12.4.10

Una vez más quisiera, en pleno secreto a viva voz,
guarecerme, refugio de calma, en tu cuerpo siempre cambiante
aun así el mismo por redescubrir de nuevo y tan distante.
Tus labios no son nunca tus labios, o no son sólo tus labios,
no lo sé: quizá porque tus manos son mil manos y cuatro notas
y aunque no pueda hablarte de eso me gusta despertar y mirarte
-incluso cuando no es este el cuerpo, ni estos los labios, ni las manos-,
y somos tan imposibles, quizá por eso me miras a los ojos
con tus ojos imaginados, relucientes, entreabiertos, nunca míos,
desde tu cuerpo distante y distinto, tus labios nunca tuyos,
tus manos siempre para mí, y lees en ellos, con toda soltura,
la partitura de una música que no existe y que nunca acaba de acabarse.

10.4.10

Porqués y cómos

Cuando se acepta a la persona como un ser irrepetible, insustituible, entonces surge en toda su trascendencia la responsabilidad que el hombre asume ante el sentido de su existencia. Un hombre consciente de su responsabilidad ante otro ser humano que lo aguarda con todo su corazón, o ante una obra inconclusa, jamás podrá tirar su vida por la borda. Conoce el porqué de su existencia y será capaz de soportar casi cualquier cómo.

De El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl

8.4.10

Reconciliación

Hoy, alguien ha hecho algo muy humano y muy valiente por mí. Se ha atrevido, me ha llamado, hemos tomado un café y nos hemos reído de aquel día en que nos dejamos de hablar por una tontería hace dos años. No me lo esperaba y ha sido una grata sorpresa, un pequeño oasis de reconciliación.
Me ha hecho retroceder en el tiempo por momentos. Supongo que un factor clave para no considerar "agobiante" los años de mi adolescencia ha sido el hecho de no conocer nada más. Me veo a mí misma hace tres o cuatro años y me veo ahora, y no me reconozco. ¿Me pasará lo mismo dentro de otros tres o cuatro? No lo sé. Es verdad que había muchísimas decisiones que estaban tomadas de antemano, que eran cuestión de tiempo, pero no quería acabar de verlo. Hoy lo he visto. Es verdad que me gusta este barrio, me siento tranquila en él; aun así, creo que ha sobrepasado el número de recuerdos por metro cuadrado permitidos. Mi cuerpo me pide ir más allá, desprenderme por fin de todo (y todo es todo).
Por un rato, mientras volvía a casa, comparando el camino que he recorrido y el que me queda por recorrer, no he sentido miedo. Por una vez no he sentido miedo ni ansiedad al pensar en ello, sino una inmensa curiosidad. Quizá esté "desaprendiendo" por fin.

Reconciliación con ella. También reconciliación conmigo y (por fin) con mi pasado.



Aprendí a sufrir, aprendí a reírme de mí, 
me reconstruí, tuve que decir que sí, que sí. 
Gracias por caminar siempre al revés. 
(Despistaos)

3.4.10

The frozen world, Emilie Simon

Won’t you open for me
the door to your ice world
to your white desert?

I just want to stare
out over these snowfields
until we are one again.

We belong to the frozen world

When the ice begins to thaw
becomes the sea
Oh, you will see
how beautiful we can be.

Everything is calm
at the end of the planet
in our white desert.

The sun kissed the ice
it glistens for me
and we are one again


We belong to the frozen world

When the ice begins to thaw
becomes the sea
oh, you will see
how beautiful we can be

When the ice begins to thaw
becomes the sea
(Se puede escuchar aquí)

Y la encontré en este blog que recopila canciones de letras bellas.

A saber para cuándo la jornada de puertas abiertas en el mundo congelado.

Abril

Ganas de que me moje la lluvia de abril,
la de verdad, fría, inconsistente y real,
de que en la paradoja que me acompaña
el abril raro deje paso al sol de mayo.
De no vivir en estado de espera.