Ahora sí, huele a verano con todo lo que eso conlleva. Se me hace tan extraño retomar sola la vida que dejé en standby al iniciar el curso... Si miro atrás y veo todo el camino que he recorrido, da vértigo. Y ahora estoy ahí, "inmóvil al borde del camino", en un momento Re.
Reflexionar, reorganizar, reordenar, rehacer, retomar... también, por qué no, reasumir, repasar. A ratos me siento perdida en una maraña extraña de asuntos que resolver, a ratos parece que le encuentro un sentido a todas las decisiones, a ratos estoy, a secas, perpleja ante la vida. Y sé que gran parte de la culpa de esta entrada la tiene el maldito verano que viene a recordarme lo felizmente rara, extravagante y solitaria que puedo llegar a ser; y sé que la otra parte la traen de la mano mi tendencia a la procrastinación y al I-want-it-all-and-I-want-it-now, pero aun así, dentro de mí sigue habiendo sólo una niña que se pregunta, aderezándolo con bastantes palabros, por qué no puede ser igual.
Me he equivocado tanto, tanto y con tanta gente, por no saber ser como el resto, por esperar a que sean los demás, por esperar demasiado y actuar demasiado poco, por inatención o inapetencia, por estar siempre a destiempo entre dentro del caparazón-coraza y la confianza a quien no debiera... Tanto, tanto. Que ahora a ratos me falta mi grupo de referencia, los de la calle, los de siempre, los que incitan a la normalidad rayana en la vulgaridad, a los tacos, a la vida en bruto, salvaje; y a ratos, el ambiente -por qué no- intelectual, de buena literatura, buenas palabras, buenos consejos y debates interminables, de cuidar los detalles sin hipocresías. Y no puedo tener ni uno ni otro, ni uno ni otro me pertenecen ni siquiera un poquito. Dos mundos tan distintos y tan míos que me aterra pensar en qué será de mí dentro de diez años, en cuál de los dos me habré instalado y si no existe el maldito equilibrio que me obligue a seguir buscándome. Mi vida es un mundo de contrastes, es cierto, pero entre un extremo y el otro un día habré de decidir. Una decisión tomada hace ya mucho tiempo, de forma totalmente deliberada, además, pero que me raspa y me arranca de las entrañas dos nuevos signos de interrogación abrazando ese por qué no puedo ser igual. Y la diferencia es buena y las etiquetas son malas, repiquetea la cantinela de siempre en mis oídos, pero es tan confuso ser social y no saber ser en sociedad.
En tierra de nadie, siempre en tierra de nadie, siempre entre un extremo y el otro. En una playa sin mar, que diría Sabina.
Aunque, para qué nos vamos a engañar, en realidad estas líneas son simple zumo de anemia.
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Usted sigue volando, como debe ser. Y entonces descubre lo maravilloso; descubre que lentamente se hace dueño de la situación, que a la gran fuerza general que le arrastra corresponde una pequeña fuerza propia, un órgano, un timón. ¡Eso es estupendo! Sin él, uno se perdería sin voluntad por los aires, como hacen por ejemplo los locos. Los locos tienen unas intuiciones más profundas que la gente de la acera, pero no tienen la clave ni el timón y se despeñan en el abismo. Usted, sin embargo, Sinclair, logra bandearse. (...) No puedo resumir en pocas palabras lo que el extraño músico me enseñó. Lo más importante que aprendí de él fue a dar un nuevo paso en el camino hacia mí mismo. Yo era entonces, con mis dieciocho años, un chico poco corriente, precoz en unos sectores y muy retrasado y desorientado en otros. Cuando me comparaba con los demás, me sentía unas veces orgulloso y satisfecho de mí mismo pero otras deprimido y humillado. Unas veces me consideraba un genio, otras un loco. No conseguía compartir las alegrías y la vida de mis compañeros, y me hacía reproches y cábalas como si estuviera irremediablemente separado de ellos y se me negara la vida. [H. Hesse]
son, irremediablemente, días de reflexión, de revisar un poco todos los pasos en el camino y decidir cuáles serán los siguientes. Hay varias condiciones propicias a ello -por eso es el momento-, por ejemplo, que las comparaciones son odiosas y aunque me repita no dejo de pensar en lo espectacular del cambio en mi vida. Días de repasar y buscar entre mis recuerdos las palabras que puedan verbalizar aquellas escenas que lo merecen, para poder releerlas cuando lo vea necesario. Un cambio que empezó siendo interior y que, poco a poco, se ha ido exteriorizando, a pesar de que el hecho de estar en un ambiente totalmente nuevo y desconocido lo eclipse bastante, y creo que es mejor así, ya no vivo entre
sí, era eso, en el ambiente flotaba un aroma extraño, a música, y un olor que no sabía identificar. Quizá era porque nunca había estado en un jardín botánico. Eran las 11.07 de la mañana de un viernes de verano. Valencia: para mí, una ciudad a rebosar de connotaciones, de contradiciones, de sonrisas y lágrimas, de luz y de salvaje libertad. Al verlo pensé que tenía aspecto de genio.
Ahora me pregunto: ¿Cómo se tiene aspecto de genio? Quizá tenía algo que ver con la sensación de desamparado, de ser alguien que no entiende muy bien por qué existe, a pesar de toda su juventud; quizá era su mirada, al principio perdida y melancólica, o sus manos, que casi colgaban al final de los brazos sin saber muy bien qué hacían allí. Sólo quizá. Cuando me abrazó tuve la extraña sensación de sentirme por fin en casa. Había una nube blanca y alargada en el cielo y empezaba a hacer calor. Parecíamos estar en el lugar adecuado, la ciudad de las artes y las ciencias, aunque no sabría discernir cuál de los dos era Arte y cuál Ciencia, porque el simple hecho de estar allí me parecía Magia, que tiene un poquito de ambas.
El día anterior le había preguntado tras la pantalla qué es música. Seguramente es lo peor que se le puede preguntar a un músico, pero ya apuntaba maneras. Ahora tenía la impresión (como las de los impresionistas) de ser luz y risa y mañana, así de etérea, inmaterial, transparente. Y en el Impresionismo no se utiliza el negro, porque no tiene sentido. Él tampoco era del todo humano: era -¿cómo explicarlo?- bastante parecido a estar tocando un Sueño. Siempre te parece que vas a despertar.
Mi Extraño Músico era Real. Aún no acabo de creerlo, años después. Y evidentemente con catorce años me parecía todo mucho más grande; desde poder hablar de cualquier tema sin pensar en adecuarme a la situación a los momentos más surrealistas y los más románticos (del Romanticismo, no nos confundamos), pasando por los interminables segundos en que me sonreía o me besaba sin demasiada inocencia. Me sentía Yo, y es maravilloso encontrar en el camino de la vida quien te haga sentir así.
Pasamos un día increible (y cuando digo increible quiere decir que todavía, cuatro años más tarde, no me lo he creido). Pero, como en los cuentos más ñoños de la infancia, tenía que acabarse. Tengo recuerdos extraños, diluidos y fragmentados: el olor de su piel, sus manos, dos delfines saltando, una tienda de animales y otra de gofres, un ascensor, una columna, una gran pecera, "tienes las piernas suaves", un lauburu y una amatista, un anillo con estrellas y otro con serpientes (entonces analogía exacta del bien y el mal), un parque con hierba y arbustos, el color de la felicidad. Íbamos de vuelta.
Nos paramos en un semáforo. Caminábamos deliberadamente lento. Bailar pegados es bailar... Qué absurdo. Y entonces sucedió. Nos abrazamos, puse la cabeza sobre su pecho y sucedió.
No hay palabras que puedan describir aquel nacimiento. Recuerdo mi propia risa y mis palabras: música. Ni las palabras se pueden explicar con música, ni la música se puede explicar con palabras - haz la prueba. Es cierto. Allí, en una calle desconocida, a oscuras, debajo del semáforo, abrazados, al lado de un árbol en la baldosa que contaba seis, había nacido una canción. Allí no existía la mentira, no existía la ironía, no existía el sarcasmo, no existía la Palabra. Habíamos creado una burbuja espacio-tiempo bajo las estrellas y nos rodeaba la música: encima de nosotros, debajo de nosotros, dentro de nosotros. Sólo fueron unos segundos, pero bastaron.
Al mismo tiempo, habíamos tomado una decisión: no volver atrás. La despedida fue espectacular, de película, lacrimógena e innecesaria. Dolorosa y anacrónica. Una herida mal curada. Había llegado a la etapa del Realismo.
Todavía no habían pasado 48 horas cuando recibí la canción, la misma que yo sentía latir en mi cabeza pero que nunca habría podido llegar a expresar. The tear. You'll never come back.
son los que ahora recuerdo con más cariño de mi adolescencia, que (¡gracias!) ya tocó su fin. Hay otros, por supuesto. El placer del juego, que en mi caso no tiene casi nada de infancia. Unos ojos azules observándome seriamente, siempre desde un peldaño más allá en el estadio evolutivo, tendiéndome una mano que me arrastrara a subir. Una historia de "paraules d'amor, senzilles i tendres, no en sabíem més, teníem quinze anys... No havíem tingut massa temps per aprendre'n, tot just despertàvem del son dels infants...." Una historia interminable, como la de Michael Ende, por lo de los dos colores, por la magia del surrealismo que desprende. Una historia de la que me siento incapaz de escribir nada más; plagada de retos y de interrogantes. Una historia con muchas más líneas imaginadas que escritas, una historia de la que sólo conozco una mitad (la mía), con mucho más a leer entre líneas de lo que nadie se puede suponer. Puedo rastrear todas las cosas que nunca dije a esos ojos azules; puedo porque era la única persona con la que hablaba en catalán, tenía ese poder sobre mí, y en el rincón de las palabras perdidas dediqué una tarde a seleccionar nuestra historia en los retales de
18/12/06 “Vull saber-ho tot de tu, saber com rius, com ploren els teus ulls...” “Parla'm... t'enyoro” “M'agradaria saber què es el que et passa pel cap quan em dius coses així. Tímid? Doncs Deu n'hi do.” 20/12/06 “Queda't...” 23/12/06 “T'he trobat a faltar... No, millor dit: em faltes. No surtis tan aviat de la meva vida!” 31/12/06 “Parla'm! Què et passa amb mi? Què és el que et passa? “No tinc ganes de parlar”? És clar..., explica-m'ho, el que sigui!” “You're my only hope” “No juguis més amb mi! He d'aprendre a trobar-te a faltar? Per què? No, no! Les coses no funcionen així! En aquest camí no sóc jo qui va darrere teu... vine amb mi si vols caminar al meu costat, però, si no, diga'm adéu!” 09/01/07 “T'enyoro... merda, t'enyoro moltíssim! Necessito parlar amb tu com abans. Simplement això...” 09/01/07 “No em diguis que no saps de què t'estic parlant, perquè ho saps perfectament. No em diguis que no saps de què o de qui estic enyorada, em sembla que és un acudit cruel de part teva. Desitjaria no estimar-te per poder engegar-te... però sé que no podré” 10/01/07 “Ahir tot afectat i avui ni em parles! Ni em saludes. Com si no hi fos. Molt bé... no et preocupis... jo seré suficientment idiota com per plorar tot el que calgui... però també suficientment llesta com per a no parlar-te a tu, tampoc. Si necessites res ja saps on trobar-me. I, si no, que et bombin! N'estic farta, d'això!” 16/01/07 “Vindràs? Et vull veure! O no vull? O ets tu qui no em vol veure a mi?” 17/01/07 “Vine...” 19/01/07 “Queda't... Queda't i parlem. Siguem innocents com ho érem, com si res no hagués passat mai. Com si tota aquesta gent estigués realment en silenci tal com diu ella. Com si no existís ningú. Com si no hi hagués temps i ens sobrés per plorar, per parlar, per treure'ns l'escut i jugar com fan els nens. Ho entens? Entens el que t'estic dient amb la mirada?” 29/01/07 “Què se'n fa, de tots els t'estimo que mai et dic?” “Avui et trobo a faltar. Avui, més que mai, i cada dia més” 02/02/07 “Queda't una estona més... o baixa't un dia a Tarragona...” 04/02/07 “A què jugues? A què juguem?” 08/02/07 “T'estimo. Molt. No sé per què. No sé com. No sé exactament si és bo. Però la qüestió és que... “és”” 17/02/07 “T'estimo” 18/02/07 “Fa una nit clara i tranquil·la, hi ha una lluna que fa llum. Els convidats van arribant i van omplint tota la casa de colors i de perfums. Oh, benvinguts, passeu, passeu, de les tristors en farem fum! Que casa meva és casa vostra si és que hi ha cases d'algú. Tu també pots venir si vols, t'esperem, hi ha lloc per tots. El temps no compta, ni l'espai, qualsevol nit pot sortir el Sol!” 04/03/07 “Què sóc per tu? Important... com? Com una germana? Com una amiga? Com què? Important pot ser moltes coses. Què volies ahir a la nit, per què trucaves? Si tú supieras, si yo te contara” 03/04/07 “Tu i jo no havíem de parlar de cert assumpte?” “Covard!” 28/04/07 “Míryam, la teva paraula és I****. LLetreja. E, ena, ce, a, erra, a, espai, te, apòstrof, e, esa, te, i, ema, o... Incorrecte! esa, e, ema, pe, erra, e, espai, te, apòstrof, hac, e, espai, e, esa, te, i, ema, a, te. Correcte. Fins i tot abans de saber que existies.” 06/05/07 “Potser si mai t'hagués conegut seria tot més fàcil...” 12/06/07 “No juguis així amb mi... de què va tot això ara? a què ve? Vale, jo m'he passat una mica amb el missatge, però tampoc n'hi havia per tant!, a que ve una resposta tan ... tan així? no veus que després penso que podríem tornar-hi i quan em diguis el contrari, perque sé que m'ho diràs, em quedaré pitjor al que estava? millor calla-t'ho, no? em sembla malament la manera com actues amb tot això... o sí o no, però a la meitat mai.” 18/06/07 “Que es pot parlar amb mi? Si us plau, siguem realistes, al món hi ha milions de persones amb què pots parlar, això no canvia res. Oblida'm, esborra'm... sé que no et serà tan difícil com a mi” 19/08/07 “M'estimaves de debó?” 21/08/07 “Atreveix-te...” 22/08/07 “Recordo una conversa de fa uns anys... jo et deia que no creia que cap relació amb aqueixa edat podia ser seriosa, que no podies voler estar amb aquella persona per sempre. Doncs ara he de corregir aquesta part. Sí, és possible. Sí, m'agradaria compartir la meva vida amb tu sempre, sigui de la manera que sigui, però sempre. No em vull tornar a separar de tu. Em fas créixer, em fas veure tot des de l'altra perspectiva, em fas pensar i em fas somiar... i no sé com t'ho fas però m'encantes...” “Necessito que m'expliquis què va passar l'altre cop. Sé que confio en tu, sé que et perdonaria, sé que ja t'ho vaig perdonar. Però necessito saber-ho. I necessito dir-te que t'estimo mirant-te als ulls” “Capaç o incapaç? Capaç!” “I si tu no saps quan marxo jo, quan sé jo que tu estàs connectat? És que m'agrada quedar-me una estoneta més perquè sé que tu estàs esperant. I perquè sé que em dius coses quan marxo i no vull esperar al dia següent per veure-ho” 01/09/07 “Si veiessis la cara de tonta que se'm queda quan parlo amb tu. Potser riuries i tot. M'encantes.” 03/09/07 “és que no entens RES... ets l'única persona en tota la meva vida per la que m'he empassat el meu orgull, i et puc ben assegurar que sóc la tia més orgullosa que conec, només per dir "va, arreglem les coses com Déu mana, que no et vull perdre per això"... saps que m'encantes, que m'encanta estar amb tu, parlar amb tu, em fas créixer, em fas pensar... t'ho diria mil cops però crec que no és necessari, vaja... que hem crescut junts... que em fas ser gran. Quan ens vam picar estava cabrejada, estava molt cabrejada, t'hauria deixat de parlar si fossis qualsevol altre... però no ho vaig fer, no vaig estar-me ni dues hores sense dir-te res, només perquè, saps què?, m'importes... i valia la pena arreglar les coses... I ara em dius que et fa pal venir...? Disculpa!? Parlo amb la mateixa persona que em va dir fa uns dies que jo era una de les persones que més havies apreciat i apreciaves? Que fa gairebé tres anys que no ens veiem eh! Només et demano que vinguis fins allà i t'hi estiguis... jo què sé...una tarda... Una tarda és demanar molt? Joder, saps que jo faria molt més per tu. T'engegaria a la merda si pogués. El problema principal és que no puc fer-ho, tinc els teus ulls blaus incrustats al cor. Idiota. Idiota, idiota, idiota.” 12/09/07 “Em ve de gust parlar de dissabte. Què va significar per tu?” 20/09/07
