30.12.10

Los tiempos cambian, ¿para quién?

Los tiempos cambian. Decimos que los tiempos cambian. Te compraste (o te compraron, siendo justos) un teléfono móvil, luego un ordenador y como consecuencia lógica y terrible, Internet. Empezaste a chatear, después vinieron los foros... Te haces un blog, un fotolog (o dos), un Facebook, más foros, otro blog, tienes cinco cuentas de email y como no es suficiente, vas y también te creas un Twitter. Lees el periódico online y además tienes un Reader, ¿lo quieres?, lo tienes. Lo peor es que podrías seguir.

Lo más normal es que cuando sales, salgas a la calle con todo ello: móvil, Reader, y cincuenta cacharritos por el estilo, a veces hasta el portátil. Entonces, para variar, miras a tu alrededor. Bueeno... sí... la calle está reformada, hay un par de tiendas nuevas. Los niños del barrio siguen yendo en chándal con sus bicicletas y jugando a tazos o a lo que toque, con las "bambas" rotas y (¡aberración!) solos. El colegio es el mismo, el instituto es el mismo. Nunca te ha dado por intentarlo, pero sinceramente no crees que ninguna de las personas con las que te cruzas reconociera la mitad de los artilugios y servicios que has mencionado. El barrio está casi igual, como anclado en el tiempo.

Los tiempos cambian, sí, pero...¿para quién? ¿Acaso no es el cambio un privilegio? Habrá que apuntar a la lista de tareas pendientes la inmersión digital, probablemente al lado de la trillada inmersión lingüística.

28.12.10

El niño está hecho de cien

El niño
está hecho de cien.
El niño tiene
cien lenguajes
cien manos
cien pensamientos
cien modos de pensar
de jugar, de hablar.
Cien, siempre cien
modos de escuchar
de maravillarse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien modos
de descubrir
de inventar
cien modos
de soñar.


El niño tiene
cien lenguajes
y cientos más
pero le roban noventa y nueve.
La escuela y la cultura
separan la cabeza del cuerpo.


Le dicen al niño:
que piense sin manos
que trabaje sin cabeza
que escuche y no hable
que entienda sin alegría
que ame y se asombre
sólo en Pascua y Navidad.


Le dicen al niño:
que descubra un mundo que ya existe
y de cien
le quitan noventa y nueve.


Le dicen al niño:
que el trabajo y el juego
la realidad y la fantasía
la ciencia y la imaginación
el cielo y la tierra
la razón y los sueños
son cosas
que no están unidas.


Le dicen, en resumen,
que el cien no existe.
Pero el niño exclama:
¡Qué va, el cien existe!

Loris Malaguzzi (fundador de Reggio Emilia)

14.11.10

Me queda la palabra

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.


Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero

1.11.10

Escribivir

"Entonces, joven, vive la vida ante todo. Bebe abundante leche de la ubre de la vida para nutrir tus futuras creaciones. ¿Dices que quieres escribir buenas novelas? Hazme caso entonces y embárcate en algún puerto. Recorre el mundo ganándote el sustento con modestas ocupaciones, y soporta la pobreza. No te apresures a tomar la pluma. Sométete al dolor y al sufrimiento. Aprende con las miles de personas que encuentres a tu paso. Y cuando te doy estos consejos, quiero decir que jamás trates de esquivar la angustia que te ocasionen los demás o las adversidades que tengas que experimentar para hacerlos felices. (...) ¿Quieres escribir buenas novelas? ¡Óyeme bien, entonces! Antes que nada, trata de olvidar ese deseo. Emprende un viaje sin pensar en un rumbo fijo. Agudiza la vista, el oído, el olfato y el apetito. Espera con el corazón abierto. Tal como hizo Cervantes..."
Watanabe

29.10.10

Ara que tinc vint anys

Ara que tinc vint anys,
ara que encara tinc força,
que no tinc l'ànima morta
i em sento bullir la sang.
Ara que em sento capaç
de cantar si un altre canta.
Avui que encara tinc veu
i encara puc creure en déus...
Vull cantar a les pedres,
la terra, l'aigua, al blat
i al camí que vaig trepitjant.
A la nit, al cel, a aquest mar tan nostre,
i al vent que al matí ve a besar-me el rostre.
Vull alçar la veu per una tempesta,
per un raig de sol
o pel rossinyol que ha de cantar al vespre.
Ara que tinc vint anys,
ara que encara tinc força,
que no tinc l'ànima morta
i em sento bullir la sang.
Ara que tinc vint anys,
avui que el cor se m'embala
per un moment d'estimar
o en veure un infant plorar...
Vull cantar a l'amor.
Al primer. Al darrer.
Al que et fa patir.
Al que vius un dia.
Vull plorar amb aquells
que es troben tots sols,
sense cap amor van passant pel món.
Vull alçar la veu
per cantar als homes
que han nascut dempeus,
que viuen dempeus
i que dempeus moren.
Vull i vull i vull cantar...
Avui que encara tinc veu.
Qui sap si podré demà.
Però avui només tinc vint anys.
Avui encara tinc força,
i no tinc l'ànima morta,
i em sento bullir la sang...