Quería escribir un post sobre lo duro que es encontrar trabajo. Sobre todos los trámites que hay que hacer y cómo, después de estudiarte todas las webs pertinentes, sigues sin tener ni idea de cómo funcionan las cosas en este país - y no tiene nada que ver con tu nivel de inglés. Quería escribir algo que pueda ayudar a otros, algo sobre cómo conseguir el PPSN, cómo abrirse una cuenta en el banco, las peripecias que hay que soportar para acabar encontrando un apartamento decente y también todos los casos de, vamos a llamarlo, "abuso de la situación" que una se va encontrando por ahí cuando busca trabajo como childminder. Niñera, para los profanos.
Quería venir al blog a preguntarme en voz alta si a la gente no se le cae la cara de vergüenza al proponerle a una persona con una carrera y un máster que trabaje 50 horas a la semana por 150 euros. Y a reflexionar sobre nuestras propias actitudes, creencias, comentarios y opiniones cuando se daba la misma situación en España no hace tanto tiempo. ¿Os acordáis? ¿O ya se nos ha olvidado?
Pero lo cierto es que aunque quiera, no puedo escribir sobre nada de todo esto. Miro la página en blanco en el editor del blog y pienso: "Cariño, hoy no estoy de humor".
No puedo escribir sobre nada de todo esto porque soy feliz contra todo pronóstico.
Porque mi corta experiencia previa en la vida me ha enseñado que, a pesar de todo, siempre tiene que haber tiempo y dinero para pequeñas (grandes) sorpresas, para pasar un buen rato con amigos y compartir un buen plato de comida caliente o derrochar dinero en comprarte un helado de proporciones dudosas. Lamentarse no sirve de nada. El dinero en el banco no sirve de nada. Preocuparse innecesariamente no sirve de nada, y eso es lo que quiero decir cuando digo "que se ocupe la M. del futuro", porque al fin y al cabo la M. del futuro siempre tiene un par de ases en la manga. Invertir en ser feliz, en cambio, lo supone todo.
Me gusta que A. tuviera una mecedora por su cumpleaños pese a todo. Me gusta que en la celebración lo hiciéramos todo del revés (primero sacar la tarta, luego ponerle las velas, luego soplar y ya, después, cantar en mil idiomas) porque es como nos gusta hacer las cosas. Me gusta que al final alguien se atreviera y un fuerte fuera construido con la caja de cartón.
Me gusta tener un sitio donde dormir, un lugar que sea "mi" sitio. Da igual que ahora mismo suponga dormir en el salón, detrás del sofá, envuelta en cojines y mantas; aun así, nuestra casa es el lugar más mágico de Cork porque se entra bajando escaleras, tenemos estanterías secretas, A. recoge flores frescas del jardín y el empleado que viene a cortar el césped debería trabajar en un circo. Y porque es un lugar donde te puedes sentir como en casa, donde la gente se quita los zapatos y está bien que alguien se siente en la moqueta pese a tener 4 sillas, 2 sillones, 1 sofá, 1 mecedora y varios taburetes.
Y me gusta que todavía haya rincones de Cork que no conozco, y pararme y sonreír delante de la Opera House, y no dejar nunca de hacer planes para el futuro sabiendo que lo más probable es que yo misma los deshaga en cualquier momento de una patada.
Me gusta mi vida en Cork. Contra todo pronóstico. Y por este motivo, en lugar de escribir una larguísima entrada sobre cosas de las que, en realidad, tampoco me corresponde a mí hablar, voy simplemente a contaros que soy feliz. Que hace varios días que hace sol (dicen que este es el verano irlandés) y que espero compartir pronto noticias mejores, una vez pueda gritarlas a los cuatro vientos.
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"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
24.5.13
16.5.13
287-292: Mi Cork vacío
El día de la despedida, mi único consuelo era saber que con todo el ajetreo del viaje a Belfast, almenos podría saltarme el horrible momento del primer día en que te despiertas y alguien importante para ti ya no está. Es difícil de describir, no porque fallen las palabras, sino porque encadenar palabras para contarle al mundo el vacío o la tristeza provoca un llanto de memoria. Te despides de alguien por la noche. Y luego, en algún momento, llega el sueño y borra el mundo de tu mente. Pero es inevitable. Cuando te despiertas tu mundo sigue allí: vacío. Y tienes que aprender a vivir en él de nuevo.
Así que, como decía, almenos me pude saltar ese momento, porque no llegué a dormir lo suficiente como para que el mundo se evadiera bajo mis pies. Y ese es uno de esos consuelos que no llega a consolarte, pero es un mal menor.
Conocí a J. en septiembre. Solo llevaba un mes en Irlanda. Y de repente allí estaba esa chica, periodista por vocación como he conocido a pocas, preguntando y preguntándose cosas sobre el mundo, con toda su experiencia de tantos meses en Irlanda por compartir con nosotras. Pronto descubrimos que las historias de J. son las mejores. Podría sentarme en el suelo de moqueta de nuestro apartamento a escuchar a J. contar historias por los siglos de los siglos, y sería una persona muy feliz.
Y un tiempo más tarde llegó M., totalmente de causalidad (y sí, lo he escrito bien). M. tenía que llegar a nuestro grupo de gente porque hasta que ella llegó nos faltaba algo. Nos faltaban sus ataques de risa y su alegría, sus ojos preciosos y sinceros, su dedicación y su sinceridad.
