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En las fotos podéis ver...:
Una abuela cocinera que silba siempre las mismas canciones aprendidas del viento, que tiene una fuerza de juventud envidiable, que no ha perdido aun el acento gallego que tanto me gusta, que siempre está de buen humor a pesar de todo y que aparenta 10 o 20 años menos...
Un abuelo polifacético: zapatero, panadero, hostelero y poeta, que a sus casi 68 no ha perdido la chispa de la curiosidad, que hace la mejor empanada gallega del mundo, que cree en la sabiduría de los que lo ignoran todo y tiene la infinita paciencia de aguantar el genio de las mujeres de mi familia (¡el de todas!) con una sonrisa...
Una tía que simplemente brilla con luz propia, que es una niña eterna y se ha quedado toda la espontaneidad que a mí me falta pero me la devuelve poco a poco cuando se acerca y me dice "te quiero mucho, eres mi sobrina preferida...¡y la Susi también!"...
Un padre que por nosotras se levanta cada día a las 5 de la mañana (¿a cuántas personas más conozco que harían eso por mí?), que tiene la santa paciencia de escucharme siempre aunque no entienda ni la mitad, de ir a buscarnos a cualquier parte y ayudarnos en todo aunque se caiga de cansancio...
Una madre que lleva el peso de toda la logística que yo ignoro (desde las citas del médico hasta los plazos de las matrículas y otras obviedades de la vida diaria que tiendo a... obviar), que prefiere vernos felices a cualquier otra cosa -material o no- que ella necesite, que sabe de todo y que con los años ha aprendido a convivir con todas y cada una de mis manías y rarezas... y cuando ya no sabe qué decirnos para hacernos entrar en razón suspira "¡Genio y figura hasta la sepultura!" y nos hace reir...
A mí (ya me conocéis :P)...
Y la pequeña de la casa, que hacía la foto... y que hoy ya van 12 años que está aquí.
Recuerdo cómo el día que mi madre se puso de parto yo quise ir en patines a comprar el pan... que el primer traje que estrenaste estando en el mundo lo había comprado yo, con lo que ahorraba metiendo monedas de 25 pesetas en los cordones de los zapatos... cómo le cantaba a la barriguita de mamá las canciones que aprendía en el colegio... cómo me colé en el hospital para ir a darte la bienvenida al mundo, lo lila y peluda que eras -es cierto- pero lo maravilloso que me pareció que algo tan pequeño tuviera ya un lugar tan grande... cómo, cuando naciste, sólo esa canción hacía que te durmieras... cómo con 3 meses balbuceabas "agua" cuando abríamos el grifo y a los 4 años captabas mis ironías al vuelo... cómo, a lo largo de estos años, "el aprendiz ha superado al maestro" y con qué atención me escuchas absolutamente siempre, aunque te esté hablando de mitología clásica, matemáticas, historia o hasta didáctica... o con qué ilusión vienes cada día a decirme que te vas a dormir con la esperanza de que te lea un poco en voz alta...
7 años pidiendo una hermana me han dado muchísimas más alegrías de las que esperaba... Sigue abrumándome tu inteligencia, tu rapidez, tu inmediato despertar de la apatía en cuanto hay algo que merezca tu atención, tu cariño interminable (a pesar de todo), toda la fuerza de tu carácter y tu personalidad, la gracia y la seguridad con la que te subes a un escenario, la constancia con la que nos mimas a todos, cuidando los pequeños detalles y acordándote de cada uno, cómo descubres poco a poco y saboreándolo lentamente qué es lo que te gusta (como la fotografía o la lectura, que van apareciendo), tu bondad infinita (por ejemplo, con tu fillola especial) y el mal genio que nadie sabe de dónde sacas pero que tanto corresponde, casi por ley, a las mujeres de esta familia. Por favor, no dejes nunca de sorprendernos, porque esto no ha hecho más que empezar y cuantos más años pasan más claro tengo que vas a hacer lo que quieras en tu vida. Te quiero. FELICIDADES =)
"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
19.8.09
Familia solo hay una...
En las fotos podéis ver...:
Una abuela cocinera que silba siempre las mismas canciones aprendidas del viento, que tiene una fuerza de juventud envidiable, que no ha perdido aun el acento gallego que tanto me gusta, que siempre está de buen humor a pesar de todo y que aparenta 10 o 20 años menos...