“Parla'm. Torna. T'enyoro” 05/10/07 “Oblidem-ho tot... TOT, i comencem des de zero!” 12/10/07 “[...]M’agradaria poder creure que aquelles paraules van ser tan de debó com ho eren en aquell moment. I les confessions, i les paranoies, i els t’estimo que al principi no sé si volien dir ben bé t’estimo, un t’estimo que amb el temps sí s’ha convertit en un t’estimo i és llavors quan me’l callo.[...]La teva olor era la mateixa que quan et vaig conèixer, però més madura, menys infantil, preadolescent. Enlluernadora, fascinant. Com t’ho diria? Encara molts anys després, quan passo per allà, recordo aquelles hores amb una melangia dolça que no et sabria definir millor que així.[...]Ets desconcertant. Sí, la paraula és aquesta. Desconcertant de tan repel•lent i dolç alhora, de tan tendre i seriós quan vols, de tan comprensiu però tan capullo (perdona’m l’expressió, petit idiota, però és així). Desconcertant de tan perfecte. Perque, sí, ara que sé que no llegiràs això mai, puc dir-t’ho amb totes les lletres: perfecte. Però perfecte perque tens defectes, imperfeccions, i alguns defectes grossos fins i tot. Em sembla absolutament surrealista que jo estigui escrivint això, donada la meva (la nostra) trajectòria.[...]I, en fi, la realitat actual és cruel. Però sóc conscient que tancar els ulls i sentir-te a la vora, si no ha canviat en tots aquests anys, tampoc canviarà ara. Crec que el màxim gest d’amor al que penso aspirar de tu és tornar a parlar com abans. Perquè necessito algú amb qui discutir si la felicitat i la perfecció existeixen i riure entre les dents; necessito algú amb qui barallar-me, amb qui sincerar-me, perquè hi ha coses que només te les puc dir a tu, perquè ets l’única persona del món que sé del cert que em pot entendre, tot i que molts cops en realitat no m’entenguis i et posis a replicar-me qualsevol altra cosa; perquè ets l’única persona a qui he explicat les meves pors de nena covard, les meves alegries, els meus triomfs, el meu dolor quan hi era i quan no, la meva música, tot el meu Univers. Perquè, al marge de tot, deixant de banda si estic enamorada o no (que em sembla que, ara mateix, és el que menys importa), i et juro que em costa molt dir-t’ho fins i tot sent conscient de que no ho llegiràs, t’estimo.” 15/09/07 “Que no m'agrada que unes poques paraules teves influeixin tant en el meu estat d'ànim, i menys encara ara, i menys encara després de tot això. Però m'encantes.” 24/09/07 “A què estàs jugant? No pots estar com sempre un dia, tontejar amb mi el dia següent, indiferent el següent, borde el següent i indiferent el següent de nou. Espera, t'ho explico: entre els meus pits i la meva esquena hi ha quelcom anomenat cor amb el què -si no te n'has adonat ja- estaria bé que deixessis de jugar! I l'única cosa que em diràs ara és “ho sento”, quan els dos sabem que l'única que de debó “ho sent” sóc jo. Segueix així i et quedaràs una bona temporada sense notícies meves. N'estic farta, estic farta de ser jo qui s'empassa el teu mal geni. Un dia m'expliques què et passa i el següent estàs així perquè et pregunto i pretenc ajudar-te? Ah, perdona per intentar ajudar. No pateixis, la pròxima vegada ja em quedaré estudiant en comptes de perdre el temps amb tu!” 04/10/07 “Si t'importo, demostra-m'ho. Capaç o incapaç? Demostra-m'ho perquè jo ja no sé com fer-ho, t'ho juro. No puc plorar més, no puc donar-te més. No sóc res. Doncs apa! Demostra-m'ho o marxa, perquè jo ja no ho aguanto” “Incapaç? Molt bé” 09/1107 “Una setmana sense parlar i només m'has de dir hola-què-tal? Molt bé, això diu molt de tu!” 10/11/07 “Torna i arregla-ho tot amb una mirada...” 29/1107 “T'estimaré” 10/12/07 “Sé que ets la i que falta sota del meu punt i imaginar el teu somriure m'omplirà de combustible per anar cap al demà...” 23/07/08 “Si ja no t'estimo, i ho deus saber, per què no tornes? Et trobo a faltar, a tu, però a tu com sempre, com quan érem “petits”, sense jocs, sense enganys, sense petons, sense apostes, i sobretot AMB límits, però com abans... No necessito “un” amic. Et necessito a tu.” 21/09/08 “D'acord, molt bé, assumeixo la meva part de la culpa, jo vaig començar el joc, jo també t'he fet mal, però em pots explicar per un cop per què ens hem estat fent mal tants anys? Per què mai hem sigut capaços de dir-nos les coses tal com són, de no dir t'odio quan volem dir t'estimo i no dir t'estimo quan volem dir t'odio? Per què mai hem estat capaços de mantenir una relació normal, ni massa freda ni massa calenta? Per què hem necessitat sempre criticar-nos, fer-nos mal, fins arribar a la perversió, passant d'un límit a l'altre constantment, en qüestió de segons? Què passa ara? Hem madurat, se suposa, ho sé, però contesta'm, som persones diferents? Perquè tu ho sembles, i sembla que no recordis res, o que et doni exactament igual. Per què em parles doncs? Recordes les converses que duraven hores? Recordes quan em vas dir yo nunca te haría daño? Quan em vas dir no dejes que te haga daño nunca más? Recordes tots els maleïts mesos de silenci? Joder, realment recordes alguna cosa? Mai t'he importat?, mai m'has importat? Només hem estat jugant a fer-nos mal, jugant a un joc que lo únic d'interessant que té és que és perillós perquè si t'hi impliques pots sortir escaldat? Has estat allà per fer-me madurar quan calia, has estat allà per recolçar-me en els moments durs, però realment paga la pena que continuem fent-nos això? Tenies raó, deixem de parlar i tornem a parlar fins que ens hem enfadat un altre cop, deixem de parlar i així fins a l'infinit, no? Però el joc ha deixat de tenir gràcia. Com a la pel·lícula, ha arribat el moment de créixer. Capaç.” 23/09/08 “Un joc fins a l'infinit. Genial. Però i tu, a què jugues? Creus que pots arribar amb quatre frases que sonen tan bé com prometre un futur que els dos sabem que no arribarà mai i desbaratar-me el què havia triat i construït en la teva absència? "Sí que has crescut"? "No t'agradaria anar a 210?" (I tant) Potser tu ets un marrec que s'estima més la velocitat del joc que la noia amb la que està, però no intentis enredar-me aquest cop perquè tots dos sabem que aquest joc estúpid només ens porta problemes, només ens fa somiar amb coses que JA van ser però que no tornaràn a ser. S'ha passat el moment, no és hora de fer això. Sí, m'agradaria anar a 210, però aquest cop no passaré de 120 i els dos ho sabem. Prou, no juguis així amb mi. És cruel, estúpid gnom de jardí...” 15/10/08 “Doncs segons el que dius hauríem d'aplicar-nos una gran i saludable dosis de realitat, tu i jo. De realitat, de sentit comú i de maduresa. La distància i el temps refreden molt les coses? El vincle no té per què seguir allà? És taaan paradoxic que m'estiguis dient això a mi, veient el nostre historial. Però no t'ho diré perquè els dos ho sabem i cap dels dos ho vol dir. Potser tot això no és res més que una il·lusió. Una realitat paral·lela, un JOC. Però un joc que no hauria d'acabar-se mai, que de tan en tan s'enlaira i no hi toca peus a terra. Un joc amb maldat i tendre, de records vius i de records que fan mal com l'aire fred dels matins de l'hivern. Un joc de t'odio perquè t'estimo i t'estimo perquè t'odio. I tu em parles de vincles: tu. Ric. Ric de tot: de la realitat, de la fantasia, del joc, de les il·lusions, dels records, dels vincles, dels afectes, de la teva innocència, dels límits que no existeixen i dels que sí, del patiment i de l'angoixa, de la nostra paradoxa particular.” 03/12/08 “Eh, en sèrio, què estem fent? Què està passant?” 09/12/08 “Molt bé. Ja tens la vida feta. Ara em pots explicar exactament quina gràcia té tenir la vida feta als divuit? No m'estranya que diguis que estàs amargat. Potser encara no te n'adones, però t'has ressignat a anar a seixanta” 21/12/08 “No sé com dir-t'ho, però, si us plau, torna a ocupar el lloc que ocupaves a la meva vida fa uns anys. El lloc just, ni poc ni massa. No vull ni necessito que siguis el centre de l'Univers, ni estar amb tu, ni un t'estimo, ni res, tot això sobra... sobra perquè en realitat mai va existir i mai podrà. Però sí que trobo a faltar parlar... parlar durant hores, que m'expliquis les coses, explicar-te-les jo, que em facis veure l'altre cantó de tot, fer-te veure'l jo, tornar a tirar-te en cara que ets un pessimista, determinista i altres istes... que em tiris en cara que jo sóc la il·lusa, la romàntica, la innocent. Et necessito com abans, sempre t'hi he necessitat i fa anys que no som capaços de tenir una conversa normal, sense que sigui culpa de ningú... No vull -i m'agradaria poder dir que no volem- que allò es refredi, però ho està fent. I odio veure't així: acomodat. Ets massa jove com per tenir la vida feta, no l'hi desitjaria a ningú i a tu, menys. Equivoca't!!! O equivoquem-nos un altre cop! El que sigui, però alguna cosa. No te'n vagis encara!” 06/01/09 “Tornem a estar com sempre... Per què no tornem a jugar? No vulguis salvar-te! On va quedar allò de recórrer la vida món a món? Si et digués tot el que penso em pregunto si sabries contestar-me, si encara sabries, o bé si ja t'has acomodat prou a la vida. No enyores res? Estàs enmic del toll i sagnes però jo no et cridaré que siguis capaç. Ara començo a entendre aquells dos anys de silenci. Ara ho veig més clar: la diferència entre cansem i casem és que un porta al silenci i l'altre a un pot de caramels amb forma de carrussel. Genial!” 19/01/09 “Deixem-ho estar. Per primer cop ho penso. Per primer cop ho crec. Ni vida ni esperança ni hòsties. A tu tant se te'n fot perquè ja tens la teva vida, però jo no suporto estar daltabaix contínuament, no suporto ser sempre jo, no suporto no saber res de tu. I si l'alternativa a estar com sempre (que ja no sé ben bé què és...) és que quan estic a un pas de tornar a començar-ho tot de nou, vinguis i em diguis que tots tenim mals moments o que sempre hi seràs, quan saps perfectament que no és així, i caigui per terra tot el treball d'autoconscienciació que portava fet, total perquè després tornis a marxar com sempre amb la teva vida i les teves il·lusions i cabòries diverses, doncs mira, no, jo no puc estar així sempre. Potser això s'allunya molt de la idea mig romàntica d'esperar-te incondicionalment, potser s'allunya dels principis del joc, potser és precisament deturar el joc, potser és créixer d'una puta vegada i admetre que ja no tenim quinze anys i hem liat massa la troca i d'això ja no ens en sortirem junts ni que ho intentem, perquè al final sempre sóc jo la que acaba fotent-se i tu el que segueixes amb la teva meravellosa vida social i la teva trajectòria de vida perfecta i sense sentit... doncs potser sí que és tot això, però saps què? Ves-te'n de la meva vida per sempre i no tornis més. No més jocs. S'ha acabat” 24/02/09 “Doncs si no em consideres res més que “gent” i ni això, saps què? Millor tornem a com estàvem abans: mutisme absolut. Ignorància. Desapareix, i no cal que em parlis més, perquè sé que un dia o altre apareixeràs amb la cantinela “que no parlem no vol dir que t'hagi perdut l'apreci”, com si fos una veritat absoluta, com si fos sincer... Deixa de fer l'imbècil: assumim que hem crescut, que no tenim res en comú, que tenim vides separades, diferents, que s'ha acabat del tot, incloent-hi el joc. Perquè una cosa és que dues persones tinguin un joc comú i una altra, molt diferent, és que una jugui amb l'altra. Mai m'hauria imaginat que diria això però jo no et puc tornar a perdonar. Idiota.” 10/04/09 “Et trobo a faltar” 09/05/09 “Gràcies per fer-me desaparèixer. Que vagi bé. Així, tan senzill i tan fred, tan blau. Com sempre, però mai més”
despierto de una clase extraña de sueño. Siento que mis recuerdos son casi siempre confusos y añoro lo fácil que era todo antes, aunque en realidad nunca nada fuera fácil. Hay miles de palabras en mi interior, escucho con los oidos del mundo todas las posibles historias que me quedan por escribir, me extraño a mí misma de seguir viva y a ratos tengo ganas de perdernos, como Love of Lesbian, allí donde solíamos gritar. Pero lo cierto es que hoy he vuelto la vista atrás (y de qué manera) y he visto todo el camino recorrido a lo largo de estos años, me he apuntado los errores y los aciertos, y la balanza, sorprendentemente, se inclina hacia el lado positivo. Me siento distinta. Menos inocente, menos tierna, menos ingenua y menos ñoña que en años anteriores. Capaz, por primera vez, de borrar parte de algunos capítulos de mi vida, y capaz de escribir muchos otros.
Escribía en cualquier otro lugar, no recuerdo dónde, que mi vida funciona en períodos de cuatro años, y el 4 es un número que ha marcado mi vida. Pasará mucho tiempo hasta que pueda comprobarlo, pero en realidad la estructura es mucho más compleja. En cualquier caso, y aunque no toque (según yo), es indiscutible que ahora empiezo un período nuevo. Y me encanta.
"Es como si andara siempre en espiral..."
Pero todas estas cosas nos las dicta la Racionalidad, en mayúsculas. Tonterías: en el fondo todos llevamos dentro una criatura pequeña que llora y patalea preguntándose por qué. Sin obtener, por supuesto, respuesta alguna.
Sé que no todas las temporadas pueden ser buenas, que a los problemas se los mira de frente, que al mal tiempo buena cara, que habrá veces que pueda hacer algo por mejorar las cosas y veces que sólo podré aceptarlas como vengan, sé que tengo la Fuerza, en mayúsculas, para todo eso y más. Esto ya no es Racionalidad, es un hecho -a ratos, hasta empíricamente constatable-; a esa energía irracional que me empuja a seguir con más fuerza cuantos más problemas hay quien la llama optimismo vital, y probablemente anden en lo cierto, qué mejor que eso, qué menos que eso.
Pero, aun así, miro a mi alrededor y me pregunto dónde están los buenos amigos que nunca se iban a ir. Vivo a la deriva en un mundo de contrastes que últimamente no tiene pies ni cabeza. Y por primera vez necesito salir de este solipsismo buscado y querido y sentir que allá fuera hay algo más. Necesito una vesícula natatoria (como la de Hesse) con la que bandearme entre extremo y extremo: equilibrio. Siempre he sido de irme por los extremos; de caos; de desequilibrio; de pocas rutinas; pero esto empieza a ser insano.
Y necesito vida, risas, jaleo.
Este año algo se ha removido muy dentro de mí, como si hubiera subido uno o dos peldaños y me plantara en la adultez sin transiciones. (Para variar). Y no es vértigo lo que siento, sólo la memoria selectiva del cambio y la perplejidad de ver que, al fin y al cabo, es verdad, acabamos aprendiendo a base de palos.
Estoy a años luz del resto del mundo y desde aquí todo se ve tan nuevo y extraño...
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde.
Como todos los jóvenes
yo vine a llevarme la vida por delante.
Jaime Gil de Biedma
I ella i son perfum innocent de llimona, dolceta i tendra, quasi bé arrencada del pit de la mare, tan verge i tan blanca com la neu també verge. Ella i sa veueta ensucrada, potser una mica melosa, que entonava cants a la perfecció i la mar, tot amb veu d’infant.
Ella que no havia cantat en sa vida però en canvi era especialista en gorgotejar versos que al principi volien ser d’amor i terminaven sent l’expressió més fera dels instints humans ...o animals, del culte al sexe i al plaer de les pràctiques més ocultes.
Ella i sa llimona, i sa neu i sa ensucrada veu amb sons dolços cants.
Ella i la vegetació, i la mar, i la suor de qui sap què és exactament el que vol.
Una, amenaçant; l’altra, tremolosa.
I jo, amb tants pardals com tenia al cap en aquell moment, que si algú m’hagues empenyat niu cap baix potser hauria volat i tot. Jo, deia, al mig. I com havia d’escollir, monsenyor? Si són ses filles el dia i la nit, amb tots els encants que això comporta!
Per què les he mort, diu vostè? Tanqui, tanqui els ulls, imagini si us plau aquesta escena. No li sembla deliciosa ? Una sobre l’altra, com el yin yang, ...bang, bang! i ara ja són meves, més meves del que ho haríen sigut mai. I ara són més meves que seves, no creu?
-Vagi-se’n a l’infern!
-D’allà vinc, monsenyor, i allà me’n torno, que allà m’esperen les dos, ben joioses. Acompanyi’m a la porta, si no li fa res.
Creo que repito, pero no dejo de ver este vídeo.
Y hoy se me ha ocurrido leer la experiencia de Bea, colgada en la web del Bubisher, que empieza así:
"Salí de Barcelona el día 26, antes de entrar en el aeropuerto, última llamada a Gonzalo, para que me confirmase y reconfirmase todo lo que habíamos hablado... El ir a un sitio nuevo y tan diferente crea cierta incertidumbre, así que me permití ser un poco pesada. Mientras esperaba para embarcar no dejaba de pensar quienes de los que esperaban allí tenían mi mismo destino, al final hable con dos chicas que también iban a los campamentos, una de ellas repetía, lo cual me tranquilizó bastante, no esperaba tener ningún problema, pero nunca viene mal que alguien te vaya indicando..."
Y más adelante:
"Al anochecer, la segunda imagen del día, el cielo tan impresionante que se ve desde el desierto. Ante tal visión no me quedó mas remedio que tumbarme en la arena y dejar pasar el tiempo mientras pensaba en lo paradójico que resulta un cielo tan precioso allí arriba y una situación tan horrible debajo de él. Al día siguiente visitamos el colegio de ciegos, el de educación especial y una guardería, para hablar con las maestras y hacernos una idea de los alumnos que había en cada uno y para poder planificar las actividades en función de sus necesidades."
Y continúa explicando toda su experiencia para acabar con unas palabras entrañables:
"¿Lo que nunca espero olvidar? El cielo estrellado del Sahara, el arte de la conversación delante de un te de los saharauis, su amabilidad y hospitalidad y la cara de un niño cuando el Bubi para delante de su colegio... "
Y me pica el gusanillo de ir, claro. De ir a leer al desierto. Veo que hay mencionados libros que he visto en escuelas muy cercanas y es como encontrar un lazo que une -y no ata-, veo que es una experiencia enorme. También sé que me falta experiencia y que, como siempre, me faltan años.
Pero, aun así: ¿quién se viene a leer al desierto?

Una vez un niño fue a la escuela y era bien pequeño. Y la escuela era bien grande, pero cuando el niño vio que podía ir a su clase directamente desde la puerta de afuera, él se sintió feliz y la escuela no le parecía tan grande, así. Una mañana, cuando él hacía poco que estaba en la escuela, la maestra dijo: -"Hoy vamos a hacer un dibujo". "Bien", pensó él. Y a él le gustaba dibujar. Y podía hacer todas las cosas, leones, tigres gallinas y vacas, trenes y barcos y tomó su caja de lápices y comenzó a dibujar. Pero la maestra dijo: "¡Esperen! no es hora de comenzar". Y él esperó hasta que todos estuvieran prontos.
