Vuelvo al tema del síndrome de Williams. ¿Qué? ¿Que después de tantas publichorradas ahora te pones a hablar de algo serio?, diréis. Bueno, más vale tarde que nunca. Creo.
Ha pasado el primer cuatrimestre de Universidad, el que considero más difícil a nivel personal pero también el más "sencillo" a nivel académico. Tengo que reconocer que el trabajo sobre el SW me ha abierto mucho los ojos. No ha sido fácil y admito que no pensaba que ya, tan pronto, me encontraría leyendo literatura médica. Más de un momento pensé que se me escaparían cromosomas por las orejas, yo, que era de las de latín y griego hasta la muerte. Pero: ¡prueba superada! Tenemos un 9, sobre diez. Soy de las que piensa que un 9 quiere decir que hay 1/10 cosas que se pueden mejorar (es más, aseguro que las hay). Y aún más importante: todo lo que hemos aprendido, todo lo que hemos reflexionado y todas las caras, nombres e historias que hemos puesto al SW durante estos meses (infinitas gracias).
Con el SW me ocurre algo extraño y es que nunca lo voy a mirar como "un trabajo que hice en primero", porque de haber sido así no nos habríamos molestado en "ir un poquito más allá" (Quien dice un poquito dice muchos kilómetros: los que haya hasta Granada desde Tarragona, por ejemplo, y con mucho gusto).
Es que el SW para mí siempre ha sido el síndrome Mozart, y algo tan estrechamente ligado a la música, algo con tantas posibilidades, no puedo dejarlo ir así. Y resisto el impulso de seguir con las búsquedas porque ahora tenemos otros asuntos entre manos, claro (la vida del estudiante...) pero en realidad no hay día que no me acuerde de los proyectos con forma de nube propuestos a media voz delante de un café antes de volver al trabajo.
Los proyectos en forma de nube tienen un problema, que es, evidentemente, bajar la nube a la tierra sin que se volatilice. En eso ando pensando en el momento de escribir estas líneas (más nubes, o nubarrones, vaya).
Sé lo que no quiero: una escuela de educación especial exclusivamente para williams. Tengo varias razones, la primera: es poco realista; la segunda: es poco factible; la tercera: es un paso hacia atrás. Sé lo que falta: mucha experiencia (a mí siempre me faltan años) y muchísimos recursos (económicos, materiales, humanos). También sé de lo que dispongo: muchas ganas. Pero en realidad no sé si tengo claro el qué y el cómo.
¿Cómo debería ser esa escuela?
Hoy va a quedar esa pregunta en el aire, pero siempre se agradecen las opiniones, así que la actualización es una puerta abierta a sugerencias.
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"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
30.1.09
29.1.09
Siempre azul
Y embriagarme del sabor azul de tus ojos
y embeberme de la melodía de tu piel
y lanzarme, y estamparme, y caer de nuevo,
para, por, -según-, sin, mirar tu mirar...
para llamar a tu puerta una vez más.
Sólo una más.
Y embriagarme de la melodía de tus ojos,
o embeberme del sabor de tu piel,
pero solo hasta que acabe esta canción.
Sólo esta.
Que la vida es un juego
y los juegos, juegos son...
septiembre de 2007
y embeberme de la melodía de tu piel
y lanzarme, y estamparme, y caer de nuevo,
para, por, -según-, sin, mirar tu mirar...
para llamar a tu puerta una vez más.
Sólo una más.
Y embriagarme de la melodía de tus ojos,
o embeberme del sabor de tu piel,
pero solo hasta que acabe esta canción.
Sólo esta.
Que la vida es un juego
y los juegos, juegos son...
septiembre de 2007
Cadenas perpetuas
Mi poesía nace y muere
dentro de mi
volátil cuerpo,
con cada latido.
Me doy cuenta
y me desgarra.
Pero sé que hay
CADENAS
que detienen
y anulan
su crecimiento.
El olor de tu piel.
El sabor azul
de tus ojos.
Por ejemplo.
Mi, tu, su,
nuestro
llanto,
que fuera
comienza ya
a rezumar sangre.
Y ojalá fuera
sólo un ejemplo.
10 de septiembre del 2007
dentro de mi
volátil cuerpo,
con cada latido.
Me doy cuenta
y me desgarra.
Pero sé que hay
CADENAS
que detienen
y anulan
su crecimiento.
El olor de tu piel.
El sabor azul
de tus ojos.
Por ejemplo.
Mi, tu, su,
nuestro
llanto,
que fuera
comienza ya
a rezumar sangre.
Y ojalá fuera
sólo un ejemplo.
10 de septiembre del 2007
Dulces sueños
Cierro los ojos. Noto la almohada bajo mi cabeza, las mantas sobre mi cuerpo. Me siento demasiado pequeña en una cama demasiado grande.
Huele a lluvia. Me pierdo entre mis sueños. De repente despierto y está lloviendo.
Imagino uno de los ajetreados hormigueros allá abajo, en el parque. Lo veo como si fuera una cámara ajena a todo, que sale a la intemperie de debajo de las mantas, lentamente abre la ventana (shh... no hagas ruido), sale al balcón y planea sobre el parque; primero un plano en vista general: los cuatro pequeños jardines con los que Pepe, el jardinero, tanto se esmera, distribuidos en forma de cruz, y en el centro los columpios. Se acerca a estos, el viento mece ligeramente uno de ellos, en mitad de la oscuridad, sin que nadie preste atención a su intrigante sonido. Entonces desciende, y allí está el hormiguero, al lado de una de las gigantes patas que sujetan la estructura. Las hormigas no se sienten pequeñas porque están muy atareadas.
De repente tengo una idea. Es una idea traviesa, porque es una idea de niña. Y las ideas infantiles siempre son algo traviesas. Ordeno a la cámara que suba lentamente,...sin molestar al hormiguero, que sigue ocupado en no desmoronarse. Ahora vuelvo a ver el parque entero. Un poquito más... un poquito más. Eso es. Imagino los edificios en forma de U, no, no los imagino, los estoy viendo, vuelo entre ellos. Y sin previo aviso estoy volando tan aprisa que siento frío debajo de las mantas. Estoy arriba, muy arriba, donde el vértigo no tiene cabida.
Atravieso una nube. Nadie sabe lo que se siente al atravesar una nube porque todo el mundo lo hace dentro de un avión, concentrado tras su traje de empresario, o de lo que sea. Yo sí lo sé, pero no te lo puedo explicar porque pierde toda su gracia, y si hay alguna cosa importante para un niño es que las cosas tengan gracia. Ahora puedo ver gran parte del planeta sin moverme. Me da miedo moverme porque no quiero despertar a nadie con un chaparrón. Una vez, la primera vez que vi la Tierra desde tan arriba, lloré. Debió molestar a las nubes, estuvo tres días seguidos lloviendo y se inundaron los bajos. Así que ahora me cuido de no hacer ruido, de no moverme ni un poquito.
Si cierro un poco más fuerte los ojos atravesaré la atmósfera y estaré en el espacio... Allí la velocidad y el tiempo funcionan diferente, por eso me gusta. Desde aquí abajo todo es más lento, en cambio allá, en mitad de la inmensidad, como no hay tráfico ni nada de todas esas cosas, solo tienes que desear estar en un sitio para llegar a él.
