera... o empezar a pensar en comprar un extintor...
Después de eso me tomé un café con mi hostmom (quien dice café dice hot chocolate y un bombón) y cada una siguió su camino. Fui a comprar algunas cosas que me faltaban: jamón, pan, aceitunas, ... ¿quién me iba a decir a mí que me alegraría de comprar aceitunas...? y volví a casa.
Ahí empezó el desbarajuste. ¿Habéis hecho alguna vez tocino de cielo? Para hacer tocino de cielo necesitas saber hacer almíbar y caramelo. ¿Sabía yo alguna de esas dos cosas? Pues no, pero como una es así de chula, pensé que tampoco se iba a notar tanto. JÁ.
El caramelo quedó perfecto excepto por el pequeño e insignificante detalle de que estaba duro como una piedra. Y se suponía que tenía que ser líquido.
El almíbar iba bien hasta que dejó de ir bien y empezó a quemarse. Como no es la primera vez que se me quema un cazo, una olla o una sartén en esta casa (como mínimo sé que no soy la única que tiene ese problema con la cocina, a mis hostdads también les pasa, qué dura es la vida del cazo), me dispuse a retirarlo cuanto antes posible. Con tanto ímpetu y energía que saltó por los aires: almíbar en el suelo, almíbar en la silla, almíbar en la vitrocerámica, almíbar en mi pelo y lo más importante, una gota de almíbar en mi mano. Los que alguna vez os hayáis quemado con almíbar me entenderéis y para los que no, os diré que es una quemadura muy dolorosa.
En fin. Dicen que cuando te quemas tienes que mantener la zona de la quemadura debajo del agua fría unos minutos y, si puedes y lo tienes a mano, echarte clara de huevo. En eso fui afortunada: para hacer tocino de cielo se necesitan 7 claras de huevo que estaban ahí dispuestas a ofrecerse como medida de emergencia. Era casi la una del mediodía.
Por suerte a veces esta cabeza pensante, pues eso: piensa, y se me ocurrió que si el azúcar se derrite con el calor, la mejor manera de limpiar los cazos era esa. Sólo quedaba cruzar los dedos por si a alguien se le ocurría pasar por allí, ¿qué haces? no, nada, hirviendo azúcar por diversión.
Cuando la cocina pasó de ser un campo de batalla a estar medianamente presentable fue cuando me di cuenta de dos cosas: la quemadura tenía forma de flecha (qué pasa, tenía que compartirlo con todos) y tenía el pelo lleno de almíbar. Así que una ducha y mucha paciencia más tarde, me fui al supermercado más cercano (a 20 minutos andando) a por algo más socorrido, rápido y seguro que el tocino de cielo: los polvos para hacer natillas de toda la vida. Podía haber ido en bicicleta y habría tardado menos, pero decidí que ya había tentado suficientemente a la suerte para dos semanas.
Las dos pasadas de la tarde y nada sin hacer. Y yo que pensaba que iba a ser un día de lo más tranquilo y relajado. Me dispuse a cortar la carne para los canelones (dos horas), buscar la receta de las natillas (qué haría en esta vida sin webosfritos.es), doblar una lavadora de ropa... Por suerte el viernes sólo tenía que trabajar media hora, que consistía básicamente en ir a por G. al colegio y acompañarla a la calle de al lado donde tenía que venir a recogerla la madre de una amiga suya para ir a su casa a pasar la tarde. De lo contrario, ese mismo día habría cogido el billete de avión para volverme.
A eso de las seis menos cuarto llegaron mis hostdads, y yo en modo au pair perfecta y como si nada hubiera pasado: la cocina tenía mucho mejor aspecto, estaba en proceso de rellenar los canelones, todo estaba limpio y ordenado y mientras los canelones estaban en el horno, ante una expectación importante (no los eché de la cocina porque es suya, pero a la próxima me lo pienso...), hice las natillas y un poco de tapeo: las olivas, más croquetas (ver la entrada anterior), pa amb tomàquet con jamón serrano, queso en dados...
