Me vine con una maleta llena de comida que tuve que vaciar a las tantas de la mañana. La casa estaba vacía, fría y extraña. Sólo quería que llegara el día siguiente, salir al frío de la calle, repetir el camino de siempre. Intentar recuperar una normalidad que nunca he tenido. Procesar todo lo vivido y respirar hondo, reponerme. No puedo evitar que me guste callejear, supongo que lo llevo algo así como en la sangre. Callejear, como escribir, forma parte de mis necesidades inconfesables.
Volver a pasar un fin de semana en Cork fue extraño. Me debatía entre la necesidad imperiosa de estar a solas y pensar seriamente en mi vida y la sed insaciable de ver a "mis" personas. Saber que ese mismo lunes iba a pasar mi primer cumpleaños en Cork no ayudaba a definir ninguna sensación. Al contrario, me sentía perdida y rara.
Volver a ver a mi hostfamily después de una semana fue una alegría. Les dejé una nota explicándoles por qué su nevera había pasado a ser una nevera española de repente. Cuando nos vimos al día siguiente, mi hostmum me preguntó: "What is going on on the fridge?", algo que yo traduje como "¿me puedes explicar por qué te has traído huesos de España y están en mi nevera?"
Por otra parte, siempre había pensado que cumplir 22 sería una de esas crisis existenciales en las que te replanteas tu papel en la vida y todas esas cosas. Pero supongo que estaba tan ocupada viviendo que se me olvidó lo de la crisis. Recibí algunas tarjetas de cumpleaños y algunos regalos. Mi hostfamily me hizo un pastel, me llevaron a cenar fuera y soplé las 22 velas del pastel con gran valentía. No os voy a contar el secreto. Y el que pedí tampoco ;)
Abrí una postal muy especial que sólo podían abrir personas que ya hubieran cumplido los 22 y de repente todo tuvo un poco más de sentido. En la vida hay personas que son faros para nosotros. Si lo pensáis bien, seguro que sabéis quiénes son los vuestros. Yo lo sé y no lo olvido. Hay palabras que te atraviesan porque sabes que son ciertas.
La semana pasada fue de "mid term", que quiere decir que no hay colegio "porque toca" y también quiere decir que el sector au pair corkiano estaba un poco más cranky de lo habitual por trabajar más horas. No en mi caso, ya que a excepción de que tuve que aplazar hacer algunos recados, mi vida no cambió en exceso. G. sigue comportándose estupendamente, solo que un poco más "fussy" de lo habitual tras haber estado enferma la semana anterior. Y mi vida de au pair es más sencilla desde que descubrí la fórmula mágica para tener entretenida a una niña de nueve años y más que contentas a las madres: invitar a sus amigas a casa. Hicimos pizza, cookies y, por supuesto, panellets.
Para los que no sepáis lo que son los panellets, se trata de un dulce típico de Cataluña que se come cuando llega el día de todos los santos. Llevan harina de almendra, azúcar, boniato o patata y (opcional) huevo y generalmente van rebozados en piñones, almendra, coco, etc. Creo que el mayor indicativo de que les gustaron es que mi hostmum los describiera como "adictivos" y mi hostnana (la abuela, vaya) me pidiera la receta :)
En este post no me caben todas las emociones vividas en la última semana y mucho menos en los últimos 100 días. Lo reconozco, mis palabras no llegan a tanto.
Por eso voy a recopilar, en esta lista, mi particular "Manual práctico de la sonrisa en Cork". Porque, como dice la canción, me siento tan bien que pienso guardar en tarros de miel todo lo vivido...
- Despertarme con la luz del amanecer traspasando las cortinas blancas de mi habitación. Fue una de las cosas que más me impactó en los primeros días aquí y un detalle que sigo conservando en mi retina emocional.
- El camino entre mi casa y el centro de Cork. Las casas pintorescas, el paisaje, pasar por el río, sonreírle al señor de la tienda de bicicletas, pedir paso en los semáforos y luego pasar sin esperar, inventar mil historias. Volver a casa protegida del frío mirando la Luna y las (pocas) estrellas, pensando en ayer y mañana o sin pensar en nada en absoluto.
- O Conaills. El cuadro amarillo (no es todo amarillo, pero en mi cabeza es el cuadro amarillo) que tengo que comprar antes de irme, si me voy. No tener nunca ni idea de qué pedir. Que nos atienda el chico de la sudadera roja. Mi sitio en el sofá de la planta de arriba.
