21.2.13

199-207: Así me convertí en... mi madre

Esta entrada iba a tener otro título, pero era muy largo. El otro título es el siguiente:

10 cosas que pasan/han pasado en mi casa irlandesa y que sacarían de quicio a mi madre

  1. Los paquetes no se cierran con una pinza una vez abiertos. La harina, el porridge, el azúcar, ... todo se guarda en la despensa tal cual.
  2. No se usa mantel, ni siquiera para usar las pinturas. Sólo se ha usado mantel en Navidad y decretaron que era algo muy posh.
  3. No se usan servilletas. Ni de tela, ni de papel. En caso de emergencia, alguien se levanta (normalmente el que antes alcanza el estado "hastalaspelotasdemancharme") y en un arranque de empatía, corta tres o cuatro porciones de papel de cocina.
  4. Está mal visto remover durante mucho tiempo el té o el café. Casi diría que es de mala educación.
  5. Se usa una sola cuchara para remover el azúcar del té de todas las tazas de la mesa. (Menos la mía, yo tengo el privilegio de tener una cuchara propia, pero es por lenta ;P)
  6. La fregona está siempre fuera de casa y, pese a que casi toda la parte de arriba tiene moqueta, no parece necesario pasar el aspirador más de una vez a la semana.
  7. Es perfectamente normal usar la ropa y luego devolverla al armario.
  8. No pasa nada por dejar un carísimo iPod en las escaleras, donde cualquiera puede pisarlo. De hecho, no pasa nada por dejar cualquier cosa en las escaleras durante un periodo indeterminado de tiempo entre 5 segundos y 5 días. 
  9. No pasa nada por limpiar algo que se ha caído al suelo o la mesa llena de pintura con la bayeta que se usa para limpiar la cocina. 
  10. Si se quita la ropa del tendedero pero no apetece doblarla en ese momento, puede acabar en la alacena debajo de las escaleras durante un período indeterminado. 
Sabes que te has hecho mayor cuando dices cosas como: "Te cuesta lo mismo dejarlo ahí que meterlo dentro del lavaplatos", "Has pasado por delante 50 veces y no has sido capaz de recogerlo", "Si recoges tu cuarto cada día, sólo son 5 minutos, en cambio si lo vas dejando, te lleva casi todo el día...", "Así luego te pones enferma, no me extraña", "Trabajo hecho no corre prisa", es decir, lo que popularmente conocemos como "frases de madre". Esas que te oyes a ti misma diciéndolas y pides perdón mentalmente a la niña que fuiste y que se juraba internamente que nunca las iba a decir.

Y sabes que te has adaptado cuando ya no reparas en todas esas pequeñas cosas y simplemente te acuerdas de ellas cuando llegan nuevas aupairs y comentan las peculiaridades de sus nuevas familias. No es que de repente todo te parezca bien, sino que simplemente aceptas que estás viviendo en su casa y bajo sus normas y, por ende, todo lo que para ellos sea aceptable también lo es para ti (mientras no atente directa y exageradamente a los derechos humanos, se entiende).

¿Qué otras cosas suceden en vuestras casas (o habéis visto en casas ajenas) que a vuestra madre le sacarían de quicio? =)

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2 comentarios:

Apaga y vámonos dijo...

Te haré una entrada-respuesta en mi blog, porque si me pongo aquí a enumerar... Te saturo los comentarios.

PD: Yo llegué a decir eso de "Voy a contar hasta tres: unoooooooooooo... doooooooooos.... dos y medioooo...". Lo se, es casi un sacrilegio.

M. dijo...

Yo también lo hice, el primer día que G. (a sus nueve años) se puso a correr por la casa y esconderse porque no quería tomarse el jarabe.

Y sólo el primer día, porque "pobre de ella" (esta también es frase de madre)... El otro día me gané la admiración total y absoluta del padre cuando le dije que había venido ella sola a tomarse la medicina. Sin contar hasta 3. Sin que se escondiera en ningún sitio.

Deberíamos escribir un libro acerca de todas estas cosas y retirarnos a vivir en Mallorca, cerquita de la playa. :)