Tengo que admitir que todo estaba tan rico que no me dio tiempo de hacer ni una foto :) y también que, después de probar el jamón serrano que venden en los supermercados de aquí, cuando vaya de visita pienso volver con una maleta llena de... comida.
Al final de la tarde mi hostmom me dijo que deberíamos instaurar el viernes como "el día de la cocina española" y yo no sé si alegrarme por aquello de poder cocinar lo que quiera... o empezar a pensar en comprar un extintor...
21.9.12
Dia de la pau
Gracias al día de la paz y a esta canción de Dàmaris Gelabert sé que, tal día como hoy, pero hace sólo tres años, estaba saboreando por primera vez lo que es pisar escuela...
Si tingués la màgia d’un mag
de les bales faria flors,
dels fusells, trombons i fagots
i dels trons, poemes d’amor.
Si tingués la màgia d’un mag
de la gana faria blat,
dels canons, prismàtics gegants
i dels tancs, camions de gelats.
Si tingués la màgia d’un mag,
dels soldats en faria clowns,
dels tinents, ocells de paper,
ballarines o castellers.
Si tingués la màgia d’un mag,
de les mines faria daus,
de les bombes, jocs malabars
i dels corbs, coloms de la pau.
Se puede escuchar aquí.
Si tingués la màgia d’un mag
de les bales faria flors,
dels fusells, trombons i fagots
i dels trons, poemes d’amor.
Si tingués la màgia d’un mag
de la gana faria blat,
dels canons, prismàtics gegants
i dels tancs, camions de gelats.
Si tingués la màgia d’un mag,
dels soldats en faria clowns,
dels tinents, ocells de paper,
ballarines o castellers.
Si tingués la màgia d’un mag,
de les mines faria daus,
de les bombes, jocs malabars
i dels corbs, coloms de la pau.
Se puede escuchar aquí.
20.9.12
55-57: Croquetas en Irlanda
Y en el vaivén de planes sin marcar cae sobre ti la bomba universal...
(Vetusta Morla)
(Vetusta Morla)
Hay días y días. A veces sucede. Te despiertas con la luz de un sol que ya es de invierno, en una cama que ya es la tuya, te desperezas, lees un rato, bajas a desayunar. Todo tiene esa luz tan dorada y ese verde tan verde, y de repente te das cuenta. No importa qué va a ser de ti, importa lo que eres: eres feliz.
Entonces llega tu hostmom y te suelta el bombazo: oye, que el miércoles cocinas tú. Y ahí se acaban todas las reflexiones filosóficas del mundo mundial, entras en pánico, le mandas ochenta y tres whatsapps a tu madre, te bebes ocho webs de cocina y en cero coma te inunda una felicidad extrema al darte cuenta de que vas a volver a catar la comida "de tu casa".
A todo esto, señores, el martes sobró un plato de pollo y muy a pesar del perro, hice croquetas. La primera batalla fue encontrar pan rallado... ¿cómo en un país en que se comen tantos fritos (o eso dice la gente, no es el caso de mi hostfamily) se desconoce lo que es el pan rallado? Sin mucha confianza y después de muchos whatsapps y unas risas en Facebook (cocina 2.0 le llaman... o frikismo, según), puse un par de tostadas en el cacharro correspondiente y, para mi sorpresa, se convirtieron en algo bastante parecido al pan rallado de toda la vida. Así que respiré tranquila y me puse a hacer mis croquetas. Al principio todo iba bien. Fyi, el principio es poner la sartén en el fuego, un par de cucharadas de aceite (en la sartén, no en el fuego, kamikazes) y un poco de harina. Nivel de primero de primaria. Todo correcto. Entonces añadí la leche y todo debería haber seguido correctamente, pero aquello empezó a cobrar vida propia, a crecer y crecer sin control, fractalmente, y ante la perspectiva de ser atacada por una masa bechamel mutante, apagué el fuego e hice lo que debería haber hecho de buen principio (no, no salí corriendo): leer las etiquetas. Niños, no uséis self raising flour para hacer bechamel. En fin, que fui a comprar harina corriente y moliente, y seguí a lo mío. Por la tarde, G. tenía tantos deberes que ni siquiera le dio tiempo de preguntar si podía ir a la calle a jugar un rato, porque ya era la hora de cenar, y yo me fui a clase de inglés. Esperaba que a la vuelta me darían el informe de notas sobre las croquetas en cuestión, ya que almenos en esta casa son toda una novedad y después de explicar lo que eran seguían mirándome con cara de "¿qué dice esta tía?"... Pero no, al volver ni siquiera las habían tocado: ¡no se habían atrevido a freírlas! Con la ilusión que me hace a mí freir croquetas y lo fantásticamente bien que se me da (es ironía, lo de los fritos está al mismo nivel de odio que la plancha y el fan oven. Cosas que pasan en Irlanda, te entiendes con el abuelo en inglés, pero no con el horno).