Un abuelo polifacético: zapatero, panadero, hostelero y poeta, que a sus casi 68 no ha perdido la chispa de la curiosidad, que hace la mejor empanada gallega del mundo, que cree en la sabiduría de los que lo ignoran todo y tiene la infinita paciencia de aguantar el genio de las mujeres de mi familia (¡el de todas!) con una sonrisa...
Una tía que simplemente brilla con luz propia, que es una niña eterna y se ha quedado toda la espontaneidad que a mí me falta pero me la devuelve poco a poco cuando se acerca y me dice "te quiero mucho, eres mi sobrina preferida...¡y la Susi también!"...
Un padre que por nosotras se levanta cada día a las 5 de la mañana (¿a cuántas personas más conozco que harían eso por mí?), que tiene la santa paciencia de escucharme siempre aunque no entienda ni la mitad, de ir a buscarnos a cualquier parte y ayudarnos en todo aunque se caiga de cansancio...
Una madre que lleva el peso de toda la logística que yo ignoro (desde las citas del médico hasta los plazos de las matrículas y otras obviedades de la vida diaria que tiendo a... obviar), que prefiere vernos felices a cualquier otra cosa -material o no- que ella necesite, que sabe de todo y que con los años ha aprendido a convivir con todas y cada una de mis manías y rarezas... y cuando ya no sabe qué decirnos para hacernos entrar en razón suspira "¡Genio y figura hasta la sepultura!" y nos hace reir...
A mí (ya me conocéis :P)...
Y la pequeña de la casa, que hacía la foto... y que hoy ya van 12 años que está aquí.
Recuerdo cómo el día que mi madre se puso de parto yo quise ir en patines a comprar el pan... que el primer traje que estrenaste estando en el mundo lo había comprado yo, con lo que ahorraba metiendo monedas de 25 pesetas en los cordones de los zapatos... cómo le cantaba a la barriguita de mamá las canciones que aprendía en el colegio... cómo me colé en el hospital para ir a darte la bienvenida al mundo, lo lila y peluda que eras -es cierto- pero lo maravilloso que me pareció que algo tan pequeño tuviera ya un lugar tan grande... cómo, cuando naciste, sólo esa canción hacía que te durmieras... cómo con 3 meses balbuceabas "agua" cuando abríamos el grifo y a los 4 años captabas mis ironías al vuelo... cómo, a lo largo de estos años, "el aprendiz ha superado al maestro" y con qué atención me escuchas absolutamente siempre, aunque te esté hablando de mitología clásica, matemáticas, historia o hasta didáctica... o con qué ilusión vienes cada día a decirme que te vas a dormir con la esperanza de que te lea un poco en voz alta...
7 años pidiendo una hermana me han dado muchísimas más alegrías de las que esperaba... Sigue abrumándome tu inteligencia, tu rapidez, tu inmediato despertar de la apatía en cuanto hay algo que merezca tu atención, tu cariño interminable (a pesar de todo), toda la fuerza de tu carácter y tu personalidad, la gracia y la seguridad con la que te subes a un escenario, la constancia con la que nos mimas a todos, cuidando los pequeños detalles y acordándote de cada uno, cómo descubres poco a poco y saboreándolo lentamente qué es lo que te gusta (como la fotografía o la lectura, que van apareciendo), tu bondad infinita (por ejemplo, con tu fillola especial) y el mal genio que nadie sabe de dónde sacas pero que tanto corresponde, casi por ley, a las mujeres de esta familia. Por favor, no dejes nunca de sorprendernos, porque esto no ha hecho más que empezar y cuantos más años pasan más claro tengo que vas a hacer lo que quieras en tu vida. Te quiero. FELICIDADES =)
15.8.09
Maniobras de escapismo II
Realismo versus impresionismo, es increible cómo una semana te puede cambiar la perspectiva, las expectativas, el color del hilo de tus pensamientos. Quizá por la magia que envuelve viajar, quizá por el tono de azul, quizá porque lo que pasa en la isla se queda en la isla, quizá por los augurios de todo y nada cuando un chico de larguísimo pelo rubio y mirada huidiza te ayuda -espontáneo- a arrastrar la maleta por las escaleras o cuando una simpática murciana que comparte vagón contigo te comenta, casual, "¡Qué valiente! Estás leyendo Rayuela, yo lo tengo en casa y no lo he empezado", quizá por la luz tenue que no se filtra por la ventana, quizá por los locales calientes y claustrofóbicos donde se persiguen los sueños esperando