
Quisiera escribir que me veo aislada, que no es lo mismo que sola, desmontando uno por uno los esquemas de verdades-que-hasta-ahora-eran-verdades y ahora parecen más bien una presunción de inocencia caducada. Quisiera tener explicaciones para comportamientos observables (por ausencia u omisión) en personas inverosímiles, pero no las tengo, y en lugar de eso respiro lágrimas que a ratos parece que reptan hacia el cerebro intentando escapar de una realidad que entienden tan poco como yo. Quisiera gritarle a alguien que esta ciudad rebosa recuerdos en los que no creo que pueda aprender a nadar, nunca. Quisiera encontrar la manera de decir, sin herir, que estoy bien, pero que eso no es suficiente, que con estar bien no basta porque me agobian las paredes de este huevo. Quisiera dejar de replanteármelo todo en círculos una y otra vez y ser capaz de reaccionar, pero entonces llega una oleada de sucesos, o peor, de sucesos de no, lejanos y desconocidos, más dentro que fuera, que hace que vuelva todavía más atrás y haga más anchos los círculos concéntricos en los que me envuelvo por la mañana. Quisiera tener más perspectiva de las cosas, y es peor, la tengo, pero no me sirve. Y quisiera escribirlo, pero la mayor parte de las veces, ni eso.


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