Y como el tiempo de aupair es un tiempo prestado... se fueron a emprender nuevas aventuras. Y nos dejaron aquí preguntándonos en qué momento se convirtieron en personas tan indispensables.
Vinieron la noche antes de empezar el viaje a Belfast a despedirse. Pasamos un rato como el que hubiéramos pasado cualquier otro fin de semana. Llegaron con una nueva historia que contar, por supuesto. A nadie debería estarle permitida la entrada a nuestra casa si no trae una buena historia. Y cuando llegó el momento de irse, ninguna de nosotras podía creerse que ese era el momento. Queríamos decir las palabras adecuadas, pero tampoco podíamos. Queríamos y no queríamos llorar. Creo que nadie sabía del todo qué hacer.
Así que así, entre risas, lágrimas y palabras bonitas, se fueron. Subieron por las escaleras hacia la calle. Y el silencio atronador que se instaló en el salón me dio pánico. No podía dejar de mirar el sofá y los sillones vacíos, los vasos todavía encima de la mesa. Vacíos. Y es una sensación que no acaba de irse. Es todo lo que puedo pensar al ver tanto espacio donde sentarse en nuestro salón (tenemos excedente de sitios donde reposar nuestros culos, por cierto).
Y lo siento porque esta es una entrada triste que he tenido que escribir en un momento alegre, porque si la hubiera escrito en un momento triste no sé si habría soportado soltarla así, del tirón. No la pienso repasar. No la quiero releer.
Solo quiero añadir que de ahora en adelante espero hacer amigos que no tengan intención de irse de aquí en unos meses, porque pese a todas las carcasas, corazas, escudos y barricadas que ponga mi persona ante el mundo, debajo sigue habiendo solamente una niña asustada que no quiere quedarse sola.
Así que, como decía, almenos me pude saltar ese momento, porque no llegué a dormir lo suficiente como para que el mundo se evadiera bajo mis pies. Y ese es uno de esos consuelos que no llega a consolarte, pero es un mal menor.
Conocí a J. en septiembre. Solo llevaba un mes en Irlanda. Y de repente allí estaba esa chica, periodista por vocación como he conocido a pocas, preguntando y preguntándose cosas sobre el mundo, con toda su experiencia de tantos meses en Irlanda por compartir con nosotras. Pronto descubrimos que las historias de J. son las mejores. Podría sentarme en el suelo de moqueta de nuestro apartamento a escuchar a J. contar historias por los siglos de los siglos, y sería una persona muy feliz.
Y un tiempo más tarde llegó M., totalmente de causalidad (y sí, lo he escrito bien). M. tenía que llegar a nuestro grupo de gente porque hasta que ella llegó nos faltaba algo. Nos faltaban sus ataques de risa y su alegría, sus ojos preciosos y sinceros, su dedicación y su sinceridad.
Y como el tiempo de aupair es un tiempo prestado... se fueron a emprender nuevas aventuras. Y nos dejaron aquí preguntándonos en qué momento se convirtieron en personas tan indispensables.
Vinieron la noche antes de empezar el viaje a Belfast a despedirse. Pasamos un rato como el que hubiéramos pasado cualquier otro fin de semana. Llegaron con una nueva historia que contar, por supuesto. A nadie debería estarle permitida la entrada a nuestra casa si no trae una buena historia. Y cuando llegó el momento de irse, ninguna de nosotras podía creerse que ese era el momento. Queríamos decir las palabras adecuadas, pero tampoco podíamos. Queríamos y no queríamos llorar. Creo que nadie sabía del todo qué hacer.
Así que así, entre risas, lágrimas y palabras bonitas, se fueron. Subieron por las escaleras hacia la calle. Y el silencio atronador que se instaló en el salón me dio pánico. No podía dejar de mirar el sofá y los sillones vacíos, los vasos todavía encima de la mesa. Vacíos. Y es una sensación que no acaba de irse. Es todo lo que puedo pensar al ver tanto espacio donde sentarse en nuestro salón (tenemos excedente de sitios donde reposar nuestros culos, por cierto).
Y lo siento porque esta es una entrada triste que he tenido que escribir en un momento alegre, porque si la hubiera escrito en un momento triste no sé si habría soportado soltarla así, del tirón. No la pienso repasar. No la quiero releer.
Solo quiero añadir que de ahora en adelante espero hacer amigos que no tengan intención de irse de aquí en unos meses, porque pese a todas las carcasas, corazas, escudos y barricadas que ponga mi persona ante el mundo, debajo sigue habiendo solamente una niña asustada que no quiere quedarse sola.
15.5.13
281-286: Yo también sobreviví al viaje a Belfast
Esto de estar acostumbrada a hacer las cosas como una auténtica señora, os lo puedo asegurar, es muy cansado. Te lleva a situaciones como esa en que dos personajes se sientan en una estación de bus en una ciudad aleatoria, sacan boles de plástico y cubiertos, leche y cereales y desayunan como si estuvieran en el salón de su casa. Pero volvamos al principio de los tiempos... o quizá un poco antes, a la semana pasada.
Decidimos que nos íbamos a Belfast. Así. Porque por qué no, y el porqué sí estaba claro. P. nos confirmaba días antes que nos podía acoger en su casa. Todo parecía estar más o menos claro. Es decir, nada claro en absoluto.