-"Ahora- dijo la maestra- vamos a dibujar flores". "Bueno". -pensó el niño, y a él le gustaba dibujar flores. Y comenzó a hacer bonitas flores, con lápiz rojo, naranja, azul. Pero la maestra dijo: "¡Esperen, yo les mostraré cómo se hacen!". “Así -dijo la maestra-. Y era una flor roja con tallo verde. "Ahora sí", dijo la maestra. "Ahora pueden comenzar". El niño miró la flor de la maestra y luego la suya, y a él le gustaba más su flor que la de la maestra. Y no reveló esto. Simplemente guardó su papel e hizo una flor como la de la maestra, roja con el tallo verde.
Otro día, cuando el niño abrió la puerta de afuera, la maestra dijo: -"Hoy vamos a trabajar con plastilina". "Bien" -pensó él, y podía hacer todo tipo de cosas con plastilina: víboras, muñecos de nieve, elefantes de rabitos, autos y camiones. Comenzó a apretar y amasar la bola de plastilina.
Pero la maestra dijo:- "¡Esperen, no es hora de comenzar!" Y él, esperó hasta que todos estuvieran prontos. "Ahora -dijo la maestra- nosotros vamos a hacer una víbora". "Bien", pensó el niño. A él le gustaba hacer víboras. Y comenzó a hacer unas de diferentes tamaños y formas. Pero la maestra dijo: "¡Esperen, yo les mostraré como hacer una víbora larga!". Ahora pueden comenzar. El niño miró la víbora de la maestra, entonces miró la suya, y a él le gustaba más la suya que la de la maestra, pero no reveló esto. Simplemente amasó la plastilina en una gran bola, e hizo una gran víbora como la de la maestra, que era una víbora larga.
Así, y luego, el niño aprendió a esperar, y a observar y a hacer las cosas como las de la maestra. Y luego él no hacía las cosas por sí mismo. Sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra casa, en otra ciudad, y el niño tuvo que ir a otra escuela. Esa escuela era mucho más grande que la primera, tenía puerta afuera, pero para llegar a su salón, el niño tenía que subir unos escalones y seguir por un corredor largo.
Y justamente el primer día que él estaba allí, la maestra dijo:- "Hoy vamos a hacer un dibujo". Bien, pensó el niño, y esperó que la maestra le dijera qué hacer. Pero ella no dijo nada, apenas andaba por el salón. Cuando se acercó al niño, ella dijo:"-¿Tú no quieres dibujar?". -"Sí" -dijo el niño- "pero ¿qué vamos a hacer?". -"Yo no sé hasta que tú no lo hagas"- dijo la maestra.-"¿Cómo lo haré?"- preguntó el niño. -"¿Por qué?"- dijo la maestra -"De la manera que quieras"-. -"¿Y de cualquier color?"- preguntó él.-"De cualquier color"- dijo la maestra; -"si todos usasen los mismos colores e hicieran los mismos dibujos, ¿cómo se podría saber quién hizo que y cual sería de quien? -"Yo no sé",- dijo el niño, y comenzó a hacer una flor roja con el tallo verde.
"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
30.6.09
28.6.09
Oda a la vida
La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.
Oh vida, copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.
No es cierto.
Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.
Vida, los pobres
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.
Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.
No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.
Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.
Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo.
el que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.
La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos.
Pablo Neruda
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.
Oh vida, copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.
No es cierto.
Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.
Vida, los pobres
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.
Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.
No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.
Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.
Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo.
el que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.
La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos.
Pablo Neruda
21.6.09
40 mataideas
1. Sí, pero...
2. Eso ya lo intentamos hace tiempo.
3. Eso es inaplicable.
4. No tenemos gente para hacerlo.
5. Obviamente, no entendiste lo que se te pedía.
6. No marees la perdiz!
7. El director o la competencia se nos comerán vivos.
8. Nadie te ha pedido que te dediques a pensar.
9. Buena idea, pero no para nosotros.
10. Eso no funcionará nunca.
11. No seas ridículo.
12. La gente no quiere cambiar
13. No está presupuestado
14. Hazme un informe
15. Dará más trabajo que beneficios...
16. Eso no es responsabilidad tuya
17. Eso no está en la descripción de tus funciones
18. A un gato viejo no le enseñes trucos nuevos
19. Quedémonos con lo que sabemos que funciona
20. ¿Hasta ahora no lo hemos estado haciendo bien?
21. El director nunca apostará por esto.
22. Eso es demasiado avanzado
23. ... risas...
24. ... risas contenidas...
25. ... mueca ccondescendiente...
26. ....mirada de menosprecio...
27. ¡No te metas en un lío!
28. No te pagan por pensar.
29. ¿Qué dirá la gente?
30. Creemos una comisión que lo estudie
31. Si no se ha estropeado, no lo toques
32. Estás bromeando, ¿verdad?
33. ¡No!
34. Siempre se ha hecho así
35. En teoría parece correcto... pero...
36. ¡Sé práctico!
37. ¿Te das cuenta del papeleo que nos va a llevar?
38. Porque lo digo yo
39. Ya te diré algo
40. ....silencio...
Fuente: Innovaforum (traducción)
¡Pero... qué difusa es la línea entre ser un mataideas y llevar puesto el sombrero negro!
2. Eso ya lo intentamos hace tiempo.
3. Eso es inaplicable.
4. No tenemos gente para hacerlo.
5. Obviamente, no entendiste lo que se te pedía.
6. No marees la perdiz!
7. El director o la competencia se nos comerán vivos.
8. Nadie te ha pedido que te dediques a pensar.
9. Buena idea, pero no para nosotros.
10. Eso no funcionará nunca.
11. No seas ridículo.
12. La gente no quiere cambiar
13. No está presupuestado
14. Hazme un informe
15. Dará más trabajo que beneficios...
16. Eso no es responsabilidad tuya
17. Eso no está en la descripción de tus funciones
18. A un gato viejo no le enseñes trucos nuevos
19. Quedémonos con lo que sabemos que funciona
20. ¿Hasta ahora no lo hemos estado haciendo bien?
21. El director nunca apostará por esto.
22. Eso es demasiado avanzado
23. ... risas...
24. ... risas contenidas...
25. ... mueca ccondescendiente...
26. ....mirada de menosprecio...
27. ¡No te metas en un lío!
28. No te pagan por pensar.
29. ¿Qué dirá la gente?
30. Creemos una comisión que lo estudie
31. Si no se ha estropeado, no lo toques
32. Estás bromeando, ¿verdad?
33. ¡No!
34. Siempre se ha hecho así
35. En teoría parece correcto... pero...
36. ¡Sé práctico!
37. ¿Te das cuenta del papeleo que nos va a llevar?
38. Porque lo digo yo
39. Ya te diré algo
40. ....silencio...
Fuente: Innovaforum (traducción)
¡Pero... qué difusa es la línea entre ser un mataideas y llevar puesto el sombrero negro!
Perdona...
Perdona si algún día invado tu presencia
y quedo clausurada sobre tus dos rodillas.
Perdona si declaro tu destierro de aljibe,
si me bebo la luna que duerme en tus ojeras,
si entretengo tus horas de soñador furtivo
y me pongo pesada al contarte mis cuentos.
Perdona si soy alta, mimosa, insumergible.
Si me duelen las cosas que dices a diario,
si no te miro a veces cuando vas a buscarme
o mis ojos se cuelan por tus vértices negros.
Perdona si comparto contigo mis asombros
y habitamos felices en un mismo planeta
del cual sólo se saben tus pasos y los míos.
Perdona si algún día persigo tus cometas
por el sol y las tapias de recoletos sur.
Perdona si estoy triste
y me atrevo a pedirte las señas de tu cuerpo
precisamente hoy,
unas horas más tarde de acabar el invierno.
[Elsa López]
y quedo clausurada sobre tus dos rodillas.
Perdona si declaro tu destierro de aljibe,
si me bebo la luna que duerme en tus ojeras,
si entretengo tus horas de soñador furtivo
y me pongo pesada al contarte mis cuentos.
Perdona si soy alta, mimosa, insumergible.
Si me duelen las cosas que dices a diario,
si no te miro a veces cuando vas a buscarme
o mis ojos se cuelan por tus vértices negros.
Perdona si comparto contigo mis asombros
y habitamos felices en un mismo planeta
del cual sólo se saben tus pasos y los míos.
Perdona si algún día persigo tus cometas
por el sol y las tapias de recoletos sur.
Perdona si estoy triste
y me atrevo a pedirte las señas de tu cuerpo
precisamente hoy,
unas horas más tarde de acabar el invierno.
[Elsa López]
19.6.09
Canviaries?
-¿Sabes quién era Marcel Proust?
-¿Ese de quien enseñas?
-…Un escritor francés. Un auténtico frustrado. Nunca tuvo un trabajo, sus amores fueron un desastre, gay… Estuvo veinte años escribiendo un libro que ya casi nadie lee; pero quizás sea el mejor escritor desde Shakespeare. En fin… él… llegó al final de su vida, echó la vista atrás y decidió que todos esos años en los que sufrió fueron los mejores de su vida porque le moldearon. ¿Los años de felicidad?: Perdidos… No aprendió nada.
(Pequeña Miss Sunshine)
Avui algú m'ha preguntat si, tornant enrere, si es pogués fer, canviaria alguna cosa del meu passat.
No rotund.
Acceptar-se un mateix és acceptar també qui érem en el passat i qui serem en el futur. És un dels majors actes de confiança i respecte que conec. Respectar una decisió passada, tot i saber que no va ser la més correcta, vol dir respectar i valorar els arguments que ens hi van portar, vol dir respectar-nos i admetre quelcom tan obvi que ho oblidem: que som qui som per qui érem, per qui vam ser. I ser conscients d'això ens ha de portar a un major respecte i confiança en nosaltres mateixos, per estimar qui som, que és, d'altrabanda, un acte de solidaritat amb la persona que serem en el futur -a qualsevol termini-. Una bona retroalimentació, doncs.
A més, tendim a voler encaixar-ho tot en dos únics extrems. I, bo i em reconec bastant propensa a aquesta mena d'extremismes (o blanc o negre, o tot o res), entenc que la vida sovint és més una escala de grissos, i en aquest cas ho és:
No es tracta de pensar que els fets i els actes són, per se, bons o dolents. Al final, és el nostre posicionament que fa que ens ho semblin i així els jutgem i cataloguem. Sense entrar en el terreny de la moralitat: de qualsevol acte, fet o esdeveniment se'n deriven conseqüències. I en tant que aquestes conseqüències poden ser viscudes de tantes maneres com persones trepitgem el món, ens trobem davant una gran escala de grissos, que van des de la interpretació més optimista a la més fatalista.
No sé si és cert allò que es diu dels vidres i els colors. Però per mi és innegable que és d'aquelles estavellades més fortes que he après les lliçons més importants. No, encara millor: és de tot aquest patiment, de totes les reflexions, de restar a la vora de l'abisme i al fons del pou, de totes les paraules i les experiències que s'han derivat d'allò catalogat com a "dolent", que he après. I això converteix les conseqüències en positives. Les matemàtiques de la vida tenen aquestes coses.
Una de les lliçons més importants que he après de tot això és el fet d'admetre els errors. Quan me n'adono que he comès un error, potser fruit d'una decisió equivocada, em recordo a mi mateixa que he de començar per ser-me sincera. Intento recordar què em va portar a actuar així i per què no ho vaig fer d'alguna altra manera; aquest senzill exercici d'assertivitat intrapersonal m'ha suposat anys, perquè sóc bastant orgullosa, i està molt bé però no és suficient. Cal pensar què podem fer per solucionar-ho, si és que s'hi pot fer alguna cosa. Aquest últim pas és el més difícil i el més llarg, però també és el que dóna més i millors fruits a qualsevol termini.
Moltes vegades he de tornar enrere i recordar-me a mi mateixa totes aquestes línies. Però ho anem aconseguint i això és un pas endavant!
-¿Ese de quien enseñas?
-…Un escritor francés. Un auténtico frustrado. Nunca tuvo un trabajo, sus amores fueron un desastre, gay… Estuvo veinte años escribiendo un libro que ya casi nadie lee; pero quizás sea el mejor escritor desde Shakespeare. En fin… él… llegó al final de su vida, echó la vista atrás y decidió que todos esos años en los que sufrió fueron los mejores de su vida porque le moldearon. ¿Los años de felicidad?: Perdidos… No aprendió nada.
(Pequeña Miss Sunshine)
Avui algú m'ha preguntat si, tornant enrere, si es pogués fer, canviaria alguna cosa del meu passat.
No rotund.
Acceptar-se un mateix és acceptar també qui érem en el passat i qui serem en el futur. És un dels majors actes de confiança i respecte que conec. Respectar una decisió passada, tot i saber que no va ser la més correcta, vol dir respectar i valorar els arguments que ens hi van portar, vol dir respectar-nos i admetre quelcom tan obvi que ho oblidem: que som qui som per qui érem, per qui vam ser. I ser conscients d'això ens ha de portar a un major respecte i confiança en nosaltres mateixos, per estimar qui som, que és, d'altrabanda, un acte de solidaritat amb la persona que serem en el futur -a qualsevol termini-. Una bona retroalimentació, doncs.
A més, tendim a voler encaixar-ho tot en dos únics extrems. I, bo i em reconec bastant propensa a aquesta mena d'extremismes (o blanc o negre, o tot o res), entenc que la vida sovint és més una escala de grissos, i en aquest cas ho és:
No es tracta de pensar que els fets i els actes són, per se, bons o dolents. Al final, és el nostre posicionament que fa que ens ho semblin i així els jutgem i cataloguem. Sense entrar en el terreny de la moralitat: de qualsevol acte, fet o esdeveniment se'n deriven conseqüències. I en tant que aquestes conseqüències poden ser viscudes de tantes maneres com persones trepitgem el món, ens trobem davant una gran escala de grissos, que van des de la interpretació més optimista a la més fatalista.
No sé si és cert allò que es diu dels vidres i els colors. Però per mi és innegable que és d'aquelles estavellades més fortes que he après les lliçons més importants. No, encara millor: és de tot aquest patiment, de totes les reflexions, de restar a la vora de l'abisme i al fons del pou, de totes les paraules i les experiències que s'han derivat d'allò catalogat com a "dolent", que he après. I això converteix les conseqüències en positives. Les matemàtiques de la vida tenen aquestes coses.
Una de les lliçons més importants que he après de tot això és el fet d'admetre els errors. Quan me n'adono que he comès un error, potser fruit d'una decisió equivocada, em recordo a mi mateixa que he de començar per ser-me sincera. Intento recordar què em va portar a actuar així i per què no ho vaig fer d'alguna altra manera; aquest senzill exercici d'assertivitat intrapersonal m'ha suposat anys, perquè sóc bastant orgullosa, i està molt bé però no és suficient. Cal pensar què podem fer per solucionar-ho, si és que s'hi pot fer alguna cosa. Aquest últim pas és el més difícil i el més llarg, però també és el que dóna més i millors fruits a qualsevol termini.
Moltes vegades he de tornar enrere i recordar-me a mi mateixa totes aquestes línies. Però ho anem aconseguint i això és un pas endavant!
18.6.09
Báilame el agua
Báilame el agua, úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto. Sácame de quicio, hazme sufrir, ponme a secar como un trapo mojado. Lléname de vida, líbrame de mi estigma. Llámame tonto. Olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora. No me arrastres, no me asustes. Vete lejos... pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo. Toca mis ojos. Nota la textura del calor. Píllate los dedos y deja que te invite a un café. Caliente, claro, y sin azúcar... sin aliento.
Recordant vells temps (encara)!
Recordant vells temps (encara)!
14.6.09
Pajarillo

"Quise ser poeta, no me dejaron hablar;
quise ser paloma y nunca pude volar.
Quise ser libre y no tuve libertad, pues
me cortaron el pico cuando empezaba a piar.
Quise volar y me cortaron las alas
cuando empezaba a volar
quise ser yo mismo para perdurar como
perduran las almas que viven en libertad."
quise ser paloma y nunca pude volar.
Quise ser libre y no tuve libertad, pues
me cortaron el pico cuando empezaba a piar.
Quise volar y me cortaron las alas
cuando empezaba a volar
quise ser yo mismo para perdurar como
perduran las almas que viven en libertad."
Moncho
[Cinco]
I. El dolor

Ser de luz
sin prisión, sin cuerpo...
Pequeña niña de agua
que sueña ser viento...
Rayo de luna,
inalcanzable en el tiempo,
efímero sueño,
incorpóreo silencio.
Despierto de un viaje
tortuoso, misterio.
Despierto en la cárcel
que es hoy mi cuerpo.
Dolor, eterno y mío,
¿ya vienes a mí de nuevo?
ni te quiero, ni te sueño,
no te quiero ver conmigo.
Frágil.
Las rejas de mi prisión no son otras que mi piel.
Débil.
Las normas me las impone mi propio cuerpo.
Quebradiza.
Así me siento en cada amargo despertar.
Efímera.
Como siempre supe que sería.
Fugaz.
Como las estrellas,
los ángeles,
la luna,
vida.
Yo.
Caigo, y hoy deseo ser viento,
ser brisa que acaricie
su pelo…
Como gotas de lluvia, cataratas,
ni entienden, ni son,
caen.
Así,
yo.
Duele, duele vivir; literalmente.
Duele no saber ya si sientes
o si eres, simplemente,
el dolor de un cuerpo
vivo por fuera
y por dentro
muerto.
(¿Yo?)
II. El frío

Frío
que nadas en mis entrañas,
que eres inquilino
de mi mente y de mi alma...
Frío
cada día te aniquilo
y cada día de tu vida
me persigues, inquilino
de mi pesada alma liviana...
Frío
que me dueles con tu nado,
eterno entre mis huesos,
eterno en mi pensar,
y hasta en mis traviesos
más ligeros pensamientos,
frío que hieres sin amar...
Frío
tú que vuelas libre en mi abrazo,
me encarcelas a tus fronteras
y yo ya no puedo volar tan alto...
Frío
eres eterno y pesado,
eres el dolor más etéreo,
sutil y en mí encarcelado...
Frío,
eres mi más pesada carga
entre los frágiles huesos de mis brazos,
frío, tú eres el que anida en mis manos,
que arden si han de dar algo,
en su perpetuo fuego helado...
Frío, tú que eres
mal amante y mal castigo,
dime cual fue mi pecado...
Frío,
no te quería a ti a mi lado,
y ahora nada hay que con su abrigo
te aleje de mi cuerpo helado.
