8.10.12

72-73: Un fin de semana en la vida de otra persona

Podría contaros la historia de cómo, mientras algun@s compañer@s de clase prácticamente endeudaban a sus padres pidiéndoles dinero para salir e ir de compras todas las semanas, miniM. se dedicaba a estudiar, salir a tomar un café cuando se podía y unas cuantas cosas más que no procede explicar aquí. Podría contaros que miniM. era una persona centrada que sabía que "la" manera de hacer lo que quisiera con su vida a largo plazo era "esforzarse y estudiar" (hasta me cuesta escribirlo sin reírme ;P).

Pero sería mentira, la verdad es que M. siempre ha vivido su vida como le ha dado la gana y si hubiera querido salir cada fin de semana habría encontrado la manera de hacerlo, el problema era que no le llamaba la atención lo más mínimo. Problema porque se sale de la norma, porque no es lo que hace todo el mundo, porque a lo mejor un día te arrepientes de no haber hecho esto o aquello. La verdad es que dudo que jamás me arrepienta de haber hecho, en su momento, lo que yo quería en lugar de hacer lo que se suponía que tenía que hacer. Puede que outsider sea el término.

Todo esto tiene y no tiene que ver con estar de au pair en Irlanda. La presión social es distinta cuando estás en otro país y no conoces a nadie, tiene un componente un poco más vital que si estás rodeado de la gente "de toda la vida" en un ambiente que dominas y conoces, y en tu idioma. Relativamente. Si toda tu vida cambia radicalmente y de repente, tú, como persona, también cambias, te readaptas, es un momento de transición.

Así que sigues, como siempre, haciendo según te apetece. Quedas, sales. Más de un sábado seguido. Aunque haga frío. Vas al cine un domingo por la mañana. Ves el fútbol en un bar. Te preguntas por qué no y piensas que, como dice L., pues sí, "porque quiero y me da la gana". Y sigues siendo la misma persona capaz de no quedarse en un sitio aunque los demás lo hagan.

Tu madre te dice aquello de: "Quién te ha visto y quién te ve", pero a pesar de que a ratos parece que vives en la piel de una desconocida, sabes que ahí dentro nada ha cambiado. Caminas a solas y te pierdes por las calles, mirando la Luna, pensando en lo que vendrá; lees a Gaarder de madrugada, lloras opacamente, escribes cuatro tonterías porque necesitas deshacerte de esas frases que retumban en tu cabeza;  escuchas "Los lunes de octubre" cuando llega octubre, otro octubre más, y dentro de ti hay una niña preguntándose qué es lo que ha pasado. El momento más feliz de tu vida siempre ha sido el presente.

Y aunque nada es igual, nada ha cambiado...


Posts relacionados



2 comentarios:

Jorge Ariz dijo...

Me sigue impresionando como defines la vida, a pesar de tu juventud. Se notan todos esos libros que has debido devorar y esas horas de estudio que dices.

Repitiéndome a mi mismo: me encanta tu blog. Lo voy leyendo a saltos, pues me da cierto vértigo empezar desde el principio. Pero que sepas que ha sido todo un Descubrimiento para mi.

Nunca hice de Au pair, pero trabajo con niños pequeños.

Sigue relatándonos La Vida, por favor.

M. dijo...

Muchas gracias de nuevo, Jorge. A mí me da más que vértigo bucear entre mis propias entradas, no quiero borrar ni pasar a borrador ninguna porque al fin y al cabo es mi historia, pero empecé el blog cuando todavía no había cumplido 16, así que han llovido unas cuantas cosas...
Seguiré dando la brasa a quien quiera leerme de manera indefinida, por eso no hay problema ;)
Un abrazo