Al día siguiente, esto es, ayer, pactamos que cocinaría el viernes por darme un respiro después de la costosísima elaboración de las croquetas (es que aquí se cocina a otro ritmo, diría yo)... me fui a dar vueltas por el mercado, después de tener una interesante conversación con mi hostmom sobre las diferentes variedades de piñón que existen. (¿Hablar sobre variedades de piñones es prueba de haber mejorado en English o solo de que debería buscarme algo que hacer por las mañanas?) Aluciné aquí y allá por las cosas que venden y que no venden, más con lo segundo que con lo primero, al tiempo que comentaba la jugada - cuánto bien hace Whatsapp a la socialización. El comentario más repetido fue "¿qué come esta gente?" y mi madre me juró y perjuró que cuando vaya de visita en octubre volveré con la maleta bien llena de... comida. De esta me requisan los tuppers en el aeropuerto, ya veréis.
En fin, por la tarde me dispuse a freír las croquetas entre explicaciones y definiciones sobre lo que es y no es una tapa. Menos mal que había probado un par para comer (sólo por ver si estaban ricas - está fatal que lo diga yo, pero estaban buenísimas). Las dejé 5 o 10 minutos en la cocina, un plato enterito, y al volver no quedaba ni una. Mis hostdads me miraban con esa cara que ponen los niños chicos cuando saben que la han liado parda. Es que no hay nada como un buen plato de croquetas. Afortunadamente, todavía quedan unas cuantas por freír en la nevera, y como ellos siguen sin atreverse, por el momento tengo el monopolio "croquetil" de la casa :)
![]() |
| Como muestra, un botón |
![]() |
| Listas para freír... |
Por la noche descubrimos que cada vez que quedamos aparecen más españoles, lo cual tiene su parte buena y su parte no tan buena... ¡Estoy conociendo más gente española aquí que allí! Esta clase de encuentros tienen un aire a quedada que me recuerda a mi mejor época adolescente, aquellas macroquedadas en plaza Cataluña... Paro, que me pongo nostálgica. Esta vez el motivo era asistir a un encuentro internacional. Ciertamente están bien organizados, en cada mesa se puede practicar un idioma distinto, aunque por supuesto el que más triunfa es el inglés y, evidentemente, había un montón de españoles. Si estáis por Cork os recomiendo que os acerquéis :) Curiosamente, acabé conociendo a los únicos 4 fineses del encuentro, muy salaos para el frío que hace por esos lares ;P y como la cabra tira al monte, hablamos del sistema educativo y de cómo está cambiando la situación en Finlandia.