III. La lluvia

Lluvia que pasas desapercibida
entre el frío inerte de mis huesos,
llévate el dolor que me supone
la sangre palpitando en mis venas,
recordándome que estoy viva.
Lluvia, que te cuelas en mí
sin pedir permiso, lluvia,
que te adueñas de todos mis sentidos,
lluvia, que te confundes con
mis lágrimas -son gotas de océano-,
lluvia, con tu monótono canto
recorres mi ser como un latido
y no me dejas descansar.
Lluvia, que caes sobre la tierra
y la enterneces, cae también
sobre mí, regrésame a mi origen:
el olor a tierra mojada.
Lluvia, sé mi hermana gemela,
para toda la eternidad prometo
escucharte desde mi rincón;
y cuando me haya desvanecido,
volátil, con el tiempo, que de mí
solo queden las cenizas, seremos
una sola de nuevo,
y el viento hululará ese nombre,
lluvia, lluvia, lluvia, lluvia,
por los siglos de los siglos...
IV. La oscuridad

Oscuridad, eterna compañera,
sólo cierro los ojos
y estás ahí de nuevo,
desde tus latidos oscuros,
me interrogas, te cuelas en mí,
oscuridad, eterna compañera,
no te vayas de aquí
cuando muera.
No me dejes sola con el frío,
con el miedo, con el dolor hostil.
La lluvia me martillea,
el dolor late dentro de mí,
en ti llevas el refugio infantil
que necesito para vivir.
Oscuridad, eterna compañera,
no te vayas de mí cuando muera.
V. Punto y final

I.
La lluvia iluminaría mis huesos,
nacerían flores entre mis sesos
la luz bañaría mi cuerpo inerte.
Si...
II.
Oscuridad,
no podré volver a verte.
Me enfriaré,
más fría de lo que estuve.
Viajaré
más allá de donde nunca anduve.
Oscuridad,
ni siquiera podré hablarte.
Sufriré,
más de lo que nunca sufrí.
Me marcharé,
más de lo que nunca creí.
III.
Dolerá,
-si es que el dolor algún día dolía-
porque no recordaré.
Porque no respiraré.
(Dolerá porque no me dolerá.)
Tú, y tú, y todos mis miedos,
andaréis sobre mi tumba,
pisaréis mis flores,
taparéis mis luces,
y me dejaréis el frío
dentro de mis huesos
como a mi única
compañía.
IV.
El dolor no me dolía,
me dolía estar viva.
V.
La lluvia ilumina mis huesos,
nacen flores sobre mis sesos,
de eso se encarga el tiempo.
Ser de luz
sin prisión, sin cuerpo...
Pequeña niña de agua
que hoy es sólo viento...
Rayo de luna,
inalcanzable en el tiempo,
efímero sueño,
incorpóreo silencio.
No me despierto,
no me duele,
no despierto,
no me duele,
no despierto,
no me despierto,
no ...
Fotografía:
I. Transparente - M., Tarragona, 2006
II. Nieve, otoño: frío - ¿bikerbaixcamp?, 2007
III. Un día lluvioso y gris - M., Collioure, 2007
IV. La part lletja de les coses maques - M., Tarragona, 2007
V. I ara ja hi és, ja hi toca - M., Tarragona, 2007

Ser de luz
sin prisión, sin cuerpo...
Pequeña niña de agua
que sueña ser viento...
Rayo de luna,
inalcanzable en el tiempo,
efímero sueño,
incorpóreo silencio.
Despierto de un viaje
tortuoso, misterio.
Despierto en la cárcel
que es hoy mi cuerpo.
Dolor, eterno y mío,
¿ya vienes a mí de nuevo?
ni te quiero, ni te sueño,
no te quiero ver conmigo.
Frágil.
Las rejas de mi prisión no son otras que mi piel.
Débil.
Las normas me las impone mi propio cuerpo.
Quebradiza.
Así me siento en cada amargo despertar.
Efímera.
Como siempre supe que sería.
Fugaz.
Como las estrellas,
los ángeles,
la luna,
vida.
Yo.
Caigo, y hoy deseo ser viento,
ser brisa que acaricie
su pelo…
Como gotas de lluvia, cataratas,
ni entienden, ni son,
caen.
Así,
yo.
Duele, duele vivir; literalmente.
Duele no saber ya si sientes
o si eres, simplemente,
el dolor de un cuerpo
vivo por fuera
y por dentro
muerto.
(¿Yo?)
II. El frío

Frío
que nadas en mis entrañas,
que eres inquilino
de mi mente y de mi alma...
Frío
cada día te aniquilo
y cada día de tu vida
me persigues, inquilino
de mi pesada alma liviana...
Frío
que me dueles con tu nado,
eterno entre mis huesos,
eterno en mi pensar,
y hasta en mis traviesos
más ligeros pensamientos,
frío que hieres sin amar...
Frío
tú que vuelas libre en mi abrazo,
me encarcelas a tus fronteras
y yo ya no puedo volar tan alto...
Frío
eres eterno y pesado,
eres el dolor más etéreo,
sutil y en mí encarcelado...
Frío,
eres mi más pesada carga
entre los frágiles huesos de mis brazos,
frío, tú eres el que anida en mis manos,
que arden si han de dar algo,
en su perpetuo fuego helado...
Frío, tú que eres
mal amante y mal castigo,
dime cual fue mi pecado...
Frío,
no te quería a ti a mi lado,
y ahora nada hay que con su abrigo
te aleje de mi cuerpo helado.
III. La lluvia

Lluvia que pasas desapercibida
entre el frío inerte de mis huesos,
llévate el dolor que me supone
la sangre palpitando en mis venas,
recordándome que estoy viva.
Lluvia, que te cuelas en mí
sin pedir permiso, lluvia,
que te adueñas de todos mis sentidos,
lluvia, que te confundes con
mis lágrimas -son gotas de océano-,
lluvia, con tu monótono canto
recorres mi ser como un latido
y no me dejas descansar.
Lluvia, que caes sobre la tierra
y la enterneces, cae también
sobre mí, regrésame a mi origen:
el olor a tierra mojada.
Lluvia, sé mi hermana gemela,
para toda la eternidad prometo
escucharte desde mi rincón;
y cuando me haya desvanecido,
volátil, con el tiempo, que de mí
solo queden las cenizas, seremos
una sola de nuevo,
y el viento hululará ese nombre,
lluvia, lluvia, lluvia, lluvia,
por los siglos de los siglos...
IV. La oscuridad
"La luz nos hace sentir seguros
hasta que ilumina la oscuridad
que no queríamos ver..."
hasta que ilumina la oscuridad
que no queríamos ver..."

Oscuridad, eterna compañera,
sólo cierro los ojos
y estás ahí de nuevo,
desde tus latidos oscuros,
me interrogas, te cuelas en mí,
oscuridad, eterna compañera,
no te vayas de aquí
cuando muera.
No me dejes sola con el frío,
con el miedo, con el dolor hostil.
La lluvia me martillea,
el dolor late dentro de mí,
en ti llevas el refugio infantil
que necesito para vivir.
Oscuridad, eterna compañera,
no te vayas de mí cuando muera.
V. Punto y final

I.
La lluvia iluminaría mis huesos,
nacerían flores entre mis sesos
la luz bañaría mi cuerpo inerte.
Si...
II.
Oscuridad,
no podré volver a verte.
Me enfriaré,
más fría de lo que estuve.
Viajaré
más allá de donde nunca anduve.
Oscuridad,
ni siquiera podré hablarte.
Sufriré,
más de lo que nunca sufrí.
Me marcharé,
más de lo que nunca creí.
III.
Dolerá,
-si es que el dolor algún día dolía-
porque no recordaré.
Porque no respiraré.
(Dolerá porque no me dolerá.)
Tú, y tú, y todos mis miedos,
andaréis sobre mi tumba,
pisaréis mis flores,
taparéis mis luces,
y me dejaréis el frío
dentro de mis huesos
como a mi única
compañía.
IV.
El dolor no me dolía,
me dolía estar viva.
V.
La lluvia ilumina mis huesos,
nacen flores sobre mis sesos,
de eso se encarga el tiempo.
Ser de luz
sin prisión, sin cuerpo...
Pequeña niña de agua
que hoy es sólo viento...
Rayo de luna,
inalcanzable en el tiempo,
efímero sueño,
incorpóreo silencio.
No me despierto,
no me duele,
no despierto,
no me duele,
no despierto,
no me despierto,
no ...
M.
Fotografía:
I. Transparente - M., Tarragona, 2006
II. Nieve, otoño: frío - ¿bikerbaixcamp?, 2007
III. Un día lluvioso y gris - M., Collioure, 2007
IV. La part lletja de les coses maques - M., Tarragona, 2007
V. I ara ja hi és, ja hi toca - M., Tarragona, 2007
13.6.09
Pasos en el camino
Usted sigue volando, como debe ser. Y entonces descubre lo maravilloso; descubre que lentamente se hace dueño de la situación, que a la gran fuerza general que le arrastra corresponde una pequeña fuerza propia, un órgano, un timón. ¡Eso es estupendo! Sin él, uno se perdería sin voluntad por los aires, como hacen por ejemplo los locos. Los locos tienen unas intuiciones más profundas que la gente de la acera, pero no tienen la clave ni el timón y se despeñan en el abismo. Usted, sin embargo, Sinclair, logra bandearse. (...) No puedo resumir en pocas palabras lo que el extraño músico me enseñó. Lo más importante que aprendí de él fue a dar un nuevo paso en el camino hacia mí mismo. Yo era entonces, con mis dieciocho años, un chico poco corriente, precoz en unos sectores y muy retrasado y desorientado en otros. Cuando me comparaba con los demás, me sentía unas veces orgulloso y satisfecho de mí mismo pero otras deprimido y humillado. Unas veces me consideraba un genio, otras un loco. No conseguía compartir las alegrías y la vida de mis compañeros, y me hacía reproches y cábalas como si estuviera irremediablemente separado de ellos y se me negara la vida. [H. Hesse]
Estos días azules
son, irremediablemente, días de reflexión, de revisar un poco todos los pasos en el camino y decidir cuáles serán los siguientes. Hay varias condiciones propicias a ello -por eso es el momento-, por ejemplo, que las comparaciones son odiosas y aunque me repita no dejo de pensar en lo espectacular del cambio en mi vida. Días de repasar y buscar entre mis recuerdos las palabras que puedan verbalizar aquellas escenas que lo merecen, para poder releerlas cuando lo vea necesario. Un cambio que empezó siendo interior y que, poco a poco, se ha ido exteriorizando, a pesar de que el hecho de estar en un ambiente totalmente nuevo y desconocido lo eclipse bastante, y creo que es mejor así, ya no vivo entre
lágrimas y música
sí, era eso, en el ambiente flotaba un aroma extraño, a música, y un olor que no sabía identificar. Quizá era porque nunca había estado en un jardín botánico. Eran las 11.07 de la mañana de un viernes de verano. Valencia: para mí, una ciudad a rebosar de connotaciones, de contradiciones, de sonrisas y lágrimas, de luz y de salvaje libertad. Al verlo pensé que tenía aspecto de genio.
Ahora me pregunto: ¿Cómo se tiene aspecto de genio? Quizá tenía algo que ver con la sensación de desamparado, de ser alguien que no entiende muy bien por qué existe, a pesar de toda su juventud; quizá era su mirada, al principio perdida y melancólica, o sus manos, que casi colgaban al final de los brazos sin saber muy bien qué hacían allí. Sólo quizá. Cuando me abrazó tuve la extraña sensación de sentirme por fin en casa. Había una nube blanca y alargada en el cielo y empezaba a hacer calor. Parecíamos estar en el lugar adecuado, la ciudad de las artes y las ciencias, aunque no sabría discernir cuál de los dos era Arte y cuál Ciencia, porque el simple hecho de estar allí me parecía Magia, que tiene un poquito de ambas.
El día anterior le había preguntado tras la pantalla qué es música. Seguramente es lo peor que se le puede preguntar a un músico, pero ya apuntaba maneras. Ahora tenía la impresión (como las de los impresionistas) de ser luz y risa y mañana, así de etérea, inmaterial, transparente. Y en el Impresionismo no se utiliza el negro, porque no tiene sentido. Él tampoco era del todo humano: era -¿cómo explicarlo?- bastante parecido a estar tocando un Sueño. Siempre te parece que vas a despertar.
Mi Extraño Músico era Real. Aún no acabo de creerlo, años después. Y evidentemente con catorce años me parecía todo mucho más grande; desde poder hablar de cualquier tema sin pensar en adecuarme a la situación a los momentos más surrealistas y los más románticos (del Romanticismo, no nos confundamos), pasando por los interminables segundos en que me sonreía o me besaba sin demasiada inocencia. Me sentía Yo, y es maravilloso encontrar en el camino de la vida quien te haga sentir así.
Pasamos un día increible (y cuando digo increible quiere decir que todavía, cuatro años más tarde, no me lo he creido). Pero, como en los cuentos más ñoños de la infancia, tenía que acabarse. Tengo recuerdos extraños, diluidos y fragmentados: el olor de su piel, sus manos, dos delfines saltando, una tienda de animales y otra de gofres, un ascensor, una columna, una gran pecera, "tienes las piernas suaves", un lauburu y una amatista, un anillo con estrellas y otro con serpientes (entonces analogía exacta del bien y el mal), un parque con hierba y arbustos, el color de la felicidad. Íbamos de vuelta.
Nos paramos en un semáforo. Caminábamos deliberadamente lento. Bailar pegados es bailar... Qué absurdo. Y entonces sucedió. Nos abrazamos, puse la cabeza sobre su pecho y sucedió.
No hay palabras que puedan describir aquel nacimiento. Recuerdo mi propia risa y mis palabras: música. Ni las palabras se pueden explicar con música, ni la música se puede explicar con palabras - haz la prueba. Es cierto. Allí, en una calle desconocida, a oscuras, debajo del semáforo, abrazados, al lado de un árbol en la baldosa que contaba seis, había nacido una canción. Allí no existía la mentira, no existía la ironía, no existía el sarcasmo, no existía la Palabra. Habíamos creado una burbuja espacio-tiempo bajo las estrellas y nos rodeaba la música: encima de nosotros, debajo de nosotros, dentro de nosotros. Sólo fueron unos segundos, pero bastaron.
Al mismo tiempo, habíamos tomado una decisión: no volver atrás. La despedida fue espectacular, de película, lacrimógena e innecesaria. Dolorosa y anacrónica. Una herida mal curada. Había llegado a la etapa del Realismo.
Todavía no habían pasado 48 horas cuando recibí la canción, la misma que yo sentía latir en mi cabeza pero que nunca habría podido llegar a expresar. The tear. You'll never come back.
Esos momentos de magia
son los que ahora recuerdo con más cariño de mi adolescencia, que (¡gracias!) ya tocó su fin. Hay otros, por supuesto. El placer del juego, que en mi caso no tiene casi nada de infancia. Unos ojos azules observándome seriamente, siempre desde un peldaño más allá en el estadio evolutivo, tendiéndome una mano que me arrastrara a subir. Una historia de "paraules d'amor, senzilles i tendres, no en sabíem més, teníem quinze anys... No havíem tingut massa temps per aprendre'n, tot just despertàvem del son dels infants...." Una historia interminable, como la de Michael Ende, por lo de los dos colores, por la magia del surrealismo que desprende. Una historia de la que me siento incapaz de escribir nada más; plagada de retos y de interrogantes. Una historia con muchas más líneas imaginadas que escritas, una historia de la que sólo conozco una mitad (la mía), con mucho más a leer entre líneas de lo que nadie se puede suponer. Puedo rastrear todas las cosas que nunca dije a esos ojos azules; puedo porque era la única persona con la que hablaba en catalán, tenía ese poder sobre mí, y en el rincón de las palabras perdidas dediqué una tarde a seleccionar nuestra historia en los retales de
lo que nunca te dije...
