Me ha hecho retroceder en el tiempo por momentos. Supongo que un factor clave para no considerar "agobiante" los años de mi adolescencia ha sido el hecho de no conocer nada más. Me veo a mí misma hace tres o cuatro años y me veo ahora, y no me reconozco. ¿Me pasará lo mismo dentro de otros tres o cuatro? No lo sé. Es verdad que había muchísimas decisiones que estaban tomadas de antemano, que eran cuestión de tiempo, pero no quería acabar de verlo. Hoy lo he visto. Es verdad que me gusta este barrio, me siento tranquila en él; aun así, creo que ha sobrepasado el número de recuerdos por metro cuadrado permitidos. Mi cuerpo me pide ir más allá, desprenderme por fin de todo (y todo es todo).
Por un rato, mientras volvía a casa, comparando el camino que he recorrido y el que me queda por recorrer, no he sentido miedo. Por una vez no he sentido miedo ni ansiedad al pensar en ello, sino una inmensa curiosidad. Quizá esté "desaprendiendo" por fin.
Reconciliación con ella. También reconciliación conmigo y (por fin) con mi pasado.
Aprendí a sufrir, aprendí a reírme de mí,
me reconstruí, tuve que decir que sí, que sí.
Gracias por caminar siempre al revés.
(Despistaos)


0 comentarios:
Publicar un comentario