Como ya sabréis si habéis echado una ojeada a la anterior entrada, G. cumplió 10 años el 1 de junio. G. tiene una costumbre muy fea que es bastante representativa de las diferencias socioeconómicas y culturales entre ella y yo: cuando le llega una tarjeta a su nombre, la sacude para que caiga el dinero. Y siempre cae algo. Evidentemente no es culpa de G. que la gente que la rodea le mande dinero en las tarjetas. Pero a mí, desde mi trayectoria personal, me parece un gesto sin ninguna finalidad educativa poner dinero dentro de una tarjeta para nadie, y especialmente para una niña. G. ni siquiera lee sus tarjetas, es más, algunas ni siquiera tienen nada escrito a parte del texto que ya venía en ella. Me parece tan frío, tan impersonal...
G. quería dos cosas por su cumpleaños: una bicicleta nueva y otro teléfono, de un modelo y color en concreto. Sus padres, en un ataque de sentido común, le dijeron que no al teléfono, ya que le regalaron uno por su anterior cumpleaños.
Así que el sábado por la mañana G. y su padre estaban en la tienda de bicicletas antes de que abriera. Recogieron la bici, la trajeron a casa. Hasta ahí todo era normal. Teníamos una cantidad inmensa de cupcakes, pasteles y pastas. Poco a poco fue llegando la familia y todo parecía normal.
Al final del día, no obstante, la cantidad de regalos y especialmente la cantidad de dinero que había llegado a recolectar G. no era para nada normal. Las comparaciones son odiosas, pero que una niña de 10 años tenga en menos de 3 horas el mismo dinero de tu sueldo de un mes le da a una bastante que pensar sobre el mundo en que vivimos. Sobre la desigualdad social. Sobre lo que es justo y lo que no.
Porque no es justo para "nosotros, los curritos" (como diría mi padre), pero tampoco es justo para ella. No es justo porque nunca va a entender, y con entender me refiero más bien a comprehender, el valor real de las cosas. Porque vive una vida en la que se da por hecho que el mundo se va a poner a sus pies, algo que no podría ser menos verdad. Y si para alguien lo es, desde luego no debería serlo. Y diréis que si la familia tiene dinero, no van a dejar de gastárselo en la niña porque haya niños muriéndose de hambre en África. Pero no es eso lo que quiero decir cuando digo que es injusto para ella. Creo que es injusto para ella porque da igual cuánto dinero tengas, el valor de un regalo nunca debería estar en el precio. Y creo que es injusto porque ningún niño debería manejar más (ni menos) dinero del que necesita.
Y con esta entrada añado una pieza más al puzzle de contradicciones que es ser aupair...


11 comentarios:
Lo peor es perder una ilusión. Niños como G no viven de ilusiones, ni siquiera saben lo que es tener una y conseguirla.
En realidad, G y los niños como G dan pena. Su infancia no ha sido una infancia de verdad sino una quimera. Y la realidad les dará una bofetada cualquier día.
Me da pena que le envíen ese mensaje a la pobre G: que el dinero, es más valioso que cualquier regalo o que un billete es mejor en una tarjeta en blanco, que más de mil dedicatorias juntas.
Me consuela que almenos compartáis mi visión al respecto...
No sabes como he sonreido con lo de "un sólo dígito"...porque yo me pasé mi última noche con 9 años en la cama llorando por eso mismo, porque a partir de ahí todo iban a ser dos números. Y porque me parecía que el tiempo, después de los 10 correría vertiginosamente rápido y me asustaba.
Respecto a las injusticias...¿qué me vas a contar? Mis pitufos viven en un sólo día y a veces hasta obligados por sus padres, porque ellos, por la costumbre, ya pasan, las cosas con las que yo soñaba durante toda mi infancia y que nunca tuve...
