12.2.14

Y los minutos se hacen años

This is your life and it is ending one minute at a time. What are you going to do with it? 
Esa frase está escrita desde hace unas semanas en la pizarra de la cocina de los padres de S. Cada domingo me paso varios minutos observándola, pensando en lo que significa. A veces la vida te pone delante retos que tú no querías. A veces te pasas años asegurándole a todo el mundo que de ese agua no beberás, y un día te encuentras sumergida en una piscina de la que parece que tienes que tragarte todo el agua si quieres salir. Y entonces los minutos se hacen años. 

Recuerdo cuando, hace mucho tiempo, aun tenía que sentarme y poner en orden mis ideas, dar un mazazo a la mesa de mi caos mental para conseguir atrapar por los pelos un hilo fugitivo que pudiera poner en palabras. Tenía tantas ideas, tanto sobre lo que escribir, tantas cosas por hacer. Es como si, al topar de bruces con la realidad más cruda, alguien hubiera arrancado el tapón en la bañera de mi creatividad y esta se hubiera drenado por completo. Alguien tiene que hacerlo. Es peor cuando ese alguien es uno mismo. A cámara lenta. Arrancar el tapón, arrojar la venda al suelo, destripar la fina lámina de sueños que recubre tus párpados justo antes de despertar. Leí en algún sitio que, cuando crecemos, nos parece que los años pasan mucho más deprisa y es porque nos hemos acostumbrado a todo. Porque sabemos lo que va a pasar y obviamos todos los pequeños detalles de nuestro día a día. Nos hemos cansado de sorprendernos. Damos por hecho la realidad. Vagamos por ahí fingiendo que somos personas importantes por algún motivo -cada uno tiene su excusa-, pero lo cierto es que estamos un poco más vacíos por dentro. 

Yo siempre quise escribir. No sé en qué momento decidí que quizá mi imaginación no era lo suficientemente desbordante o que a lo mejor tendría que salir ahí fuera y vivir primero parte de mi propia vida, antes de intentar inventar la vida de los demás. Pero es cierto, en algún momento me aclimaté al concepto de que mi vida pasaría sin que eso hubiera sucedido. O puede que me sobrecargara leerme a mí misma. Yo quería escribir como algo abstracto, como acorralar una nube que uno fuera guiando por el cielo a base de soplidos y de repente se viera atrapada en las páginas de mi novela. Pero nunca me imaginé un libro mío. Puede que ese fuera el error. No podía ver en mi mente una portada, ni las letras de mi nombre impresas en él, ni una dedicatoria o una contraportada que fuera como la hoja de un cuchillo contra la garganta del futuro lector. Puede que ese fuera el problema. Quería escribir para contar las historias que de cualquier otro modo morirían conmigo, pero en algún momento decidí que no merecían ser contadas. ¿Y quién soy yo para decidir eso? 

Estaba tan segura de que todo iría bien si me ceñía a mis principios que no vi venir cuál era la trampa. Como todos. Todos pensamos que a nosotros no nos pasará. No. Nosotros tenemos un plan, un arma, un sueño. Nosotros somos diferentes. La trampa fue creerse esa mentira piadosa. Despertarse un día y descubrirse a una misma desmontando pieza por pieza los argumentos de su plan maestro. Como si nada. Con total naturalidad. Con una sonrisa cínica y fría cincelada en los labios. Y los minutos se hacen años. 

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5 comentarios:

Jorge Ariz dijo...

Pues sería una lástima que no lo escribieras. Tal vez todavía no has vivido lo suficiente (eres muy joven, aunque sé que te molesta que te lo digan).

Sigue escribiendo (tu blog, tu diario, tus relatos) y un día, quizás en unos años, quizá en unos meses, una idea brotará en tu cabecita (tal vez mientras te duchas) y sentirás esa necesidad de volcarla sobre papel, e irá creciendo y creciendo... y zás! contemplarás tu nombre en la portada.

Ánimo, no decaigas.

Un saludo desde Edimburgo

M. dijo...

Parece ser que no soy la única que relaciona la ducha con las grandes ideas literarias (y no literarias)... Me encanta recibir mensajes desde Edimburgo :)

Sergio dijo...

No iras a crecer ahora?? Que se me acaba mi complejo de Peter Pan que voy proyectando en los jovenes que iba conociendo en fitipadis. XDD

M. dijo...

Pues no sé qué decirte ;P

Anónimo dijo...

Es interesante poder leer en internet la forma en la que escribe la gente y por eso paso mucho tiempo viendo estas cosas. Sobre todo cuando estoy de vacaciones y tengo mas tiempo libre. Por eso busco con 4rentargentina alojamiento en mi próximo destino