14.11.09

El enamorado (IV)

Para poder mirarla es necesario
ver la verdad que vive dentro de cada cosa:
saber que las espigas
son las piezas de una paloma verde;
que en el verbo agrietar puede escucharse
el corazón del tigre:
que del poema roto caen los pétalos blancos
de la flor de la duda.

Si admites todo eso,
si sabes escribir "de los ojos del cínico
caen lágrimas que son sílabas de una ciénaga"...
si le puedes llamar a las gaviotas
"nieve viva,
oleaje del cielo"...
tal vez sabrás qué ves cuando la mires.

Si quieres describirla,
te hará falta buscar dentro del diccionario
un idioma salvaje,
palabras que se dejen escribir
como fieras que acceden a ser acariciadas.

Encuentra un adjetivo que la diga
"de donde tú te vas, se incauta el hielo"
y sabrás explicar lo que es estar con ella.

Yo que dormí con restos de la luna en las manos
después de acariciarla:
que he aprendido en su boca el sabor de la luz
y en su pelo el lenguaje de las enredaderas,
aún no voy a aclarar nuestro misterio.


Benjamín Prado

(Donde mis palabras no llegan, las habrá de otros)

Objeción de conciencia

En algún sitio
acaba de morir un niño
y nadie puede entenderlo.

Cada día mueren miles
y nadie quiere entenderlo.

No son ángeles de vida
que se lleva Dios al cielo.
No.

Son tú, yo, todos,
milagros irrepetibles
que desadvienen
como hielo
desvaneciéndose entre los dedos

deshecho.

M.

"A mi me preocupan los niños que se mueren de hambre
pero, si me apuran, me dan más pena sus madres."

Escucha mi padre en la habitación de al lado...
en algún lugar se apagó una estrella

Inteligencia colectiva en los MBA y Master

Sobre la inteligencia colectiva

"El dinero es un juego de suma cero. Si usted toma la mitad de mi
dinero, yo me quedo con la otra mitad, pero si comparto con usted mi
sabiduría no pierdo mi conocimiento, sino que juntos podemos
multiplicar este capital, así que ello implica una estrategia
totalmente diferente"

11.11.09

Excepción en busca de regla.

Ahora que empiezo a verlo claro es cuando menos lo entiendo, o tal vez cuando lo entiendo demasiado. Encajetonada en la generación del conformismo, del desencanto por la vida, del para qué esforzarse, voy casi-innatamente-contracorriente.

Nunca aprendí a no pensar, no sé por qué no sé no preguntarme por qué y veo obviedades donde el resto sólo humo: ¿y qué? Me gusta así. Han pasado años hasta darme cuenta de que esto era una carrera de fondo, pero la lección ha valido la pena, duermo más tranquila sabiendo que hay algo a lo lejos llamándome, algo que no soy más que yo, dentro de muchos años.

No quiero deshacerme del miedo, no quiero quitarme todas las inseguridades, no busco ya ninguna independencia emocional: quiero sólo avanzar hacia todo ello, hacia lo que tenga que venir, con la seguridad de que no lo sabré todo, no lo podré todo, dudaré, temeré, querré echar atrás y no lo haré. Querré rendirme mil veces y sin embargo continuaré. Y me conozco: sé que querré desistir, evitar, salir; y entonces miraré (hacia atrás, hacia delante) y seguiré. Era así de sencillo, tan sencillo como admitir que no somos Dios.

He llegado hasta aquí por caminos que nadie había trazado. Está bien: me pertenecen. No es una gran meta, no es algo que pareciera lejano e inalcanzable, pero sí, es una gran meta: es mucho más lo que no se ve. Es un iceberg. Y ahora que estoy aquí no tiene sentido continuar por caminos prefabricados. Así que elijo dar todas las vueltas necesarias, exijo mi derecho a poder darlas. Y elijo a veces la irracionalidad, la impulsividad, el miedo, la tristeza, la apatía, las dudas y las inseguridades porque también pertenecen al ser humano. Para qué eludirlas, si vendrán igual.

Yo no sé si la disincronía entra o sale de algún punto de este texto. Supongo que hay millares de situaciones en las que el desarrollo emocional debe rondar el menos cero, pero no las evitaré mientras exista aún esa necesidad de surrealismo lingüístico, de grupo, de evasión y de locura sin más pretextos. ¿Cuántos pasos pueden quedar para igualar las architemidas haches eses a mis ideas de a años luz? Pues los que sean, bienvenidos.

Dentro de lo poco frecuente, de la extravagancia, no sé si estoy más cerca de la norma o de la excepción, ya veremos, pero almenos ahora me siento un poco más encarrilada.

6.11.09

Abismos

Entre tu mundo y el mío hay un abismo y debajo, el río. Grita mi nombre, el nombre de todos, tan fuerte que el sonido se haga puente sólido y fuerte. Caigamos con él a la vida y sigamos el mismo curso hasta el mar de abismos que es vivir sólo hoy. Remando con risa, guiándonos a solas por un camino que no existe: vayamos solos, pero vayamos todos. Porque aunque así sea, al otro lado del puente nos tendremos para tendernos la mano a los remos del destino, para oirnos la risa lejana y saber que los únicos caminos a seguir son los que no existen, los que sólo están tras de ti un segundo flotando en el tiempo. Deshazte de tu abismo, olvídalo, no hay límites bajo el cielo que puedan impedirte volar hacia la voz del río que te llama. No quieras eliminar el miedo, es tuyo, lánzate con él. Ven con tu historia, es tuya, ven con ella y préstala con la palabra. Ven con tu música, con tus colores, con tus alegrías, ven tú. El río y el camino, la palabra y el verbo, el mundo, descúbrelos antes de que se te escapen de las manos, antes de que ellos te descubran por fin.