Tras una dolorosa despedida (no me voy a extender en esto porque pienso escribir una entrada al respecto) y una espera eterna en el salón de casa, bajo las mantas, sin querer hablar de lo que acababa de pasar, cogimos nuestra maleta y de madrugada, bajo las luces de largo alcance de la puerta trasera de casa, abandonamos la comodidad del hogar.
Descubrimos que dormir en el autobús puede no ser tan sencillo como parece. Y eso que la menda es capaz de dormir incluso de pie. Nos tomamos un café en Dublín a las seis de la mañana y todo formaba parte de una atmósfera extraña, quizá porque Dublín tiene ese aire de ciudad grande que tanto me recuerda a mi querida Barcelona. Era como trasladarse sin querer a la primera vez que pisé el paseo de Gracia.
Agotadas tras el viaje, llegamos a Belfast. No creí que fuéramos capaces de desayunar un bol de leche y cereales en mitad de la estación hasta que introduje mi cuchara verde de picnic comprada en Tesco el día anterior entre los crispies. Quedaba lo mejor y lo peor: la nada... la parte indeterminada del viaje.
Llegamos a Carrickfergus, donde teníamos que conocer a la primera persona que nos acogía en Couchsurfing. Los nervios empezaban a bailar en mi estómago. Reconozco que, aunque no lo hubiera pensado nunca, con el tiempo esa sensación se convierte en una droga. Una muy rara.
Y llamamos a la puerta. Y esperamos. E intentamos llamar por teléfono, pero no funcionaba. Y esperamos durante una hora. Y entonces pasó algo mágico: de repente apareció un plan B en nuestras cabezas. Eso es lo que pasa cuando eres adulto. Tu cabeza se encarga de idear un plan B, un plan C, un plan D. Nunca dejará de sorprenderme que mis pies sepan hacia dónde se tienen que dirigir incluso cuando no voy a ninguna parte en específico.
Cuando casi empezábamos a poner en marcha el plan B, nuestro "host" apareció y nos pidió disculpas - pensaba que llegábamos en otro momento y no había oído la puerta. Nos despedimos del plan B con cierta nostalgia... otra vez será, ¿por qué no?
La experiencia como Couchsurfer fue muy buena. Nuestra habitación estaba pintada de color lila, con lo cual al parecer gané una batalla invisible. La casa era un poco bizarra considerando sus cortinas rojas, su puff de cuero rojo, su pelota Bobath, sus luces de discoteca y un baño más grande que nuestro salón con la colección más amplia de productos de belleza e higiene que he visto hasta la fecha y una bañera por la que incluso podías pasearte. Con su telón. Y sus espejos de tamaño exagerado. Siempre nos quedará la duda de si había o no cámaras en aquel baño, pero la verdad, y os soy muy sincera, prefiero no saberlo.
Así empezó el primero de tres días de idas y venidas entre Carrickfergus y Belfast. Cumplimos todas nuestras obligaciones de turista: vimos los murales, visitamos el centro de la ciudad, fuimos a ver el centro comercial, nos paseamos por los jardines botánicos... nos perdimos varias veces y andamos durante horas.
Dedicamos un día a ver el puente de cuerda y la calzada del gigante, sólo para comprobar si era verdad que había que derribar mitos al respecto. Nos maravillamos con los paisajes del país e incluso estuvimos a punto de asaltar un castillo vikingo.
Durante los tres días hizo un sol de justicia e incluso, en algún momento, cierto calor que nos permitió disfrutar de varios helados. Aprovecho este rincón para informaros de mi firme creencia de que el helado es lo mejor del mundo. Podría alimentarme a base de helado. "It tastes better than hope feels", que dice el post-it de A.
Al llegar, tras un viaje bastante largo y una parada de varias horas en Dublín que me permitió ver parte del centro de la ciudad (gracias A., sin lugar a dudas hay que volver a Dublín), en Cork nos recibió la del pulpo. "Caer la del pulpo" es una expresión que siempre me ha hecho gracia. Me pregunto si en los cielos de alguien habrá un pulpo con lluvia torrencial como mascota predilecta.
Sobrevivir al resto de la semana trabajando "full time" fue tarea de titanes, pero desde luego, valió la pena.
¡Hasta la próxima, Northern Ireland!
Decidimos que nos íbamos a Belfast. Así. Porque por qué no, y el porqué sí estaba claro. P. nos confirmaba días antes que nos podía acoger en su casa. Todo parecía estar más o menos claro. Es decir, nada claro en absoluto.
Tras una dolorosa despedida (no me voy a extender en esto porque pienso escribir una entrada al respecto) y una espera eterna en el salón de casa, bajo las mantas, sin querer hablar de lo que acababa de pasar, cogimos nuestra maleta y de madrugada, bajo las luces de largo alcance de la puerta trasera de casa, abandonamos la comodidad del hogar.
Descubrimos que dormir en el autobús puede no ser tan sencillo como parece. Y eso que la menda es capaz de dormir incluso de pie. Nos tomamos un café en Dublín a las seis de la mañana y todo formaba parte de una atmósfera extraña, quizá porque Dublín tiene ese aire de ciudad grande que tanto me recuerda a mi querida Barcelona. Era como trasladarse sin querer a la primera vez que pisé el paseo de Gracia.