Miro el mundo sentada en una estrella. En realidad es mentira, no es una estrella. Sólo es un fragmento de algo, pero es cómodo. Era una mentira piadosa. Va a la deriva y, si le ordenase bajar a la Tierra, se pulverizaría; pero me haría caso, al contrario que las personas mayores.
Todo es hermoso. Y grande. Nadie se imagina lo hermoso y grande que es. Sólo yo.
Ya no me siento pequeña en una cama tan grande. Porque sé que puedo acudir aquí cuanto quiera. También puedo visitar otros lugares, todos los que yo desee, pero este es mi favorito. Está un poco lejos pero vale la pena. Además seguirá aquí siempre.
Alguien ha abierto la puerta súbitamente y he vuelto al punto de partida. No puedo permitir que nadie se dé cuenta de que falto, claro. Sería un alboroto enorme. Era mamá, para ver si ya estaba durmiendo.
De nuevo cierro los ojos. Al instante siguiente, ya es mañana.
13 de agosto de 2007
Huele a lluvia. Me pierdo entre mis sueños. De repente despierto y está lloviendo.
Imagino uno de los ajetreados hormigueros allá abajo, en el parque. Lo veo como si fuera una cámara ajena a todo, que sale a la intemperie de debajo de las mantas, lentamente abre la ventana (shh... no hagas ruido), sale al balcón y planea sobre el parque; primero un plano en vista general: los cuatro pequeños jardines con los que Pepe, el jardinero, tanto se esmera, distribuidos en forma de cruz, y en el centro los columpios. Se acerca a estos, el viento mece ligeramente uno de ellos, en mitad de la oscuridad, sin que nadie preste atención a su intrigante sonido. Entonces desciende, y allí está el hormiguero, al lado de una de las gigantes patas que sujetan la estructura. Las hormigas no se sienten pequeñas porque están muy atareadas.
De repente tengo una idea. Es una idea traviesa, porque es una idea de niña. Y las ideas infantiles siempre son algo traviesas. Ordeno a la cámara que suba lentamente,...sin molestar al hormiguero, que sigue ocupado en no desmoronarse. Ahora vuelvo a ver el parque entero. Un poquito más... un poquito más. Eso es. Imagino los edificios en forma de U, no, no los imagino, los estoy viendo, vuelo entre ellos. Y sin previo aviso estoy volando tan aprisa que siento frío debajo de las mantas. Estoy arriba, muy arriba, donde el vértigo no tiene cabida.
Atravieso una nube. Nadie sabe lo que se siente al atravesar una nube porque todo el mundo lo hace dentro de un avión, concentrado tras su traje de empresario, o de lo que sea. Yo sí lo sé, pero no te lo puedo explicar porque pierde toda su gracia, y si hay alguna cosa importante para un niño es que las cosas tengan gracia. Ahora puedo ver gran parte del planeta sin moverme. Me da miedo moverme porque no quiero despertar a nadie con un chaparrón. Una vez, la primera vez que vi la Tierra desde tan arriba, lloré. Debió molestar a las nubes, estuvo tres días seguidos lloviendo y se inundaron los bajos. Así que ahora me cuido de no hacer ruido, de no moverme ni un poquito.
Si cierro un poco más fuerte los ojos atravesaré la atmósfera y estaré en el espacio... Allí la velocidad y el tiempo funcionan diferente, por eso me gusta. Desde aquí abajo todo es más lento, en cambio allá, en mitad de la inmensidad, como no hay tráfico ni nada de todas esas cosas, solo tienes que desear estar en un sitio para llegar a él.
Miro el mundo sentada en una estrella. En realidad es mentira, no es una estrella. Sólo es un fragmento de algo, pero es cómodo. Era una mentira piadosa. Va a la deriva y, si le ordenase bajar a la Tierra, se pulverizaría; pero me haría caso, al contrario que las personas mayores.
Todo es hermoso. Y grande. Nadie se imagina lo hermoso y grande que es. Sólo yo.
Ya no me siento pequeña en una cama tan grande. Porque sé que puedo acudir aquí cuanto quiera. También puedo visitar otros lugares, todos los que yo desee, pero este es mi favorito. Está un poco lejos pero vale la pena. Además seguirá aquí siempre.
Alguien ha abierto la puerta súbitamente y he vuelto al punto de partida. No puedo permitir que nadie se dé cuenta de que falto, claro. Sería un alboroto enorme. Era mamá, para ver si ya estaba durmiendo.
De nuevo cierro los ojos. Al instante siguiente, ya es mañana.
13 de agosto de 2007
22.1.09
Walden
"Fui a los bosques porque quería vivir sin prisa; enfrentar solo los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar, para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido."
"Nos vemos continua y sinceramente obligados a vivir, reverenciando nuestra vida y negando la posibilidad del cambio. Es el único camino, decimos; pero hay tantos caminos como radios pueden trazarse desde un centro"
"El hombre es rico en proporción a las cosas que puede desechar."
"El dinero no sirve para comprar ni una sola necesidad espiritual."
"Como si pudierais matar el tiempo sin ofender a la eternidad..."
Voy a agradecer eternamente la recomendación de mi exprofesor de Filosofía de leer a Thoreau. A pesar de estar segura de que de un modo u otro habría acabado por descubrirlo, fueron sus palabras las que me animaron a leerlo, cogido prestado del dpto. de filo. Me dijo: "Thoreau es el perro muerto en la cuneta de la Filosofía: todo el mundo sabe que está ahí, pero nadie quiere mirarlo. Y aun así, siempre es irresistible echarle un vistazo y apartar la vista enseguida, con repugnancia, sí, pero con fascinación." No sé qué pensaría Thoreau (tan lleno de vida al fin y al cabo) sobre que alguien le describiera como "el perro muerto en la cuneta", y desde luego no es un papel muy favorecedor desde un punto de vista estético, ni siquiera una comparación de buen gusto; pero probablemente no podría haberlo definido mejor. Y, cómo no, sus palabras consiguieron lo que se proponía y lo leí. Vuelve a estar en mi lista de futuras adquisiciones, porque es un libro para subrayarlo o leer con un cuaderno al lado; eso sí, esta vez, en inglés.
"Nos vemos continua y sinceramente obligados a vivir, reverenciando nuestra vida y negando la posibilidad del cambio. Es el único camino, decimos; pero hay tantos caminos como radios pueden trazarse desde un centro"
"El hombre es rico en proporción a las cosas que puede desechar."
"El dinero no sirve para comprar ni una sola necesidad espiritual."
"Como si pudierais matar el tiempo sin ofender a la eternidad..."
