10.5.10

Crecer duele (II)

Cuando era pequeña y me dolían los huesos por crecimiento, me quejaba a mi madre. Y ella, invariablemente, me decía: "Eso no es nada, sólo estás creciendo. Es normal". Seguía doliéndome, pero lo soportaba mejor, con normalidad y tranquilidad, casi con una resignación alegre ante la vida. Sentía emoción y curiosidad ante ese cambio que me haría ser diferente a como era, ese cambio inevitable y letal que ya no tendría vuelta atrás ni devolución. Ahora me pasa algo parecido. Todo lo que me golpea y me duele, lo que me martillea la mente a diario, parece que se vuelve menos malo cuando por fin me doy cuenta de que son, ni más ni menos, dolores de crecimiento. De que desaparecerán un día y yo ya no seré la misma porque seré mayor, más adulta, un poquito más yo.

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2 comentarios:

Saiko dijo...

Es una manera de ver las cosas, la verdad. Nunca se me había ocurrido asociar el dolor de los huesos cuando creces de altura con el dolor del alma y la mente. Pero visto así, ambos dolores tienen la misma finalidad.

Lástima que el último no para todos sea de crecimiento, porque hay gente que no aprende ni a golpes que le da la propia vida.

M. dijo...

Gracias por el comentario ;)

Bueno, supongo que al fin y al cabo hay gente que, simplemente, no sabe que son dolores de crecimiento.