29.11.09

Papiroflexia o paz

Te pasas toda la tarde hablándome de un insecto:
sus élitros, sus membranas, sus ocelos;
intento advertir la relacion entre eso y lo que vivimos,
aunque quizás tu poema sólo trata de volar.



[Juan Andrés García Roman]

No puedo dejar de colgarlo aquí, puesto que me tiene enamorada desde que Taimar lo ha puesto en el Literatorio ;)

Superdotats



Decir que el tema me fascina es decir poco o casi nada. Este es el último documental que he visto. Me dio mucha pena saber que se acababa ya "Psicología de la superdotación", pero, por suerte, pronto empezaremos con "Intervención educativa en alumnos superdotados", que tiene pinta de ser igual o más interesante e insuficiente (nunca hay bastante) que la anterior.

27.11.09

Màgia d'hivern

Doncs sí: la màgia del fred sota la manta, de la casualitat que respira vorafoc, dels dits gelats escalfats en paraules i la imatgeria de la llar i la ximeneia que ningú no té. La màgia d'una espurna als ulls, d'esperar un senyal que mai no ve del tot, del fred de castanya i la guspira de llum, del contrast d'ambients, de la crida a la relaxació i la xocolata desfeta, del recolliment, d'allò petit, de la malenconia gratuïta, de les llums de colors i de l'"és Nadal al meu cor quan somrius content de veure'm", de les pel·lícules massa ensucrades i els escrits a vessar d'adjectius. La màgia dels peus freds i l'escalforeta al cor, la màgia que ve de puntetes, sense fer soroll, i que cada hivern pica la porta per sorprendre'm de nou, avui ha aterrat a casa meva perquè sí, i dubto que me'n pugui desfer fins que la causalitat dicti que comença la primavera.

Decisiones por tomar

Estos días me inundan un montón de sensaciones que parece que hayan llegado sin avisar, cargadas de maletas, para quedarse. Tras días letárgicos y de inactividad aparente, días de esos grises, parece que las cosas vuelven a tomar rumbo. Quizá sea cierto que, cuando algún asunto de especial relevancia entra a en ese espacio clave y diminuto entre una ceja y otra, es inútil intentar que piense en otras cosas. O almenos no suele ser así hasta que recupero esa ilusión de control ficticio que me permite mantener abiertos tantos frentes como expectativas. Mi madre me suele decir que no necesito hacer ejercicio para quemar calorías porque las quemo pensando: empiezo a pensar que, como todas las madres del mundo, tiene razón.

Bajar al llano mundo de los mortales y llevar a cabo tareas que para otros serían quebraderos de cabeza es lo que me esperaba para el fin de semana. Pero, como siempre, no ha sido suficiente. De modo que, tomadas las decisiones y cambios de rumbo oportunos, que suele ser la parte más complicada, sólo falta sacar punta a los detalles y agradecer hasta el infinito cualquier oportunidad de cambio.

Tengo la curiosa manía de hacer las cosas a mi manera. Podría haber seguido siempre el camino marcado, que estaba tan marcado para mí como para el resto, pero mi instinto siempre me lleva a rehuirlo y buscar los propios, en casi cualquier faceta, por no decir en todas. Cuando todo el mundo parece convencido de que lo mejor para mí es X, mis pies me guían irremediablemente hacia Y. No porque no vea las bondades de X, sino porque la experiencia me hace desconfiar de esta clase de unanimidad acerca de mi destino. Así que muchas veces acabo volviendo a X después de haber dado una vuelta por Y, Z, y ahí sí que me veo capaz de ver, no sólo las bondades, también las sombras. Es la manía de hacer las cosas cuando me siento preparada, y no cuando lo estoy.

¿Qué ha sido esta vez? Supongo que es difícil de determinar. Algún detonante habrá, ya lo descubriré. Me gusta creer en la teoría de la ampliación del útero materno. El útero es un espacio cálido y recogido, pero tarde o temprano se nos queda pequeño y necesitamos salir. Pasa lo mismo con la casa, luego con el barrio, con la ciudad, hasta encontrar un nivel donde no haya necesidad de salir, salir, salir. Cada cual tiene el suyo: hay quien no sale nunca de su pueblo y puede ser feliz así. Quizá si me hubiera ido a estudiar fuera (aunque tampoco "muy" fuera) en el primer año de carrera, habría aprendido muchísimo. Quizá, no: seguro. Pero habría sido una decisión prematura, palabra para nada dejada al azar. Aún hay aspectos que deben madurar, cada uno a su tiempo, pero una vez tomada la decisión -esto siempre es invariable- no hay vuelta atrás.

25.11.09

Cuatro cosas sin importancia

1.
Dejar que te des cuenta
punto por punto
de lo que es
y lo que no es
vivir.
Y, en el camino de
ser lo que se es,
no llorar en vano
lo que no se es...
¡Como si una lechuga
se quejara de no poder pensar!


2.
Caminar hasta no perder
los hilos de pensamiento
que nos tejen lo que somos.
Caminar hacia dentro
en patrones geométricos
o en espiral. Caminar.

Caminar como se vive,
se piensa o se siente.

Pensar y caminar
como una fuente
por la que cantaran
el agua de la vida
y la chispa de los ojos.

Caminar hacia tus pupilas
para asistir al espectáculo
de tus descubrimientos
volubles e implosivos.
Caminar.

3.
Reducir a la mínima expresión
aquello inminimizable.
Hacerlo manejable
como un concepto de barro
con el que Dios no podría jugar.

4.
Rechazar el equilibrio
-ficticio-
como antónimo de la vida.
Aceptar, en cambio, el caos
-saludable-
como el camino de aprender
a ser lo que se es.