Agotadas tras el viaje, llegamos a Belfast. No creí que fuéramos capaces de desayunar un bol de leche y cereales en mitad de la estación hasta que introduje mi cuchara verde de picnic comprada en Tesco el día anterior entre los crispies. Quedaba lo mejor y lo peor: la nada... la parte indeterminada del viaje.
Llegamos a Carrickfergus, donde teníamos que conocer a la primera persona que nos acogía en Couchsurfing. Los nervios empezaban a bailar en mi estómago. Reconozco que, aunque no lo hubiera pensado nunca, con el tiempo esa sensación se convierte en una droga. Una muy rara.
Y llamamos a la puerta. Y esperamos. E intentamos llamar por teléfono, pero no funcionaba. Y esperamos durante una hora. Y entonces pasó algo mágico: de repente apareció un plan B en nuestras cabezas. Eso es lo que pasa cuando eres adulto. Tu cabeza se encarga de idear un plan B, un plan C, un plan D. Nunca dejará de sorprenderme que mis pies sepan hacia dónde se tienen que dirigir incluso cuando no voy a ninguna parte en específico.
Cuando casi empezábamos a poner en marcha el plan B, nuestro "host" apareció y nos pidió disculpas - pensaba que llegábamos en otro momento y no había oído la puerta. Nos despedimos del plan B con cierta nostalgia... otra vez será, ¿por qué no?
La experiencia como Couchsurfer fue muy buena. Nuestra habitación estaba pintada de color lila, con lo cual al parecer gané una batalla invisible. La casa era un poco bizarra considerando sus cortinas rojas, su puff de cuero rojo, su pelota Bobath, sus luces de discoteca y un baño más grande que nuestro salón con la colección más amplia de productos de belleza e higiene que he visto hasta la fecha y una bañera por la que incluso podías pasearte. Con su telón. Y sus espejos de tamaño exagerado. Siempre nos quedará la duda de si había o no cámaras en aquel baño, pero la verdad, y os soy muy sincera, prefiero no saberlo.
Así empezó el primero de tres días de idas y venidas entre Carrickfergus y Belfast. Cumplimos todas nuestras obligaciones de turista: vimos los murales, visitamos el centro de la ciudad, fuimos a ver el centro comercial, nos paseamos por los jardines botánicos... nos perdimos varias veces y andamos durante horas.
Dedicamos un día a ver el puente de cuerda y la calzada del gigante, sólo para comprobar si era verdad que había que derribar mitos al respecto. Nos maravillamos con los paisajes del país e incluso estuvimos a punto de asaltar un castillo vikingo.
Durante los tres días hizo un sol de justicia e incluso, en algún momento, cierto calor que nos permitió disfrutar de varios helados. Aprovecho este rincón para informaros de mi firme creencia de que el helado es lo mejor del mundo. Podría alimentarme a base de helado. "It tastes better than hope feels", que dice el post-it de A.
Al llegar, tras un viaje bastante largo y una parada de varias horas en Dublín que me permitió ver parte del centro de la ciudad (gracias A., sin lugar a dudas hay que volver a Dublín), en Cork nos recibió la del pulpo. "Caer la del pulpo" es una expresión que siempre me ha hecho gracia. Me pregunto si en los cielos de alguien habrá un pulpo con lluvia torrencial como mascota predilecta.
Sobrevivir al resto de la semana trabajando "full time" fue tarea de titanes, pero desde luego, valió la pena.
¡Hasta la próxima, Northern Ireland!
10.5.13
Best blog awards
I. del blog Hitzen Mundua me ha nominado a un premio :)
La verdad es que desde que publico con más asiduidad me doy cuenta de todo lo bueno que me perdía del mundo bloguero. Abrir el correo y ver la alerta de comentarios (y que no sean spam) es una alegría que, además, últimamente me dais bastante. ¿Por qué nos hace ilusión que alguien nos comente en el blog? Supongo que nos sentimos leídos. Porque las estadísticas están ahí y, en principio, no mienten: la gente entrar al blog, entra. Pero eso es una cosa y otra muy distinta es tener lectores asiduos, que se toman parte de su tiempo en comentar lo que tú has escrito.
Cuando además el comentario es para anunciarte que has recibido un premio bloguero, hace el triple de ilusión. Mil gracias, I. ;) es un placer que después de tantos años sigamos en contacto por estos mundos y que sigas entrando a leer en el blog de vez en cuando. De verdad de la buena :)
El premio tiene ciertas normas que paso a reproducir aquí abajo. Como veréis me he portado muy bien y las he cumplido casi todas. El ganador debe hacer lo siguiente:
1. Nombrar en tu blog a quien te concedió el premio y agradecérselo.
2. Responder a las 11 preguntas que te formule quien te concede el premio.
3. Decir 11 cosas sobre ti.
4. Conceder el premio a otros 11 blogs con menos de 200 seguidores (tampoco hace falta seguir esto al pie de la letra).
5. Formularles 11 preguntas que deberán contestar los premiados:
6. Seguir al blog que te ha otorgado el premio.
7. Informar a los blogs a los que les das el premio.
Empecemos por la parte de las preguntas...
1. ¿Por qué tienes un blog?