He entendido perfectamente la entrada, pero francamente, a partir de esta idea de lo que es injusto o no para un crío se podrían escribir enciclopedias para padres de "cómo criar a tus hijos y no morir en el intento". Creo que cada uno es libre de hacer y de educar a sus hijos como quiera. Obviamente yo no estoy de acuerdo, pero tampoco estoy de acuerdo en muchas cosas; en ver demasiado la tele, o en cambio prohibirla. O en que te paguen la universidad cuando en realidad ya eres mayor de edad y te tienes que buscar la vida tu solo...Claro que es algo que...ALUCINA pero...al fin y al cabo, qué es el dinero?
Entiendo perfectamente lo que dices. Desde mi perspectiva de madre y con un niño de 10 años siento esta historia muy cercana.
En mi infancia nunca tuve muchos regalos, por varios motivos y ninguno por ser de condición humilde. En primer lugar soy hija única y recuerdo el pavor que mi madre tenia a que fuera una niña consentida. Probablemente pq ella lo fue al ser la pequeña de 7 y con diferencia de edad con su siguiente hermana. Esto llevo a mi madre a tener cero detalles conmigo. No solo no juguetes sino no nada, no chocolate, no pulserita, no bollo, no regalices, no ir al parque, no, no, por si me malcriaba. Por norma, si pedia algo, la respuesta era NO. Así que deje de pedir bien pronto.
Por otro lado mi cumple es cercano a Navidad, asique la norma era aglutinar todo en un día. Y la mayoría era ropa y, gracias a Dios, libros. Si, también caía algún juguete, que tampoco he tenido una infancia horrible.
A lo que voy es que este negarlo todo me produjo bastante inseguridad. No me sentía querida, no me sentía merecedora de nada. Porque claro, mi madre para argumentar su NO, solía echar mano de un "no te lo mereces".
Cuando tuve a mi hijo me fije que jamas le negaría nada por no merecerselo. No le compro todo lo que pide, pero sí negociamos y mucho.
Con 8 años empezó a pedir una bici nueva, quería una MBX. No una cualquiera, una buena. No esperamos a su cumple, se la compramos tras acabar su primer curso en UK. Para el había sido un esfuerzo cambiar de país, aprender un idioma nuevo, dejar atrás amigos y quisimos premiarselo cuanto antes.
Cuando cumplió 10 fue el móvil. Utilizo tan bien su argumento de estar comunicado a raíz de un accidente de bici que tuvo que accedimos. Ademas del móvil le compramos unos Lego pero estaba tan emocionado con su teléfono que ni se dio cuenta. Así que aprovechamos y los escondimos para Navidades jajaja.
Recuerdo que se paso el día diciendo "dos números ya, mami, dos números" Si no lo dijo 20 veces, no lo dijo ninguna. Recuerdo que me reí y no le di importancia, pero ahora, leyendo tu entrada y los comentarios, me doy cuenta que algo debo de estar haciendo bien. Un abrazo y disculpa el ladrillo!
Gracias por vuestros comentarios, me parecen muy enriquecedores.
Noe, has señalado algo muy importante: "ellos, por la costumbre, ya pasan, las cosas con las que yo soñaba durante toda mi infancia y que nunca tuve..." El problema no es que se les dé o no, el problema es que se les concede tanto que lo dan por sentado, todo lo dan por sentado. Han vivido más en 10 años que tú y que yo juntas. Yo he visto crecer a niñ@s así: acaban cansados, aburridos de la vida, porque si todos los días son como ese día especial en el que te llevan por primera vez a la feria (por ejemplo), ¿entonces qué va a haber en el mundo que marque una diferencia en tu vida? ¿Qué te puede ofrecer la vida que te sorprenda de verdad?
Y eso, en mi opinión... es injusto para ell@s.
Ire, tienes razón, podríamos escribir enciclopedias. Está claro que nadie tiene la verdad absoluta sobre nada y que en cuestión de crianza, de cualquier pequeña cosa se pueden escribir estanterías enteras de libros!
Por último, Elena, muchísimas gracias por compartir tu historia.
