Ha pasado el primer cuatrimestre de Universidad, el que considero más difícil a nivel personal pero también el más "sencillo" a nivel académico. Tengo que reconocer que el trabajo sobre el SW me ha abierto mucho los ojos. No ha sido fácil y admito que no pensaba que ya, tan pronto, me encontraría leyendo literatura médica. Más de un momento pensé que se me escaparían cromosomas por las orejas, yo, que era de las de latín y griego hasta la muerte. Pero: ¡prueba superada! Tenemos un 9, sobre diez. Soy de las que piensa que un 9 quiere decir que hay 1/10 cosas que se pueden mejorar (es más, aseguro que las hay). Y aún más importante: todo lo que hemos aprendido, todo lo que hemos reflexionado y todas las caras, nombres e historias que hemos puesto al SW durante estos meses (infinitas gracias).
Con el SW me ocurre algo extraño y es que nunca lo voy a mirar como "un trabajo que hice en primero", porque de haber sido así no nos habríamos molestado en "ir un poquito más allá" (Quien dice un poquito dice muchos kilómetros: los que haya hasta Granada desde Tarragona, por ejemplo, y con mucho gusto).
Es que el SW para mí siempre ha sido el síndrome Mozart, y algo tan estrechamente ligado a la música, algo con tantas posibilidades, no puedo dejarlo ir así. Y resisto el impulso de seguir con las búsquedas porque ahora tenemos otros asuntos entre manos, claro (la vida del estudiante...) pero en realidad no hay día que no me acuerde de los proyectos con forma de nube propuestos a media voz delante de un café antes de volver al trabajo.
Los proyectos en forma de nube tienen un problema, que es, evidentemente, bajar la nube a la tierra sin que se volatilice. En eso ando pensando en el momento de escribir estas líneas (más nubes, o nubarrones, vaya).
Sé lo que no quiero: una escuela de educación especial exclusivamente para williams. Tengo varias razones, la primera: es poco realista; la segunda: es poco factible; la tercera: es un paso hacia atrás. Sé lo que falta: mucha experiencia (a mí siempre me faltan años) y muchísimos recursos (económicos, materiales, humanos). También sé de lo que dispongo: muchas ganas. Pero en realidad no sé si tengo claro el qué y el cómo.
¿Cómo debería ser esa escuela?
Hoy va a quedar esa pregunta en el aire, pero siempre se agradecen las opiniones, así que la actualización es una puerta abierta a sugerencias.


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