Voy a agradecer eternamente la recomendación de mi exprofesor de Filosofía de leer a Thoreau. A pesar de estar segura de que de un modo u otro habría acabado por descubrirlo, fueron sus palabras las que me animaron a leerlo, cogido prestado del dpto. de filo. Me dijo: "Thoreau es el perro muerto en la cuneta de la Filosofía: todo el mundo sabe que está ahí, pero nadie quiere mirarlo. Y aun así, siempre es irresistible echarle un vistazo y apartar la vista enseguida, con repugnancia, sí, pero con fascinación." No sé qué pensaría Thoreau (tan lleno de vida al fin y al cabo) sobre que alguien le describiera como "el perro muerto en la cuneta", y desde luego no es un papel muy favorecedor desde un punto de vista estético, ni siquiera una comparación de buen gusto; pero probablemente no podría haberlo definido mejor. Y, cómo no, sus palabras consiguieron lo que se proponía y lo leí. Vuelve a estar en mi lista de futuras adquisiciones, porque es un libro para subrayarlo o leer con un cuaderno al lado; eso sí, esta vez, en inglés.
21.1.09
La pequeña vendedora de cuentos.
Cuando era más pequeña adquirí costumbres que ya no me abandonarán jamás. Quizá, tal y como deseaba entonces, nunca salí de aquella época en que imaginando todo es posible. No lo sé. A lo mejor no lo quiero saber.
Recuerdo que de pequeña nunca me aburría. El verbo aburrirse para mí sólo puede tener cabida en personas opuestas a mi personalidad. Un niño es curioso. Inquieto. Si no sabe una cosa, la pregunta; ignora que le ignoren y si todo va bien preguntará eso hasta que se le dé una respuesta satisfactoria, o bien la buscará por sus propios medios. Un niño sano, libre y feliz, nunca dejará una pregunta sin responder, ni tampoco una conversación a medias.
Decía que yo de niña no me aburrí nunca. Tampoco necesitaba especialmente la televisión, los videojuegos, los muñecos que juegan solos, ni siquiera los juguetes.
Yo me sentaba en cualquier rincón... y dejaba volar la imaginación. ¡Bastaban unos pocos segundos para estar tan lejos que no tocaba el suelo...! No hacía distinciones. No había historias de buenos y de malos, ni tampoco historias buenas o malas. Era la mía una imaginación un poco filantrópica.
Sentí desde muy pequeñita las preguntas que todo ser humano se hace en un momento u otro de su vida. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Para qué vivimos? ¿Por qué? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cuál es el sentido de la muerte? ¿Qué es morir?
Por aquel entonces alguien debió decirme que el agua era el principio de toda vida en la Tierra. Que no había vida conocida más allá de nuestro planeta. Podéis figuraros -¡o no!- el impacto que eso tuvo. El gran impacto.
Yo comencé a imaginar, comencé a idear, a crear. Para mí, el Universo significaba cerrar los ojos; y cerrar los ojos significaba alejarme de la realidad.
Os contaré algo.
De pequeña podía volar. Podía viajar por el Universo. Podía descubrir galaxias nuevas. Incluso podía destruir nuestro Universo y crear uno nuevo. Sobre todo me llamó la idea del agua.
¿Qué, si en vez del agua la base de la vida fuera otro elemento? ¡Quizá un elemento desconocido por nosotros! Quizá nuestros sentidos no podían percibirlo. Inventé nuevos sentidos. Inventé nuevos elementos. Inventé cosmos enteros girando alrededor de estos, para abandonarlos de repente a cambio de una buena merienda.
Nadie sabe cuántos. Ni siquiera yo, porque no me interesaba contarlos.
En Tarragona no vemos estrellas por la noche. Yo no veía ni siquiera el cielo desde la calle, porque las niñas buenas se quedaban en casa cuando oscurecía. Pero cerraba los ojos y todo era igual de negro... podía mirar hacia arriba y descubrir infinidad de estrellas. Desde donde estaba veía galaxias. Desde donde estaba podía retroceder, con la maravillosa sensación de tropezar en un sueño y aterrizar (nunca mejor dicho) en la cama, y remontar el vuelo justo antes de llegar a casa. En ese instante miraba hacia abajo.
Veía el barrio, las personas; investigaba dentro de las ventanas. Mis vecinos no lo sabían, claro, pero yo conocía el interior de sus hogares, quería creerlo y así lo creía, yo controlaba sus vidas porque para mí no eran más que personajes físicos desconocidos a los que había que darles una identidad. Así, en el quinto cenaban salchichas de Frankfurt porque -yo lo sabía- eran muy baratas; reservaban ese dinero para las ostentosas cenas en los hoteles del centro. En el tercero residía una familia numerosa cuya abuela era una maniática de la comida: entremeses, primer plato, segundo plato, tercer plato, postre y sobremesa. Y así sucesivamente. Pero pronto me cansaba de este juego, pues era demasiado mundanal y tenía otras ocupaciones.
Ascendía entonces un poco más, y las personas empezaban a menguar. También las casas se hacían más y más pequeñas. Pronto podía ver toda la ciudad, pronto toda la comarca, poco más tarde, el país.
Lo más maravilloso que me ha pasado en la vida es cerrar los ojos y en pocos segundos contemplar el planeta desde el espacio. Algunas veces llegué más allá; me sentaba en la superficie de la Luna y le preguntaba cosas.
También pasaban por mi cabeza historias alucinantes, casualidades inéditas. A menudo cogía un hecho común y lo exageraba haciéndolo pasar por diversas fases y personajes hasta que cambiaba el mundo para siempre. Muy pronto descubrí el llamado ‘efecto mariposa’, que aún hoy me fascina.
Era, en fin, una niña curiosa. Y, si fui niña, todavía no he dejado de serlo.
Pero cuando eres niño no tienes preocupaciones. Luego la vida se complica. Tantas historias en la cabeza, sin filtro ni prohibición, sin freno alguno, producen algo de estrés; que no es que me importara, al contrario, pero no podía abandonar la realidad a su suerte. De modo que descubrí la palabra. No habían pasado muchos años. Disfrutaba contándolas. Algunos le llaman mentir, pero no es cierto: existían, para mí, como realidades paralelas de las que debiera desprenderme para poder ocupar mi mente en mundos más palpables.
Aun de vez en cuando siento la necesidad de vaciarme de ideas, como el vendedor de cuentos de Gaarder. Pero, claro, mi imaginación es más filantrópica: nada de venderlos, libéralos.
Recuerdo que de pequeña nunca me aburría. El verbo aburrirse para mí sólo puede tener cabida en personas opuestas a mi personalidad. Un niño es curioso. Inquieto. Si no sabe una cosa, la pregunta; ignora que le ignoren y si todo va bien preguntará eso hasta que se le dé una respuesta satisfactoria, o bien la buscará por sus propios medios. Un niño sano, libre y feliz, nunca dejará una pregunta sin responder, ni tampoco una conversación a medias.
Decía que yo de niña no me aburrí nunca. Tampoco necesitaba especialmente la televisión, los videojuegos, los muñecos que juegan solos, ni siquiera los juguetes.
Yo me sentaba en cualquier rincón... y dejaba volar la imaginación. ¡Bastaban unos pocos segundos para estar tan lejos que no tocaba el suelo...! No hacía distinciones. No había historias de buenos y de malos, ni tampoco historias buenas o malas. Era la mía una imaginación un poco filantrópica.
Sentí desde muy pequeñita las preguntas que todo ser humano se hace en un momento u otro de su vida. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Para qué vivimos? ¿Por qué? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cuál es el sentido de la muerte? ¿Qué es morir?