Yo también me crié oyendo "NO" a todo, en mi caso realmente porque no había dinero ni recursos, y en mi caso me creó una conciencia de clase que no sé muy bien cómo encarrilar, pero esto me daría para otra entrada o dos, más que para un comentario...
Creo que hay algo que sí se hace muy bien por aquí, y es hablar con los niños, argumentar las cosas. Como tú dices: negociar. A mí no me gustaría que mis hij@s (cuando l@s tenga) crecieran en un mundo donde las cosas se hacen porque lo dice tu superior y punto. Tampoco que vivan en un mundo donde son los reyes y pueden dar por sentado que al final todo se les va a conceder, porque eso no es así. Pero en algún punto de todo ese laberinto tiene que haber un término medio...
Ayyyyy... es que no hay receta ni fórmula mágica para criar a una criatura, qué le vamos a hacer ;P
Yo viví una situación similar, pero doblemente: con la confirmación del mediano de 11 años y el cumpleaños de 15 años. El mayor le pidió a los padres durante meses un portátil o un Ipad, y cuando "se dio cuenta" de que faltaban semanas para su cumple dijo "¿puedo gastar el dinero en lo que quiera? voy a tener unos 700euros, yo creo... me da para un portátil y algo más". Yo cuando escuché "seven hundred iuros" me quedé en shock. Y si, con ambos pasó lo que G, abrían tarjetas durante toooda una semana de gente de todos los rincores de la isla (EEUU e Inglaterra tb) y ellos ni las leían. Eso sí, mi adorada HM les obligaba a leerlas todas una noche y a comentar cosas y recuerdos :) , ella es muy familiar.
Cuando durante un tiempo "pensé en ser madre, siempre pensé en dar a mi HIJA única o HIJAS no todo lo que me pidieran, pero sí algo más de lo que tuve o con mayor frecuencia. digo lo de HIJAS en mayuscuals porque siempre tuve claro que de tener algo, HABIA DE SER una niña, porque en mi mente de madre pre-futura un niño era perder... la imaginación de lo que yo quería en una descendencia. Esto, entre otras cosas, me ha impedido ser madre (el entre otras cosas ha sido lo que muchas mujeres puedan considerar un egoísmo puro y duro), pero las circunstancias de la vida han querido que a estas altura de la vida y debido a mi anciana edad de 43 años ya tenga definitivamente afianzada la idea de no tener hijos... en cualqueir caso, mis traumas infantile de lo que consideré me faltó ("ya eres muy mayor para una muñeca o no me puedo permitir comprar X y X") lo he resuelto, evidentemente con el tiempo y esa otra dicha que dar el no tener hijos: gastar todo lo que quieras en uno mismo sin dejar "sin" a los demas. Resultados: muñecs que no tuve porque a los 12 a1@os "ya era mayor", me las he comprado hace 5 años o menos. Cuidado, tuve 4 nancys, pero ahora tengo sesenta y pico y porque he vendido algunas... la barbie llegó a españa cuando yo tenia 14 años: ahora tengo las que me gustan, en su caja y escondidas, evidentemente, no tengo donde meterlas o exponerlas, pero oye, lo ben que sienta salir del capricho. ¿Cómo? que mamá dijo que los zapatos eran unos para la semana pa ir al cole y otros para los domingos, en colores invvierno y verano...? ahora tengo mas de 70 pares (y los que tiré en la mudanza) mas otros tantos bolsos... sin llegar a que me llamen imelda marcos. Conclusion: los traumas de la infancia... se resuelven, de una manera u otra. Se llama elección y libertad de movimientos
¿G es de Gilipollas o qué? como dice mi madre "de todo debe haber en la viña del señor" XD Saludos desde Madrid!!
Yo no pude tener unas Nike air por que no había dinero en casa para lujos.....esta es mi escusa para justificar mi actual extensa colección de zapatos y no precisamente de deporte. :) mi padre siempre decía que el dinero es papel, sólo vale las vivencias que puedas comprar con el, no tiene más valor, lo que vas a recordar es lo que has vivido no sí tenía un iPhone.
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