atraparlos en la próxima nota, en la siguiente canción, quizá por perder a veces la cabeza y dejar de pensar y al final jugar sólo por jugar, quizá por el encanto de los pueblos y las calles, quizá porque suena en el mp4 no tengo ganas de despertarme, desde mi [tu] cama se ve todo mucho mejor, quizá por la magnitud de la catedral y los arbotantes atrapando mi mirada, tocando el cielo, soñando el sueño, quizá porque cuando el tiempo se para la muerte no existe, quizá porque tras de mi una escena y diez mil frases que repetir o por ser valiente no es sólo cuestión de suerte, o porque a veces no soy yo, busco un disfraz mejor, tú también tienes que ver que nunca tengo mi papel y por no olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabo..., quizá porque la vuelta a la dureza blanda y la falsa crueldad fiel de mi realidad es menos traumática con música en el bolsillo y literatura en la maleta, quizá por creo que me voy a alquilar un piso en tu oreja, quizá porque volver con la maleta más vacía es positivo: he dejado allí parte de mí a cambio de todas las magias, sueños, canciones, músicas, colores, sabores, olores, sensaciones, fe, valor y coraje para seguir por donde quiero, quizá porque, como en los cuentos de niñez, en el mundo de la magia -la magia de la isla, de las cuevas, de las calles, Cementerio de las Hadas, Valle de las Delicias- nada es gratuito, siempre hay que pagar un precio. Quizá, quizá, quizá. Nada es seguro del todo.
Y la vuelta, obligada, salada y espesa, innecesaria, a mi Tarragona, me sirve para revalorizar todos los sentimientos y hacer un inacabable inventario de lo que la vida me ha regalado en ese pedazo de tierra envuelto de azul; la vuelta, una jarra de agua fría para los sentidos, las energías renovadas y miles de sonrisas y retales de recuerdos que coser, la vuelta paulatina y lenta a mi mundo algo más gris, amortiguando el impacto de caer en la realidad, me ha arañado un poco las retinas y me sabe a café y sal. Esta mañana me he levantado mucho más polifacética que nunca, más nueva y más vieja, más decidida, más yo y menos yo, o más o menos yo, yo qué sé, aún estoy acabando de aterrizar.
Y como la banda sonora de Mallorca es Vetusta Morla, ahí va "un tastet"...
Confundo el agua con la sal, aprendimos a mirar con la duda entre los dedos y a tientas descubrimos que al final las palabras que no existen nos pueden salvar... Probé a saltar sin red ni hogar, no sé volver, no sé hacia dónde ni con quién.
(Rey sol)
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van, igual que Alicia sin ciudad. El valor para marcharse, el miedo a llegar. Ella duerme tras el vendaval. Sueña con despertar en otro tiempo y en otra ciudad. Dejarse llevar suena demasiado bien. Jugar al azar, nunca saber dónde puedes terminar... o empezar.
(Copenhage)
Dilatamos las pupilas y blasfemamos por dios, prometemos por vos, machacamos nuestros cuerpos prietos por un sueño de cartón... Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así.
(Un día en el mundo)
Tú también tienes que ver que nunca tengo mi papel. No olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabo, no perdí, no perdí porque ser valiente no es sólo cuestión de verte. Ahora vengo, ahora voy. Ahora estoy, ahora no. Apuntador, deme la voz.
(Valiente)
Y la vuelta, obligada, salada y espesa, innecesaria, a mi Tarragona, me sirve para revalorizar todos los sentimientos y hacer un inacabable inventario de lo que la vida me ha regalado en ese pedazo de tierra envuelto de azul; la vuelta, una jarra de agua fría para los sentidos, las energías renovadas y miles de sonrisas y retales de recuerdos que coser, la vuelta paulatina y lenta a mi mundo algo más gris, amortiguando el impacto de caer en la realidad, me ha arañado un poco las retinas y me sabe a café y sal. Esta mañana me he levantado mucho más polifacética que nunca, más nueva y más vieja, más decidida, más yo y menos yo, o más o menos yo, yo qué sé, aún estoy acabando de aterrizar.
Y como la banda sonora de Mallorca es Vetusta Morla, ahí va "un tastet"...
Confundo el agua con la sal, aprendimos a mirar con la duda entre los dedos y a tientas descubrimos que al final las palabras que no existen nos pueden salvar... Probé a saltar sin red ni hogar, no sé volver, no sé hacia dónde ni con quién.
