30.8.10

A veces robo poesía de madrugada...

A veces robo poesía de madrugada. Se agarra a la piel, pero la rasgo un poco, con cuidado. Entonces doy un tirón seco y de repente es mía. Me quedo con ella sin saber muy bien qué hacer, los ojos abiertos, sin sueño. Quizá me la beba sólo un poco. Sólo uno. Me sorprendo, me sorprenden. Sólo tú sabes cómo sigue lo que sigue. O no lo sabes; o no sabes que eres tú; o se te ha olvidado ya mi letra. En fin, que sólo tú lo sabes. Luego parpadeo y amanece en una ciudad que no es mía. Amanezco o me amaneces, o quizá me amanecen o amanezcan; sólo un parpadeo, y enseguida me doy cuenta de que me han robado la poesía, de las manos, ante mis ojos cerrados. (Sólo tú sabes cómo sigue lo que sigue). Sólo un parpadeo, y ya no sé quién eres, porque, por supuesto, te has llevado la poesía contigo y sólo tú sabías cómo seguía lo que seguía. Sería otra historia. A veces robo poesía de madrugada.

29.8.10

The meaning of life

28.8.10

La temperatura del café

Normalmente, al despertar, una de las primeras cosas que hago (y que hago conscientemente "mal" y porque sí) es encender el ordenador. Tiene un encender un poco como mi despertar, infernalmente lento para los de fuera. Lo enciendo, cierro la puerta y me voy a hacer lo mismo con la cafetera. Al poco vuelvo, cierro unas cuantas cosas ("mañana lo quito de la barra de inicio..."), pido que me recuerden mañana otras tantas y abro en orden algunas páginas destinadas a entretenerme el café. Que sí: que está fatal, que la deshumanización, que desayunar con la familia (tendría que desayunar tres veces), que bla. Manías, cada cual, las suyas.

Esas páginas, sustitutas del periódico de la mañana (el correo, Facebook, un par de periódicos en su edición digital) tienen la función básica de la primera toma de contacto con la realidad. Ya lo he dicho, tengo un despertar infernalmente lento. Además, los que me conocen saben a la perfección que el café me gusta a la temperatura exacta, ni más ni menos, de modo que entre que llega a mi mesa y lo saboreo deben pasar unos 15 minutos. Así que también tienen la función de enfriarme el café (¿debería informar de esto a los creadores de Facebook?, bueno, que me lo recuerden mañana). A veces lo enfrían demasiado y suele ser buena señal.

Pero a veces, como hoy, un pensamiento lleva a otro, una página a otra más, descubres un par de blogs, una noticia que te gustaría seguir, has cometido el error de entrar también en algún foro y algo te ha llamado la atención pero el debate tiene más de tres páginas, ese documental dura ¡más de una hora!, ¿y ese email por contestar?, ... Me veo obligada, de repente, a dejarlo todo -pensamientos, ordenador y café- en "standby", buscar en el deliberadamente desordenado cajón de la ropa algo que disimule al mundo la clara desnudez y dirigirme a la ducha con un suspiro de resignación. El café helado no me gusta.

27.8.10

Bienvenida

Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más docil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero


después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco


yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie


tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros


no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza


sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.

Del maestro Benedetti, cómo no.

16.8.10

Correr por tu vida

Cada mañana en África, una gacela se despierta y sabe que debe correr frente al león, o perderá la vida.


Cada mañana en África, un león se despierta y sabe que deber correr detrás de la gacela, o morirá de hambre. 


Cuando el sol se levante, no importa donde estés o si eres León o Gacela. Será mejor que empieces a correr por tu vida...


Visto no recuerdo dónde

14.8.10

Otherness

Siempre me aconsejaron que escribiera distinto
que no sintiera emoción sino pathos
que mi cristal no fuera transparente
sino prolijamente esmerilado
y sobre todo que si hablaba del mar
no nombrara la sal
Siempre me aconsejaron que fuera otro
y hasta me sugirieron que tenía
notorias cualidades para serlo
por eso mi futuro estaba en la otredad
El único problema ha sido siempre
mi tozudez congénita
neciamente no quería ser otro
por lo tanto continúe siendo el mismo
Otro si digo / me enseñaron
Después que la verdad
Era más bien tediosa
El amor / cursi y combustible
La decencia / bastara y obsoleta
Siempre me instaron a que fuera otro
Pero mi terquedad es infinita
Creo además que si algún día
me propusiera ser asiduamente otro
Se notaría tanto la impostura
que podría morir de falso crup
o falsa alarma u otras falacias
Es posible asimismo que esos buenos propósitos
sean sólo larvadas formas de desamor
ya que exigir a otro que sea otro
en verdad es negarle su otredad más genuina
como es la ilusión de sentirse uno mismo
Siempre me aconsejaron que escribiera distinto
pero he decidido desalentar / humilde
y cautelosamente a mis mentores
En consecuencia seguiré escribiendo
igual a mi o sea
de un modo obvio irónico terrestre
rutinario tristón desangelado
(por otros adjetivos se ruega consultar
criticas de los últimos treinta años)
y eso tal vez ocurra por que no sé ser otro
que ese otro que soy para los otros.

Otherness, Mario Benedetti


No sé. A veces en los calendarios una descubre cosas como esta.