![]() |
| Rico, rico... |
Por último, hoy ha sido uno de esos días perfectos y solitarios que se dan de vez en cuando. He salido temprano para comprar todo lo que necesitaba, he preparado el relleno de unos canelones de los que mi abuela estaría muy orgullosa, he hecho cuatro cosas por casa (¡cómo cambian las rutinas en poco tiempo!)... Al rato, G. ha llegado con dos cupcakes que había comprado, me ha preparado una taza de té y me ha regalado uno. No había muchos deberes que hacer, así que todo el mundo contento. Después de una clase de inglés bastante divertida, mi hostmom me ha pedido que me probara el jersey de lana que me está tejiendo para el invierno, mi hostdad me ha calentado la cena y me ha traído un té con galletas al sofá, y yom al calor de la chimenea mientras me tomaba una taza de té calentita, no podía más que pensar que tengo la mejor hostfamily del mundo mundial y que, sin duda, la decisión de venir a Irlanda como au pair ha sido una de las mejores que he tomado nunca.
![]() |
| Merienda por cortesía de G. |
![]() |
| Mi nuevo jersey, casi terminado |
Y como decía mi profesor: "Mañana más, pero no mejor" :)
Enjoy your weekend!
Enjoy your weekend!
Hoy es un día perfecto, lo ha dicho en la tele el hombre del tiempo...
17.9.12
45-54: La vida es muy rara
Mi punto fuerte no es la constancia. Yo ya lo sabía y vosotros lo estáis comprobando por la frecuencia variable de publicaciones en el blog. No, en estos días no me han raptado ni me he perdido por la Irlanda profunda, gracias por preguntar ;P
Después de mi anterior publicación llegó el fin de semana, como agua de mayo... Y es que, por muy bien que nos llevemos con nuestras familias, el fin de semana sigue siendo lo mejor de ser au pair, ya sabéis: ver Irlanda, conocer gentede otros países, hablar inglés por los codos.
Tengo que reconocer que mejorar el nivel de inglés es muy necesario, pero emocionalmente sienta mejor contar lo cabreado/emocionado/triste/feliz que estás en tu lengua materna, aunque sea por un rato. Dudo que cambie ese aspecto de mí, ya que tras tantos años sigo sin ser capaz de cabrearme en catalán ;)
El sábado pasado, después de conocer al que quizá algún día sera mi profe de inglés, empezó la primera quedada de españoles en Cork. Algunos ya nos conocíamos, otros no, con otros hubo tiempo de hablar más, descubrimos nuevos tipos de sidra y pasamos un muy buen rato. El domingo fue un lazy day, es decir, uno de esos días en que no te apetece hacer nada. En esa clase de días mi mente empieza a echarse la bronca mentalmente porque estando en otro país se supone que hay que aprovechar al máximo, etcétera, etcétera, pero no creo que haya cerebro sano que soporte un año "de vacaciones" (aunque "trabaje")...
La semana ha sido una de las más tranquilas desde que estoy aquí, supongo que por eso no había publicado hasta ahora. Tras lo apoteósico de la entrada anterior, máscara de au pair perfecta y aquí no ha pasado nada, si hay que poner límites se ponen, si hay que hacer los deberes se hacen, y todos tan contentos. (Bueno, no exactamente contentos, pero almenos no cranky y sin mucho problema).
Conocí a L., que también fue au pair en su día y me dio algunos consejos que me van a venir bien (ahora entiendo la necesidad del fin de semana que me contaba - fíjate, vengo a entenderlo un lunes). Fui de nuevo a clase de inglés y descubrí otro lugar donde tomarse un buen chocolate (gracias por invitarme a ese rato improvisado, chicas). Descubrí tiendas y rincones nuevos. Memoricé cómo se llega hasta el cole donde, a partir del lunes que viene, empezaré a aprender guitarra... El viernes G. estaba invitada a una fiesta de disfraces, así que tuvimos que improvisar un disfraz de hippie que, la verdad, daba bastante bien el pego para ser hecho a base de "esas cosas que encuentras por casa".
Y llegó de nuevo el fin de semana, por fin libre como un pájaro.
