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"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
25.10.09
24.10.09
De la jerga (que no juerga) del día a día
A menudo nos divertimos buscando conexiones absurdas a través del tiempo y el espacio, abriendo ventanas y asomando la cabeza a ver si llueve o hace sol. Bailamos alrededor de una idea lejana, lejos también del ahora, nos emborrachamos de música y palabras, carcajadas y chocolate, todo símiles caseros.
"¡La Lluvia viene de la Luna!, ¡el Sol está en prácticas! Un día conoceremos al Viento"...
Teorizo lo sano y mentalmente salubre de nuestros absurdos y no hay nada que objetar. Cuando se agoten estas metáforas, vendrán otras, nuevas y frescas. ¿Qué importa? La palabra está para usarla, para llevarla al punto máximo de abstracción; en ese frenesí surrealista, no queda, después, más que la resaca de volver a poner los pies en el suelo.
Pero volar es tan volátil... que siempre vuelvo. Materializar las palabras es el reto. El humor ácido, tierno y sutil de nuestra pseudojerga siempre tiene un trasfondo de verdad. Ayuda, paradójicamente, a sobrellevar la parte insulsa de una realidad marcada por la impotencia. ¿Y luego? Vuelta a casa.
"¡La Lluvia viene de la Luna!, ¡el Sol está en prácticas! Un día conoceremos al Viento"...
Teorizo lo sano y mentalmente salubre de nuestros absurdos y no hay nada que objetar. Cuando se agoten estas metáforas, vendrán otras, nuevas y frescas. ¿Qué importa? La palabra está para usarla, para llevarla al punto máximo de abstracción; en ese frenesí surrealista, no queda, después, más que la resaca de volver a poner los pies en el suelo.
Pero volar es tan volátil... que siempre vuelvo. Materializar las palabras es el reto. El humor ácido, tierno y sutil de nuestra pseudojerga siempre tiene un trasfondo de verdad. Ayuda, paradójicamente, a sobrellevar la parte insulsa de una realidad marcada por la impotencia. ¿Y luego? Vuelta a casa.
19.10.09
Techo
La barrera de siempre. El techo. El techo es mi techo y vuestro techo.
Techo es una palabra feísima que no protege de nada. Que da frío.
Tengo el día de hoy, los pensamientos de hoy, a ratos por escrito.
Tengo hoy y tengo techo, pero no sé si mañana el cielo seguirá.
Una gota en un mar de dudas, luz de cielo o cielo de mar.
Todo son, en fin, metáforas. Juegos de palabras,
las palabras del juego,
puro argot.
¿Y si fuera una gota
que formara parte de una ola
que tuviera fuerza para romper el techo
y llegar al cielo disfrazada de runa y espuma?
Entonces sería distinto.
Transformar un ysi en un yporquéno
un millón de veces, un millón de gotas más
pasar del juego de palabras al juego de alquimia,
de la alquimia del juego, pensamiento a hecho, nada más.
Ahí la definición de techo. Lo que separa el cielo del suelo,
el pensamiento del hecho. La ola agazapada en el mar,
las gotas que siguen siendo gotas, nada más.
Quizá lo que impide transformar
y sí, por qué no.
Techo es una palabra feísima que no protege de nada. Que da frío.
Tengo el día de hoy, los pensamientos de hoy, a ratos por escrito.
Tengo hoy y tengo techo, pero no sé si mañana el cielo seguirá.
Una gota en un mar de dudas, luz de cielo o cielo de mar.
Todo son, en fin, metáforas. Juegos de palabras,
las palabras del juego,
puro argot.
¿Y si fuera una gota
que formara parte de una ola
que tuviera fuerza para romper el techo
y llegar al cielo disfrazada de runa y espuma?
Entonces sería distinto.
Transformar un ysi en un yporquéno
un millón de veces, un millón de gotas más
pasar del juego de palabras al juego de alquimia,
de la alquimia del juego, pensamiento a hecho, nada más.