Por aquel entonces alguien debió decirme que el agua era el principio de toda vida en la Tierra. Que no había vida conocida más allá de nuestro planeta. Podéis figuraros -¡o no!- el impacto que eso tuvo. El gran impacto.
Yo comencé a imaginar, comencé a idear, a crear. Para mí, el Universo significaba cerrar los ojos; y cerrar los ojos significaba alejarme de la realidad.
Os contaré algo.
De pequeña podía volar. Podía viajar por el Universo. Podía descubrir galaxias nuevas. Incluso podía destruir nuestro Universo y crear uno nuevo. Sobre todo me llamó la idea del agua.
¿Qué, si en vez del agua la base de la vida fuera otro elemento? ¡Quizá un elemento desconocido por nosotros! Quizá nuestros sentidos no podían percibirlo. Inventé nuevos sentidos. Inventé nuevos elementos. Inventé cosmos enteros girando alrededor de estos, para abandonarlos de repente a cambio de una buena merienda.
Nadie sabe cuántos. Ni siquiera yo, porque no me interesaba contarlos.
En Tarragona no vemos estrellas por la noche. Yo no veía ni siquiera el cielo desde la calle, porque las niñas buenas se quedaban en casa cuando oscurecía. Pero cerraba los ojos y todo era igual de negro... podía mirar hacia arriba y descubrir infinidad de estrellas. Desde donde estaba veía galaxias. Desde donde estaba podía retroceder, con la maravillosa sensación de tropezar en un sueño y aterrizar (nunca mejor dicho) en la cama, y remontar el vuelo justo antes de llegar a casa. En ese instante miraba hacia abajo.
Veía el barrio, las personas; investigaba dentro de las ventanas. Mis vecinos no lo sabían, claro, pero yo conocía el interior de sus hogares, quería creerlo y así lo creía, yo controlaba sus vidas porque para mí no eran más que personajes físicos desconocidos a los que había que darles una identidad. Así, en el quinto cenaban salchichas de Frankfurt porque -yo lo sabía- eran muy baratas; reservaban ese dinero para las ostentosas cenas en los hoteles del centro. En el tercero residía una familia numerosa cuya abuela era una maniática de la comida: entremeses, primer plato, segundo plato, tercer plato, postre y sobremesa. Y así sucesivamente. Pero pronto me cansaba de este juego, pues era demasiado mundanal y tenía otras ocupaciones.
Ascendía entonces un poco más, y las personas empezaban a menguar. También las casas se hacían más y más pequeñas. Pronto podía ver toda la ciudad, pronto toda la comarca, poco más tarde, el país.
Lo más maravilloso que me ha pasado en la vida es cerrar los ojos y en pocos segundos contemplar el planeta desde el espacio. Algunas veces llegué más allá; me sentaba en la superficie de la Luna y le preguntaba cosas.
También pasaban por mi cabeza historias alucinantes, casualidades inéditas. A menudo cogía un hecho común y lo exageraba haciéndolo pasar por diversas fases y personajes hasta que cambiaba el mundo para siempre. Muy pronto descubrí el llamado ‘efecto mariposa’, que aún hoy me fascina.
Era, en fin, una niña curiosa. Y, si fui niña, todavía no he dejado de serlo.
Pero cuando eres niño no tienes preocupaciones. Luego la vida se complica. Tantas historias en la cabeza, sin filtro ni prohibición, sin freno alguno, producen algo de estrés; que no es que me importara, al contrario, pero no podía abandonar la realidad a su suerte. De modo que descubrí la palabra. No habían pasado muchos años. Disfrutaba contándolas. Algunos le llaman mentir, pero no es cierto: existían, para mí, como realidades paralelas de las que debiera desprenderme para poder ocupar mi mente en mundos más palpables.
Aun de vez en cuando siento la necesidad de vaciarme de ideas, como el vendedor de cuentos de Gaarder. Pero, claro, mi imaginación es más filantrópica: nada de venderlos, libéralos.
Cuento convencional
Érase un corazón
que latía demasiado.
Érase que vivía
en un cuento aniquilado.
Érase que se odiaba
por quedarse extasiado,
pues,
érase que latía
por un príncipe exterminado.
Érase que una vez, un día,
de tanto amar,de tanto odiar
sin lágrimas, acabó
disecado.
(Y fueron felices
y no comieron perdices
porque los de otro cuento
se las habían
acabado)
1/12/06
17.1.09
Altibajo

Volverás con el sol
una mañana cualquiera
de la mano.
Traerás en tu equipaje
el color azul
y un olor casi azul
a risa, a susurros
a media voz, a luz
y a largos paseos...
Vendrás sin que te oiga llegar
encontrarás la puerta
de par en par,
siempre abierta.
Con mucha calma
y muy ensayado
te preguntaré cómo te va.
Desde la montaña rusa
dialógica
nos reiremos del mundo
mientras trasteamos,
como antes, como siempre,
las ideas más dispares.
Te irás como viniste,
azul,
y yo no me quejaré
si miro el cielo
mientras el corazón
bombea esperanza
en estado puro.
Volverás con el sol
una mañana cualquiera
de la mano.
Traerás en tu equipaje
el color azul
y un olor casi azul.
Lo sé. Creo en ello.
Confío. Tengo fe.
Y cuando ya no hayas
de volver más
con el sol de la mano
se apagarán las estrellas
para que no te vea
pasear por el firmamento
en las noches de verano.
Lo sé.
una mañana cualquiera
de la mano.
Traerás en tu equipaje
el color azul
y un olor casi azul
a risa, a susurros
a media voz, a luz
y a largos paseos...
Vendrás sin que te oiga llegar
encontrarás la puerta
de par en par,
siempre abierta.
Con mucha calma
y muy ensayado
te preguntaré cómo te va.
Desde la montaña rusa
dialógica
nos reiremos del mundo
mientras trasteamos,
como antes, como siempre,
las ideas más dispares.
Te irás como viniste,
azul,
y yo no me quejaré
si miro el cielo
mientras el corazón
bombea esperanza
en estado puro.
Volverás con el sol
una mañana cualquiera
de la mano.
Traerás en tu equipaje
el color azul
y un olor casi azul.
Lo sé. Creo en ello.
Confío. Tengo fe.
Y cuando ya no hayas
de volver más
con el sol de la mano
se apagarán las estrellas
para que no te vea
pasear por el firmamento
en las noches de verano.
Lo sé.
16.1.09
Desde mi libertad
¿Por qué "Desde mi libertad"? Me preguntan y me pregunto a veces.
A pesar de que con el tiempo ha perdido algunos puntos en mi percepción, yo he crecido con Ana Belén. Es un hecho. "20 éxitos", "Peces de ciudad", son discos que conozco como la palma de mi mano -quizá incluso más. 20 éxitos fue el primer disco (CD, vaya) que compraron mis padres para "el equipo de música nuevo", que por entonces era EL equipo de música, todo un capricho, un capricho de los grandes. No sé cuántos años tenía, creo que seis. 12 años oyendo las mismas canciones dan, como mínimo, para interiorizarlas. Aunque mi favorita es, incondicionalmente, "El hombre del piano", reconozco que muchas canciones suyas me han cambiado y otras tantas me han acompañado en los momentos más extraños, o en los más dolorosos.
