21.5.09

Se acaba, es decir: empieza

Sí, esto se acaba... ya pasó el primer curso de Universidad. Echo la vista atrás y es como darme cuenta de que, en realidad, sólo he empezado. Es decir: sólo he empezado a vivir, a relacionarme, a estudiar, etcétera. He recorrido un camino largo, lleno de baches, intensísimo. Se me hace extraño llevar un registro de todas las cosas que me han sucedido el último año y darme cuenta de que casi todos los sucesos importantes se aglutinan ahí.

Tampoco puedo obviar que, cuantos más riesgos se corren, más posibilidades de equivocarse hay. Y este curso me he equivocado muchísimo. No sé hasta qué punto, no sé todavía las consecuencias, pero me he permitido el lujo de equivocarme, de darme un margen de error. No me he negado nada, ni siquiera la posibilidad de caer de bruces. ¿Resultados? Muchas pequeñas cicatrices, pero aprendizajes realmente importantes. Me he caído mil veces y me he levantado mil y una. Me he tragado el orgullo con sal. He aprendido a cerrar los ojos y contar hasta 10. A relativizar, a no ser categórica, a no juzgar precipitadamente, a hablar en público (un poquito), a no pretender salvar el mundo en dos días, a no tener siempre la razón. Ya no podría renunciar al delicioso placer de equivocarme.

La convivencia ha sido dura, y eso me ha hecho ver mis peores defec...tos: decir siempre no, poner(me) siempre trabas, ir sistemáticamente contracorriente, criticismo, falta de empatía, mala leche, timidez (¡extrema!), prepotencia, cabezonería, vanidad... Y es algo que agradezco infinitamente, porque teniendo esto como base puedo dedicarme a mejorar. A intentarlo una y otra vez, a limar esas pequeñas (o no tan pequeñas) cosas que me limitan.

También ha habido cosas muy positivas.
Ansia por aprender, por saber más y más y por mejorar. Ilusión. Me ha abierto posibilidades y he descubierto intereses muy nuevos, impensables hace un tiempo. Redescubrir el placer de estar sola, de dedicarme tiempo y mimarme. Leer, leer por leer, leer por aprender, leer por pasar el rato, leer porque sí, leer por recordar, leer por sonreir, leer. Viajar por soñar. Música, en mi cabeza, a cada instante. Vida.

Investigar... Haber conocido a Gonzalo... Ballobar... El trabajo del síndrome de Williams y todas las puertas que nos abrió... Conocerlos... El viaje a Granada... Las horas en el bar... Arreglar el mundo en una tarde delante de un café de dudosa calidad... Las horas paseando a solas... Los montones de lecturas... Chindogus y locuras... Complicidades compartidas... Redes y telarañas... Las miradas críticas... El síndrome de Williams, El aula hospitalaria, Nuestra primera unidad de programación, Pruebas objetivas, El tratamiento de la discapacidad en el cine, La autoridad del docente en el aula, Evolución y tratamiento de la lectura y la comprensión lectora en un CAEP, y otros tantos que me dejaré... El viaje acaba de empezar.

Posts relacionados



0 comentarios: