27.3.09

(des)comuni-K2

¿Qué preguntarías a esa persona con la que te cruzas cada día más o menos a la misma hora? ¿y a esa de la que conoces parte de su vida y sin embargo no habéis cruzado palabra alguna? ¿y a la que te sirve el café por las mañanas? ¿y...?

¿Por qué en la era de la información la comunicación parece un imposible? ¿Por qué nos empeñamos en reducir todo, en hacer todo más pequeño, en tener más en menos?

20.3.09

Sobrevivir a mí.

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
(Jaime Gil de Biedma)

Pues sí. La parte más sinestésica y menos racional de mi mente me ha mandado una advertencia, una nota urgente. Dice: "El azul se acabó." El azul, por cierto, es una metáfora estúpida que desvaloriza todo lo que significaba el azul antes -tonterías de escritores- y sin la que aprenderé a caminar (a volar) un día u otro. Una sinestesia sin anestesia, si se me permite el chiste fácil. Sin anestesia equivale a dolorosa, y del dolor hay que reírse, no suele quedar otra.

Con el tiempo (de acuerdo, quizá no tanto tiempo, pero tiempo al fin y al cabo) he aprendido que soy mi mayor enemiga, además de la persona más crítica conmigo. Y no es que piense que sea antipática, me caigo bastante bien, pero hasta las personas raras somos personas y quod natura non dat...

Decía: la parte más sinestésica y menos racional de mi mente me ha mandado una advertencia, una nota urgente. Es casi una amenaza. Significa: "SE ACABA, se está acabando, se está yendo, se ha acabado", o lo que es lo mismo: Empieza.

Mi vida funciona cada cuatro años. Por supuesto, eso no quiere decir que uno funciona y tres, no. Pero es cíclico. En realidad, creo que todas las personas funcionamos así: cíclicamente; pero no todas saben verlo. La dicotomía es que si se acaba un ciclo, inevitablemente empieza otro. (Vaya, además de una dicotomía, es un apriorismo, pero dejémoslo, tanta metafísica va a acabar por dispersarme). Mi mayor enemiga (recordemos: moi) se ha pasado unos cuantos de esos ciclos dominando mi existencia. No obstante, se acabó, empieza.

No más anularse, no más apatía. A partir de hoy, soy yo (de nuevo).

"Probablemente no encontremos el camino, pero nos sobrarán las ganas de volar..."

La explosión siempre parte de una mirada... ¿será que la revolución se lleva dentro?
¿Será que escribimos mal "revolución"? RE-EVOLUCIÓN... he sobrevivido a mí misma, ahora, vamos a ver si sobrevivo a esa mirada que es como una llamarada... vamos a ver si sobrevivo al mundo...

"El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo.
Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo." (Hesse)

20.2.09

Anywhere the wind blows

Creo que es un indicador que actualmente la reacción ante la propuesta de preguntarse por qué, de ir más allá, de hacerlo de otra forma, sea indiferencia, resignación o aborrecimiento en lugar de motivación, cooperación o ganas de probar a ver qué tal.

Nos estamos acomodando. Somos autómatas programados para hacer lo que se espera de nosotros. ¿A cambio de qué? Una falsa sensación de seguridad, bienestar, las necesidades básicas cubiertas y los estómagos repletos de mentiras. Ese es el precio. Módico, ¿verdad?

Por supuesto, no todos.

Pero nadie debería pagar precios tan altos como la comprensión, la pertenencia al grupo, la socialización por el simple hecho de querer ser, pensar, vivir como guste.

Yo sonrío cuando me encuentro en el autobús con alguien que conversa o que al menos da los buenos días, sonrío cuando alguien se sale de la norma, sonrío cuando alguien toma la iniciativa de, sonrío cuando veo que en realidad no todo está perdido. ¿Hasta cuándo durará? Pues no sé. (De hecho, tampoco veo por qué debería terminarse)

Espero, al menos, mantenerme fiel a algunas convicciones. Y espero, también, saber reconocer a esas personas cuando las encuentre en mi vida. A esas personas que todavía creen en algo; las que no se limitan a hacer lo pautado; las que tienen principios; las que hacen las cosas porque las sienten; las que creen en el poder de las cosas sencillas; las que todavía no han perdido las ganas de luchar, de vivir, de soñar, de seguir adelante, la inocencia. Y ser capaz de decirles que no están solas. Si juntamos tu soledad y la mía, ¿qué nos queda? ¿Dos soledades o ninguna?