"Desde mi libertad" es la que me da fuerza. Es la que me susurra al oído: ¡Capaz! Es la que me asegura que hay cosas que no necesito, es la que me devuelve a mis orígenes, la que define mi personalidad -lo que más y lo que menos me gusta de mí- y algunos placeres secretos, como pasar por las estaciones de tren y observar a la gente. Y es, sobretodo, una condición. Desde mi libertad no existen peros. Desde mi libertad puedo lo que quiera, sin que me preocupen los contextos. Desde mi libertad es la fuerza de la juventud, pero también implica cierto desengaño. Es risa; es rojo, y es granate; es un latido; un golpe de viento; dejar escapar un tren; explosionante.
Desde mi libertad soy fuerte, porque soy volcán.
A pesar de que con el tiempo ha perdido algunos puntos en mi percepción, yo he crecido con Ana Belén. Es un hecho. "20 éxitos", "Peces de ciudad", son discos que conozco como la palma de mi mano -quizá incluso más. 20 éxitos fue el primer disco (CD, vaya) que compraron mis padres para "el equipo de música nuevo", que por entonces era EL equipo de música, todo un capricho, un capricho de los grandes. No sé cuántos años tenía, creo que seis. 12 años oyendo las mismas canciones dan, como mínimo, para interiorizarlas. Aunque mi favorita es, incondicionalmente, "El hombre del piano", reconozco que muchas canciones suyas me han cambiado y otras tantas me han acompañado en los momentos más extraños, o en los más dolorosos.
"Desde mi libertad" es la que me da fuerza. Es la que me susurra al oído: ¡Capaz! Es la que me asegura que hay cosas que no necesito, es la que me devuelve a mis orígenes, la que define mi personalidad -lo que más y lo que menos me gusta de mí- y algunos placeres secretos, como pasar por las estaciones de tren y observar a la gente. Y es, sobretodo, una condición. Desde mi libertad no existen peros. Desde mi libertad puedo lo que quiera, sin que me preocupen los contextos. Desde mi libertad es la fuerza de la juventud, pero también implica cierto desengaño. Es risa; es rojo, y es granate; es un latido; un golpe de viento; dejar escapar un tren; explosionante.
Desde mi libertad soy fuerte, porque soy volcán.
15.1.09
El pájaro de la buena suerte
¡Por fin! Vídeo (precioso) del Bubisher alzando el vuelo: http://vimeo.com/2831004
http://www.bubisher.com/
Sólo hay palabras de agradecimiento y admiración.
Gracias.
http://www.bubisher.com/
Sólo hay palabras de agradecimiento y admiración.
Gracias.
13.1.09
Versos incontables
o cómo cuantificar la nada
Tengo dos ganas de reír,
tres de seguir andando
y alguna de llorar;
tengo un recuerdo
aullando de melancolía
en algún columpio,
esperando a saltar
para ir tras mi talón
-el de Aquiles, claro-
azul: como sus ojos
y como mis sueños;
tengo dos deseos sin cumplir
tres canciones por cantar
y alguna lágrima impar;
que es lo mismo que no tener nada
o que tener algo de nada, volátil
y fugaz
pero hermosa
como el sol de una mañana de verano...
Tengo dos ganas de reír,
tres de seguir andando
y alguna de llorar;
tengo un recuerdo
aullando de melancolía
en algún columpio,
esperando a saltar
para ir tras mi talón
-el de Aquiles, claro-
azul: como sus ojos
y como mis sueños;
tengo dos deseos sin cumplir
tres canciones por cantar
y alguna lágrima impar;
que es lo mismo que no tener nada
o que tener algo de nada, volátil
y fugaz
pero hermosa
como el sol de una mañana de verano...
12.1.09
La belleza de Holanda
Me piden a menudo que describa la experiencia de criar y educar a un niño con una deficiencia. Para ayudar a la gente que no ha tenido esta experiencia tan especial a comprenderlo y a imaginarse como es, es algo así….Cuando estás esperando un niño, es como planificar un maravilloso viaje de vacaciones a Italia.
Te compras un montón de guías de viaje y haces planes maravillosos: el Coliseo, el David de Miguel Angel, las góndolas de Venecia… Incluso aprendes algunas frases útiles en italiano. Todo es muy emocionante.
Después de meses esperando con ilusión, llega por fin el día. Haces tus maletas y sales de viaje. Algunas horas más tarde, el avión aterriza. La azafata viene y te dice "Bienvenido a Holanda" ¿Holanda? dices. ¿Qué quiere Vd. decir con Holanda? ¡Yo contraté un viaje a Italia! ¡Tendría que estar en Italia! ¡Toda mi vida he soñado con ir a Italia!
Pero ha habido un cambio en el plan de viaje. Han aterrizado en Holanda y tienes que quedarte allí. Lo más importante es que no te han llevado a un sitio horrible, asqueroso, llenos de malos olores, hambre y enfermedades. Simplemente, es un sitio diferente.
Por lo tanto, tienes que salir y comprarte nuevas guías de viaje. Y debes aprender un idioma completamente nuevo. Y conocerás a gente totalmente nueva, que no hubieras conocido nunca. Es simplemente un lugar distinto. Es más tranquilo que Italia, menos excitante que Italia. Pero después de haber pasado un cierto tiempo allí y de recobrar tu aliento, miras a tu alrededor y empiezas a darte cuenta de que Holanda tiene molinos de viento, Holanda tiene tulipanes. Holanda tiene incluso Rembrandts.
Al mismo tiempo, toda la gente que conoces a tu alrededor está muy ocupada yendo y viniendo de Italia, y están todos presumiendo de lo bien que se lo han pasado allí. Y durante el resto de tu vida, te dirás a ti mismo: "Sí, allí es donde yo debería haber ido. Eso es lo que había planeado" Y el dolor nunca, nunca desaparecerá del todo, porque la pérdida de ese sueño es una pérdida muy significativa.
Pero si te pasas la vida lamentándote por el hecho de no haber podido visitar Italia, es posible que nunca te sientas lo suficientemente libre como para disfrutar de las cosas tan especiales y tan encantadoras que tiene Holanda.
Ya llevo más de una década en Holanda. Se ha convertido en mi hogar. He tenido tiempo para recobrar el aliento, para establecerme y acomodarme, y para aceptar algo diferente a lo que había planificado.Mirando atrás, reflexiono sobre los años cuando recién arribé a Holanda. Recuerdo con claridad el golpe emocional, mi temor, mi ira - el dolor y la incertidumbre. Durante esos primeros años, traté de regresar a Italia, tal como lo había planeado, pero fue en Holanda que debí permanecer. Hoy en día, puedo decir lo mucho que he andado en este viaje inesperado. He aprendido tanto.
Pero, este recorrido ha tomado su tiempo.Trabajé duro. Compré nuevas guías de viaje. Aprendí un nuevo idioma y lentamente hallé mi camino en esta nueva tierra. Conocí a otras personas cuyos planes cambiaron, al igual que los míos, y que podían compartir mi experiencia. Nos apoyamos mutuamente y algunos se han convertido en amigos muy especiales.
