15.3.12

Señales

Quizá es eso de encontrarse con tres libros seguidos que contienen en su título -mirándote con un sarcasmo inusitado para ser la portada de un libro- la palabra lluvia, mientras recorres casi de memoria esa librería a la que vas cuando necesitas perderte, sea cual sea tu rutina urgente en el calendario. O que haga un año y seis días del último día de invierno del año pasado. O leer a escondidas letras de Extremoduro por no sé qué antítesis recurrente. Quizá es haber vuelto a recuperar la lectura, a tropezarte por la calle con desconocidos por estar más pendiente de acabar la página que de tener en cuenta que por la calle real también andan otras personas (introducid aquí, mentalmente, aquel fragmento de Benedetti que habla sobre la Gente). Quizá es volver a escribir en este blog, y es mucho más lo que no escribo que lo que vuelco. O es tener que replantearse de nuevo el futuro, como en el mundo a cada rato. Seguramente tiene algo que ver con esa sensación de ser inmensamente rica al margen de la pantalla del cajero automático (y en general, al margen de todo lo demás). Quizá con que, de todas las horas de música, Spotify haya decidido hacer sonar No sé qué hacer con mi vida y justo después When your mind's made up. Quizá es compartir la conversación exacta en el momento preciso.

O quizá no es nada de todo eso y sólo vemos señales cuando queremos verlas, igual que cuando te rompes un brazo y vives, de repente, en un mundo lleno de gente escayolada.

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