- Las charlas a las tantas de la mañana en el Mc Donald's del centro. El café, las twisty fries (por favor, decidme que he aprendido a escribirlo bien de una vez) y el helado.
- La puerta de St. Patricks en Penneys. Porque allí han empezado grandes amistades y ha acabado siendo el pegamento que nos une en esa tela de araña rara que es vivir fuera de tu país...
- Los sofás en Old Oak, por la misma razón.
- Los encuentros internacionales en UCC, porque nunca sabes dónde puedes terminar o empezar.
- Saber a qué hora se sale de casa, pero no a qué hora se entra.
- Todos los momentos surrealistas. (Cada cual sabrá cuáles)
- Pasar por el puente y por delante de la catedral de St. Finbarr al ir a clase.
- Leer a Maria Montessori por las mañanas, debajo de las mantas.
- Que me traigan una taza de té con galletas al sofá cada noche, al calor del fuego, mientras vemos la tele.
- Pasear por el English Market, cerrar los ojos y trasladarme a Barcelona.
- Todos los momentazos vividos con G. (también los de las anécdotas, que para eso están... para reírte cuando lo cuentes)
- El Ecco Coffee y los hot chocolate bizarros.
- Haber besado la piedra de Blarney.
- Y que todo sea lovely.
Me voy a despedir con este poema de Kavafis que forma parte no sólo de mi retina emocional sino de mi caminar y mi respiración emocionales (if you know what I mean), casi de la misma forma en que lo hace el poema de Benedetti que hay en la columna derecha del blog.
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Kavafis


11 comentarios:
aa aa, Itaka, berriro helmugatzat.
Bidea eta bidaia, luzea izan dadila! (8)
Sigue tu destino, que ese camino te brinde muchas experiencias divertidas y tambien compañia y apoyo para superar los baches que puedas encontrar.
Disfruta de Cork y descubre muchas cosas nuevas.
Encantado de haber formado parte de tu ruta, y de seguir cruzandome de vez en cuando en ella. Eres genial. ^^
No podia leerme la entrada y no felicitarte, asi que...
Felicidades por esos 22!
Y lo que daria yo por comer panallets este año... Y nada, un desastre jajaja.
Gracias a los 3 por comentar :)
Sergio, gracias a ti por estar ahí desde siempre!
@dada92 ¿no has encontrado almendra molida por esos lares? No sobrevivirán al viaje si te mando un tupper con ellos, ¿verdad? :)
Pues me gusta como escribes! Tienes un buen futuro, te lo digo yo! (soy Ruth, a partir de ahora, Candela en los mundos blogueros)
Pues no, ni almendra molida, ni piñones... ¿Porque no venden piñones leñe?? Seguro que les tienen pánico, como a las pipas (siempre que no estén en el pan, claro)...
yo compro pipas aqui (ahora me estoy comiendo un paquete) y piñones he visto (no compro, porque no me gustan).
Gracias, Candela. Me alegra que te guste.
"Apaga y vámonos" es aupair en Alemania... pero vaya, que podemos ir haciendo bote y mandarte los piñones y la almendra molida para los panellets. Que un otoño sin ellos no es otoño ;)
Yo aquí las encuentro en tiendas de Indios y Pakistaníes. Dada la cantidad de Turcos que hay en Alemania, yo probaría sus tiendas, porque es un producto que se consume en estos países también. Aquí hay varias tiendas asiáticas (no se encuentra en tiendas chinas o japonesas, pero como digo, sí en las de países árabes o musulmanes), incluso las tiendas que conocemos en españa como "chinos" aquí están llevadas por indios o paquistaníes.
Al final uno va encontrando todo. Yo aquí compro hasta fabada! Voy a riendas polacas, tienen algo parecido, que se llama fasolka y son fabes grandes, con trozos como de salchicha. Le añado su chorizo y su morcilla (siempre imprescindibles en mi congelador, aunque aqui en los supers venden chorizo), y sabe exactamente igual. Y si quiero callos (soy andaluza, así que me gusta el menudo picantito), tambien en las tiendas polacas venden Fleki, que son tripas, les añado su guindilla, chorizo y demas y da el pego totalmente. ¡Hasta boquerones en vinagre polacos he encontrado! Siempre merece la pena indagar en tiendas de otras culturas, se encuentran "sustitutos" hasta de los gusanitos!!
Tienes toda la razón, al final todo es cuestión de investigarlo y de tener mucha creatividad en la cocina :)
Publicar un comentario