Ahí la definición de techo. Lo que separa el cielo del suelo,
el pensamiento del hecho. La ola agazapada en el mar,
las gotas que siguen siendo gotas, nada más.
Quizá lo que impide transformar
y sí, por qué no.
16.10.09
Notas para el futuro
- Todo el mundo hace lo mejor que puede hacer con lo que es y tiene aquí y ahora.
- La diplomacia es una elegante carrera de fondo.
- Si tienes claro qué es lo que NO quieres, las decisiones se vuelven el doble de sencillas.
- Por muy segur@ que estés de que algo está mal, antes de rebatírselo a alguien, dile qué es lo que hay de bueno en su aportación.
- Las personas nunca son "sólo" buenas o "sólo" malas y mucho menos "porque se es así, y punto"; aprender a encontrar ese punto medio y aceptar la parte de responsabilidad que toca a cada cual es la base para una actitud positiva ante cualquier conflicto.
- Si algo no te gusta: haz lo que esté en tu mano para cambiarlo. Si empeora, siempre se puede volver a la opción anterior. Si mejora, todo el mundo saldrá ganando. A veces el cambio es natural y necesario.
- Haz hoy lo que puedas con lo que tienes. Y lo que no puedas, no lo hagas. Aun cuando hayas hecho poco, habrás hecho más que si lo hubieras pospuesto por falta de recursos.
- Dispón siempre de algo de tiempo para charlar: con un conocid@, con un amig@, con los tuyos. Por muy importante que sea el trabajo (o los estudios), estás en la vida para vivir.
- Conócete y date tiempo si lo necesitas. Al fin y al cabo, si lo pospones y deriva en un problema de salud, también te tocaría a ti resolverlo. Relax!
- Si necesitas una mano amiga, la que nunca huye se encuentra exactamente al final de tu brazo.
- Si quieres algo bien hecho, hazlo tú mism@. Pero recuerda que hacer las cosas siempre tú mism@ equivale a decir al resto que no lo crees apto ni capaz.
to be continued...
4.10.09
Una rosa agridulce en el jardín de Holanda
En la vida hay dos polos gustativos, lo agraz y lo dulce. Es agraz cuando se muere un hijo, agraz cuando no hay nada que hacer. Es dulce si la Naturaleza te regala una sonrisa sana y nueva, dulce cuando las cosas van bien. Pero la vida no es blanca ni negra, sólo una puta escala de grises. Quien tiene alguien cercano con discapacidad psíquica lo sabe bien: entre lo agraz y lo dulce hay un espectro de agridulces que es una revolución y hace que nunca distingas reir de llorar: rías y llores, llores porque rías o rías porque llores, todo te sabe agridulce. Nunca sabes si la alegría enmascara la tristeza o al revés.
Es agridulce que la vida siga adelante pese a todo. Son agridulces un montón de detalles que antes te parecerían una nube de azúcar: la inocencia, la confianza excesiva en los extraños, la risa, los tiernos errores lingüísticos, la entrañable torpeza. Lo dulce, en exceso, empalaga. Se vuelve agridulce. Es un poco como si te cambiaran una pera por una naranja o un limón. Pero la naranja lleva vitamina C y previene que te agarres un resfriado de vida insustancial, el zumo de limón con miel alivia la afonía cuando te has cansado de gritar contra Dios.
Hace un rato he salido a la ventana. Mi abuela le había regalado a Eva una rosa preciosa que alguien había arrancado del jardín y olvidado en el portal. Eva ha creído que era un rosal, que tenía raíces y viviría, en seguida se ha puesto a ello. Desde su tierna inocencia me gritaba: "Mientras hay vida, hay esperanza"
Mi abuela, desde la ventana de al lado, gritaba también: "Mientras hay vida, hay esperanza", un grito, comprenderéis, agridulce, y una mirada inexplicable. De ventana a ventana, un abismo. Son gestos pequeños, gestos de cada día, gestos de nube de algodón.