18/12/06 “Vull saber-ho tot de tu, saber com rius, com ploren els teus ulls...” “Parla'm... t'enyoro” “M'agradaria saber què es el que et passa pel cap quan em dius coses així. Tímid? Doncs Deu n'hi do.” 20/12/06 “Queda't...” 23/12/06 “T'he trobat a faltar... No, millor dit: em faltes. No surtis tan aviat de la meva vida!” 31/12/06 “Parla'm! Què et passa amb mi? Què és el que et passa? “No tinc ganes de parlar”? És clar..., explica-m'ho, el que sigui!” “You're my only hope” “No juguis més amb mi! He d'aprendre a trobar-te a faltar? Per què? No, no! Les coses no funcionen així! En aquest camí no sóc jo qui va darrere teu... vine amb mi si vols caminar al meu costat, però, si no, diga'm adéu!” 09/01/07 “T'enyoro... merda, t'enyoro moltíssim! Necessito parlar amb tu com abans. Simplement això...” 09/01/07 “No em diguis que no saps de què t'estic parlant, perquè ho saps perfectament. No em diguis que no saps de què o de qui estic enyorada, em sembla que és un acudit cruel de part teva. Desitjaria no estimar-te per poder engegar-te... però sé que no podré” 10/01/07 “Ahir tot afectat i avui ni em parles! Ni em saludes. Com si no hi fos. Molt bé... no et preocupis... jo seré suficientment idiota com per plorar tot el que calgui... però també suficientment llesta com per a no parlar-te a tu, tampoc. Si necessites res ja saps on trobar-me. I, si no, que et bombin! N'estic farta, d'això!” 16/01/07 “Vindràs? Et vull veure! O no vull? O ets tu qui no em vol veure a mi?” 17/01/07 “Vine...” 19/01/07 “Queda't... Queda't i parlem. Siguem innocents com ho érem, com si res no hagués passat mai. Com si tota aquesta gent estigués realment en silenci tal com diu ella. Com si no existís ningú. Com si no hi hagués temps i ens sobrés per plorar, per parlar, per treure'ns l'escut i jugar com fan els nens. Ho entens? Entens el que t'estic dient amb la mirada?” 29/01/07 “Què se'n fa, de tots els t'estimo que mai et dic?” “Avui et trobo a faltar. Avui, més que mai, i cada dia més” 02/02/07 “Queda't una estona més... o baixa't un dia a Tarragona...” 04/02/07 “A què jugues? A què juguem?” 08/02/07 “T'estimo. Molt. No sé per què. No sé com. No sé exactament si és bo. Però la qüestió és que... “és”” 17/02/07 “T'estimo” 18/02/07 “Fa una nit clara i tranquil·la, hi ha una lluna que fa llum. Els convidats van arribant i van omplint tota la casa de colors i de perfums. Oh, benvinguts, passeu, passeu, de les tristors en farem fum! Que casa meva és casa vostra si és que hi ha cases d'algú. Tu també pots venir si vols, t'esperem, hi ha lloc per tots. El temps no compta, ni l'espai, qualsevol nit pot sortir el Sol!” 04/03/07 “Què sóc per tu? Important... com? Com una germana? Com una amiga? Com què? Important pot ser moltes coses. Què volies ahir a la nit, per què trucaves? Si tú supieras, si yo te contara” 03/04/07 “Tu i jo no havíem de parlar de cert assumpte?” “Covard!” 28/04/07 “Míryam, la teva paraula és I****. LLetreja. E, ena, ce, a, erra, a, espai, te, apòstrof, e, esa, te, i, ema, o... Incorrecte! esa, e, ema, pe, erra, e, espai, te, apòstrof, hac, e, espai, e, esa, te, i, ema, a, te. Correcte. Fins i tot abans de saber que existies.” 06/05/07 “Potser si mai t'hagués conegut seria tot més fàcil...” 12/06/07 “No juguis així amb mi... de què va tot això ara? a què ve? Vale, jo m'he passat una mica amb el missatge, però tampoc n'hi havia per tant!, a que ve una resposta tan ... tan així? no veus que després penso que podríem tornar-hi i quan em diguis el contrari, perque sé que m'ho diràs, em quedaré pitjor al que estava? millor calla-t'ho, no? em sembla malament la manera com actues amb tot això... o sí o no, però a la meitat mai.” 18/06/07 “Que es pot parlar amb mi? Si us plau, siguem realistes, al món hi ha milions de persones amb què pots parlar, això no canvia res. Oblida'm, esborra'm... sé que no et serà tan difícil com a mi” 19/08/07 “M'estimaves de debó?” 21/08/07 “Atreveix-te...” 22/08/07 “Recordo una conversa de fa uns anys... jo et deia que no creia que cap relació amb aqueixa edat podia ser seriosa, que no podies voler estar amb aquella persona per sempre. Doncs ara he de corregir aquesta part. Sí, és possible. Sí, m'agradaria compartir la meva vida amb tu sempre, sigui de la manera que sigui, però sempre. No em vull tornar a separar de tu. Em fas créixer, em fas veure tot des de l'altra perspectiva, em fas pensar i em fas somiar... i no sé com t'ho fas però m'encantes...” “Necessito que m'expliquis què va passar l'altre cop. Sé que confio en tu, sé que et perdonaria, sé que ja t'ho vaig perdonar. Però necessito saber-ho. I necessito dir-te que t'estimo mirant-te als ulls” “Capaç o incapaç? Capaç!” “I si tu no saps quan marxo jo, quan sé jo que tu estàs connectat? És que m'agrada quedar-me una estoneta més perquè sé que tu estàs esperant. I perquè sé que em dius coses quan marxo i no vull esperar al dia següent per veure-ho” 01/09/07 “Si veiessis la cara de tonta que se'm queda quan parlo amb tu. Potser riuries i tot. M'encantes.” 03/09/07 “és que no entens RES... ets l'única persona en tota la meva vida per la que m'he empassat el meu orgull, i et puc ben assegurar que sóc la tia més orgullosa que conec, només per dir "va, arreglem les coses com Déu mana, que no et vull perdre per això"... saps que m'encantes, que m'encanta estar amb tu, parlar amb tu, em fas créixer, em fas pensar... t'ho diria mil cops però crec que no és necessari, vaja... que hem crescut junts... que em fas ser gran. Quan ens vam picar estava cabrejada, estava molt cabrejada, t'hauria deixat de parlar si fossis qualsevol altre... però no ho vaig fer, no vaig estar-me ni dues hores sense dir-te res, només perquè, saps què?, m'importes... i valia la pena arreglar les coses... I ara em dius que et fa pal venir...? Disculpa!? Parlo amb la mateixa persona que em va dir fa uns dies que jo era una de les persones que més havies apreciat i apreciaves? Que fa gairebé tres anys que no ens veiem eh! Només et demano que vinguis fins allà i t'hi estiguis... jo què sé...una tarda... Una tarda és demanar molt? Joder, saps que jo faria molt més per tu. T'engegaria a la merda si pogués. El problema principal és que no puc fer-ho, tinc els teus ulls blaus incrustats al cor. Idiota. Idiota, idiota, idiota.” 12/09/07 “Em ve de gust parlar de dissabte. Què va significar per tu?” 20/09/07
“Parla'm. Torna. T'enyoro” 05/10/07 “Oblidem-ho tot... TOT, i comencem des de zero!” 12/10/07 “[...]M’agradaria poder creure que aquelles paraules van ser tan de debó com ho eren en aquell moment. I les confessions, i les paranoies, i els t’estimo que al principi no sé si volien dir ben bé t’estimo, un t’estimo que amb el temps sí s’ha convertit en un t’estimo i és llavors quan me’l callo.[...]La teva olor era la mateixa que quan et vaig conèixer, però més madura, menys infantil, preadolescent. Enlluernadora, fascinant. Com t’ho diria? Encara molts anys després, quan passo per allà, recordo aquelles hores amb una melangia dolça que no et sabria definir millor que així.[...]Ets desconcertant. Sí, la paraula és aquesta. Desconcertant de tan repel•lent i dolç alhora, de tan tendre i seriós quan vols, de tan comprensiu però tan capullo (perdona’m l’expressió, petit idiota, però és així). Desconcertant de tan perfecte. Perque, sí, ara que sé que no llegiràs això mai, puc dir-t’ho amb totes les lletres: perfecte. Però perfecte perque tens defectes, imperfeccions, i alguns defectes grossos fins i tot. Em sembla absolutament surrealista que jo estigui escrivint això, donada la meva (la nostra) trajectòria.[...]I, en fi, la realitat actual és cruel. Però sóc conscient que tancar els ulls i sentir-te a la vora, si no ha canviat en tots aquests anys, tampoc canviarà ara. Crec que el màxim gest d’amor al que penso aspirar de tu és tornar a parlar com abans. Perquè necessito algú amb qui discutir si la felicitat i la perfecció existeixen i riure entre les dents; necessito algú amb qui barallar-me, amb qui sincerar-me, perquè hi ha coses que només te les puc dir a tu, perquè ets l’única persona del món que sé del cert que em pot entendre, tot i que molts cops en realitat no m’entenguis i et posis a replicar-me qualsevol altra cosa; perquè ets l’única persona a qui he explicat les meves pors de nena covard, les meves alegries, els meus triomfs, el meu dolor quan hi era i quan no, la meva música, tot el meu Univers. Perquè, al marge de tot, deixant de banda si estic enamorada o no (que em sembla que, ara mateix, és el que menys importa), i et juro que em costa molt dir-t’ho fins i tot sent conscient de que no ho llegiràs, t’estimo.” 15/09/07 “Que no m'agrada que unes poques paraules teves influeixin tant en el meu estat d'ànim, i menys encara ara, i menys encara després de tot això. Però m'encantes.” 24/09/07 “A què estàs jugant? No pots estar com sempre un dia, tontejar amb mi el dia següent, indiferent el següent, borde el següent i indiferent el següent de nou. Espera, t'ho explico: entre els meus pits i la meva esquena hi ha quelcom anomenat cor amb el què -si no te n'has adonat ja- estaria bé que deixessis de jugar! I l'única cosa que em diràs ara és “ho sento”, quan els dos sabem que l'única que de debó “ho sent” sóc jo. Segueix així i et quedaràs una bona temporada sense notícies meves. N'estic farta, estic farta de ser jo qui s'empassa el teu mal geni. Un dia m'expliques què et passa i el següent estàs així perquè et pregunto i pretenc ajudar-te? Ah, perdona per intentar ajudar. No pateixis, la pròxima vegada ja em quedaré estudiant en comptes de perdre el temps amb tu!” 04/10/07 “Si t'importo, demostra-m'ho. Capaç o incapaç? Demostra-m'ho perquè jo ja no sé com fer-ho, t'ho juro. No puc plorar més, no puc donar-te més. No sóc res. Doncs apa! Demostra-m'ho o marxa, perquè jo ja no ho aguanto” “Incapaç? Molt bé” 09/1107 “Una setmana sense parlar i només m'has de dir hola-què-tal? Molt bé, això diu molt de tu!” 10/11/07 “Torna i arregla-ho tot amb una mirada...” 29/1107 “T'estimaré” 10/12/07 “Sé que ets la i que falta sota del meu punt i imaginar el teu somriure m'omplirà de combustible per anar cap al demà...” 23/07/08 “Si ja no t'estimo, i ho deus saber, per què no tornes? Et trobo a faltar, a tu, però a tu com sempre, com quan érem “petits”, sense jocs, sense enganys, sense petons, sense apostes, i sobretot AMB límits, però com abans... No necessito “un” amic. Et necessito a tu.” 21/09/08 “D'acord, molt bé, assumeixo la meva part de la culpa, jo vaig començar el joc, jo també t'he fet mal, però em pots explicar per un cop per què ens hem estat fent mal tants anys? Per què mai hem sigut capaços de dir-nos les coses tal com són, de no dir t'odio quan volem dir t'estimo i no dir t'estimo quan volem dir t'odio? Per què mai hem estat capaços de mantenir una relació normal, ni massa freda ni massa calenta? Per què hem necessitat sempre criticar-nos, fer-nos mal, fins arribar a la perversió, passant d'un límit a l'altre constantment, en qüestió de segons? Què passa ara? Hem madurat, se suposa, ho sé, però contesta'm, som persones diferents? Perquè tu ho sembles, i sembla que no recordis res, o que et doni exactament igual. Per què em parles doncs? Recordes les converses que duraven hores? Recordes quan em vas dir yo nunca te haría daño? Quan em vas dir no dejes que te haga daño nunca más? Recordes tots els maleïts mesos de silenci? Joder, realment recordes alguna cosa? Mai t'he importat?, mai m'has importat? Només hem estat jugant a fer-nos mal, jugant a un joc que lo únic d'interessant que té és que és perillós perquè si t'hi impliques pots sortir escaldat? Has estat allà per fer-me madurar quan calia, has estat allà per recolçar-me en els moments durs, però realment paga la pena que continuem fent-nos això? Tenies raó, deixem de parlar i tornem a parlar fins que ens hem enfadat un altre cop, deixem de parlar i així fins a l'infinit, no? Però el joc ha deixat de tenir gràcia. Com a la pel·lícula, ha arribat el moment de créixer. Capaç.” 23/09/08 “Un joc fins a l'infinit. Genial. Però i tu, a què jugues? Creus que pots arribar amb quatre frases que sonen tan bé com prometre un futur que els dos sabem que no arribarà mai i desbaratar-me el què havia triat i construït en la teva absència? "Sí que has crescut"? "No t'agradaria anar a 210?" (I tant) Potser tu ets un marrec que s'estima més la velocitat del joc que la noia amb la que està, però no intentis enredar-me aquest cop perquè tots dos sabem que aquest joc estúpid només ens porta problemes, només ens fa somiar amb coses que JA van ser però que no tornaràn a ser. S'ha passat el moment, no és hora de fer això. Sí, m'agradaria anar a 210, però aquest cop no passaré de 120 i els dos ho sabem. Prou, no juguis així amb mi. És cruel, estúpid gnom de jardí...” 15/10/08 “Doncs segons el que dius hauríem d'aplicar-nos una gran i saludable dosis de realitat, tu i jo. De realitat, de sentit comú i de maduresa. La distància i el temps refreden molt les coses? El vincle no té per què seguir allà? És taaan paradoxic que m'estiguis dient això a mi, veient el nostre historial. Però no t'ho diré perquè els dos ho sabem i cap dels dos ho vol dir. Potser tot això no és res més que una il·lusió. Una realitat paral·lela, un JOC. Però un joc que no hauria d'acabar-se mai, que de tan en tan s'enlaira i no hi toca peus a terra. Un joc amb maldat i tendre, de records vius i de records que fan mal com l'aire fred dels matins de l'hivern. Un joc de t'odio perquè t'estimo i t'estimo perquè t'odio. I tu em parles de vincles: tu. Ric. Ric de tot: de la realitat, de la fantasia, del joc, de les il·lusions, dels records, dels vincles, dels afectes, de la teva innocència, dels límits que no existeixen i dels que sí, del patiment i de l'angoixa, de la nostra paradoxa particular.” 03/12/08 “Eh, en sèrio, què estem fent? Què està passant?” 09/12/08 “Molt bé. Ja tens la vida feta. Ara em pots explicar exactament quina gràcia té tenir la vida feta als divuit? No m'estranya que diguis que estàs amargat. Potser encara no te n'adones, però t'has ressignat a anar a seixanta” 21/12/08 “No sé com dir-t'ho, però, si us plau, torna a ocupar el lloc que ocupaves a la meva vida fa uns anys. El lloc just, ni poc ni massa. No vull ni necessito que siguis el centre de l'Univers, ni estar amb tu, ni un t'estimo, ni res, tot això sobra... sobra perquè en realitat mai va existir i mai podrà. Però sí que trobo a faltar parlar... parlar durant hores, que m'expliquis les coses, explicar-te-les jo, que em facis veure l'altre cantó de tot, fer-te veure'l jo, tornar a tirar-te en cara que ets un pessimista, determinista i altres istes... que em tiris en cara que jo sóc la il·lusa, la romàntica, la innocent. Et necessito com abans, sempre t'hi he necessitat i fa anys que no som capaços de tenir una conversa normal, sense que sigui culpa de ningú... No vull -i m'agradaria poder dir que no volem- que allò es refredi, però ho està fent. I odio veure't així: acomodat. Ets massa jove com per tenir la vida feta, no l'hi desitjaria a ningú i a tu, menys. Equivoca't!!! O equivoquem-nos un altre cop! El que sigui, però alguna cosa. No te'n vagis encara!” 06/01/09 “Tornem a estar com sempre... Per què no tornem a jugar? No vulguis salvar-te! On va quedar allò de recórrer la vida món a món? Si et digués tot el que penso em pregunto si sabries contestar-me, si encara sabries, o bé si ja t'has acomodat prou a la vida. No enyores res? Estàs enmic del toll i sagnes però jo no et cridaré que siguis capaç. Ara començo a entendre aquells dos anys de silenci. Ara ho veig més clar: la diferència entre cansem i casem és que un porta al silenci i l'altre a un pot de caramels amb forma de carrussel. Genial!” 19/01/09 “Deixem-ho estar. Per primer cop ho penso. Per primer cop ho crec. Ni vida ni esperança ni hòsties. A tu tant se te'n fot perquè ja tens la teva vida, però jo no suporto estar daltabaix contínuament, no suporto ser sempre jo, no suporto no saber res de tu. I si l'alternativa a estar com sempre (que ja no sé ben bé què és...) és que quan estic a un pas de tornar a començar-ho tot de nou, vinguis i em diguis que tots tenim mals moments o que sempre hi seràs, quan saps perfectament que no és així, i caigui per terra tot el treball d'autoconscienciació que portava fet, total perquè després tornis a marxar com sempre amb la teva vida i les teves il·lusions i cabòries diverses, doncs mira, no, jo no puc estar així sempre. Potser això s'allunya molt de la idea mig romàntica d'esperar-te incondicionalment, potser s'allunya dels principis del joc, potser és precisament deturar el joc, potser és créixer d'una puta vegada i admetre que ja no tenim quinze anys i hem liat massa la troca i d'això ja no ens en sortirem junts ni que ho intentem, perquè al final sempre sóc jo la que acaba fotent-se i tu el que segueixes amb la teva meravellosa vida social i la teva trajectòria de vida perfecta i sense sentit... doncs potser sí que és tot això, però saps què? Ves-te'n de la meva vida per sempre i no tornis més. No més jocs. S'ha acabat” 24/02/09 “Doncs si no em consideres res més que “gent” i ni això, saps què? Millor tornem a com estàvem abans: mutisme absolut. Ignorància. Desapareix, i no cal que em parlis més, perquè sé que un dia o altre apareixeràs amb la cantinela “que no parlem no vol dir que t'hagi perdut l'apreci”, com si fos una veritat absoluta, com si fos sincer... Deixa de fer l'imbècil: assumim que hem crescut, que no tenim res en comú, que tenim vides separades, diferents, que s'ha acabat del tot, incloent-hi el joc. Perquè una cosa és que dues persones tinguin un joc comú i una altra, molt diferent, és que una jugui amb l'altra. Mai m'hauria imaginat que diria això però jo no et puc tornar a perdonar. Idiota.” 10/04/09 “Et trobo a faltar” 09/05/09 “Gràcies per fer-me desaparèixer. Que vagi bé. Així, tan senzill i tan fred, tan blau. Com sempre, però mai més”
Y ahora...
despierto de una clase extraña de sueño. Siento que mis recuerdos son casi siempre confusos y añoro lo fácil que era todo antes, aunque en realidad nunca nada fuera fácil. Hay miles de palabras en mi interior, escucho con los oidos del mundo todas las posibles historias que me quedan por escribir, me extraño a mí misma de seguir viva y a ratos tengo ganas de perdernos, como Love of Lesbian, allí donde solíamos gritar. Pero lo cierto es que hoy he vuelto la vista atrás (y de qué manera) y he visto todo el camino recorrido a lo largo de estos años, me he apuntado los errores y los aciertos, y la balanza, sorprendentemente, se inclina hacia el lado positivo. Me siento distinta. Menos inocente, menos tierna, menos ingenua y menos ñoña que en años anteriores. Capaz, por primera vez, de borrar parte de algunos capítulos de mi vida, y capaz de escribir muchos otros.
Escribía en cualquier otro lugar, no recuerdo dónde, que mi vida funciona en períodos de cuatro años, y el 4 es un número que ha marcado mi vida. Pasará mucho tiempo hasta que pueda comprobarlo, pero en realidad la estructura es mucho más compleja. En cualquier caso, y aunque no toque (según yo), es indiscutible que ahora empiezo un período nuevo. Y me encanta.
dejedi
"Es como si andara siempre en espiral..."
12.6.09
Cap où pas cap?