(Rey sol)
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van, igual que Alicia sin ciudad. El valor para marcharse, el miedo a llegar. Ella duerme tras el vendaval. Sueña con despertar en otro tiempo y en otra ciudad. Dejarse llevar suena demasiado bien. Jugar al azar, nunca saber dónde puedes terminar... o empezar.
(Copenhage)
Dilatamos las pupilas y blasfemamos por dios, prometemos por vos, machacamos nuestros cuerpos prietos por un sueño de cartón... Mírame, soy feliz, tu juego me ha dejado así.
(Un día en el mundo)
Tú también tienes que ver que nunca tengo mi papel. No olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabo, no perdí, no perdí porque ser valiente no es sólo cuestión de verte. Ahora vengo, ahora voy. Ahora estoy, ahora no. Apuntador, deme la voz.
(Valiente)
Bruja
Bruja
me susurrabas dulce
bruja
te reían los ojos
bruja
besándome las manos gritabas
bruja
con todo tu amor
...
Después te fuiste
y ya no hubo magia
que valiera para retenerte.
B.B.
me susurrabas dulce
bruja
te reían los ojos
bruja
besándome las manos gritabas
bruja
con todo tu amor
...
Después te fuiste
y ya no hubo magia
que valiera para retenerte.
B.B.
La cuerda cortada
La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.
Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.
Bertolt Brecht
Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens
vuelve a aguantar, pero
está cortada.
Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.
Bertolt Brecht
Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens
Texto de Daniel Valdés
Prefiero morir vicioso y feliz a vivir limpio y aburrido. Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal. Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad. Prefiero besar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima. Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada. Prefiero una cadena a un bozal. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros. Prefiero un gato a un perro. Porque el gato te araña, es infiel, te ignora, se escapa, pero sabes que, a pesar de todo, no podría vivir sin ti. En cambio, el perro es tonto, no sabe nada, te obedece hasta el absurdo. Prefiero las mujeres gato a las mujeres perro, por las mismas razones. Prefiero el mar a la montaña. La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca la luz del sol. La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas. Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy mortal. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único. Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque me hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta. Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos de caramelo y la suave caricia de su piel caliente.
Visto aquí
Visto aquí
7.8.09
Maniobras de escapismo
Adoro viajar. Aun así, siempre que me voy de viaje me asaltan las mismas emociones, ahora ya familiares, al principio destructoras. El viaje es la metáfora de la vida. Incerteza por el futuro, por no saber qué te encontrarás. Inseguridad por estar en ambientes extraños. Curiosidad. Miedo al vacío. Vida, en resumen, vida en estado puro. Una extraña apatía antes de marchar, ¿ahora hay que moverse?, ¿quién me mandaría a mí, con lo bien que se está en casa?, y una vez en marcha, ilusión y ganas se mezclan con la mirada resabida de cuando era niña, los ojos bien abiertos y la curiosidad imprimiéndose en la cara a cada momento. Ganas de saltar. Las largas, larguísimas horas de espera antes de embarcar se convierten en un espacio donde reencontrarme, cuestionarme, observar a la Gente (ese ente desconocido), inventar sus historias y descubrirlas. Son momentos de buena compañía, sea esta más personal o sólo un libro (¿sólo?). Parecerá extraño que no me aburra viajar sola. Creo que nunca he sabido aburrirme, probablemente tampoco me apetezca aprender eso. Viajar es mi afición más cara, pero también la que me reporta mayores beneficios a corto, medio y largo plazo. Es aprender para la vida, conocer nuevos colores, nuevas maneras de ver y mirar, alterar las rutinas o crear nuevas. Es la alegría de ser y la alegría de estar aquí y ahora. Elevadas a la undécima potencia. Soñar con los pies, valorar cada paso, atesorar segundos, olores, sabores, maneras, despegarte de tu mundo, contrastar, huir hacia dentro. Eso es.
He perdido sin quererlo los papeles que me diste antesdeayer,
donde estaban los consejos que apuntamos pa' que todo fuera bien,
y ahora estamos camino de la frontera, disfrutando a sorbitos la vida entera.
¿Cómo no voy a mojarme si aquí dentro nunca deja de llover?
Improvisemos un guión definitivo que no tengamos más remedio que olvidar,
que acerque todas las estrellas al camino para que nunca falten ganas de volar.
Y suena bien, parece que nos hemos convencido,
sólo tenemos que perder velocidad.