No es precisamente muy congruente, dado que odio ir de compras, pero lo primero que hice fue irme a Penneys y volver con una bolsa bien llena. Luego dimos por empezada la quedada yendo a comer en un lugar barato (Speedo, para los que vivís en Cork) y bebiendo. O acompañando a beber, mejor dicho, porque hay principios que no cambian. Aun así, en esos momentos mi vocecilla interior se pregunta una y otra vez cómo ha llegado a tal situación y si me reconocería a mí misma mi yo de hace, por ejemplo, 5 años. La respuesta siempre es no, y como me decía L., "la vida es muy rara"...
A eso de las seis ya estábamos en Old Oak y, en algún momento de la noche, un amigo de C. decidió que nos invitaba a todos a una cerveza, que al final fueron cuatro o cinco para cada uno. Como a la menda no le gusta la cerveza, la principal diversión de la noche fue aguantar a todo aquel que quisiera contárnoslo dónde veraneaba en España a cambio de que se quedara con mi cerveza. Surtió efecto y que no se diga que no practicamos inglés. También descubrí que se pueden tener conversaciones filosóficas en un McDonald's a horas insospechadas y que, al final, lo que cuenta son las personas...
Así llegamos al día de ayer. Sin saber muy bien cuántos éramos ni dónde íbamos, nos juntamos 5 y acabamos en Lismore (bueno, eso formaba parte del plan).
En Lismore, además del pueblo y puestos de comida los domingos, tienen un castillo precioso que, por si fuera poco, se puede alquilar. Insisto en que deberíamos alquilarlo para fin de año. En fin: Aparcamos el coche lejos del castillo porque allí era gratis y no pasaba nada por andar un poco, y la madre Naturaleza castigó nuestra pereza con un buen rato de lluvia. Así, empapados, vimos lo que pudimos del castillo y de Lismore y nos encaminamos hacia Cobh.
A veces ocurre que lo mejor de un viaje no son los sitios que visitas, sino las personas con las que vas. Si esas personas son tus amigos de toda la vida ya sabes de antemano que será así, claro, pero aquí y ahora que hace poco que nos conocemos, en circunstancias extrañas, permanentemente de paso, se agradece encontrar esa calidez humana y pasar un día haciendo turismo, sí, pero también riendo y compartiendo mil anécdotas. Gracias a l@s cuatro :)
Como la vida es muy rara pero esta entrada es una de las más llanas, normales y de redacción de cole que he publicado hasta la fecha, os dejo una anécdota divertida:
Resulta que en Irlanda lo de las carreteras es muy relativo. Las vacas, cabras y ovejas son sus dueñas y señoras, los niños pueden jugar libremente en ellas, y si es domingo, todo el pueblo puede salir y jugar a quién sabe qué en la carretera principal sin miedo a ser molestados (de verdad, insisto, ¿qué mejor sitio que la carretera?).
Al principio pensaba que estaban de obras, pero luego la cosa empezó a desvariar y llegados a cierto punto nos dimos cuenta de que probablemente toda la gente del pueblo estaba en la carretera en ese momento, sin que se tratara de ningún desfile o fiesta, mirándonos fijamente e incluso señalándonos.
Si os digo la verdad, tanta gente apartándose del coche y mirándonos extraño nos recordó a esto:

Quizá aparezcamos como extras en la nueva temporada y no nos hayamos enterado de ello... Si en algún episodio veis a unos españoles confundidos dentro de un coche, con cara de estar alucinando y saludando desde los asientos de atrás, somos nosotros.
Por último, los retos de esta semana:
-Empezar con la guitarra. Pero no a tocarla, sino a traducir vocabulario (porque si en Spanish ya no me entero de nada, en inglés nos vamos a echar unas risas...)
-Cocinar algo español para la cena el miércoles.
-Y de los creadores de "a ver si cocinas el miércoles", ir a comprar los ingredientes pertinentes. Esta es la parte divertida.
-Descubrir cuál es el precio medio por una clase particular de español en Cork. (Venga, me diréis que no parece un enunciado de matemáticas).