"-Quan ets petit tens tota la vida pel davant i els problemes es redueixen a la mínima expressió. A vegades m'agradaria tornar-hi: tot és nou i qualsevol cosa, com un petó, pot ser una grandíssima experiència. Em pregunto si realment tot canvia tant com sembla...
-Tampoc crec que si tornéssim enrere ens equivoquéssim menys cops...
-No és per redreçar errors que m'agradaria tornar enrere! És per tornar-los a viure.
-Estem condemnats a equivocar-nos una vegada i altra i altra... fins que ens cansem?
-Jo més aviat li treuria el fins que ens cansem...
(...)
-Però això no és un joc.
-Ningú ha dit que ho sigui.
-Però ho sembla.
-Per què?
-Repassa't el nostre historial. No s'ha de ser un geni. La gran diferència és que en un joc s'acaba la partida i ja està: guanyes o perds i quan vulguis hi tornes a jugar... però quan nosaltres deixem de parlar és absurd i fa mal.
-En les nostres partides ningú guanya i ningú perd... tota partida s'acaba, el que no s'acaba és el joc."
(Conversa amb l'Albert, 21 sept '08)
Recordant vells temps!
-Tampoc crec que si tornéssim enrere ens equivoquéssim menys cops...
-No és per redreçar errors que m'agradaria tornar enrere! És per tornar-los a viure.
-Estem condemnats a equivocar-nos una vegada i altra i altra... fins que ens cansem?
-Jo més aviat li treuria el fins que ens cansem...
(...)
-Però això no és un joc.
-Ningú ha dit que ho sigui.
-Però ho sembla.
-Per què?
-Repassa't el nostre historial. No s'ha de ser un geni. La gran diferència és que en un joc s'acaba la partida i ja està: guanyes o perds i quan vulguis hi tornes a jugar... però quan nosaltres deixem de parlar és absurd i fa mal.
-En les nostres partides ningú guanya i ningú perd... tota partida s'acaba, el que no s'acaba és el joc."
(Conversa amb l'Albert, 21 sept '08)
"...pero era nuestro juego"
Recordant vells temps!
11.6.09
Precipicios
Qué mañana tan rara y opaca,
tan gris y tan espesa...
Pero, si pudiéramos darle la vuelta
como a un calcetín
¿qué encontraríamos debajo?
¿poquedades o estrellas?
Hace como tres meses escribí esto en la primera página de un libro. La tregua, de Benedetti. Recuerdo que iba camino de la facultad y sentí unas ganas irremediables de escupir. Pero no de escupir literalmente sino de escupir palabras, que es algo que suelo hacer cuando no sé qué quieren decir exactamente mis pensamientos. Era un día azul y hacía buen tiempo. Para más señas, hacía sol, así que no entiendo por qué la mañana era opaca y gris. Creo que iba pensando en las palabras opaquedad y poquedad y entonces vi una estrella. Ver una estrella por la mañana y en Tarragona es algo digno de recordar, por eso quise escupir, aunque suene paradójico. Era uno de esos días de pensamiento disperso e ininteligible, en los que no apetece hablar. Me pasa a veces.
Hoy es uno de esos días que me apetece hablar de tantas cosas y las sinapsis son tan sinestésicas que acabo por decir mucho pero no hablar de nada. ¿Cómo decirlo? Mi mundo de contrastes se está columpiando en las faldas de la Luna y no quiero caerme para seguir flotando en las aguas de un planeta azul del que sólo conozco las sombras...
Alégrate, lo has conseguido:
los días sin ti serían precipicios.
(Niña imantada)
tan gris y tan espesa...
Pero, si pudiéramos darle la vuelta
como a un calcetín
¿qué encontraríamos debajo?
¿poquedades o estrellas?
Hace como tres meses escribí esto en la primera página de un libro. La tregua, de Benedetti. Recuerdo que iba camino de la facultad y sentí unas ganas irremediables de escupir. Pero no de escupir literalmente sino de escupir palabras, que es algo que suelo hacer cuando no sé qué quieren decir exactamente mis pensamientos. Era un día azul y hacía buen tiempo. Para más señas, hacía sol, así que no entiendo por qué la mañana era opaca y gris. Creo que iba pensando en las palabras opaquedad y poquedad y entonces vi una estrella. Ver una estrella por la mañana y en Tarragona es algo digno de recordar, por eso quise escupir, aunque suene paradójico. Era uno de esos días de pensamiento disperso e ininteligible, en los que no apetece hablar. Me pasa a veces.
Hoy es uno de esos días que me apetece hablar de tantas cosas y las sinapsis son tan sinestésicas que acabo por decir mucho pero no hablar de nada. ¿Cómo decirlo? Mi mundo de contrastes se está columpiando en las faldas de la Luna y no quiero caerme para seguir flotando en las aguas de un planeta azul del que sólo conozco las sombras...
dejedi
Alégrate, lo has conseguido:
los días sin ti serían precipicios.
(Niña imantada)
10.6.09
A años luz
"Y no amanecerá hasta que no ilumines la función, no, no..."
La vida a ratos me parece tan compleja. Tan injusta y tan ilógica. Tan, casi, antinatural. Sé que esto forma parte del proceso, que hay cosas que es necesario (imprescindible) aceptar. Sé que el mejor homenaje a la vida es vivirla, con la conciencia tranquila, con la cabeza bien alta, con una sonrisa y con toda la fuerza de la juventud ladrando en el pecho. Cierto.Pero todas estas cosas nos las dicta la Racionalidad, en mayúsculas. Tonterías: en el fondo todos llevamos dentro una criatura pequeña que llora y patalea preguntándose por qué. Sin obtener, por supuesto, respuesta alguna.
Sé que no todas las temporadas pueden ser buenas, que a los problemas se los mira de frente, que al mal tiempo buena cara, que habrá veces que pueda hacer algo por mejorar las cosas y veces que sólo podré aceptarlas como vengan, sé que tengo la Fuerza, en mayúsculas, para todo eso y más. Esto ya no es Racionalidad, es un hecho -a ratos, hasta empíricamente constatable-; a esa energía irracional que me empuja a seguir con más fuerza cuantos más problemas hay quien la llama optimismo vital, y probablemente anden en lo cierto, qué mejor que eso, qué menos que eso.
Pero, aun así, miro a mi alrededor y me pregunto dónde están los buenos amigos que nunca se iban a ir. Vivo a la deriva en un mundo de contrastes que últimamente no tiene pies ni cabeza. Y por primera vez necesito salir de este solipsismo buscado y querido y sentir que allá fuera hay algo más. Necesito una vesícula natatoria (como la de Hesse) con la que bandearme entre extremo y extremo: equilibrio. Siempre he sido de irme por los extremos; de caos; de desequilibrio; de pocas rutinas; pero esto empieza a ser insano.
Y necesito vida, risas, jaleo.
Este año algo se ha removido muy dentro de mí, como si hubiera subido uno o dos peldaños y me plantara en la adultez sin transiciones. (Para variar). Y no es vértigo lo que siento, sólo la memoria selectiva del cambio y la perplejidad de ver que, al fin y al cabo, es verdad, acabamos aprendiendo a base de palos.
Estoy a años luz del resto del mundo y desde aquí todo se ve tan nuevo y extraño...
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde.
Como todos los jóvenes
yo vine a llevarme la vida por delante.
Jaime Gil de Biedma
8.6.09
Fallos hacia arriba
Periodismo de Ciencia y Tecnología. Abril 1999 Ciencia recreativa / 14 - POR JAVIER SAMPEDRO EL PAÍS - 14-08-2003:
El novelista valenciano Gonzalo Moure ha propuesto llamar síndrome de Mozart a lo que los médicos venían denominando desde los años sesenta síndrome de Williams, una anomalía genética que afecta a una de cada 20.000 personas y suele ir asociada a un estrechamiento de las arterias, un retraso mental moderado y un excepcional talento musical. En mayo pasado, cuando ganó el premio de literatura juvenil Gran Angular por su novela El síndrome de Mozart, Moure declaró: “He querido dar difusión a algo que no estoy seguro de que sea una degeneración genética hacia abajo, y que tal vez debería ser tratado más bien como un fallo hacia arriba, debido a las capacidades de sus afectados”. Bella idea ésta del fallo hacia arriba. ¿Puede sujetarse? El síndrome de Williams es muy complicado. Aparte de los problemas arteriales y otros del tejido conectivo, los afectados tienen una cara y una voz peculiares, que a menudo bastan para que un especialista diagnostique su condición, y tienden a padecer hernias inguinales y umbilicales, complicaciones rectales y vesiculares, estrabismo, fragilidad en la piel y debilidad en las articulaciones. Su mente también es especial. Muestran un grado variable de retraso mental, suelen padecer ansiedad y déficit de atención y sacan muy bajas puntuaciones en las pruebas de percepción espacial, pero tienen una personalidad extremadamente amigable, son buenos con el lenguaje y la memoria auditiva y están a menudo superdotados para la música. Muchos de ellos poseen lo que los músicos llaman oído perfecto: escuchan una nota aislada y saben que es re bemol, del mismo modo que el lector ve un color aislado y sabe que es violeta. Pero esa complejidad no debe despistarnos, porque es un reflejo directo de la complejidad genética subyacente. No se trata de una alteración en un único gen, como la inmensa mayoría de las enfermedades hereditarias, sino de un gran agujero en el cromosoma 7. El agujero (deleción, en la jerga) mide un millón y medio de letras en el ADN y se lleva por delante 16 genes enteros. Los problemas arteriales se deben a sólo uno de esos genes, llamado ELN. Es posible, por tanto, que el talento musical excepcional se deba a otro gen, y que pueda disociarse de los demás aspectos del síndrome. Si fuera así, Moure tendría un punto. Les hablaba ayer de Michael Gazzaniga, el influyente director del programa de Neurociencia Cognitiva del Darmouth College. En cierta ocasión recibió en su despacho a un joven científico francés que le dijo: -Buenas tardes, doctor Gazzaniga. Me llamo Jean-Christophe Marchand y quería discutir con usted sobre la lesión cerebral de Immanuel Kant. -Perdón, ¿la qué? -fue lo único que atinó a decir Gazzaniga. Según le explicó Marchand, los escritos de Kant eran un ejemplo de claridad conceptual y transparencia expositiva hasta que su autor cumplió 47 años. Fue entonces cuando Kant empezó a escribir sus grandes obras filosóficas, mucho más opacas y centradas en la idea de que el conocimiento humano se basa en estructuras innatas e independientes de las emociones. Fue también a los 47 años cuando Kant empezó a quejarse de dolores de cabeza y a perder la vista con el ojo izquierdo. -De todo lo cual -concluyó Marchand- puede inferirse que Kant desarrolló a los 47 años un tumor en el lóbulo prefrontal izquierdo de su cerebro, en el que reside la capacidad del lenguaje y la interacción de la razón con las emociones. ¿Tendrán razón Moure y Marchand? Tendría gracia. Uno de los mayores tesoros musicales de Occidente sería el efecto secundario de un error genético, y un pilar de la filosofía contemporánea estaría cimentado en un tumor, es decir, en otro error genético ocurrido en las neuronas del cerebro que lo concibió. No lo sabemos, pero ninguna de las dos ideas es absurda a priori. Al fin y al cabo, ¿qué es la evolución sino una paciente colección de fallos hacia arriba?
Fuente: Gonzalo Moure Trenor
Fallos hacia arriba
El novelista valenciano Gonzalo Moure ha propuesto llamar síndrome de Mozart a lo que los médicos venían denominando desde los años sesenta síndrome de Williams, una anomalía genética que afecta a una de cada 20.000 personas y suele ir asociada a un estrechamiento de las arterias, un retraso mental moderado y un excepcional talento musical. En mayo pasado, cuando ganó el premio de literatura juvenil Gran Angular por su novela El síndrome de Mozart, Moure declaró: “He querido dar difusión a algo que no estoy seguro de que sea una degeneración genética hacia abajo, y que tal vez debería ser tratado más bien como un fallo hacia arriba, debido a las capacidades de sus afectados”. Bella idea ésta del fallo hacia arriba. ¿Puede sujetarse? El síndrome de Williams es muy complicado. Aparte de los problemas arteriales y otros del tejido conectivo, los afectados tienen una cara y una voz peculiares, que a menudo bastan para que un especialista diagnostique su condición, y tienden a padecer hernias inguinales y umbilicales, complicaciones rectales y vesiculares, estrabismo, fragilidad en la piel y debilidad en las articulaciones. Su mente también es especial. Muestran un grado variable de retraso mental, suelen padecer ansiedad y déficit de atención y sacan muy bajas puntuaciones en las pruebas de percepción espacial, pero tienen una personalidad extremadamente amigable, son buenos con el lenguaje y la memoria auditiva y están a menudo superdotados para la música. Muchos de ellos poseen lo que los músicos llaman oído perfecto: escuchan una nota aislada y saben que es re bemol, del mismo modo que el lector ve un color aislado y sabe que es violeta. Pero esa complejidad no debe despistarnos, porque es un reflejo directo de la complejidad genética subyacente. No se trata de una alteración en un único gen, como la inmensa mayoría de las enfermedades hereditarias, sino de un gran agujero en el cromosoma 7. El agujero (deleción, en la jerga) mide un millón y medio de letras en el ADN y se lleva por delante 16 genes enteros. Los problemas arteriales se deben a sólo uno de esos genes, llamado ELN. Es posible, por tanto, que el talento musical excepcional se deba a otro gen, y que pueda disociarse de los demás aspectos del síndrome. Si fuera así, Moure tendría un punto. Les hablaba ayer de Michael Gazzaniga, el influyente director del programa de Neurociencia Cognitiva del Darmouth College. En cierta ocasión recibió en su despacho a un joven científico francés que le dijo: -Buenas tardes, doctor Gazzaniga. Me llamo Jean-Christophe Marchand y quería discutir con usted sobre la lesión cerebral de Immanuel Kant. -Perdón, ¿la qué? -fue lo único que atinó a decir Gazzaniga. Según le explicó Marchand, los escritos de Kant eran un ejemplo de claridad conceptual y transparencia expositiva hasta que su autor cumplió 47 años. Fue entonces cuando Kant empezó a escribir sus grandes obras filosóficas, mucho más opacas y centradas en la idea de que el conocimiento humano se basa en estructuras innatas e independientes de las emociones. Fue también a los 47 años cuando Kant empezó a quejarse de dolores de cabeza y a perder la vista con el ojo izquierdo. -De todo lo cual -concluyó Marchand- puede inferirse que Kant desarrolló a los 47 años un tumor en el lóbulo prefrontal izquierdo de su cerebro, en el que reside la capacidad del lenguaje y la interacción de la razón con las emociones. ¿Tendrán razón Moure y Marchand? Tendría gracia. Uno de los mayores tesoros musicales de Occidente sería el efecto secundario de un error genético, y un pilar de la filosofía contemporánea estaría cimentado en un tumor, es decir, en otro error genético ocurrido en las neuronas del cerebro que lo concibió. No lo sabemos, pero ninguna de las dos ideas es absurda a priori. Al fin y al cabo, ¿qué es la evolución sino una paciente colección de fallos hacia arriba?
Fuente: Gonzalo Moure Trenor
7.6.09
Instrucciones para no echar de menos
A veces, no hay dolor más fuerte que el no causado, el no sentido y el no vivido. Entonces, es cuando uno se da cuenta de que lo que hace daño no es el sufrimiento, sino el vacío. El hueco de las conversaciones nunca habladas cuando sin esperarlo te viene a la memoria un recuerdo. El espacio sin rellenar de ese beso no dado, que estás seguro que sabe a menta o a fresa o a mango, con una cantidad de saliva justa y respiración acompasada.
A veces es un hueco de abrazo el que se siente. Notas como un regazo vacío te rodea. Algo que debería estar y no está, y que duele. Un desarrebujo del alma.
Comienzas a pensar y te das cuenta de que eres puro hueco, agujero negro en estado puro. Un queso gruyere de sentimientos, caricias, dedos, susurros, sueños, vivencias, risas. Y por cada espacio se derrama un dolor o se te clava una aguja..., y duele. Es por esto que, aún a sabiendas de lo imperfecta de mi aspiración, voy a intentar escribirme/te unas instrucciones a seguir para, al menos intentar, no echar tanto de menos:
1.- Queda terminantemente prohibido escuchar canciones de amor o con letras mínimamente sensibles. Aunque, ¿realmente, eso importa? Estoy segura de que si escuchara una canción cuyo tema principal es que al protagonista le parta un rayo, imaginaría su preciosa cabeza, tan llena de ideas, tan sonriente, tan, tan, tan suya..., encantadoramente partida. Conclusión: queda terminantemente prohibido cualquier tipo de música.
2.- No leer nada que te recuerde a la persona en cuestión. Por supuesto, ni se te ocurra ojear algo de lo que tu cariño te ha escrito en un arranque de amor. Olvida también a Neruda y demás canciones desesperadas..., pero no creas que así vas a conseguir estar totalmente a salvo, no..., sigue alerta. El subconsciente es muy sagaz, buscará la manera de llevarte a algo que en algún momento te comentó..., quizá la reproducción de la araña gigante senegalesa o cómo superar las alergias a los gatos de angora..., no bajes la guardia. Creo, pues, que ante esta disyuntiva, lo mejor para eso es, directamente, no leer.
3.- Cuando vayas a preparar comida o a encargarla en un restaurante, recuerda no pedir nada que hayáis comido juntos en alguna ocasión, o de lo que él / ella te ha comentado que le gusta especialmente. También es importante, aunque te parezca una tontería, que no pidas nada que deteste, pues en este caso, al introducir en la boca el alimento en cuestión, un sentimiento de ternura inherente al rechazo de ese plato por tu niño/a te impregnará, haciéndote sentir de la misma manera, y consiguiendo llegar así a una de las peores situaciones: sentirte completamente identificado.