Porque soy una de esas raras personas que puede vivir sin deportes, sin ir al cine, sin salir e incluso sin música, pero no sin escribir. Y por alguna razón mi identidad como persona-que-escribe se ha ido configurando y modificando a lo largo del tiempo en ese extraño y apasionante medio que es Internet. Así que tener un blog es, más o menos, una consecuencia lógica de la vida en general.
2. ¿Quién fue la persona que te inspiró a empezar en este mundo?
En este mundo ya estaba de antes. El blog lo creé por error, uno de esos errores de los que no me pienso arrepentir, cuando todavía estaba en el instituto y por algún motivo caí en un club de escritura de la universidad en el que decidí participar. Y esa gente tenía un blog. Y yo quería escribir en ese blog, así que como de costumbre, entré como un elefante en una cacharrería y en lugar de participar en él, creé este por error. Y pensé que tampoco venía de un espacio en Internet arriba o abajo, así que me lo apropié.
También fue un alarde de modernidad y culoveoculoquierismo porque había leído un artículo en Psychologies que hablaba de "la nueva tendencia de los blogs" tras sus primeros 5 años de trayectoria. Y yo lo tenía que probar, claro.
3. ¿Qué te inspira a la hora de escribir?
Ahora mismo no me complico demasiado la vida. Una palabra, una frase, una historia que alguien me ha contado... cosas de la vida diaria. Por eso voy por ahí diciendo en público que "escribivo".
4. ¿Qué es lo más difícil a la hora de poner en marcha el blog?
En mi caso, no caer en la tentación de mandar el blog a la porra y dedicar todo ese tiempo a aprender programación... (Es que lo de mencionar la constancia ya está muy visto)
5.¿Cuál ha sido el mejor momento que has vivido en el blog?
No me podría quedar sólo con uno. Me encanta ese momento en que las personas que comentáis aquí abajo pasáis de ser solo letras a ser personas físicas con un tono de voz y una sonrisa determinadas... y creo que eso debería contar como momento vivido en el blog, porque soy una persona que escribive, recordadlo.
6.¿Qué te gusta más salir a cenar o comer?
Depende de con quién y para qué... En general, creo que a comer.
7. Última película que te haya impactado y que recomiendas:
Soy una de esas personas que no había visto nunca "La vida es bella". Podéis apedrearme. Gracias a D. (sí, esta D. es Dios, ¿qué pasa? ¿Dios no tiene derecho a proteger su anonimato?), G. me sacó de mi profunda ignorancia y me confeccionó una lista de varias decenas de películas que, si no he visto, debería haber visto. Y la vi. Y si por ese mundo pulula alguien tan extraño como yo que todavía no ha visto "La vida es bella", oye, tú, sé que en el fondo tratas de huir de los tópicos y todo eso, pero deberías darle una oportunidad.
8. Mejor estación del año:
Estando en Irlanda he entendido por qué a la gente le gusta el invierno. Pero la verdad es que soy una feliz florecilla del campo, feliz en cualquier circunstancia... Me encanta sacar la ropa de verano en verano, que la primavera se cuele por cualquier parte en primavera, pisar las hojas secas en otoño y tomarme un chocolate caliente en invierno. Así que os confesaré que la mejor estación del año es vivir en Irlanda, que tenemos las cuatro todos los días y aun así somos felices.
9. Un destino favorito para descansar:
No tengo ni idea de qué contestar a esta pregunta... ¿para qué iba alguien a querer ir a ningún sitio a descansar? Para descansar te quedas en casa, haces un fuerte con los cojines del sofá y lees un buen libro debajo de las mantas. El resto de destinos son para bebértelos a morro hasta que vuelves a tu casa (a descansar) exhausta y feliz de haber conocido un rincón más del planeta en el que vives.
10.Si pudiera ser un animal:
Nunca he entendido esta pregunta, pero lo único que tengo claro es que probablemente sería algún animal que pueda volar.
11. ¿Cuáles son tu mayor virtud y tu peor defecto?Odio los tópicos, pero mi peor defecto es el perfeccionismo. Y de verdad lo es, porque me trae más problemas que ventajas. Respecto a las virtudes, supongo que ser una persona que si te puede ayudar en algo, lo hará. Helpful. Me encanta encontrar palabras que no sé cómo traducir ... porque nadie usa el adjetivo servicial en su vida diaria, ¿verdad? ¿Verdad?
Ahora se supone que tengo que deciros once cosas sobre mí, así que vamos a ver...
1. Quiero ser Guía Montessori.
2. Me gustaría aprender, como mínimo, otros dos o tres idiomas, pero todavía soy incapaz de decidir cuáles o sentarme un buen día y empezar algo desde 0.
3. No me gusta el chorizo y no me apasionan para nada ni las lentejas, ni la cebolla, ni el pimiento, ni la carne... pero nunca veréis a nadie más feliz que a mi persona delante de un plato de lentejas. Y pobre del cocinero al que le falte alguno de todos esos ingredientes.
4. La parte de detrás de mi puerta está llena de post-its.
5. Me pregunto muchas cosas sobre la vida. Todos los días. A veces en voz alta.
6. Quiero tener hijos.
7. No me arrepiento ni un poquito de no haber acabado el máster que hice en Barcelona el año pasado.
8. Me gusta cuantificar simbólicamente las cosas: "Tengo -3 ganas de hacer esto", "Me gustaría un 17 ir a tal sitio", "Del 0 al 10, me da una pereza del 20"
9. No me gusta escuchar música que no conozco, excepto que alguien me la haya recomendado.
10. Soy incapaz de visualizarme dejando Irlanda, pero sé que algún día me iré.
11. Confío en que los planetas se van a alinear para mí, pero trabajo en un plan más por cada letra del abecedario, por si las moscas.