Algunos de estos compañeros de viaje llevaban más tiempo que yo en Holanda y resultaron ser guías veteranos, ayudándome a lo largo del camino. Muchos me han alentado. Muchos me han enseñado a abrir mis ojos a las maravillas que pueden contemplarse en esta nueva tierra. He descubierto una comunidad que se preocupa. Holanda no era tan mala. Creo que Holanda está acostumbrada a viajeros extraviados, como yo, y se ha tornado en una tierra hospitalaria, que extiende la mano para dar la bienvenida, ayudar y apoyar a recién llegados como yo.
A lo largo de los años, me he preguntado cómo hubiera sido mi vida si hubiera aterrizado en Italia, como lo planifiqué. ¿Hubiera sido más fácil? ¿Hubiera sido tan enriquecedora? ¿Hubiera aprendido yo algunas de las lecciones tan importantes que he llegado a asimilar? Cierto, este viaje ha sido más retador y a veces yo he pataleado y he exclamado en protesta y por frustración (y aún lo hago).
Y efectivamente, Holanda va a paso más lento que Italia y es menos llamativa que Italia. Pero también esto se ha convertido en una ventaja inesperada. De cierta forma, he aprendido a aminorar la marcha y a mirar más de cerca las cosas, ganando una nueva apreciación de las bellezas notables de Holanda, con sus tulipanes, molinos de viento y obras de Rembrandt.He llego a querer a Holanda y a llamarla mi Hogar.
Me he convertido en un viajero del mundo y he descubierto que no importa donde se aterrice. Lo que es más importante es lo que se logre hacer del viaje y que se vean y disfruten de las cosas especiales, las cosas hermosas, las cosas que Holanda, o cualquier paraje, tiene que ofrecer.
Cierto, hace más de una década que llegué a un lugar que no había planificado. Sin embargo, estoy agradecida, porque este destino ha sido más enriquecedor de lo que hubiese podido imaginar.
Emily Pears Kingsley
(escritora del programa de TV "Barrio Sésamo", tiene un niño con síndrome de Down)
Te compras un montón de guías de viaje y haces planes maravillosos: el Coliseo, el David de Miguel Angel, las góndolas de Venecia… Incluso aprendes algunas frases útiles en italiano. Todo es muy emocionante.
Después de meses esperando con ilusión, llega por fin el día. Haces tus maletas y sales de viaje. Algunas horas más tarde, el avión aterriza. La azafata viene y te dice "Bienvenido a Holanda" ¿Holanda? dices. ¿Qué quiere Vd. decir con Holanda? ¡Yo contraté un viaje a Italia! ¡Tendría que estar en Italia! ¡Toda mi vida he soñado con ir a Italia!
Pero ha habido un cambio en el plan de viaje. Han aterrizado en Holanda y tienes que quedarte allí. Lo más importante es que no te han llevado a un sitio horrible, asqueroso, llenos de malos olores, hambre y enfermedades. Simplemente, es un sitio diferente.
Por lo tanto, tienes que salir y comprarte nuevas guías de viaje. Y debes aprender un idioma completamente nuevo. Y conocerás a gente totalmente nueva, que no hubieras conocido nunca. Es simplemente un lugar distinto. Es más tranquilo que Italia, menos excitante que Italia. Pero después de haber pasado un cierto tiempo allí y de recobrar tu aliento, miras a tu alrededor y empiezas a darte cuenta de que Holanda tiene molinos de viento, Holanda tiene tulipanes. Holanda tiene incluso Rembrandts.
Al mismo tiempo, toda la gente que conoces a tu alrededor está muy ocupada yendo y viniendo de Italia, y están todos presumiendo de lo bien que se lo han pasado allí. Y durante el resto de tu vida, te dirás a ti mismo: "Sí, allí es donde yo debería haber ido. Eso es lo que había planeado" Y el dolor nunca, nunca desaparecerá del todo, porque la pérdida de ese sueño es una pérdida muy significativa.
Pero si te pasas la vida lamentándote por el hecho de no haber podido visitar Italia, es posible que nunca te sientas lo suficientemente libre como para disfrutar de las cosas tan especiales y tan encantadoras que tiene Holanda.
Ya llevo más de una década en Holanda. Se ha convertido en mi hogar. He tenido tiempo para recobrar el aliento, para establecerme y acomodarme, y para aceptar algo diferente a lo que había planificado.Mirando atrás, reflexiono sobre los años cuando recién arribé a Holanda. Recuerdo con claridad el golpe emocional, mi temor, mi ira - el dolor y la incertidumbre. Durante esos primeros años, traté de regresar a Italia, tal como lo había planeado, pero fue en Holanda que debí permanecer. Hoy en día, puedo decir lo mucho que he andado en este viaje inesperado. He aprendido tanto.
Pero, este recorrido ha tomado su tiempo.Trabajé duro. Compré nuevas guías de viaje. Aprendí un nuevo idioma y lentamente hallé mi camino en esta nueva tierra. Conocí a otras personas cuyos planes cambiaron, al igual que los míos, y que podían compartir mi experiencia. Nos apoyamos mutuamente y algunos se han convertido en amigos muy especiales.
Algunos de estos compañeros de viaje llevaban más tiempo que yo en Holanda y resultaron ser guías veteranos, ayudándome a lo largo del camino. Muchos me han alentado. Muchos me han enseñado a abrir mis ojos a las maravillas que pueden contemplarse en esta nueva tierra. He descubierto una comunidad que se preocupa. Holanda no era tan mala. Creo que Holanda está acostumbrada a viajeros extraviados, como yo, y se ha tornado en una tierra hospitalaria, que extiende la mano para dar la bienvenida, ayudar y apoyar a recién llegados como yo.
A lo largo de los años, me he preguntado cómo hubiera sido mi vida si hubiera aterrizado en Italia, como lo planifiqué. ¿Hubiera sido más fácil? ¿Hubiera sido tan enriquecedora? ¿Hubiera aprendido yo algunas de las lecciones tan importantes que he llegado a asimilar? Cierto, este viaje ha sido más retador y a veces yo he pataleado y he exclamado en protesta y por frustración (y aún lo hago).
Y efectivamente, Holanda va a paso más lento que Italia y es menos llamativa que Italia. Pero también esto se ha convertido en una ventaja inesperada. De cierta forma, he aprendido a aminorar la marcha y a mirar más de cerca las cosas, ganando una nueva apreciación de las bellezas notables de Holanda, con sus tulipanes, molinos de viento y obras de Rembrandt.He llego a querer a Holanda y a llamarla mi Hogar.
Me he convertido en un viajero del mundo y he descubierto que no importa donde se aterrice. Lo que es más importante es lo que se logre hacer del viaje y que se vean y disfruten de las cosas especiales, las cosas hermosas, las cosas que Holanda, o cualquier paraje, tiene que ofrecer.
Cierto, hace más de una década que llegué a un lugar que no había planificado. Sin embargo, estoy agradecida, porque este destino ha sido más enriquecedor de lo que hubiese podido imaginar.