No obstante, algo tengo que decir en defensa de esto último, y es que si eso pasa cuando, por simpatía, te entran náuseas al probar las almejas a la marinera, imagínate lo que puede suceder si, por el contrario, te da por pedir su postre favorito: ensalada de mango, con su plátano y su mandarina hecha gajitos y bien regada de azúcar y limón. Si llegado a este punto, decides no hacerme caso, deberás atenerte a las consecuencias... La primera cucharada te hará sonreír recordando con melancolía el sabor de sus mejores besos, la segunda, te traerá a la memoria que hace mucho que no los pruebas, la tercera..., en la tercera te temblará el labio. En la cuarta, soltarás la cuchara con rabia y beberás agua, para disimular. Respirarás hondo. Al fin y al cabo estás en un restaurante ¿Qué pensarían de ti si supieran que empiezas a hacer pucheros por culpa de una macedonia? Así que coges aire y lo sueltas por la nariz, cerrando los ojos. Suspiras. Acaricias la cuchara. Te recuerda su piel. Miras y continuando con el devenir del cubierto, vas a parar al zumo y a la fruta jugosa. Entonces es cuando no te das cuenta. De repente, en el jugo comienzan a aparecer ondas concéntricas. Primero una, solitaria, luego aparecen más, nuevas. Son gotas de lluvia que vienen de tu cabeza.
Te lo advertí. Su sabor es una de las cosas a evitar. El tercero de los mandamientos para no echar de menos.
4.- Intenta olvidarte del sexo. Puedes conseguirlo. Piensa que esa zona de tu cuerpo se ha evaporado, flota en el limbo, como un nonato. ¿Sonríes? Sí, es cierto, quizá sea una propuesta un poco ilusa, sí, ahora que lo dices, yo también me estoy riendo..., pero ¿qué solución encontrar entonces? Si las ganas te arrebatan y no está, nada sirve. Mata las ganas, pues..., pero, ¿cómo? A ver, se me ocurre a bote pronto que lo que está claro es que hay ciertos elementos indispensables a evitar: voz, imagen y olor. En el caso de ponerte en contacto con alguno de estos elementos, ten por seguro que sí, sucumbirás. Y no hay peor hambre que la del hambriento de ausencias, ni peor sed, que la del sediento de hambre. Advertido estás...
5.- Como quinta y última instrucción, se me ocurre que olvides su boca. Bórrala de las fotos, de tu mente, de su distancia. Esa boca que besa, la que habla y ronronea. La perfecta e imperfecta, la acoplable, la bebible, la mimética. La que muerde, la que araña, la que pega, la que te mata de dulce, la que te traga vida pero calma las sedes. Esa que regala tormenta y calla cuando está como ausente.
Y llegados a este punto, sólo me queda decir, que si me leo y releo pienso que para no echar de menos debo dejar de oír música, no leer, evitar casi el comer, olvidar el sexo y, sobre todo, tu boca. Creo que la única manera de no echar de menos, pues, es no queriendo o muriendo. Y vamos a ver..., ¿quién puñetas quiere eso?
[Ángela Torrijo Arce]
A veces es un hueco de abrazo el que se siente. Notas como un regazo vacío te rodea. Algo que debería estar y no está, y que duele. Un desarrebujo del alma.
Comienzas a pensar y te das cuenta de que eres puro hueco, agujero negro en estado puro. Un queso gruyere de sentimientos, caricias, dedos, susurros, sueños, vivencias, risas. Y por cada espacio se derrama un dolor o se te clava una aguja..., y duele. Es por esto que, aún a sabiendas de lo imperfecta de mi aspiración, voy a intentar escribirme/te unas instrucciones a seguir para, al menos intentar, no echar tanto de menos:
1.- Queda terminantemente prohibido escuchar canciones de amor o con letras mínimamente sensibles. Aunque, ¿realmente, eso importa? Estoy segura de que si escuchara una canción cuyo tema principal es que al protagonista le parta un rayo, imaginaría su preciosa cabeza, tan llena de ideas, tan sonriente, tan, tan, tan suya..., encantadoramente partida. Conclusión: queda terminantemente prohibido cualquier tipo de música.
2.- No leer nada que te recuerde a la persona en cuestión. Por supuesto, ni se te ocurra ojear algo de lo que tu cariño te ha escrito en un arranque de amor. Olvida también a Neruda y demás canciones desesperadas..., pero no creas que así vas a conseguir estar totalmente a salvo, no..., sigue alerta. El subconsciente es muy sagaz, buscará la manera de llevarte a algo que en algún momento te comentó..., quizá la reproducción de la araña gigante senegalesa o cómo superar las alergias a los gatos de angora..., no bajes la guardia. Creo, pues, que ante esta disyuntiva, lo mejor para eso es, directamente, no leer.
3.- Cuando vayas a preparar comida o a encargarla en un restaurante, recuerda no pedir nada que hayáis comido juntos en alguna ocasión, o de lo que él / ella te ha comentado que le gusta especialmente. También es importante, aunque te parezca una tontería, que no pidas nada que deteste, pues en este caso, al introducir en la boca el alimento en cuestión, un sentimiento de ternura inherente al rechazo de ese plato por tu niño/a te impregnará, haciéndote sentir de la misma manera, y consiguiendo llegar así a una de las peores situaciones: sentirte completamente identificado.
No obstante, algo tengo que decir en defensa de esto último, y es que si eso pasa cuando, por simpatía, te entran náuseas al probar las almejas a la marinera, imagínate lo que puede suceder si, por el contrario, te da por pedir su postre favorito: ensalada de mango, con su plátano y su mandarina hecha gajitos y bien regada de azúcar y limón. Si llegado a este punto, decides no hacerme caso, deberás atenerte a las consecuencias... La primera cucharada te hará sonreír recordando con melancolía el sabor de sus mejores besos, la segunda, te traerá a la memoria que hace mucho que no los pruebas, la tercera..., en la tercera te temblará el labio. En la cuarta, soltarás la cuchara con rabia y beberás agua, para disimular. Respirarás hondo. Al fin y al cabo estás en un restaurante ¿Qué pensarían de ti si supieran que empiezas a hacer pucheros por culpa de una macedonia? Así que coges aire y lo sueltas por la nariz, cerrando los ojos. Suspiras. Acaricias la cuchara. Te recuerda su piel. Miras y continuando con el devenir del cubierto, vas a parar al zumo y a la fruta jugosa. Entonces es cuando no te das cuenta. De repente, en el jugo comienzan a aparecer ondas concéntricas. Primero una, solitaria, luego aparecen más, nuevas. Son gotas de lluvia que vienen de tu cabeza.
Te lo advertí. Su sabor es una de las cosas a evitar. El tercero de los mandamientos para no echar de menos.
4.- Intenta olvidarte del sexo. Puedes conseguirlo. Piensa que esa zona de tu cuerpo se ha evaporado, flota en el limbo, como un nonato. ¿Sonríes? Sí, es cierto, quizá sea una propuesta un poco ilusa, sí, ahora que lo dices, yo también me estoy riendo..., pero ¿qué solución encontrar entonces? Si las ganas te arrebatan y no está, nada sirve. Mata las ganas, pues..., pero, ¿cómo? A ver, se me ocurre a bote pronto que lo que está claro es que hay ciertos elementos indispensables a evitar: voz, imagen y olor. En el caso de ponerte en contacto con alguno de estos elementos, ten por seguro que sí, sucumbirás. Y no hay peor hambre que la del hambriento de ausencias, ni peor sed, que la del sediento de hambre. Advertido estás...
5.- Como quinta y última instrucción, se me ocurre que olvides su boca. Bórrala de las fotos, de tu mente, de su distancia. Esa boca que besa, la que habla y ronronea. La perfecta e imperfecta, la acoplable, la bebible, la mimética. La que muerde, la que araña, la que pega, la que te mata de dulce, la que te traga vida pero calma las sedes. Esa que regala tormenta y calla cuando está como ausente.
Y llegados a este punto, sólo me queda decir, que si me leo y releo pienso que para no echar de menos debo dejar de oír música, no leer, evitar casi el comer, olvidar el sexo y, sobre todo, tu boca. Creo que la única manera de no echar de menos, pues, es no queriendo o muriendo. Y vamos a ver..., ¿quién puñetas quiere eso?
[Ángela Torrijo Arce]
Petita serenata nocturna
(Escena)
Somnis, paraules dins un no-res, reflexiona.
Sent que hi ha una força interior, o potser col•lectiva, que l’omple. S’apropa al piano, ben afinat, i pitja una tecla. El so travessa l’espai, vibrant, net i cristal•lí. S’ha quedat sola a casa, els pares han anat a un sopar d’empresa o alguna cosa semblant, a ella li és igual. Un sol de cristall travessa l’ampla cambra de banda a banda i fora, la llum brilla per la seva absència. Ja s’ha fet fosc, tot i que els dies comencen a allargar-se. Troba a faltar la tardor i el so de les fulles sota les sabates esportives d’ultima generació: Crec, crec, crec… El so és igual de peculiar sota totes les sabates, pensa ella. Cada cosa té el seu soroll, la seva música... Tots som música, sons oblidats i sons recordats, tots recordem sons, els interioritzem... Qui no recorda o sent el record de quan li cantaven al bressol? Hi ha cançons que es guarden per sempre.
Hi pensa molt. No, en les fulles que fan crec, no; en això, només sovint. Però pensa en el so. En la música. Creu que és aquesta la vibració que fa que tot es possi en marxa. Quan era petitoneta, aprengué a cantar abans que a parlar; per què? No ho sabria dir pas mai. Va triar la música i no la paraula. La música és sincera, la paraula ofereix la mentida. La seva primera classe va ser quan tenia dos anys, abans de començar preescolar. Sempre ho ha trobat excessiu, però amb tot, ho agraeix als pares.
Una onada de fred. S’apropa a l’armari; les seves passes fan eco dins la sala. Allà és on fan les reunions, i etcétera; on hi ha el piano, gran i polit, de cua. Ara mig buida i solitària, sense mobles; només un armari i una taula, fidels a la seva llar. Els altres els canviaran, però fins que no arribin, ella podrà gaudir de la màgia de l’eco. L’armari conté sabates, i una mica de roba; bates llargues, per passar vora el foc les llargues nits hivernals.
Quan està sola a casa, se sent diferent. És un casalot gran i aïllat, molt tranquil; ara hi ha calefacció, però abans li agradava encendre la xemeneia i observar. Creia veure, entre les espurnes i reflexos del foc, fades i esperits ocults. Ara s’estima més altres coses. Ha crescut.
Se’n va a la cuina. La cuina sempre ha estat un lloc màgic per a ella. A l’ambient i la olor de canyella i llimona ha de sumar-li molts i molts records feliços. L’àvia l’agafava al vol en tornar de col•legi, feia que segués a sobre la taula i es divertia dient-li coses boniques: “la meva princeseta…”, repetia de vegades, un cop i un altre i un altre, i la rialla ja apareixia, inevitable, a la seva boca. Sovint, tacava el nassarró diminut de la nena que era ella amb una mica de farina, o de nata, o de caramel líquid. Més tard, quan havia acabat de fer dolços, li donava un bocí d’amagat. Ella evoca aquells moments íntims, màgics i preciosos, i obre tots els armaris escrutant els instruments de cuina de la iaia. Desprès agafa un pot de cafè i hi fica dins la mà. Li agrada; sent els sorollets dels grans de cafè entre els dits, els olora i durant aquella estona és incapaç de pensar en res més. Els grans de cafè que no son tots uniformes, que cadascun té la seva forma, la seva diferència, cadascun és un instant… Perque no està fet amb un motlle... De fet tots som com grans de cafè ; tots som diferents i tots tenim la nostra personalitat. Tots som grans de cafè d’un gran, gran paquet, reflexiona.
Tota ella s’omple de malenconia, i se sent sola, però probablement aquestes són les millors escenes de la seva vida. La pell transpira joventut, i tot i això ella es sap tan vella... per dins!
És especial i n’és conscient. Però no ho ha escollit pas, així que l’únic que cerca de la vida és no-pensar, no-raonar. Valora més que ningú la seva intimitat.
Es dirigeix al saló, ara tan sol i buit com ella ho està sempre. Allà, tot canvia. Es queda nua al bell mig de l’estança, nua de pensament, de sentiment i de vestit. Hi roman una estona i de tan en tan balla amb l’Univers. És lliure, llavors; o així ho percep des de la seva ment jove i vella alhora. Diríeu que es tracta d’un àngel, si puguèssiu veure-la. Perd la noció del temps, però tan bon punt la recupera s’apropa al piano submergida encara en les seves reflexions.
El prova, com qui tasta una ínfima part del pastís d’aniversari unes hores abans de la festa. El so travessa l’espai, vibrant, net i cristal•lí; un sol de vidre travessa l’ampla cambra de banda a banda i fora, la llum brilla per la seva absència. Decideix improvisar una mica... ho fa sovint, perquè així treu fora les emocions més fortes que li ronden pel cap i les idees. Quan l’emoció l’ha fet presonera total en cos i ànima, ja és incapaç d‘aturar-se. Com una gran explosió, com un gran “big bang”, com la primera vibració que fa esclatar la vida. I la vida esclata en forma de rialla, recordant l’àvia, o en forma de llàgrimes si el capritxós encís del moment, captivant-la, fa que el passat fuetegi amb infinita crueltat la fràgil ment romanticista. Aquesta capacitat d’esvaïr-se del món i fondre’s amb les melodies de la vida l’ha heretada de la seva àvia, sense cap mena de dubte.
Ella no es dedicava a la música, però sentia les coses igual que la seva néta. S’hi assembla molt, a la iaia. Va adonar-se’n un dia, mentre l’observava a la cuina. Era pastissera, però s’emportava el treball a casa, mai millor dit. Ai...! L’enyorava; enyorava les melodies que xiulava i que eren de la seva invenció, i enyorava l’olor dolça i tendra que deixava sempre a la cuina, màgic espai. Troba a faltar la seva presència i la busca dins cada record, dins cada somni i dins cada cançó inacabada al piano. La recorda amb el davantal, brut de farina, i un somriure al rostre. Què tal a classe, reina?, li preguntava. En realitat no parlaven gaire, perque mentre l’àvia estava enfeinada (fent un coc, un pastís de crema, amassant, preparant un flam, o simplement cercant la nata) desapareixia del món real i aleshores només era capaç de xiular... i xiular... com si fós un gat miolant. Per què tanta feina? Per què tants miols?
D'ençà que la iaia decidí quedar-se per sempre al seu món de somnis i marxar de la realitat, ella havia crescut. La música al piano també ha evolucionat; l’agradaria que l’àvia pugués sentir-la... encara que, sí, n’està segura: l’àvia deu sentir-la, allà on sigui amagada.
Avui, al piano, plora. Però no és pas dolent, al contrari. Ha descobert, com cada cop, que encara és viva. L’art la fa sentir viva. Per això és especial... l'art la fa sentir viva.
Perquè per fi comprén que l’art és qualsevol cosa que ens evoqui un sentiment. Qualsevol cosa: el crec-crec de les fulles sota les sabates, una cançó al piano, l’àvia fent dolços, un quadre, una olor, una imatge gravada per sempre a la memòria, els grans de cafè entre els dits o una nit en que l’estiu està a les seves portes i una nota, un sol, travessa una estança on l’eco l’amplia fins que arriba al cor. I comprén que cal viure la vida com si la vida fós una obra d’art.
Somnis, paraules dins un no-res, reflexiona.
Sent que hi ha una força interior, o potser col•lectiva, que l’omple. S’apropa al piano, ben afinat, i pitja una tecla. El so travessa l’espai, vibrant, net i cristal•lí. S’ha quedat sola a casa, els pares han anat a un sopar d’empresa o alguna cosa semblant, a ella li és igual. Un sol de cristall travessa l’ampla cambra de banda a banda i fora, la llum brilla per la seva absència. Ja s’ha fet fosc, tot i que els dies comencen a allargar-se. Troba a faltar la tardor i el so de les fulles sota les sabates esportives d’ultima generació: Crec, crec, crec… El so és igual de peculiar sota totes les sabates, pensa ella. Cada cosa té el seu soroll, la seva música... Tots som música, sons oblidats i sons recordats, tots recordem sons, els interioritzem... Qui no recorda o sent el record de quan li cantaven al bressol? Hi ha cançons que es guarden per sempre.
Hi pensa molt. No, en les fulles que fan crec, no; en això, només sovint. Però pensa en el so. En la música. Creu que és aquesta la vibració que fa que tot es possi en marxa. Quan era petitoneta, aprengué a cantar abans que a parlar; per què? No ho sabria dir pas mai. Va triar la música i no la paraula. La música és sincera, la paraula ofereix la mentida. La seva primera classe va ser quan tenia dos anys, abans de començar preescolar. Sempre ho ha trobat excessiu, però amb tot, ho agraeix als pares.
Una onada de fred. S’apropa a l’armari; les seves passes fan eco dins la sala. Allà és on fan les reunions, i etcétera; on hi ha el piano, gran i polit, de cua. Ara mig buida i solitària, sense mobles; només un armari i una taula, fidels a la seva llar. Els altres els canviaran, però fins que no arribin, ella podrà gaudir de la màgia de l’eco. L’armari conté sabates, i una mica de roba; bates llargues, per passar vora el foc les llargues nits hivernals.
Quan està sola a casa, se sent diferent. És un casalot gran i aïllat, molt tranquil; ara hi ha calefacció, però abans li agradava encendre la xemeneia i observar. Creia veure, entre les espurnes i reflexos del foc, fades i esperits ocults. Ara s’estima més altres coses. Ha crescut.
Se’n va a la cuina. La cuina sempre ha estat un lloc màgic per a ella. A l’ambient i la olor de canyella i llimona ha de sumar-li molts i molts records feliços. L’àvia l’agafava al vol en tornar de col•legi, feia que segués a sobre la taula i es divertia dient-li coses boniques: “la meva princeseta…”, repetia de vegades, un cop i un altre i un altre, i la rialla ja apareixia, inevitable, a la seva boca. Sovint, tacava el nassarró diminut de la nena que era ella amb una mica de farina, o de nata, o de caramel líquid. Més tard, quan havia acabat de fer dolços, li donava un bocí d’amagat. Ella evoca aquells moments íntims, màgics i preciosos, i obre tots els armaris escrutant els instruments de cuina de la iaia. Desprès agafa un pot de cafè i hi fica dins la mà. Li agrada; sent els sorollets dels grans de cafè entre els dits, els olora i durant aquella estona és incapaç de pensar en res més. Els grans de cafè que no son tots uniformes, que cadascun té la seva forma, la seva diferència, cadascun és un instant… Perque no està fet amb un motlle... De fet tots som com grans de cafè ; tots som diferents i tots tenim la nostra personalitat. Tots som grans de cafè d’un gran, gran paquet, reflexiona.
Tota ella s’omple de malenconia, i se sent sola, però probablement aquestes són les millors escenes de la seva vida. La pell transpira joventut, i tot i això ella es sap tan vella... per dins!
