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Y si te quiero abierto
como el centro imposible de un mundo transparente,
si te quiero imposible, más allá de mis brazos
o la aurora que extiende un sueño en las tinieblas,
más abierto que el viento, más leve y más amante,
será porque mañana nos quisiera infinitos,
unidos como nieve a punto de ser agua.
Y es por eso que dejo resonar la memoria,
todas esas palabras de hilo que se enredan
en tu boca o la mía.
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río...
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
No será tan fácil,
ya sé qué pasa,
no será tan simple como pensaba,
como abrir el pecho y sacar el alma
una cuchillada del amor.
Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón,
como un documento inalterable
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio;
y te daré todo y me darás algo
algo que me alivie un poco más...
Cuando no haya nadie, cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón,
cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y hablo de países y de esperanzas,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo de cambiar esta nuestra casa,
de cambiarla por cambiar, nomás.
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
30.5.10
27.5.10
Por eso
POR ESO
porque yo me desierto y tú me lluvias
porque me océano y me balsas
porque me otoño y tú me hojas
porque me sótano y me alas
por eso yo te músico y me músicas
por eso yo te potro y tú me frutas
y yo te marinero y me tabernas
y yo te remolino y me lagunas
por eso yo te circo y tú me infancias
por eso te amarillo y me amarillas
y te barco y me arenas
y te astro y me noches
y te buzo y me perlas
y te campo y me flores
por eso yo te viento y tú me crines
por eso te crepúsculo y me auroras
por eso yo te cielo y tú me golondrinas
Pedro Mairal
porque yo me desierto y tú me lluvias
porque me océano y me balsas
porque me otoño y tú me hojas
porque me sótano y me alas
por eso yo te músico y me músicas
por eso yo te potro y tú me frutas
y yo te marinero y me tabernas
y yo te remolino y me lagunas
por eso yo te circo y tú me infancias
por eso te amarillo y me amarillas
y te barco y me arenas
y te astro y me noches
y te buzo y me perlas
y te campo y me flores
por eso yo te viento y tú me crines
por eso te crepúsculo y me auroras
por eso yo te cielo y tú me golondrinas
Pedro Mairal
El blog va sin rumbo, últimamente... un poco como yo.
24.5.10
¿Y si te quiero imposible?
Y si te quiero abierto
como el centro imposible de un mundo transparente,
si te quiero imposible, más allá de mis brazos
o la aurora que extiende un sueño en las tinieblas,
más abierto que el viento, más leve y más amante,
será porque mañana nos quisiera infinitos,
unidos como nieve a punto de ser agua.
Y es por eso que dejo resonar la memoria,
todas esas palabras de hilo que se enredan
en tu boca o la mía.
Otra de Chantal Maillard.
De "Semillas para un cuerpo"
1988
Aquí
Dime lo que he de hacer. Las palabras
se agolpan. Dime algo, dices, dice
él. A mí, me parece que no dejo de hablar. No obstante,
cuando lo intento -dime, dice-, oigo
como un gemido, tan sólo un gemido
que arrastra el llanto.
Dime lo que he de hacer. Llévame a
donde me digan lo que he de
hacer. Sus ojos.
Tus ojos -¿tus?- sí,
calidos ojos-lago, ojos-aquí.
Aquí, como los niños
y los idiotas. Por eso tus ojos,
para quedarme, para
seguir aquí. Para aguardar
aquí. ¿Aguardar qué? No importa.
Para aguardar.
Ni dentro ni en superficie.
Aquí donde los niños
y los pobres de mente. Un aquí
que se prolonga en tus ojos sus ojos,
para poder quedarme.
Dime lo que he de hacer.
Escribo
porque tal vez no hablo. No
me sueltes.
se agolpan. Dime algo, dices, dice
él. A mí, me parece que no dejo de hablar. No obstante,
cuando lo intento -dime, dice-, oigo
como un gemido, tan sólo un gemido
que arrastra el llanto.
Dime lo que he de hacer. Llévame a
donde me digan lo que he de
hacer. Sus ojos.
Tus ojos -¿tus?- sí,
calidos ojos-lago, ojos-aquí.
Aquí, como los niños
y los idiotas. Por eso tus ojos,
para quedarme, para
seguir aquí. Para aguardar
aquí. ¿Aguardar qué? No importa.
Para aguardar.
Ni dentro ni en superficie.
Aquí donde los niños
y los pobres de mente. Un aquí
que se prolonga en tus ojos sus ojos,
para poder quedarme.
Dime lo que he de hacer.
Escribo
porque tal vez no hablo. No
me sueltes.
Chantal Maillard
Yo vengo a ofrecer mi corazón
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río...
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
No será tan fácil,
ya sé qué pasa,
no será tan simple como pensaba,
como abrir el pecho y sacar el alma
una cuchillada del amor.
Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón,
como un documento inalterable
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio;
y te daré todo y me darás algo
algo que me alivie un poco más...