No hemos elegido una naranja zajarí en lugar de una pera dulce, pero podemos aprender a hacer un buen zumo para compartir con todo el mundo que estamos aquí, ahora, y que las cosas importantes son las cosas pequeñas de cada día, como encontrarte una rosa que ojalá sobreviva.
Es agridulce que la vida siga adelante pese a todo. Son agridulces un montón de detalles que antes te parecerían una nube de azúcar: la inocencia, la confianza excesiva en los extraños, la risa, los tiernos errores lingüísticos, la entrañable torpeza. Lo dulce, en exceso, empalaga. Se vuelve agridulce. Es un poco como si te cambiaran una pera por una naranja o un limón. Pero la naranja lleva vitamina C y previene que te agarres un resfriado de vida insustancial, el zumo de limón con miel alivia la afonía cuando te has cansado de gritar contra Dios.
Hace un rato he salido a la ventana. Mi abuela le había regalado a Eva una rosa preciosa que alguien había arrancado del jardín y olvidado en el portal. Eva ha creído que era un rosal, que tenía raíces y viviría, en seguida se ha puesto a ello. Desde su tierna inocencia me gritaba: "Mientras hay vida, hay esperanza"
Mi abuela, desde la ventana de al lado, gritaba también: "Mientras hay vida, hay esperanza", un grito, comprenderéis, agridulce, y una mirada inexplicable. De ventana a ventana, un abismo. Son gestos pequeños, gestos de cada día, gestos de nube de algodón.
No hemos elegido una naranja zajarí en lugar de una pera dulce, pero podemos aprender a hacer un buen zumo para compartir con todo el mundo que estamos aquí, ahora, y que las cosas importantes son las cosas pequeñas de cada día, como encontrarte una rosa que ojalá sobreviva.
Viento
Huyendo no sé muy bien de qué, aferrándome en la vertiginosa huida parada a cualquier retal, le he dado la vuelta a mi reloj, dictadura de números relativos. No viviré suficientes vidas para encontrarme, pero puedo disfrazarme de cualquiera; los números no son un disfraz aceptable, los términos medios me son ajenos, las espirales me taladran el estómago y nunca escribo lo que digo ni viceversa. Priorizar se vuelve cada día una tarea ardua y tediosa. Es un misterio a dónde me llevará mi convencimiento: el convencimiento propio lo es.
Obstinada en poner palabras y etiquetas a sentimientos que quizá no las tengan, si guardo en cualquier cajón las estructuras y las formas pero cada día tengo menos semas, ¿qué queda, qué hago? ¿Metalengua? ¿Letras? Dejé olvidado en algún rincón mi centro de gravedad y siendo viento me siento mejor. Traslado letras de aquí para allá, me empapo de ellas -café que despierta al alma- pero nunca sé si comprendo poco o demasiado, y como buen viento, no sé nunca a dónde voy ni qué llevo conmigo.
Obstinada en poner palabras y etiquetas a sentimientos que quizá no las tengan, si guardo en cualquier cajón las estructuras y las formas pero cada día tengo menos semas, ¿qué queda, qué hago? ¿Metalengua? ¿Letras? Dejé olvidado en algún rincón mi centro de gravedad y siendo viento me siento mejor. Traslado letras de aquí para allá, me empapo de ellas -café que despierta al alma- pero nunca sé si comprendo poco o demasiado, y como buen viento, no sé nunca a dónde voy ni qué llevo conmigo.
Para...
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
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Lo que la lluvia inspira...
...y lo que el tiempo trajo.
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Porque compartir es vivir:
Ando asomando la cabeza por...
- BAUGMAN, Z. Tiempos líquidos
- GAARDER, J. Maya
- MAILLARD, C. Hilos
- MONTESSORI, M. Ideas generales sobre el método
- SUBIRANA, V. Una maestra en Katmandú
Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]