Maldita nerea
donde estaban los consejos que apuntamos pa' que todo fuera bien,
y ahora estamos camino de la frontera, disfrutando a sorbitos la vida entera.
¿Cómo no voy a mojarme si aquí dentro nunca deja de llover?
Improvisemos un guión definitivo que no tengamos más remedio que olvidar,
que acerque todas las estrellas al camino para que nunca falten ganas de volar.
Y suena bien, parece que nos hemos convencido,
sólo tenemos que perder velocidad.
Maldita nerea
3.8.09
Sintagma nominal sujeto
Droga inconfesable,
vicio a sorbitos,
café en la punta de los dedos,
diccionario de aprecios,
rozaduras de Universo,
risa prohibida de puntillas,
gramática de la imaginación,
incendios de nieve,
rodeos y caminos extraños,
llamaradas de arrebato,
adverbios de tiempo y modo,
precipicios en silencio,
fuego de abril y lluvia de verano,
oxímoron incomprendido,
idiomas ajenos, doble sentido,
sintaxis de la vida,
altos vuelos a ningún sitio,
literatura y fe,
miradas interminables con fin,
magnetismo imantado,
conjunción prohibida,
miedo quieto y tranquilo,
áspera incertidumbre,
futuros en singular.
vicio a sorbitos,
café en la punta de los dedos,
diccionario de aprecios,
rozaduras de Universo,
risa prohibida de puntillas,
gramática de la imaginación,
incendios de nieve,
rodeos y caminos extraños,
llamaradas de arrebato,
adverbios de tiempo y modo,
precipicios en silencio,
fuego de abril y lluvia de verano,
oxímoron incomprendido,
idiomas ajenos, doble sentido,
sintaxis de la vida,
altos vuelos a ningún sitio,
literatura y fe,
miradas interminables con fin,
magnetismo imantado,
conjunción prohibida,
miedo quieto y tranquilo,
áspera incertidumbre,
futuros en singular.
2.8.09
Carta urgente
Hay cosas que te escribo en cartas para no decirlas. Hay cosas que escribo en canciones para repetirlas. Hay cosas que están en mi alma y quedarán contigo cuando me haya ido. En todas acabo diciendo cuanto te he querido. Hay cosas que escribo en la cama. Hay cosas que escribo en el aire. Hay cosas que siento tan mías que no son de nadie. Hay cosas que escribo contigo y hay cosas que sin ti no valen. Hay cosas y cosas que acaban llegando tan tarde. Hay cosas que se lleva el tiempo sabe Dios a donde. Hay cosas que siguen ancladas cuando el tiempo corre. Hay cosas que están en mi alma y quedaran conmigo cuando me haya ido. En todas acabo sabiendo cuanto me has querido. Hay cartas urgentes que llegan cuando ya no hay nadie.
Rosana
1.8.09
Situaciones
Vuelvo a casa. En el autobús de siempre, a la hora de siempre, con la música de siempre. Baldosa número 6. Dos, cuatro, seis, dos, cuatro, seis, doce. Azul.
En casa de mis abuelos encuentro una revista. Investigación y ciencia. De una de mis tías. Genial: el tema central es la energía oscura. Seguramente cualquier bisadolescente lo aborrecería. Empiezo a devorar todas esas palabras mientras me sorprendo de estar analizando al mismo tiempo una estructura sintáctica que me ha llamado la atención. Musito: implicaciones en el espaciotiempo..., ups, ¿lo he dicho en alto?, y viene Eva, mi tía. "¡Mira! ¿Quieres ver el trabajo que estoy haciendo?" Por supuesto -pienso-, al carajo el espaciotiempo. El mismo puzzle que hace encajar las mismas piezas, nosotras, las de entonces, ya no somos las mismas -sigue diciendo mi narradora interior. Neruda y ciencia, qué cínicos nadan hoy mis pensamientos dispares. Y luego vuelvo cual autómata a mi revista. "¡He avanzado! ¡He avanzado! ¡Ya se ven las letras de arriba!", me grita Eva, "¡Ven, Míryam! ¿Quieres verlo?" Por supuesto. Ahora voy. Mi mente empieza a trabajar a marchas forzadas: mientras sigue reflexionando sobre el artículo (espacio, tiempo, energía, refrescando las pocas nociones sobre el tema, aprendidas en conversaciones secretérrimas a las tantas, soñando con ojos azules de un azul ya desvaído), anota para analizarlo después el hecho de que haya distinguido que son letras, letras y no números ni un dibujo, y que están arriba. Lo verifica con un afán casi científico. También son nociones básicas. Mi tía es especial, pienso, ¿y yo qué? Yo, nada. En tierra de nadie, como siempre.