Cuando no haya nadie, cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón,
cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y hablo de países y de esperanzas,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo de cambiar esta nuestra casa,
de cambiarla por cambiar, nomás.
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
15.5.10
¿Por qué te gusta leer?
Empiezo a leer los libros atada de pies y manos, con una torpeza indescriptible, como la primera vez que se anda, o se ríe, o se besa. No son mis ojos que recorren las líneas lo que lee, sino mi voz, internamente, ligándome a la forma de las letras y los sonidos, remitiéndome únicamente a lo que hay escrito, leyendo para mí.
No obstante, pasado un rato, ya no soy consciente de que existan letras, ni sonidos; no hay ninguna voz leyendo en mi cabeza; la silla, la cama, la mesa, han desaparecido y también lo han hecho las páginas del libro; mis ojos se desplazan por las líneas como por la casa donde has vivido toda la vida: sin conciencia, sin pensamientos; empieza entonces un baile de formas, imágenes, sonidos, olores, sensaciones abstractas y reales por igual, y ya no miro hacia el libro, no soy consciente del libro: sólo miro hacia dentro, perdiendo de vista el mundo de sonidos que me envuelve y el oxígeno que respiro. Existimos la esencia del libro y yo, o acaso ambas cosas a la vez, o acaso no dos cosas, sino una. Y eso es todo.
He perdido trenes, se me ha pasado la parada un millón de veces, he colisionado contra la realidad indescriptiblemente mientras caminaba por la calle, me he sorprendido de repente (con un sobresalto que haría desternillar de risa a cualquiera) de seguir estando en un lugar, y montones de situaciones que sólo serán familiares a unos pocos.
Y por todo eso me resulta extrañamente incomprensible que alguien me pregunte por qué me gusta leer. Desde la visión de mí misma sumergida buceando en las páginas de un libro, resulta una pregunta inconcebible. Es como si me estuvieran preguntando por qué me gusta respirar o por qué tengo el mal vicio de dormir cada día... Simplemente ocurre y previsiblemente no dejará de ocurrir mientras siga aquí.
No obstante, pasado un rato, ya no soy consciente de que existan letras, ni sonidos; no hay ninguna voz leyendo en mi cabeza; la silla, la cama, la mesa, han desaparecido y también lo han hecho las páginas del libro; mis ojos se desplazan por las líneas como por la casa donde has vivido toda la vida: sin conciencia, sin pensamientos; empieza entonces un baile de formas, imágenes, sonidos, olores, sensaciones abstractas y reales por igual, y ya no miro hacia el libro, no soy consciente del libro: sólo miro hacia dentro, perdiendo de vista el mundo de sonidos que me envuelve y el oxígeno que respiro. Existimos la esencia del libro y yo, o acaso ambas cosas a la vez, o acaso no dos cosas, sino una. Y eso es todo.
He perdido trenes, se me ha pasado la parada un millón de veces, he colisionado contra la realidad indescriptiblemente mientras caminaba por la calle, me he sorprendido de repente (con un sobresalto que haría desternillar de risa a cualquiera) de seguir estando en un lugar, y montones de situaciones que sólo serán familiares a unos pocos.
Y por todo eso me resulta extrañamente incomprensible que alguien me pregunte por qué me gusta leer. Desde la visión de mí misma sumergida buceando en las páginas de un libro, resulta una pregunta inconcebible. Es como si me estuvieran preguntando por qué me gusta respirar o por qué tengo el mal vicio de dormir cada día... Simplemente ocurre y previsiblemente no dejará de ocurrir mientras siga aquí.
10.5.10
Crecer duele (II)
Cuando era pequeña y me dolían los huesos por crecimiento, me quejaba a mi madre. Y ella, invariablemente, me decía: "Eso no es nada, sólo estás creciendo. Es normal". Seguía doliéndome, pero lo soportaba mejor, con normalidad y tranquilidad, casi con una resignación alegre ante la vida. Sentía emoción y curiosidad ante ese cambio que me haría ser diferente a como era, ese cambio inevitable y letal que ya no tendría vuelta atrás ni devolución. Ahora me pasa algo parecido. Todo lo que me golpea y me duele, lo que me martillea la mente a diario, parece que se vuelve menos malo cuando por fin me doy cuenta de que son, ni más ni menos, dolores de crecimiento. De que desaparecerán un día y yo ya no seré la misma porque seré mayor, más adulta, un poquito más yo.
Para...
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
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Lo que la lluvia inspira...
...y lo que el tiempo trajo.
Porque compartir es vivir:
Ando asomando la cabeza por...
- BAUGMAN, Z. Tiempos líquidos
- GAARDER, J. Maya
- MAILLARD, C. Hilos
- MONTESSORI, M. Ideas generales sobre el método
- SUBIRANA, V. Una maestra en Katmandú
Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]