És especial i n’és conscient. Però no ho ha escollit pas, així que l’únic que cerca de la vida és no-pensar, no-raonar. Valora més que ningú la seva intimitat.
Es dirigeix al saló, ara tan sol i buit com ella ho està sempre. Allà, tot canvia. Es queda nua al bell mig de l’estança, nua de pensament, de sentiment i de vestit. Hi roman una estona i de tan en tan balla amb l’Univers. És lliure, llavors; o així ho percep des de la seva ment jove i vella alhora. Diríeu que es tracta d’un àngel, si puguèssiu veure-la. Perd la noció del temps, però tan bon punt la recupera s’apropa al piano submergida encara en les seves reflexions.
El prova, com qui tasta una ínfima part del pastís d’aniversari unes hores abans de la festa. El so travessa l’espai, vibrant, net i cristal•lí; un sol de vidre travessa l’ampla cambra de banda a banda i fora, la llum brilla per la seva absència. Decideix improvisar una mica... ho fa sovint, perquè així treu fora les emocions més fortes que li ronden pel cap i les idees. Quan l’emoció l’ha fet presonera total en cos i ànima, ja és incapaç d‘aturar-se. Com una gran explosió, com un gran “big bang”, com la primera vibració que fa esclatar la vida. I la vida esclata en forma de rialla, recordant l’àvia, o en forma de llàgrimes si el capritxós encís del moment, captivant-la, fa que el passat fuetegi amb infinita crueltat la fràgil ment romanticista. Aquesta capacitat d’esvaïr-se del món i fondre’s amb les melodies de la vida l’ha heretada de la seva àvia, sense cap mena de dubte.
Ella no es dedicava a la música, però sentia les coses igual que la seva néta. S’hi assembla molt, a la iaia. Va adonar-se’n un dia, mentre l’observava a la cuina. Era pastissera, però s’emportava el treball a casa, mai millor dit. Ai...! L’enyorava; enyorava les melodies que xiulava i que eren de la seva invenció, i enyorava l’olor dolça i tendra que deixava sempre a la cuina, màgic espai. Troba a faltar la seva presència i la busca dins cada record, dins cada somni i dins cada cançó inacabada al piano. La recorda amb el davantal, brut de farina, i un somriure al rostre. Què tal a classe, reina?, li preguntava. En realitat no parlaven gaire, perque mentre l’àvia estava enfeinada (fent un coc, un pastís de crema, amassant, preparant un flam, o simplement cercant la nata) desapareixia del món real i aleshores només era capaç de xiular... i xiular... com si fós un gat miolant. Per què tanta feina? Per què tants miols?
D'ençà que la iaia decidí quedar-se per sempre al seu món de somnis i marxar de la realitat, ella havia crescut. La música al piano també ha evolucionat; l’agradaria que l’àvia pugués sentir-la... encara que, sí, n’està segura: l’àvia deu sentir-la, allà on sigui amagada.
Avui, al piano, plora. Però no és pas dolent, al contrari. Ha descobert, com cada cop, que encara és viva. L’art la fa sentir viva. Per això és especial... l'art la fa sentir viva.
Perquè per fi comprén que l’art és qualsevol cosa que ens evoqui un sentiment. Qualsevol cosa: el crec-crec de les fulles sota les sabates, una cançó al piano, l’àvia fent dolços, un quadre, una olor, una imatge gravada per sempre a la memòria, els grans de cafè entre els dits o una nit en que l’estiu està a les seves portes i una nota, un sol, travessa una estança on l’eco l’amplia fins que arriba al cor. I comprén que cal viure la vida com si la vida fós una obra d’art.
Microrrelat
Tres tristos trets
-Ella i el seu aroma salvatge, de vegetació ferèstega, d’onades de l’oceà i de suor poc pueril que accentuava l’olor ferma de sa pell rostida pel Sol del migdia.I ella i son perfum innocent de llimona, dolceta i tendra, quasi bé arrencada del pit de la mare, tan verge i tan blanca com la neu també verge. Ella i sa veueta ensucrada, potser una mica melosa, que entonava cants a la perfecció i la mar, tot amb veu d’infant.
Ella que no havia cantat en sa vida però en canvi era especialista en gorgotejar versos que al principi volien ser d’amor i terminaven sent l’expressió més fera dels instints humans ...o animals, del culte al sexe i al plaer de les pràctiques més ocultes.
Ella i sa llimona, i sa neu i sa ensucrada veu amb sons dolços cants.
Ella i la vegetació, i la mar, i la suor de qui sap què és exactament el que vol.
Una, amenaçant; l’altra, tremolosa.
I jo, amb tants pardals com tenia al cap en aquell moment, que si algú m’hagues empenyat niu cap baix potser hauria volat i tot. Jo, deia, al mig. I com havia d’escollir, monsenyor? Si són ses filles el dia i la nit, amb tots els encants que això comporta!
Per què les he mort, diu vostè? Tanqui, tanqui els ulls, imagini si us plau aquesta escena. No li sembla deliciosa ? Una sobre l’altra, com el yin yang, ...bang, bang! i ara ja són meves, més meves del que ho haríen sigut mai. I ara són més meves que seves, no creu?
-Vagi-se’n a l’infern!
-D’allà vinc, monsenyor, i allà me’n torno, que allà m’esperen les dos, ben joioses. Acompanyi’m a la porta, si no li fa res.
Escribiv-
No existen más que dos reglas para escribi(vi)r: tener algo que decir y preguntarlo. Le leí a Gonzalo que, si cuando escribes sólo tienes respuestas, lo que escribes está muerto. Creo que es cierto.
Yo quiero aprender. A gritar tan fuerte, tan alto, que sólo quien yo quiera me escuche. A susurrar tan bajito y tan despacio, que alguien me oiga. A formular preguntas enunciativas y afirmativas, exclamativas.
Quiero aprender las fórmulas que te hagan reír, llorar, saltar. Saber las palabras que te provocan escalofríos los viernes por la noche cuando estás solo en casa y no puedes dormir. Saber las palabras que te entran por los ojos y te tocan el corazón como una palmadita en la espalda o una mano que te sostiene las lágrimas para que no caigan.
Quiero, en definitiva, soy para, escribir. Sé que quiero escribir. Sé cómo. Ahora solo falta decidir qué.
(oct'07, adaptación)
Yo quiero aprender. A gritar tan fuerte, tan alto, que sólo quien yo quiera me escuche. A susurrar tan bajito y tan despacio, que alguien me oiga. A formular preguntas enunciativas y afirmativas, exclamativas.
Quiero aprender las fórmulas que te hagan reír, llorar, saltar. Saber las palabras que te provocan escalofríos los viernes por la noche cuando estás solo en casa y no puedes dormir. Saber las palabras que te entran por los ojos y te tocan el corazón como una palmadita en la espalda o una mano que te sostiene las lágrimas para que no caigan.
Quiero, en definitiva, soy para, escribir. Sé que quiero escribir. Sé cómo. Ahora solo falta decidir qué.
(oct'07, adaptación)
No gritarás
Los días vienen y van, pasan, se marchitan y sufren la dulce agonía de morir en los labios de los enamorados, que quieren parar el tiempo; se cuelan entre los poros de la piel y la golpean, zozobrándola con esmerado ahínco, urgentes, suspirando, sollozando y gritando... Es un grito sutil que sólo puedes intuir, el grito que nadie oye, gritan: ¡Agonizamos!, y nadie se percata de ellos, suplican con lágrimas en sus ojos ciegos, nos rascan la piel y las entrañas, insistentes, nunca tienen suficiente..., nos roban los mejores momentos, nos sacuden en su torbellino pasar, dan vueltas alrededor nuestro como buitres, se apropian del rojo de los labios, maltratan las rosas desvalidas, arrancan las uñas de la carne y separan la carne de los huesos, ¿por qué nadie hace nada?, que se callen, ¡que se callen!, ladrones de cantidades ingentes de moléculas de lágrimas y tensiones de sonrisa, pasean por nuestras calles devastándolas, vuelcan nuestras ciudades sobre los ríos del mundo como una niña su casita de muñecas, y nunca tienen suficiente... También irán por ti, y por ti, y por ti, días malditos repletos de sueños, repiqueteando en las ventanas de tu cuerpo, ¿te imaginas?, se instalarán en ti, en tu cara, en tus manos, en las diminutas venas de tus muñecas, dejarán su aliento en tu rostro y te abrazarán hasta ahogarte, sacudiéndote con fuerza lenta y violenta, asustándote te mirarán a los ojos pero no podrás verlos porque cuando quieras darte cuenta de que existen te habrán devorado los huesos y serás uno de ellos... y no gritarás...
No gritarás cuando te arañen los huesos los recuerdos...
No gritarás cuando tu piel se repliegue como un pergamino...
No gritarás cuando se retuerzan tus dedos buscando calor...
No gritarás cuando la curva de tu espalda acaricie la tierra...
No gritarás cuando se derrame por tus venas el dolor...
No gritarás cuando el corazón se abra camino a mordiscos...
No gritarás cuando anegue el frío tu cerebro...
No gritarás porque gritar está prohibido cuando estás muerto.
No gritarás cuando te arañen los huesos los recuerdos...
No gritarás cuando tu piel se repliegue como un pergamino...
No gritarás cuando se retuerzan tus dedos buscando calor...
No gritarás cuando la curva de tu espalda acaricie la tierra...
No gritarás cuando se derrame por tus venas el dolor...
No gritarás cuando el corazón se abra camino a mordiscos...
No gritarás cuando anegue el frío tu cerebro...
No gritarás porque gritar está prohibido cuando estás muerto.
Hegoak ebaki banizkion nerea izango zen, ez zuen alde egingo. Baina honela ez zuen gehiago txoria izango, eta nik txoria nuen maite, eta nik txoria nuen maite...
Soy un pájaro, pero no vuelo.
No soy nada, no soy nadie,
sin embargo,
si extendiera las alas
llegaría al fin del mundo...
(enero 2008)
Soy un pájaro, pero no vuelo.
No soy nada, no soy nadie,
sin embargo,
si extendiera las alas
llegaría al fin del mundo...
(enero 2008)
ser Y no ser
"[...] Llegó al final de su vida, echó la vista atrás y decidió que todos esos años de sufrimiento fueron los mejores de su vida, porque le moldearon. ¿Los años de felicidad? ¡Perdidos! No aprendió nada. [...]" (Pequeña Miss Sunshine)
¿Existimos porque hay problemas, hay problemas porque existimos...?
¿Existimos para sentir o sentimos para existir?
¿El mundo perfecto para la imperfección humana no debería ser, quizá, un mundo imperfecto?
¿Qué sentido tiene la perfección?
Evolución, simplemente.
¿Hacia dónde? ¿Hacia qué?
[¿...?]
[...]
De tanto fingir que yo no soy yo,
acabo por ser yo cuando no soy yo.
Pero las válvulas de escape
siguen abiertas. Sigo siendo yo
cuando dejo de ser yo
para no ser nada y serlo
todo, ser el todo.
...
¿El precio?
No ser yo cuando no soy yo,
no ser yo cuando soy yo,
en fin,
no ser cuando aún soy.
...
¿La recompensa? La felicidad.
Terrible, pero brillante.
Brillante, pero cegadora.
Cegadora y deslumbrante, pero vacía.
Y vacía porque llena:
Llena por la no elección
entre el ser o no ser.
Pero, claro:
¿llena, vacía?
¡Todo!
Ser y no ser, porque no ser y ser
y ser y no ser es ser, feliz.
septiembre 2007
¿Existimos porque hay problemas, hay problemas porque existimos...?
¿Existimos para sentir o sentimos para existir?
¿El mundo perfecto para la imperfección humana no debería ser, quizá, un mundo imperfecto?
¿Qué sentido tiene la perfección?
Evolución, simplemente.
¿Hacia dónde? ¿Hacia qué?
[¿...?]
[...]
De tanto fingir que yo no soy yo,
acabo por ser yo cuando no soy yo.
Pero las válvulas de escape
siguen abiertas. Sigo siendo yo
cuando dejo de ser yo
para no ser nada y serlo
todo, ser el todo.
...
¿El precio?
No ser yo cuando no soy yo,
no ser yo cuando soy yo,
en fin,
no ser cuando aún soy.
...
¿La recompensa? La felicidad.
Terrible, pero brillante.
Brillante, pero cegadora.
Cegadora y deslumbrante, pero vacía.
Y vacía porque llena:
Llena por la no elección
entre el ser o no ser.
Pero, claro:
¿llena, vacía?
¡Todo!
Ser y no ser, porque no ser y ser
y ser y no ser es ser, feliz.
septiembre 2007
El pájaro que trae la buena suerte
Creo que repito, pero no dejo de ver este vídeo.
Y hoy se me ha ocurrido leer la experiencia de Bea, colgada en la web del Bubisher, que empieza así:
"Salí de Barcelona el día 26, antes de entrar en el aeropuerto, última llamada a Gonzalo, para que me confirmase y reconfirmase todo lo que habíamos hablado... El ir a un sitio nuevo y tan diferente crea cierta incertidumbre, así que me permití ser un poco pesada. Mientras esperaba para embarcar no dejaba de pensar quienes de los que esperaban allí tenían mi mismo destino, al final hable con dos chicas que también iban a los campamentos, una de ellas repetía, lo cual me tranquilizó bastante, no esperaba tener ningún problema, pero nunca viene mal que alguien te vaya indicando..."
Y más adelante:
"Al anochecer, la segunda imagen del día, el cielo tan impresionante que se ve desde el desierto. Ante tal visión no me quedó mas remedio que tumbarme en la arena y dejar pasar el tiempo mientras pensaba en lo paradójico que resulta un cielo tan precioso allí arriba y una situación tan horrible debajo de él. Al día siguiente visitamos el colegio de ciegos, el de educación especial y una guardería, para hablar con las maestras y hacernos una idea de los alumnos que había en cada uno y para poder planificar las actividades en función de sus necesidades."
Y continúa explicando toda su experiencia para acabar con unas palabras entrañables:
"¿Lo que nunca espero olvidar? El cielo estrellado del Sahara, el arte de la conversación delante de un te de los saharauis, su amabilidad y hospitalidad y la cara de un niño cuando el Bubi para delante de su colegio... "
Y me pica el gusanillo de ir, claro. De ir a leer al desierto. Veo que hay mencionados libros que he visto en escuelas muy cercanas y es como encontrar un lazo que une -y no ata-, veo que es una experiencia enorme. También sé que me falta experiencia y que, como siempre, me faltan años.
Pero, aun así: ¿quién se viene a leer al desierto?
Una flor roja con el tallo verde

Una vez un niño fue a la escuela y era bien pequeño. Y la escuela era bien grande, pero cuando el niño vio que podía ir a su clase directamente desde la puerta de afuera, él se sintió feliz y la escuela no le parecía tan grande, así. Una mañana, cuando él hacía poco que estaba en la escuela, la maestra dijo: -"Hoy vamos a hacer un dibujo". "Bien", pensó él. Y a él le gustaba dibujar. Y podía hacer todas las cosas, leones, tigres gallinas y vacas, trenes y barcos y tomó su caja de lápices y comenzó a dibujar. Pero la maestra dijo: "¡Esperen! no es hora de comenzar". Y él esperó hasta que todos estuvieran prontos.
-"Ahora- dijo la maestra- vamos a dibujar flores". "Bueno". -pensó el niño, y a él le gustaba dibujar flores. Y comenzó a hacer bonitas flores, con lápiz rojo, naranja, azul. Pero la maestra dijo: "¡Esperen, yo les mostraré cómo se hacen!". “Así -dijo la maestra-. Y era una flor roja con tallo verde. "Ahora sí", dijo la maestra. "Ahora pueden comenzar". El niño miró la flor de la maestra y luego la suya, y a él le gustaba más su flor que la de la maestra. Y no reveló esto. Simplemente guardó su papel e hizo una flor como la de la maestra, roja con el tallo verde.
Otro día, cuando el niño abrió la puerta de afuera, la maestra dijo: -"Hoy vamos a trabajar con plastilina". "Bien" -pensó él, y podía hacer todo tipo de cosas con plastilina: víboras, muñecos de nieve, elefantes de rabitos, autos y camiones. Comenzó a apretar y amasar la bola de plastilina.
Pero la maestra dijo:- "¡Esperen, no es hora de comenzar!" Y él, esperó hasta que todos estuvieran prontos. "Ahora -dijo la maestra- nosotros vamos a hacer una víbora". "Bien", pensó el niño. A él le gustaba hacer víboras. Y comenzó a hacer unas de diferentes tamaños y formas. Pero la maestra dijo: "¡Esperen, yo les mostraré como hacer una víbora larga!". Ahora pueden comenzar. El niño miró la víbora de la maestra, entonces miró la suya, y a él le gustaba más la suya que la de la maestra, pero no reveló esto. Simplemente amasó la plastilina en una gran bola, e hizo una gran víbora como la de la maestra, que era una víbora larga.
Así, y luego, el niño aprendió a esperar, y a observar y a hacer las cosas como las de la maestra. Y luego él no hacía las cosas por sí mismo. Sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra casa, en otra ciudad, y el niño tuvo que ir a otra escuela. Esa escuela era mucho más grande que la primera, tenía puerta afuera, pero para llegar a su salón, el niño tenía que subir unos escalones y seguir por un corredor largo.
Y justamente el primer día que él estaba allí, la maestra dijo:- "Hoy vamos a hacer un dibujo". Bien, pensó el niño, y esperó que la maestra le dijera qué hacer. Pero ella no dijo nada, apenas andaba por el salón. Cuando se acercó al niño, ella dijo:"-¿Tú no quieres dibujar?". -"Sí" -dijo el niño- "pero ¿qué vamos a hacer?". -"Yo no sé hasta que tú no lo hagas"- dijo la maestra.-"¿Cómo lo haré?"- preguntó el niño. -"¿Por qué?"- dijo la maestra -"De la manera que quieras"-. -"¿Y de cualquier color?"- preguntó él.-"De cualquier color"- dijo la maestra; -"si todos usasen los mismos colores e hicieran los mismos dibujos, ¿cómo se podría saber quién hizo que y cual sería de quien? -"Yo no sé",- dijo el niño, y comenzó a hacer una flor roja con el tallo verde.
Para...
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
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- SUBIRANA, V. Una maestra en Katmandú
Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]


