7.12.09

Una de Ángel González

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano,
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles
Ángel González

El león y la gacela

De rodillas ante miedos 
del mundo
viejos y jóvenes, 
nuevos y cíclicos

clamando que venga 
la mano del olvido
a rescatarme.
Agazapada, esperando
león y gacela,
gacela o león,

sin saber quién soy
de los dos.
Jangada paradójica
y salada.



Martes con mi viejo profesor

"La cultura que tenemos no hace que las personas se sientan contentas de sí mismas. Y uno ha de tener la fuerza suficiente para decir que si la cultura no funciona, no hay que tragársela (...) Son muchas las personas que van por ahí con una vida carente de sentido. Parece que están medio dormidos, aun cuando están ocupados haciendo cosas que les parecen importantes. Esto se debe a que persiguen cosas equivocadas. La manera en que puedes aportar un sentido a tu vida es dedicarte a amar a los demás, dedicarte a la comunidad que te rodea y dedicarte a crear algo que te proporcione un objetivo y un sentido (...) ¿Recuerdas lo que te dije de encontrar una vida llena de sentido? Lo escribí, pero ahora lo puedo repetir de memoria: Dedícate a amar a los demás, dedícate a la comunidad que te rodea y dedícate a crear algo que te aporte un norte y un sentido. Advertirás que aquí no se dice nada de un sueldo. Mitch, si lo que quieres es presumir ante los que están en la cumbre, olvídalo. Te despreciarán de todos modos. Y si lo que quieres es presumir ante los que están por debajo, olvídalo. No harán más que envidiarte. Un alto nivel social no te llevará a ninguna parte. Sólo un corazón abierto te permitirá flotar equitativamente entre todos. (...) Las personas sólo son malas cuando se ven amenazadas, y eso es lo que hace nuestra cultura. Eso es lo que hace nuestra economía. Hasta las personas que tienen puestos de trabajo en nuestra economía se sienten amenazadas porque temen perderlos. Y cuando uno se siente amenazado, empieza a preocuparse únicamente de sí mismo. Empieza a hacer del dinero un dios. Todo forma parte de nuestra cultura. Y, por eso, yo no me la trago"

Martes con mi viejo profesor, Mitch Albom

No diré que es un gran libro, almenos no literariamente hablando, y es imposible leerlo sin quitarse de la cabeza la idea de la típica película lacrimógena de los domingos por la tarde, pero tiene cosas como esta.

5.12.09

Balance

A falta de pocas semanas para acabar el año, empiezo a sentir la necesidad de hacer el típico y tópico balance. Muy en la línea de la segunda adolescencia, si se le puede llamar así, ha sido un año de altibajos. No es que empezara mal: es que era todo confuso y turbio.

Ha habido momentos en que pensaba que resbalaba de nuevo al no poder controlar nada. Han muerto personas. Han pasado cosas terribles. Mi madre ha pasado casi todo el año en el paro. Ha habido sustos. Pero también ha sido mi año en otros sentidos... Me repito respecto del año anterior y es una repetición que espero que continúe algunos años más: he madurado, estoy creciendo y me estoy dando cuenta de ello como nunca. Ha sido un año de reflexionar, de leer, de estudiar duro. El último cuatrimestre del primer curso fue durísimo, o almenos así lo viví, pero me hizo revestirme de una fortaleza que radica más en la serenidad que en las barreras, que me ha ayudado a relativizarlo todo, a darle la vuelta a cada situación y a permanecer incansablemente alegre cuando a otros hubiera satisfecho que me hundiera en una miseria artificial y ficticia.

Por otra parte, también ha sido, paradójicamente, uno de los mejores años en muchos aspectos. Me he visto de repente envuelta en una independencia que no me esperaba y que me ha sentado genial. Y he podido disfrutar de lo que más me gusta: viajar. Mallorca, Barcelona, Madrid, Valencia. He contado con el cariño y la complicidad de gente más o menos nueva en mi vida que me ha demostrado mucho con muy poco. He conocido gente nueva (aunque va en contra del halo de antisocialidad que suele acompañarme, es algo que me encanta). He disfrutado de buenas y nuevas lecturas, de los amigos, de largos paseos, de la piscina y de las cosas sencillas. He cumplido casi todos los objetivos que me había marcado y me he propuesto y alcanzado algunos que no tenía previstos, como el nivel D de catalán. He conocido a una persona que, sin saberlo y sin que aparentemente se dé cuenta, me ha cambiado la manera de ver la vida de la A a la Z. Me he adentrado en campos para mí desconocidos de las relaciones humanas. Y, como para compensar la tensión de los opuestos, también he disfrutado de las lecturas de autobús y de los ratos de soledad como nunca.

Es cierto que la tensión de los opuestos me ha acompañado este año. No ha habido término medio: o muy bien o muy mal, a menudo en un mismo día. Creo que la palabra para definir este año es "intenso". En cualquier caso, ha supuesto un paso más hacia quien quiero ser, hacia lo que quiero conseguir, hacia quién soy en relación al mundo, y eso -en los tiempos que corren- no es poco. Así que, como siempre, y como me resulta natural hacer, extraigo de lo malo, lo mejor (todo lo que he aprendido) y me quedo con lo bueno, para seguir viviendo a pulmón.

D.

4.12.09

Hacerse mayor...

...son pequeños detalles, como darte cuenta de que paulatinamente vas fijándote más en los autores que en los títulos y las portadas de los libros, como no recordar cuándo fue la última vez que dispusiste de varios días seguidos para hacer "lo que te plazca", o como coger un tren y que te deje indiferente. Hacerse mayor es transformarse en el adulto gris del que intentabas huir.