No es esta entrada un ataque de rebeldía. Ni siquiera busco la rebelión de nadie. Ni siquiera quiero darlo todo por perdido. Es simplemente que estaba pensando en que no me resigno a entrar dentro de un sistema tan absurdo sin rechistar. Por lo menos, eso.

Supongo que por deformación profesional, pensaba en qué absurdo es el sistema de estudios actual. Pensaba en que no lo sigo para nada, ni siquiera estoy dentro (a pesar de estarlo), más bien estoy en un camino paralelo, convergiendo en aulas, compañeros de clase, profesores, exámenes, actividades y trabajos, pero en un mundo interior que nada tiene que ver con esas prácticas educativas, donde puedo aprender por aprender, por interés, por vocación, sin mirar la nota o qué dirá el resto. Pensaba en que, incluso aunque me acomode a veces, aunque me detenga a coger impulso, yo no quiero acomodarme. Me ha recordado a Jeux d'Enfants: "ser adulto era esto, tener un velocímetro que marca de 0 a 120 pero no ir nunca a más de 60" y me pregunto si dentro de unos años yo iré también a menos de 60 o no.

Veo que hay montones de pares de ojos que miran al cielo y se preguntan qué narices estamos haciendo con nuestras vidas y con nuestro planeta. Veo cerebros funcionando a todo trapo detrás de lo superficial, de lo palpable. Y me alegro de tener ojos para poder verlo.

30.1.09

El síndrome de Williams, el síndrome Mozart (II)

Vuelvo al tema del síndrome de Williams. ¿Qué? ¿Que después de tantas publichorradas ahora te pones a hablar de algo serio?, diréis. Bueno, más vale tarde que nunca. Creo.

Ha pasado el primer cuatrimestre de Universidad, el que considero más difícil a nivel personal pero también el más "sencillo" a nivel académico. Tengo que reconocer que el trabajo sobre el SW me ha abierto mucho los ojos. No ha sido fácil y admito que no pensaba que ya, tan pronto, me encontraría leyendo literatura médica. Más de un momento pensé que se me escaparían cromosomas por las orejas, yo, que era de las de latín y griego hasta la muerte. Pero: ¡prueba superada! Tenemos un 9, sobre diez. Soy de las que piensa que un 9 quiere decir que hay 1/10 cosas que se pueden mejorar (es más, aseguro que las hay). Y aún más importante: todo lo que hemos aprendido, todo lo que hemos reflexionado y todas las caras, nombres e historias que hemos puesto al SW durante estos meses (infinitas gracias).

Con el SW me ocurre algo extraño y es que nunca lo voy a mirar como "un trabajo que hice en primero", porque de haber sido así no nos habríamos molestado en "ir un poquito más allá" (Quien dice un poquito dice muchos kilómetros: los que haya hasta Granada desde Tarragona, por ejemplo, y con mucho gusto).

Es que el SW para mí siempre ha sido el síndrome Mozart, y algo tan estrechamente ligado a la música, algo con tantas posibilidades, no puedo dejarlo ir así. Y resisto el impulso de seguir con las búsquedas porque ahora tenemos otros asuntos entre manos, claro (la vida del estudiante...) pero en realidad no hay día que no me acuerde de los proyectos con forma de nube propuestos a media voz delante de un café antes de volver al trabajo.

Los proyectos en forma de nube tienen un problema, que es, evidentemente, bajar la nube a la tierra sin que se volatilice. En eso ando pensando en el momento de escribir estas líneas (más nubes, o nubarrones, vaya).

Sé lo que no quiero: una escuela de educación especial exclusivamente para williams. Tengo varias razones, la primera: es poco realista; la segunda: es poco factible; la tercera: es un paso hacia atrás. Sé lo que falta: mucha experiencia (a mí siempre me faltan años) y muchísimos recursos (económicos, materiales, humanos). También sé de lo que dispongo: muchas ganas. Pero en realidad no sé si tengo claro el qué y el cómo.

¿Cómo debería ser esa escuela?

Hoy va a quedar esa pregunta en el aire, pero siempre se agradecen las opiniones, así que la actualización es una puerta abierta a sugerencias.

29.1.09

Siempre azul

Y embriagarme del sabor azul de tus ojos
y embeberme de la melodía de tu piel
y lanzarme, y estamparme, y caer de nuevo,
para, por, -según-, sin, mirar tu mirar...
para llamar a tu puerta una vez más.
Sólo una más.
Y embriagarme de la melodía de tus ojos,
o embeberme del sabor de tu piel,
pero solo hasta que acabe esta canción.
Sólo esta.
Que la vida es un juego
y los juegos, juegos son...


septiembre de 2007