Últimamente estoy leyendo a Giordano (La soledad de los números primos) y me parece ser un número primo también. Un concepto apenas. Ando completamente absorta en su manera de elegir las palabras, de construir las frases, de dar ritmo a la historia; mis narraciones interiores empiezan a adquirir ese cariz. A eso lo llamo despersonalización, que es cuando adoptas temporalmente y sin darte cuenta la manera de hacer de otra persona; y sucede porque tú estás ausente. Porque no estás, porque no eres, porque no entiendes, no hilvanas palabras, ni gestos, ni miradas, ni te apetece pensar en ello y a menudo te duele la cabeza por el sobreesfuerzo. Y pones música y la oyes en lugar de escucharla. Y en la calle ves formas, baldosas, números y objetos, pero apenas reparas en que están llenas de personas, personas con una vida a cuestas, personas que huelen a verano y a risa. Ajenidad, en resumidas cuentas.
Me asusta que lo más significativo que pueda decir sea el silencio.
En casa de mis abuelos encuentro una revista. Investigación y ciencia. De una de mis tías. Genial: el tema central es la energía oscura. Seguramente cualquier bisadolescente lo aborrecería. Empiezo a devorar todas esas palabras mientras me sorprendo de estar analizando al mismo tiempo una estructura sintáctica que me ha llamado la atención. Musito: implicaciones en el espaciotiempo..., ups, ¿lo he dicho en alto?, y viene Eva, mi tía. "¡Mira! ¿Quieres ver el trabajo que estoy haciendo?" Por supuesto -pienso-, al carajo el espaciotiempo. El mismo puzzle que hace encajar las mismas piezas, nosotras, las de entonces, ya no somos las mismas -sigue diciendo mi narradora interior. Neruda y ciencia, qué cínicos nadan hoy mis pensamientos dispares. Y luego vuelvo cual autómata a mi revista. "¡He avanzado! ¡He avanzado! ¡Ya se ven las letras de arriba!", me grita Eva, "¡Ven, Míryam! ¿Quieres verlo?" Por supuesto. Ahora voy. Mi mente empieza a trabajar a marchas forzadas: mientras sigue reflexionando sobre el artículo (espacio, tiempo, energía, refrescando las pocas nociones sobre el tema, aprendidas en conversaciones secretérrimas a las tantas, soñando con ojos azules de un azul ya desvaído), anota para analizarlo después el hecho de que haya distinguido que son letras, letras y no números ni un dibujo, y que están arriba. Lo verifica con un afán casi científico. También son nociones básicas. Mi tía es especial, pienso, ¿y yo qué? Yo, nada. En tierra de nadie, como siempre.
Últimamente estoy leyendo a Giordano (La soledad de los números primos) y me parece ser un número primo también. Un concepto apenas. Ando completamente absorta en su manera de elegir las palabras, de construir las frases, de dar ritmo a la historia; mis narraciones interiores empiezan a adquirir ese cariz. A eso lo llamo despersonalización, que es cuando adoptas temporalmente y sin darte cuenta la manera de hacer de otra persona; y sucede porque tú estás ausente. Porque no estás, porque no eres, porque no entiendes, no hilvanas palabras, ni gestos, ni miradas, ni te apetece pensar en ello y a menudo te duele la cabeza por el sobreesfuerzo. Y pones música y la oyes en lugar de escucharla. Y en la calle ves formas, baldosas, números y objetos, pero apenas reparas en que están llenas de personas, personas con una vida a cuestas, personas que huelen a verano y a risa. Ajenidad, en resumidas cuentas.
Me asusta que lo más significativo que pueda decir sea el silencio.
13.7.09
Para...
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
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Lo que la lluvia inspira...
...y lo que el tiempo trajo.
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2012
(50)
- ► septiembre (10)
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2010
(50)
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Porque compartir es vivir:
Ando asomando la cabeza por...
- BAUGMAN, Z. Tiempos líquidos
- GAARDER, J. Maya
- MAILLARD, C. Hilos
- MONTESSORI, M. Ideas generales sobre el método
- SUBIRANA, V. Una maestra en Katmandú
Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]