Ahí van mis 11 preguntas:
1. ¿Por qué tienes un blog?
2. ¿Qué es lo primero que piensas cuando te levantas por la mañana?
3. ¿Cuál es tu momento favorito del día y por qué?
4. ¿Dónde te ves dentro de cinco años? ¿Y de diez?
5. ¿Algo que te apasione?
6. Si sonara la alarma de incendios en tu casa y tuvieras 30 segundos para coger lo indispensable: ¿qué cogerías?
7. ¿Cuál es tu gran vicio?
8. Si pudieras viajar a cualquier lugar del mundo, ¿cuál sería y por qué?
9. ¿Cuál fue el último libro que leíste?
10. Si pudieras publicar tu blog en formato "libro de papel", ¿lo harías? ¿por qué?
11. Si pudieras preguntar cualquier cosa a cualquier persona en el mundo, viva o muerta, ¿qué preguntarías y a quién?
Y yo te nomino... a ti. Sí, a ti, que estás leyendo esto en estos momentos. Puede que seáis más de 11, menos de 11, un número de personas igual a 11, o nadie en absoluto... si has llegado hasta aquí y sigues mi blog habitualmente, estás nominad@ :)
La verdad es que desde que publico con más asiduidad me doy cuenta de todo lo bueno que me perdía del mundo bloguero. Abrir el correo y ver la alerta de comentarios (y que no sean spam) es una alegría que, además, últimamente me dais bastante. ¿Por qué nos hace ilusión que alguien nos comente en el blog? Supongo que nos sentimos leídos. Porque las estadísticas están ahí y, en principio, no mienten: la gente entrar al blog, entra. Pero eso es una cosa y otra muy distinta es tener lectores asiduos, que se toman parte de su tiempo en comentar lo que tú has escrito.
Cuando además el comentario es para anunciarte que has recibido un premio bloguero, hace el triple de ilusión. Mil gracias, I. ;) es un placer que después de tantos años sigamos en contacto por estos mundos y que sigas entrando a leer en el blog de vez en cuando. De verdad de la buena :)
El premio tiene ciertas normas que paso a reproducir aquí abajo. Como veréis me he portado muy bien y las he cumplido casi todas. El ganador debe hacer lo siguiente:
1. Nombrar en tu blog a quien te concedió el premio y agradecérselo.
2. Responder a las 11 preguntas que te formule quien te concede el premio.
3. Decir 11 cosas sobre ti.
4. Conceder el premio a otros 11 blogs con menos de 200 seguidores (tampoco hace falta seguir esto al pie de la letra).
5. Formularles 11 preguntas que deberán contestar los premiados:
6. Seguir al blog que te ha otorgado el premio.
7. Informar a los blogs a los que les das el premio.
Empecemos por la parte de las preguntas...
1. ¿Por qué tienes un blog?
Porque soy una de esas raras personas que puede vivir sin deportes, sin ir al cine, sin salir e incluso sin música, pero no sin escribir. Y por alguna razón mi identidad como persona-que-escribe se ha ido configurando y modificando a lo largo del tiempo en ese extraño y apasionante medio que es Internet. Así que tener un blog es, más o menos, una consecuencia lógica de la vida en general.
2. ¿Quién fue la persona que te inspiró a empezar en este mundo?
En este mundo ya estaba de antes. El blog lo creé por error, uno de esos errores de los que no me pienso arrepentir, cuando todavía estaba en el instituto y por algún motivo caí en un club de escritura de la universidad en el que decidí participar. Y esa gente tenía un blog. Y yo quería escribir en ese blog, así que como de costumbre, entré como un elefante en una cacharrería y en lugar de participar en él, creé este por error. Y pensé que tampoco venía de un espacio en Internet arriba o abajo, así que me lo apropié.
También fue un alarde de modernidad y culoveoculoquierismo porque había leído un artículo en Psychologies que hablaba de "la nueva tendencia de los blogs" tras sus primeros 5 años de trayectoria. Y yo lo tenía que probar, claro.
3. ¿Qué te inspira a la hora de escribir?
Ahora mismo no me complico demasiado la vida. Una palabra, una frase, una historia que alguien me ha contado... cosas de la vida diaria. Por eso voy por ahí diciendo en público que "escribivo".
4. ¿Qué es lo más difícil a la hora de poner en marcha el blog?
En mi caso, no caer en la tentación de mandar el blog a la porra y dedicar todo ese tiempo a aprender programación... (Es que lo de mencionar la constancia ya está muy visto)
5.¿Cuál ha sido el mejor momento que has vivido en el blog?
No me podría quedar sólo con uno. Me encanta ese momento en que las personas que comentáis aquí abajo pasáis de ser solo letras a ser personas físicas con un tono de voz y una sonrisa determinadas... y creo que eso debería contar como momento vivido en el blog, porque soy una persona que escribive, recordadlo.
6.¿Qué te gusta más salir a cenar o comer?
