30.10.12

86-92: Volver

No tengo ni idea de por dónde empezar a escribir esta entrada. Sé que mi cabecita y mi estómago necesitan hacerlo para empezar a procesar.

Busco un mundo mejor
y escarbo en un cajón
por si aparece entre mis cosas.
Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar...

Podría empezar con estos versos de Extremoduro en honor al foro que ya no es lo que era. Es agradable tener un sitio al que volver. ¿Alguna vez habéis vuelto a la escuela donde fuisteis de niños? La primera vez es impactante. Todo parece tan pequeño... tardas un tiempo en acostumbrarte.

El avión aterrizaba y todo parecía en su sitio. Mi Barcelona del alma seguía ahí. Hay ciudades en las que uno no puede aterrizar sin soltar una lágrima. Qué bonita es Barcelona de noche. Te bajas del avión y todo te parece un sueño extraño, cada segundo parece congelado en el tiempo. La gente, en la calle, vuelve a hablar castellano o catalán. No hace frío. Es una noche sin estrellas en el mismo coche destartalado con el que te fuiste. Pisar tu casa por primera vez después de casi tres meses es una revelación onírica. Abrazar a todo el mundo, dormir en tu cama...

Me cuesta muy poco cambiar las rutinas. El horario de comidas, de sueño... todo en mí parece adaptarse al sitio en el que vivo con la misma facilidad con que apretarías un interruptor. De repente todo es como siempre. Descubres que tenías la necesidad de ir y palpar por ti misma que todo está bien, que todo sigue ahí, como estaba. Y entonces viene la epifanía. No sólo has cambiado tú. Allí también han pasado cosas mientras estabas fuera, no todo está igual, y aunque fuera racionalmente evidente, te descubres sorprendida porque hay cosas que han cambiado.

Volver de visita está bien. Comes lo que quieres, cuando quieres y todo el mundo hace un hueco para verte. Es como si vieras pasar tus rutinas desde la ventana del tren, les dijeras adiós con la mano y decidieras hacer indefinidamente lo que te viniera en gana. Sin pensar más allá de mañana, como si tuvieras todo el tiempo del mundo en tu bolsillo. Tu mirada vuelve llena de sonrisas y del Mediterráneo que tanto echas de menos. Llevas, traes e intercambias regalos y recetas de cocina. Volver de visita no es volver. Y es mucho más sencillo dejar ir después de una semana que de toda una vida.

Pasear por Tarragona parecía una mentira mal construída, como si al poner las calles aquella mañana se hubieran equivocado en algo. Podría cerrar los ojos en cualquier momento y recordar al detalle cada calle, cada tienda y cada momento vivido allí, por eso volver ajena a todo lo que había pasado durante tres meses fue una experiencia extraña. Sé que si mi balcón del Mediterráneo sigue allí para verme volver, todo está bien.

Pasear por Barcelona y volver a los lugares por donde solía vagabundear cuando vivía allí fue uno de los momentos más especiales de la semana. El metro, la calle de la escuela, las ramblas, el puerto, los restaurantes. Todo seguía allí para mí. Aunque yo sea de Tarragona, Barcelona es mi ciudad, llena de comienzos, de esperanzas, de lágrimas y de los recuerdos de media vida que se entrelazan sin querer. Quizá haya alguna conexión mal ensamblada en mi cerebro que hace que me emocione hasta lo indecible pasear por allí, coger el metro o reconocer de repente aquella tienda, aquella calle. Quizá es sólo que Barcelona tiene algo, o yo tengo algo con Barcelona, difícil de explicar.

Y como siempre, mi lugar favorito son las personas. Esas personas con las que parece que nunca ha pasado el tiempo, con las que nunca pasa el tiempo, con las que compartes mucho más que unos cuantos ratos al año. Caminos que nunca se hubieran cruzado, pero que ya solo pueden seguir en paralelo. Mi gente. Como en la canción de Amaral, "son mis amigos, en la calle pasábamos las horas... son mis amigos por encima de todas las cosas". Mi gente. Esas personas a las que ves de vez en cuando pero que tienen una influencia natural en tu vida, difícil de explicar. Esas personas al lado de las cuales, de repente, sientes que todo va a ir bien. Esas personas que son tu lugar al que volver.

Me llevo unas cuantas fotografías clave, algunos regalos y una gran colección de abrazos y momentos. Así, cojo fuerzas para los siguientes 9 meses y para lo que venga.

19.10.12

79-85: Querido Murphy

Os informo de que he tomado la determinación de no escribir más sobre los fines de semana excepto que me haya ido de viaje a algún lugar interesante y tenga la imperiosa necesidad de contarlo y enseñaros esas fotos que tan bien quedan en el perfil del Facebook.