Ahí queda eso...
Después de mi anterior publicación llegó el fin de semana, como agua de mayo... Y es que, por muy bien que nos llevemos con nuestras familias, el fin de semana sigue siendo lo mejor de ser au pair, ya sabéis: ver Irlanda, conocer gente
Tengo que reconocer que mejorar el nivel de inglés es muy necesario, pero emocionalmente sienta mejor contar lo cabreado/emocionado/triste/feliz que estás en tu lengua materna, aunque sea por un rato. Dudo que cambie ese aspecto de mí, ya que tras tantos años sigo sin ser capaz de cabrearme en catalán ;)
El sábado pasado, después de conocer al que quizá algún día sera mi profe de inglés, empezó la primera quedada de españoles en Cork. Algunos ya nos conocíamos, otros no, con otros hubo tiempo de hablar más, descubrimos nuevos tipos de sidra y pasamos un muy buen rato. El domingo fue un lazy day, es decir, uno de esos días en que no te apetece hacer nada. En esa clase de días mi mente empieza a echarse la bronca mentalmente porque estando en otro país se supone que hay que aprovechar al máximo, etcétera, etcétera, pero no creo que haya cerebro sano que soporte un año "de vacaciones" (aunque "trabaje")...
La semana ha sido una de las más tranquilas desde que estoy aquí, supongo que por eso no había publicado hasta ahora. Tras lo apoteósico de la entrada anterior, máscara de au pair perfecta y aquí no ha pasado nada, si hay que poner límites se ponen, si hay que hacer los deberes se hacen, y todos tan contentos. (Bueno, no exactamente contentos, pero almenos no cranky y sin mucho problema).
Conocí a L., que también fue au pair en su día y me dio algunos consejos que me van a venir bien (ahora entiendo la necesidad del fin de semana que me contaba - fíjate, vengo a entenderlo un lunes). Fui de nuevo a clase de inglés y descubrí otro lugar donde tomarse un buen chocolate (gracias por invitarme a ese rato improvisado, chicas). Descubrí tiendas y rincones nuevos. Memoricé cómo se llega hasta el cole donde, a partir del lunes que viene, empezaré a aprender guitarra... El viernes G. estaba invitada a una fiesta de disfraces, así que tuvimos que improvisar un disfraz de hippie que, la verdad, daba bastante bien el pego para ser hecho a base de "esas cosas que encuentras por casa".
![]() | |
| Futuro cole |
![]() | |
| Futura guitarra |
No es precisamente muy congruente, dado que odio ir de compras, pero lo primero que hice fue irme a Penneys y volver con una bolsa bien llena. Luego dimos por empezada la quedada yendo a comer en un lugar barato (Speedo, para los que vivís en Cork) y bebiendo. O acompañando a beber, mejor dicho, porque hay principios que no cambian. Aun así, en esos momentos mi vocecilla interior se pregunta una y otra vez cómo ha llegado a tal situación y si me reconocería a mí misma mi yo de hace, por ejemplo, 5 años. La respuesta siempre es no, y como me decía L., "la vida es muy rara"...
A eso de las seis ya estábamos en Old Oak y, en algún momento de la noche, un amigo de C. decidió que nos invitaba a todos a una cerveza, que al final fueron cuatro o cinco para cada uno. Como a la menda no le gusta la cerveza, la principal diversión de la noche fue aguantar a todo aquel que quisiera contárnoslo dónde veraneaba en España a cambio de que se quedara con mi cerveza. Surtió efecto y que no se diga que no practicamos inglés. También descubrí que se pueden tener conversaciones filosóficas en un McDonald's a horas insospechadas y que, al final, lo que cuenta son las personas...
![]() |
| La mesa casi al principio |
![]() |
| No tan al principio :) |
Así llegamos al día de ayer. Sin saber muy bien cuántos éramos ni dónde íbamos, nos juntamos 5 y acabamos en Lismore (bueno, eso formaba parte del plan).