Depende de con quién y para qué... En general, creo que a comer.
7. Última película que te haya impactado y que recomiendas:
Soy una de esas personas que no había visto nunca "La vida es bella". Podéis apedrearme. Gracias a D. (sí, esta D. es Dios, ¿qué pasa? ¿Dios no tiene derecho a proteger su anonimato?), G. me sacó de mi profunda ignorancia y me confeccionó una lista de varias decenas de películas que, si no he visto, debería haber visto. Y la vi. Y si por ese mundo pulula alguien tan extraño como yo que todavía no ha visto "La vida es bella", oye, tú, sé que en el fondo tratas de huir de los tópicos y todo eso, pero deberías darle una oportunidad.
8. Mejor estación del año:
Estando en Irlanda he entendido por qué a la gente le gusta el invierno. Pero la verdad es que soy una feliz florecilla del campo, feliz en cualquier circunstancia... Me encanta sacar la ropa de verano en verano, que la primavera se cuele por cualquier parte en primavera, pisar las hojas secas en otoño y tomarme un chocolate caliente en invierno. Así que os confesaré que la mejor estación del año es vivir en Irlanda, que tenemos las cuatro todos los días y aun así somos felices.
9. Un destino favorito para descansar:
No tengo ni idea de qué contestar a esta pregunta... ¿para qué iba alguien a querer ir a ningún sitio a descansar? Para descansar te quedas en casa, haces un fuerte con los cojines del sofá y lees un buen libro debajo de las mantas. El resto de destinos son para bebértelos a morro hasta que vuelves a tu casa (a descansar) exhausta y feliz de haber conocido un rincón más del planeta en el que vives.
10.Si pudiera ser un animal:
Nunca he entendido esta pregunta, pero lo único que tengo claro es que probablemente sería algún animal que pueda volar.
11. ¿Cuáles son tu mayor virtud y tu peor defecto?Odio los tópicos, pero mi peor defecto es el perfeccionismo. Y de verdad lo es, porque me trae más problemas que ventajas. Respecto a las virtudes, supongo que ser una persona que si te puede ayudar en algo, lo hará. Helpful. Me encanta encontrar palabras que no sé cómo traducir ... porque nadie usa el adjetivo servicial en su vida diaria, ¿verdad? ¿Verdad?
Ahora se supone que tengo que deciros once cosas sobre mí, así que vamos a ver...
1. Quiero ser Guía Montessori.
2. Me gustaría aprender, como mínimo, otros dos o tres idiomas, pero todavía soy incapaz de decidir cuáles o sentarme un buen día y empezar algo desde 0.
3. No me gusta el chorizo y no me apasionan para nada ni las lentejas, ni la cebolla, ni el pimiento, ni la carne... pero nunca veréis a nadie más feliz que a mi persona delante de un plato de lentejas. Y pobre del cocinero al que le falte alguno de todos esos ingredientes.
4. La parte de detrás de mi puerta está llena de post-its.
5. Me pregunto muchas cosas sobre la vida. Todos los días. A veces en voz alta.
6. Quiero tener hijos.
7. No me arrepiento ni un poquito de no haber acabado el máster que hice en Barcelona el año pasado.
8. Me gusta cuantificar simbólicamente las cosas: "Tengo -3 ganas de hacer esto", "Me gustaría un 17 ir a tal sitio", "Del 0 al 10, me da una pereza del 20"
9. No me gusta escuchar música que no conozco, excepto que alguien me la haya recomendado.
10. Soy incapaz de visualizarme dejando Irlanda, pero sé que algún día me iré.
11. Confío en que los planetas se van a alinear para mí, pero trabajo en un plan más por cada letra del abecedario, por si las moscas.
Ahí van mis 11 preguntas:
1. ¿Por qué tienes un blog?
2. ¿Qué es lo primero que piensas cuando te levantas por la mañana?
3. ¿Cuál es tu momento favorito del día y por qué?
4. ¿Dónde te ves dentro de cinco años? ¿Y de diez?
5. ¿Algo que te apasione?
6. Si sonara la alarma de incendios en tu casa y tuvieras 30 segundos para coger lo indispensable: ¿qué cogerías?
7. ¿Cuál es tu gran vicio?
8. Si pudieras viajar a cualquier lugar del mundo, ¿cuál sería y por qué?
9. ¿Cuál fue el último libro que leíste?
10. Si pudieras publicar tu blog en formato "libro de papel", ¿lo harías? ¿por qué?
11. Si pudieras preguntar cualquier cosa a cualquier persona en el mundo, viva o muerta, ¿qué preguntarías y a quién?
Y yo te nomino... a ti. Sí, a ti, que estás leyendo esto en estos momentos. Puede que seáis más de 11, menos de 11, un número de personas igual a 11, o nadie en absoluto... si has llegado hasta aquí y sigues mi blog habitualmente, estás nominad@ :)
4.5.13
275-280: Why not?
El dinero sólo es dinero. Es una seguridad falsa. A veces hay que invertir en vivir y preocuparse menos del futuro. Porque al fin y al cabo, tener el dinero en el banco no te da ninguna experiencia positiva, no te hace madurar ni crecer ni aporta nada a tu bagaje de vivencias-que-un-día-contarás-a-tus-nietos... y mucho menos al bagaje de las que no le contarías a tus nietos ni bajo tortura.