Dicho lo cual, así en resumen, fuimos a ver "Romeo y Julieta" a la Opera House y al cine. La sesión de cine fue mucho mejor que cuando fuimos a ver "What Richard did", aunque tengo que reconocer que con esta última nos reímos un buen rato. Y eso que era un drama. Mi hostdad decía: "there might be some cultural things that you don't get to understand"... sí, "some cultural things", llamémoslo X. En fin.

La semana ha sido tranquila. El lunes nos informaron de que el martes había una fiesta sorpresa, así que el martes hicimos los deberes en versión exprés, como en las películas cuando todo va a cámara rápida y la gente tiene voz de pitufo, pero sin voz de pitufo, claro. Y a las 3.30 de la tarde ya estaba libre cual pajarillo.

El miércoles G. estaba de mal humor, así que lloviera, diluviara o nevara estaba claro que iba a ir al International Meeting de ICC de los miércoles. Querido Murphy: Lo sé, estas cosas me pasan por hablar. Mi hostdad insistía en que llovía mucho como para que fuera andando. Yo pensé: "Pero si sólo es lluvia, no será para tanto", pero como he aprendido a hacer caso a "los locales", acepté la oferta. Y menos mal. Cork estaba tan inundado que en lugar de conducir el coche parecía que íbamos en barca. En un trayecto de cinco minutos andando, con paraguas y yendo por debajo de los porches, acabé empapada. Por suerte, valió la pena. Los encuentros internacionales siempre son muy divertidos. Eso sí, sabes que tienes que replantearte algunas cosas cuando acabas a las doce menos cuarto de la noche rodeada de un grupo francogermanofinés que corea a un señor que trae un espectáculo de globos para promocionarse. Almenos nos hizo un osito y algunas banderas, y no nada más preocupante.

Aquí en Cork las inundaciones están a la orden del día, ya que (para el que todavía no se haya enterado) la ciudad queda en mitad de dos ríos. Por suerte, están bien preparados. Tienen un mecanismo de drenaje tan eficaz que 45 minutos después de la foto que veis aquí abajo, ya no quedaba agua y prácticamente estaba al nivel habitual. Además, las tiendas y las casas tienen sacos preparados para parar y absorver el agua, altillos donde poner las existencias más importantes, etc. y así evitar que haya daños mayores.

Una parte es el río, la otra, la calle ;P


Querido Murphy: 

Sé que tú y yo últimamente no nos llevamos muy bien. Una semana de frío y otra de inundaciones justo antes de mi visita a España propician que vuelva con un resfriado bastante considerable, cuando hasta ahora había sobrevivido casi 3 meses sin resfriado, gripe ni tos alguna. De verdad, eso hubiera sido suficiente. Lo de hacer que llueva durante 3 de los 7 días que voy a pasar allí es simplemente recochineo. 

Atentamente,

M.

A la vuelta os cuento cómo fue la visita a casa... :)




"Nada ha cambiado excepto mi actitud.
Por eso, todo ha cambiado"

12.10.12

74-78: Fussy eater =)

Ya va tocando una entrada más "hola, soy M. y soy au pair" y menos "hola, soy M. y vivo de vacaciones desde que llegué". Que aunque no lo parezca también trabajo.

Estaba avisada. Esa palabra que tuve que mirar en Wordreference en su día y que provocó que mi profe de inglés (si estás leyendo esto, hola ;P) dijera "uyyyy..." cuando se lo comenté.

G. es lo que en inglés llaman fussy eater y en nuestra casa una niña de mal comer. Desde luego en comparación con lo que se oye de otros niños en boca de otras au pairs, su madre tiene razón al pensar que "almenos sólo come comida saludable"... Y si por esa frase entendemos que no se pasa el día comiendo chucherías y patatas fritas, pues ciertamente.

Esta semana ha sido la definitiva para saber lo que ya sospechaba: la confianza está establecida.

Si hace dos semanas me hubiera pedido salchichas y se las hubiera dado normales, ni poco ni muy hechas, me habría dado las gracias e incluso me habría dicho que estaban muy ricas. Pero a ella le gustan muy hechas tirando a quemadas. Así que cuando me pidió que, por favor, las pasara otro rato por la sartén, no sabía si alegrarme (por la confianza) o tirarme de los pelos (porque ahora sé que si no está todo a la perfección según sus deseos, habrá que decidir cómo actuar al respecto ;P).

Lo mismo sucede con las tostadas (bastante mantequilla, quitando la parte dura del pan), la pasta (que esté cocida, pero no blanda; que lleve sal y mantequilla; y queso, pero no en exceso), las verduras (si están blandas ni las tocará), el té (que no esté muy fuerte, que esté caliente, lleve bastante azúcar y bastante leche), y un largo etcétera. Y todo mejora considerablemente si viene presentado en forma de smiley face =)

A veces le digo en broma que no me he venido desde España para aprenderme cómo le gustan las tostadas, pero lo cierto es que, al final, sólo son detalles que tomar en cuenta. Aunque por supuesto nadie cuide a los niños igual que sus padres, si haciendo un esfuerzo estamos todos contentos, ¿por qué no?

