25.4.10

Las aristas del miedo

Limar las aristas del miedo,
redondearlas, pulirlas, alisarlas,
convertirlo en una esfera perfecta,
en esa pelota en el estómago,
en esa esfera de allí al fondo.

Para, así, de este modo,
cuando sea conveniente,
poder aparcarlo a un rincón
de un traspié; para crear
un desfile de bolas redondas,
sin aristas y sin excusas,
rodando lisamente
quien sabe porqué.

Para echarlo, oprimirlo,
abuchearlo y golpearlo,
para tropezar con él
perder el equilibrio
y dejarlo ir.


Aunque a veces me duelan las aristas del miedo que me aleja de ti. 
(Dr. Deseo)

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