Emily Pears Kingsley
(escritora del programa de TV "Barrio Sésamo", tiene un niño con síndrome de Down)
5.1.09
No te salves
Toda una filosofía de vida para empezar el año con algo de buen pie...
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M.Benedetti]
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M.Benedetti]
3.1.09
Walden 3
Inicio de un día cualquiera: te levantas, enciendes el PC mientras te desperezas, te lavas la cara y, mientras desayunas, te sientas a consultar las tres cuentas de correo electrónico de que dispones. Simultáneamente se conecta MSN Live para informarte de las últimas nuevas. Luego haces una ruta por los cuatro o cinco foros que sigues, fotolog, blogspot, myspace, facebook, tuenti, (habrá muchas novedades desde anoche), consultas de nuevo el correo que uses más, por si las moscas, a veces te llega un mensaje de publicidad de la compañía que proceda, y pasas a la ronda de periódicos electrónicos gratuitos. ¿Algo de todo esto te suena? ¡Enhorabuena! No sólo eres un crack de Internet, además te han enganchado.
¿Quiénes? ¿Por qué? ¿Para qué? No tengo claro que se sepa... barajo la teoría de una secta selecta de vampiros que trabajan para bancos, compañías telefónicas, etcétera a cambio de que éstas les suministren sangre, o mejor todavía, un dragón llamado Capitalismo que pide a los habitantes de un pueblo (llamémosle X) una ovejita de su rebaño cada día, como la leyenda de St. Jordi en versión moderna.
Es un hecho. Tienes necesidades que hace años eran impensables. No te separas de tu teléfono móvil ni para ir al baño (independientemente de las veces que suene), ne-ce-si-tas Internet para estar conectado al mundo y si el televisor meneara la cola sería el animal de compañía perfecto para tu hogar. Pasas dos días fuera de casa y te preocupa que la bandeja de entrada del correo electrónico se haya colapsado. El gas puede quedarse abierto si quiere, pero por Dios, que no se te llene el correo. ¡Como si quiere arder el piso, apartamento, casa o lo que proceda, pero es indispensable que tú consultes [introduzca aquí el 'servicio' más utilizado por cada cual, no le vamos a hacer más propaganda a nadie]! Oh, y, habitualmente dependiendo de la franja de edad, añadámosle play station, wii, nintendo, ... Un no parar de cosas que tenemos que hacer.
Puede que no haya demasiadas personas de mi edad que piensen en ello. Será que mi generación ya ha crecido en ese ambiente. No se me ocurre cómo puede ser que antes la gente viviera tranquila sin toda la cantidad de nuevas tecnologías de un par o tres de décadas hacia aquí:
¡¡¡Sin móviles!!! ¡¡¡Sin televisión!!! ¡¡¡Sin Internet!!! ¡Qué locura!
Pero nadie te obliga a tener móvil. Ni tarjeta. Ni Internet. Ni televisor.
... ¿Verdad?
No quiero que suene catastrofista, pero las "TIC" se están apoderando de nuestras vidas. Intentad vivir sin teléfono de contacto, tarjeta de crédito/débito, televisión e Internet y sin cambiar de continente o vuestra cama por cuatro cartones al mismo tiempo. Uf.
Ni siquiera una alternativa "a la Walden" (a la de Thoreau) es factible hoy en día. Ya no se puede "ejercer el derecho a no caminar", excepto si se es, literalmente, un poeta muerto. Si ese es vuestro caso, os recomiendo que colguéis un vídeo vuestro en Youtube, la fama dará de comer a vuestra descendencia, que podrá aparecer en todos los programas de televisión. Si quieres ser ((anti)(social)) quédate en tu casa: con tu tele, tu Internet, tu teléfono móvil, tu Ipod
y tus etcéteras.
¿Quiénes? ¿Por qué? ¿Para qué? No tengo claro que se sepa... barajo la teoría de una secta selecta de vampiros que trabajan para bancos, compañías telefónicas, etcétera a cambio de que éstas les suministren sangre, o mejor todavía, un dragón llamado Capitalismo que pide a los habitantes de un pueblo (llamémosle X) una ovejita de su rebaño cada día, como la leyenda de St. Jordi en versión moderna.
Es un hecho. Tienes necesidades que hace años eran impensables. No te separas de tu teléfono móvil ni para ir al baño (independientemente de las veces que suene), ne-ce-si-tas Internet para estar conectado al mundo y si el televisor meneara la cola sería el animal de compañía perfecto para tu hogar. Pasas dos días fuera de casa y te preocupa que la bandeja de entrada del correo electrónico se haya colapsado. El gas puede quedarse abierto si quiere, pero por Dios, que no se te llene el correo. ¡Como si quiere arder el piso, apartamento, casa o lo que proceda, pero es indispensable que tú consultes [introduzca aquí el 'servicio' más utilizado por cada cual, no le vamos a hacer más propaganda a nadie]! Oh, y, habitualmente dependiendo de la franja de edad, añadámosle play station, wii, nintendo, ... Un no parar de cosas que tenemos que hacer.
Puede que no haya demasiadas personas de mi edad que piensen en ello. Será que mi generación ya ha crecido en ese ambiente. No se me ocurre cómo puede ser que antes la gente viviera tranquila sin toda la cantidad de nuevas tecnologías de un par o tres de décadas hacia aquí:
¡¡¡Sin móviles!!! ¡¡¡Sin televisión!!! ¡¡¡Sin Internet!!! ¡Qué locura!
Pero nadie te obliga a tener móvil. Ni tarjeta. Ni Internet. Ni televisor.
... ¿Verdad?
No quiero que suene catastrofista, pero las "TIC" se están apoderando de nuestras vidas. Intentad vivir sin teléfono de contacto, tarjeta de crédito/débito, televisión e Internet y sin cambiar de continente o vuestra cama por cuatro cartones al mismo tiempo. Uf.
Ni siquiera una alternativa "a la Walden" (a la de Thoreau) es factible hoy en día. Ya no se puede "ejercer el derecho a no caminar", excepto si se es, literalmente, un poeta muerto. Si ese es vuestro caso, os recomiendo que colguéis un vídeo vuestro en Youtube, la fama dará de comer a vuestra descendencia, que podrá aparecer en todos los programas de televisión. Si quieres ser ((anti)(social)) quédate en tu casa: con tu tele, tu Internet, tu teléfono móvil, tu Ipod
y tus etcéteras.
1.1.09
Propósitos para el 2009
Pues siendo clara y concisa, mis propósitos...
-Estudiar. Más que estudiar: aprender.
-Que me renueven la beca ("la pela és la pela")
-Sacarme el carnet de conducir, más por autonomía y por capricho que por necesidad, pero trabajo hecho no corre prisa...
-Piscinear por lo menos un día a la semana, para cuidar (un poquiiito) la espalda, que se supone que tiene que aguantarme muchos años.
-Escribir más, que no se me olvide.
-Más cine, más teatro, más música, mucha más lectura. Apuntarme a piano, coleccionar instrumentos (y saber tocarlos).
-Hacer inventario de libros y organizarlos, que va siendo hora, dentro de poco podré montar una biblioteca, al paso que voy.
