de encuentros, de sonrisas,
de charla intrascendente,
todo este rito inútil de demorar los días
entre amigos y copas, palabras, cigarrillos,
gestos disimulados de cansancio,
si ha de venir más tarde la misma soledad,
la misma compañera de las noches de insomnio,
a enseñarnos que somos tan sólo esto que vemos:
estatuas animadas esperando la muerte?
Dame tu cuerpo áspero como único refugio
contra el frío, los besos
que me sellen los labios y me muestren
el sabor del silencio. Abrázame más fuerte
y esperemos desnudos lo que haya de venir.
[J.L. Piquero]


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