En Lismore, además del pueblo y puestos de comida los domingos, tienen un castillo precioso que, por si fuera poco, se puede alquilar. Insisto en que deberíamos alquilarlo para fin de año. En fin: Aparcamos el coche lejos del castillo porque allí era gratis y no pasaba nada por andar un poco, y la madre Naturaleza castigó nuestra pereza con un buen rato de lluvia. Así, empapados, vimos lo que pudimos del castillo y de Lismore y nos encaminamos hacia Cobh.
A veces ocurre que lo mejor de un viaje no son los sitios que visitas, sino las personas con las que vas. Si esas personas son tus amigos de toda la vida ya sabes de antemano que será así, claro, pero aquí y ahora que hace poco que nos conocemos, en circunstancias extrañas, permanentemente de paso, se agradece encontrar esa calidez humana y pasar un día haciendo turismo, sí, pero también riendo y compartiendo mil anécdotas. Gracias a l@s cuatro :)
Como la vida es muy rara pero esta entrada es una de las más llanas, normales y de redacción de cole que he publicado hasta la fecha, os dejo una anécdota divertida:
Resulta que en Irlanda lo de las carreteras es muy relativo. Las vacas, cabras y ovejas son sus dueñas y señoras, los niños pueden jugar libremente en ellas, y si es domingo, todo el pueblo puede salir y jugar a quién sabe qué en la carretera principal sin miedo a ser molestados (de verdad, insisto, ¿qué mejor sitio que la carretera?).
Al principio pensaba que estaban de obras, pero luego la cosa empezó a desvariar y llegados a cierto punto nos dimos cuenta de que probablemente toda la gente del pueblo estaba en la carretera en ese momento, sin que se tratara de ningún desfile o fiesta, mirándonos fijamente e incluso señalándonos.
Si os digo la verdad, tanta gente apartándose del coche y mirándonos extraño nos recordó a esto:

Quizá aparezcamos como extras en la nueva temporada y no nos hayamos enterado de ello... Si en algún episodio veis a unos españoles confundidos dentro de un coche, con cara de estar alucinando y saludando desde los asientos de atrás, somos nosotros.
Por último, los retos de esta semana:
-Empezar con la guitarra. Pero no a tocarla, sino a traducir vocabulario (porque si en Spanish ya no me entero de nada, en inglés nos vamos a echar unas risas...)
-Cocinar algo español para la cena el miércoles.
-Y de los creadores de "a ver si cocinas el miércoles", ir a comprar los ingredientes pertinentes. Esta es la parte divertida.
-Descubrir cuál es el precio medio por una clase particular de español en Cork. (Venga, me diréis que no parece un enunciado de matemáticas).
Ahí queda eso...
Voy a ver si me encuentro dentro de mi piel
y comprendo por qué nada puedo entender.
Me resulta tan raro todo lo normal
me tropiezo, me caigo y vuelvo a tropezar...
Creí que me había equivocado...
y comprendo por qué nada puedo entender.
Me resulta tan raro todo lo normal
me tropiezo, me caigo y vuelvo a tropezar...
Creí que me había equivocado...
Luego pensé:
que estoy bien aquí, en mi nube azul,
todo es como yo lo he inventado.
Y la realidad, trozos de cristal
que, al final, hay que pasar descalzo...
que estoy bien aquí, en mi nube azul,
todo es como yo lo he inventado.
Y la realidad, trozos de cristal
que, al final, hay que pasar descalzo...
Para...
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
Translate
Lo que la lluvia inspira...
...y lo que el tiempo trajo.
Porque compartir es vivir:
Ando asomando la cabeza por...
- BAUGMAN, Z. Tiempos líquidos
- GAARDER, J. Maya
- MAILLARD, C. Hilos
- MONTESSORI, M. Ideas generales sobre el método
- SUBIRANA, V. Una maestra en Katmandú
Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]































