3.4.11

Inmovilismo II

El 10 de octubre escribí esta entrada tan corta que decía: "Es este inmovilismo el que me ahoga, y no el miedo. Todo cambia y llega el invierno de nuevo. Yo, no. Nada cambia. Todo es diferente. Antes nada cambiaba y todo era igual. Ahora nada cambia y todo es otro mundo. Ni siquiera las palabras... " Han pasado semanas y meses, más de los que me atrevo a contar, y la situación sigue exactamente igual. Intentas hacer cambiar las cosas (si es posible, a mejor), por todos los medios. No sirve. Intentas resignarte, pero al rato te das cuenta de que eso no va contigo, así que vuelves a intentar cambiar algo, pero nada: inmovilismo total del entorno. Así que lo compartes con alguien, pero evidentemente eso, aunque a veces alivia, no cambia nada, que es -justo- tu problema. Que no cambia nada. Intentas reírte del tema, te descojonas del tema, el tema es lo más gracioso del mundo, el chiste estrella de tu vida: pero nada, que no funciona. Pruebas a pensar en que ya "sólo queda..." para que obligatoriamente ALGO cambie, pero aun así, sabes que eso sólo te abocará a una crisis existencial que afrontarás como puedas, o sea como siempre, pero no cambiará nada de todo lo demás. Entonces vienes al blog y escribes esta otra entrada, únicamente para recordarte a ti misma en el futuro que no cometas los mismos errores del pasado... Aunque, admitámoslo, sabes que volverás a cometerlos y cargarás con tu parte de responsabilidad gustosamente, igual que lo haces ahora (porque eso sí lo haces, algo es algo).
¿Todo para nada? Quiero creer que no, que para almenos aprender alguna cosa... almenos.

Posts relacionados



3 comentarios:

Saia Sikira dijo...

Sirve para que te leamos, y nos identifiquemos, y nos enfademos un poco por aquí también...

M. dijo...

Bueno, algo es algo ;)

Arrierez dijo...

A veces no se perciben los cambios hasta pasado un buen tiempo en el que toda la realidad que te rodea y está acostumbrada a una manera de funcionar se reordena según tu nueva insistencia.

A veces, también, uno no se observa como debiera. Y aunque existen unos ciertos progresos, nos seguimos sintiendo frustrados por las altas expectativas de nuestra rica imaginación soñadora.

Aunque no haya música, sigue bailando!