¡O almenos de eso intentamos convencernos!
Cuando tienes "sólo" 20 y pocos años sucede en ti un fenómeno que da bastante miedo y te recuerda a un libro de Kat Zhang. Aparece dentro de ti una personita que no estaba antes. Es tu adulta interior. (¡Encantada!) A veces toma el control y te obliga a hacer y decir cosas que no son para nada divertidas y que hacen que la niña que fuiste se evada un poco en la niebla de tu mundo, en la frontera entre dentro y fuera, en esos límites inciertos.
Por ejemplo, un ejemplo práctico. Estás en el super y te apetece comprar (inserte aquí cualquier cosa muy, muy rica pero objetivamente no necesaria para la vida si tienes en cuenta que hay más comida en casa. Comida menos atractiva, posiblemente más sana y nutritiva)... Y se te escapa sin querer. Dices algo así como: "Mejor no, que hay comida en casa" o "No, que no hay dinero para estas tonterías" y una vez lo has dicho añades: "Dios, acabo de matar un poco más a mi niña interior" Y lo dices así, porque de una dicen que escribe muy bien, pero desde luego no podría hablar peor. Y encima es con alevosía.
Por suerte, cuando tienes "sólo" 20 y pocos años puedes elegir. Puedes maniatar al personaje este y decidir de repente que la opción menos responsable es mucho más divertida. Puedes reflexionar sobre la vida y concluir que nunca más vas a tener 20 y pocos y que qué mejor momento que este preciso instante para vivir lo que te apetezca. Puedes recalibrar tus prioridades y admitir que suena bien, que puedes elegir hacer algo con lo que tus padres nunca estarían de acuerdo, algo que nunca habrían hecho. Algo que tú sí te sientes bien haciendo o algo que nunca en absoluto habrías hecho y te lanza a varios kilómetros de tu zona de confort. Puedes admitir que tampoco se acaba el mundo si te equivocas.
Puedes decidir que vas a hacerte Couchsurfer y te vas unos días a Galway. Y luego cambiar de opinión y decidir que a Belfast. Y de repente encontrarte en un pub rodeada de otros Couchsurfers, sintiéndote como si acabaras de llegar a Cork aunque sea tu casa. Y que alguien te diga: Voy a quedarme aquí un minuto simplemente siendo feliz... Y que todo parezca tener sentido. Excepto el lingüista lituano, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión. (O no será contada en absoluto, en este caso es mucho mejor dejaros con la intriga)
¡O almenos de eso intentamos convencernos!
Cuando tienes "sólo" 20 y pocos años sucede en ti un fenómeno que da bastante miedo y te recuerda a un libro de Kat Zhang. Aparece dentro de ti una personita que no estaba antes. Es tu adulta interior. (¡Encantada!) A veces toma el control y te obliga a hacer y decir cosas que no son para nada divertidas y que hacen que la niña que fuiste se evada un poco en la niebla de tu mundo, en la frontera entre dentro y fuera, en esos límites inciertos.
Por ejemplo, un ejemplo práctico. Estás en el super y te apetece comprar (inserte aquí cualquier cosa muy, muy rica pero objetivamente no necesaria para la vida si tienes en cuenta que hay más comida en casa. Comida menos atractiva, posiblemente más sana y nutritiva)... Y se te escapa sin querer. Dices algo así como: "Mejor no, que hay comida en casa" o "No, que no hay dinero para estas tonterías" y una vez lo has dicho añades: "Dios, acabo de matar un poco más a mi niña interior" Y lo dices así, porque de una dicen que escribe muy bien, pero desde luego no podría hablar peor. Y encima es con alevosía.
Por suerte, cuando tienes "sólo" 20 y pocos años puedes elegir. Puedes maniatar al personaje este y decidir de repente que la opción menos responsable es mucho más divertida. Puedes reflexionar sobre la vida y concluir que nunca más vas a tener 20 y pocos y que qué mejor momento que este preciso instante para vivir lo que te apetezca. Puedes recalibrar tus prioridades y admitir que suena bien, que puedes elegir hacer algo con lo que tus padres nunca estarían de acuerdo, algo que nunca habrían hecho. Algo que tú sí te sientes bien haciendo o algo que nunca en absoluto habrías hecho y te lanza a varios kilómetros de tu zona de confort. Puedes admitir que tampoco se acaba el mundo si te equivocas.
Puedes decidir que vas a hacerte Couchsurfer y te vas unos días a Galway. Y luego cambiar de opinión y decidir que a Belfast. Y de repente encontrarte en un pub rodeada de otros Couchsurfers, sintiéndote como si acabaras de llegar a Cork aunque sea tu casa. Y que alguien te diga: Voy a quedarme aquí un minuto simplemente siendo feliz... Y que todo parezca tener sentido. Excepto el lingüista lituano, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión. (O no será contada en absoluto, en este caso es mucho mejor dejaros con la intriga)
Para...
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
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Lo que la lluvia inspira...
...y lo que el tiempo trajo.
Porque compartir es vivir:
Ando asomando la cabeza por...
- BAUGMAN, Z. Tiempos líquidos
- GAARDER, J. Maya
- MAILLARD, C. Hilos
- MONTESSORI, M. Ideas generales sobre el método
- SUBIRANA, V. Una maestra en Katmandú
Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]