-Viajar, viajar todo lo que pueda y lo que no pueda también.
-Cuidar las amistades y la familia.
Y ya está. Para empezar el año, no sé si es mucho pedir...
Déu
I tu, què vols?
Jo
Doncs jo sols vull
-ei, si pot ser-:
Un poc de fam
i un xic de pa.
Un poc de fred
i un poc de foc.
Un xic de son
i un poc de llit.
Un xic de set
i un poc de vi
i un poc de llet.
I un poc de pau.
Un poc de pas,
un poc de pes
i un poc de pis.
I un xic de niu.
Un xic de pic
i un poc de pac
-o un xic de sou
i un xic de xec.
I un poc de sol
i un poc de sal.
I un poc de cel.
Un xic de bé
i un xic de mal.
Un poc de mel
i un poc de fel.
I un poc de nit
i un xic de por,
i un poc de pit
i un xic de cor
i un poc de crit.
I un xic de llum
i un xic de so:
un poc de llamp
i un xic de tro.
Un poc de goig
i un xic de bes
i un poc de coit.
I un xic de gos.
I un poc de gas.
Un poc del fort
i un poc del fluix.
I un poc de rom
i un poc de fum.
Un poc de lloc.
I un poc de joc
-tres reis, dos nous.
I un poc de groc
i un xic de gris
i un xic de verd.
I un xic de blau.
Un poc de tren
i un poc de nau;
i un xic de rem.
Un xic de vent.
I un poc de neu.
I un poc de rou.
I un poc de veu
-i un poc de vot.
I un poc de cant.
I un xic de vers.
I un xic de ball.
I d'art. I d'or.
Un poc de peix.
I un poc de greix.
I un xic de feix.
I un poc de gruix.
I un poc de carn
i un poc de sang;
i un poc de pèl.
I un poc de fang
i un xic de pols.
Un xic de flam
i un poc de gel.
Un poc de sant
i un xic de drac.
Un xic de risc
i un poc de res
-i un poc de rus.
I un tros de camp
i un xic de fruit;
un tros de clos
prop de la llar
amb aus i flors.
I un poc de bosc
amb pins i brins.
I un xic de font.
I un xic de riu
i un poc de rec
i un poc de pont.
I un poc de gorg.
I un poc de mar
i un xic de port.
I un poc de llor.
Un xic de lli
i un poc de cuir
i un poc de pell
i un xic de fil.
Un poc de lluc
i un xic de suc.
I un poc de porc.
I un xic de parc.
Un poc de gust
i un xic de rang.
I a més del meu
un poc del seu
i un xic del llur.
Vull ser: ruc? clerc?
bell? lleig? dret?
tort?gras? prim? llest?
llosc?
nou? vell? ferm?
flac?bla? dur? buit? ple
dolç? tosc? sec? moll?
greu? lleu? curt? llarg?
fosc? clar? xaix? fi?
Un poc de tot.
I a més, què vull?
Un xic de seny.
I un poc de temps.
I un xic de món.
I un poc de sort.
I un poc de mort.
I un poc de Vós.
Ei, si pot ser.
Del llibre Circumstàncies, 1968.
Pere Quart
-Estudiar. Más que estudiar: aprender.
-Que me renueven la beca ("la pela és la pela")
-Sacarme el carnet de conducir, más por autonomía y por capricho que por necesidad, pero trabajo hecho no corre prisa...
-Piscinear por lo menos un día a la semana, para cuidar (un poquiiito) la espalda, que se supone que tiene que aguantarme muchos años.
-Escribir más, que no se me olvide.
-Más cine, más teatro, más música, mucha más lectura. Apuntarme a piano, coleccionar instrumentos (y saber tocarlos).
-Hacer inventario de libros y organizarlos, que va siendo hora, dentro de poco podré montar una biblioteca, al paso que voy.
-Viajar, viajar todo lo que pueda y lo que no pueda también.
-Cuidar las amistades y la familia.
Y ya está. Para empezar el año, no sé si es mucho pedir...
Déu
I tu, què vols?
Jo
Doncs jo sols vull
-ei, si pot ser-:
Un poc de fam
i un xic de pa.
Un poc de fred
i un poc de foc.
Un xic de son
i un poc de llit.
Un xic de set
i un poc de vi
i un poc de llet.
I un poc de pau.
Un poc de pas,
un poc de pes
i un poc de pis.
I un xic de niu.
Un xic de pic
i un poc de pac
-o un xic de sou
i un xic de xec.
I un poc de sol
i un poc de sal.
I un poc de cel.
Un xic de bé
i un xic de mal.
Un poc de mel
i un poc de fel.
I un poc de nit
i un xic de por,
i un poc de pit
i un xic de cor
i un poc de crit.
I un xic de llum
i un xic de so:
un poc de llamp
i un xic de tro.
Un poc de goig
i un xic de bes
i un poc de coit.
I un xic de gos.
I un poc de gas.
Un poc del fort
i un poc del fluix.
I un poc de rom
i un poc de fum.
Un poc de lloc.
I un poc de joc
-tres reis, dos nous.
I un poc de groc
i un xic de gris
i un xic de verd.
I un xic de blau.
Un poc de tren
i un poc de nau;
i un xic de rem.
Un xic de vent.
I un poc de neu.
I un poc de rou.
I un poc de veu
-i un poc de vot.
I un poc de cant.
I un xic de vers.
I un xic de ball.
I d'art. I d'or.
Un poc de peix.
I un poc de greix.
I un xic de feix.
I un poc de gruix.
I un poc de carn
i un poc de sang;
i un poc de pèl.
I un poc de fang
i un xic de pols.
Un xic de flam
i un poc de gel.
Un poc de sant
i un xic de drac.
Un xic de risc
i un poc de res
-i un poc de rus.
I un tros de camp
i un xic de fruit;
un tros de clos
prop de la llar
amb aus i flors.
I un poc de bosc
amb pins i brins.
I un xic de font.
I un xic de riu
i un poc de rec
i un poc de pont.
I un poc de gorg.
I un poc de mar
i un xic de port.
I un poc de llor.
Un xic de lli
i un poc de cuir
i un poc de pell
i un xic de fil.
Un poc de lluc
i un xic de suc.
I un poc de porc.
I un xic de parc.
Un poc de gust
i un xic de rang.
I a més del meu
un poc del seu
i un xic del llur.
Vull ser: ruc? clerc?
bell? lleig? dret?
tort?gras? prim? llest?
llosc?
nou? vell? ferm?
flac?bla? dur? buit? ple
dolç? tosc? sec? moll?
greu? lleu? curt? llarg?
fosc? clar? xaix? fi?
Un poc de tot.
I a més, què vull?
Un xic de seny.
I un poc de temps.
I un xic de món.
I un poc de sort.
I un poc de mort.
I un poc de Vós.
Ei, si pot ser.
Del llibre Circumstàncies, 1968.
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- BAUGMAN, Z. Tiempos líquidos
- GAARDER, J. Maya
- MAILLARD, C. Hilos
- MONTESSORI, M. Ideas generales sobre el método
- SUBIRANA, V. Una maestra en Katmandú
Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]

