12.4.11

SÍ, tengo 20 años.

Nací en 1990, a finales, así que aún tengo 20. Nos han llamado (así, últimamente y que recuerde) generación ni-ni, generación perdida, hasta novatos. Por lo visto, se nos conoce por el bajo nivel educativo, por el botellón, porque (se supone) creemos que tenemos todos los derechos y ningún deber, etcétera. Somos esa primera generación que lo ha tenido todo, menos lo importante.

Yo no he elegido nada de todo eso, pero al parecer todo el mundo tiene derecho a opinar sobre nosotros, a juzgarnos, a hablar. No sé muy bien quién decidió que se podía juzgar mediáticamente a una generación entera (por mucho que ahora esté empezando a desmentirse), pero se lució.

El otro día en Twitter hablábamos sobre la apatía que parece envolver a "nuestra" generación. No sé si estoy muy de acuerdo, ya que sólo hay que rascar. En mi clase de bachillerato había esa apatía, no lo niego. Sin embargo, con el tiempo descubro que era aparente, que la gente tenía sus planes, sus aficiones, sus proyectos (algunos me han sorprendido bastante)... Era una apatía superficial, de cara a la institución. Entonces a lo mejor es que no estamos mirando en la dirección adecuada, a lo mejor es que no estamos tocando las teclas que toca.

No me considero apática, pero sí que considero que he tenido que ir en contra de esa visión y esa etiqueta que la gente tiene de nosotros durante mucho tiempo. Que no tenemos capacidad crítica ni de análisis, que no tenemos opiniones propias, que somos demasiado jóvenes, que "es que tú eres hija de la LOGSE", que no hacéis nada... Yo no me identifico con nada de todo eso y no creo que nadie que me conozca lo hiciera. Profesores, padres y otra gente parece que sí tienen el derecho de hacerlo. Y si no eres nada de todo eso, pues automáticamente eres una excepción, ¿pero quién dice que esa sea realmente la norma?

No he elegido nada de todo esto, decía, y además estoy hasta las narices de las etiquetas. No necesito a nadie que me desanime, que me estigmatice o me juzgue sin saber. Ni yo ni nadie. La impresión que me ha dado siempre es que nadie mueve un dedo ni da un duro por nosotros, excepto para echarnos cosas en cara; a lo mejor cabría plantearse que no hemos surgido así de la nada, que todo educa, que somos hijos de alguien. ¡Como mínimo que no nos den por saco!

"Los que crean que es imposible, al menos no deberían molestar a los que lo estamos intentando" 

Lo que sí he elegido ha sido creer en la educación, quedarme para intentar mejorar las cosas, intentar quejarme menos, seguir haciendo cosas por mí y por el resto, intentar compartir aun frente al individualismo al que nos han abocado.

3.4.11

Inmovilismo II

El 10 de octubre escribí esta entrada tan corta que decía: "Es este inmovilismo el que me ahoga, y no el miedo. Todo cambia y llega el invierno de nuevo. Yo, no. Nada cambia. Todo es diferente. Antes nada cambiaba y todo era igual. Ahora nada cambia y todo es otro mundo. Ni siquiera las palabras... " Han pasado semanas y meses, más de los que me atrevo a contar, y la situación sigue exactamente igual. Intentas hacer cambiar las cosas (si es posible, a mejor), por todos los medios. No sirve. Intentas resignarte, pero al rato te das cuenta de que eso no va contigo, así que vuelves a intentar cambiar algo, pero nada: inmovilismo total del entorno. Así que lo compartes con alguien, pero evidentemente eso, aunque a veces alivia, no cambia nada, que es -justo- tu problema. Que no cambia nada. Intentas reírte del tema, te descojonas del tema, el tema es lo más gracioso del mundo, el chiste estrella de tu vida: pero nada, que no funciona. Pruebas a pensar en que ya "sólo queda..." para que obligatoriamente ALGO cambie, pero aun así, sabes que eso sólo te abocará a una crisis existencial que afrontarás como puedas, o sea como siempre, pero no cambiará nada de todo lo demás. Entonces vienes al blog y escribes esta otra entrada, únicamente para recordarte a ti misma en el futuro que no cometas los mismos errores del pasado... Aunque, admitámoslo, sabes que volverás a cometerlos y cargarás con tu parte de responsabilidad gustosamente, igual que lo haces ahora (porque eso sí lo haces, algo es algo).
¿Todo para nada? Quiero creer que no, que para almenos aprender alguna cosa... almenos.

24.3.11

Último día de invierno

25.2.11

De Juan Gelman

Escribo en el olvido...

Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.


Poco se sabe

Yo no sabía que
no tenerte podía ser dulce como
nombrarte para que vengas aunque
no vengas y no haya sino
tu ausencia tan
dura como el golpe que
me di en la cara pensando en vos


Hoy, para mí, que me estoy volviendo una experta en echar de menos. 

12.1.11

10 estrategias de manipulación, por Noam Chomsky

El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios de comunicación de masas.
1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.
“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de regreso a la granja junto con los otros animales”
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad”
6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores”
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodevalúa y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, ¡no hay revolución!
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Visto en el blog La mirada del mendigo