Así llega un punto en que la madre le pregunta: "Did you eat pasta for lunch as well?" y ella contesta: "Yes, and just to tell you, M.'s [es decir, la que le había preparado la menda] was a lot better" y a una se le asoma una sonrisilla a la cara como diciendo: Vamos por el buen camino.

Por ampliar el repertorio de temas, os diré que hoy G. estaba un poco enferma (tampoco nada grave, no llegan a ser anginas, no pasa de una tos). Así que nos hemos ido al médico por la mañana.
Primer dato: Lo que allí es un ambulatorio y lo vemos y decimos: eso es un ambulatorio, aquí es una casa normal y corriente con un cartel que dice: "Medical center", y se quedan así de anchos.
Segundo dato: Aquí se paga por ir al médico. 50€. Excepto que no trabajes o lo hagas a tiempo parcial.
Tercer dato: Si eres "de los que pagan por ir al médico" te atienden antes.

Después del médico y de pasar por la farmacia, como unas anginas dan una pena terrible, nos hemos ido a comprar chucherías y a tomarnos una taza de té y un cupcake. Y luego ya nos hemos apalancado en casita a ver los dibujos. Lo que yo os diga, la vida de au pair a veces es así de sacrificada.

En recompensa por el enorme e inhumano esfuerzo detalle de haberme quedado con G. aunque tenía la mañana libre, mi hostmom me ha traído una chocolatina y soy libre cual pajarillo desde las 3 de hoy hasta el lunes. Mi hostfamily es así :)

Y con esto y un bizcocho, empieza el fin de semana... Vayan por la sombra :)

8.10.12

72-73: Un fin de semana en la vida de otra persona

Podría contaros la historia de cómo, mientras algun@s compañer@s de clase prácticamente endeudaban a sus padres pidiéndoles dinero para salir e ir de compras todas las semanas, miniM. se dedicaba a estudiar, salir a tomar un café cuando se podía y unas cuantas cosas más que no procede explicar aquí. Podría contaros que miniM. era una persona centrada que sabía que "la" manera de hacer lo que quisiera con su vida a largo plazo era "esforzarse y estudiar" (hasta me cuesta escribirlo sin reírme ;P).

Pero sería mentira, la verdad es que M. siempre ha vivido su vida como le ha dado la gana y si hubiera querido salir cada fin de semana habría encontrado la manera de hacerlo, el problema era que no le llamaba la atención lo más mínimo. Problema porque se sale de la norma, porque no es lo que hace todo el mundo, porque a lo mejor un día te arrepientes de no haber hecho esto o aquello. La verdad es que dudo que jamás me arrepienta de haber hecho, en su momento, lo que yo quería en lugar de hacer lo que se suponía que tenía que hacer. Puede que outsider sea el término.

Todo esto tiene y no tiene que ver con estar de au pair en Irlanda. La presión social es distinta cuando estás en otro país y no conoces a nadie, tiene un componente un poco más vital que si estás rodeado de la gente "de toda la vida" en un ambiente que dominas y conoces, y en tu idioma. Relativamente. Si toda tu vida cambia radicalmente y de repente, tú, como persona, también cambias, te readaptas, es un momento de transición.

Así que sigues, como siempre, haciendo según te apetece. Quedas, sales. Más de un sábado seguido. Aunque haga frío. Vas al cine un domingo por la mañana. Ves el fútbol en un bar. Te preguntas por qué no y piensas que, como dice L., pues sí, "porque quiero y me da la gana". Y sigues siendo la misma persona capaz de no quedarse en un sitio aunque los demás lo hagan.

Tu madre te dice aquello de: "Quién te ha visto y quién te ve", pero a pesar de que a ratos parece que vives en la piel de una desconocida, sabes que ahí dentro nada ha cambiado. Caminas a solas y te pierdes por las calles, mirando la Luna, pensando en lo que vendrá; lees a Gaarder de madrugada, lloras opacamente, escribes cuatro tonterías porque necesitas deshacerte de esas frases que retumban en tu cabeza;  escuchas "Los lunes de octubre" cuando llega octubre, otro octubre más, y dentro de ti hay una niña preguntándose qué es lo que ha pasado. El momento más feliz de tu vida siempre ha sido el presente.

Y aunque nada es igual, nada ha cambiado...

7.10.12

Recojo todas mis metáforas
a donde no me alcancen,
donde las alas de algodón
no me golpean,
donde el azul
es sólo un color,
el verde, el horizonte
y la lluvia es
solamente lluvia.
¿Inventaré otros colores?,
¿serán los meses solo meses,
los días solo días?,
¿vendrán las gotas de otra lluvia?,
¿caerán las notas de otras músicas?
Llueven y cantan
palabras contra el cristal,
¿serán las palabras
solamente palabras...?