En esta vida hay información que tenemos a nivel racional pero no somos conscientes de ella hasta que se convierte en una experiencia corporizada. Hasta que pasas de saberlo en tu cabeza a saberlo en el pecho y en el estómago.
Hay varios posicionamentos ante el hecho de venirse de au pair. Están quienes lo ven de manera pesimista y piensan: la situación está tan mal en mi país que me he visto obligada a tomar una decisión como esta y venir de au pair a la otra punta del mundo, sin posibilidad de ahorrar, lejos de mi familia, etcétera. Están quienes intentan ver la parte positiva a la situación, como la oportunidad de aprender inglés y conocer gente nueva. Están las que hubieran venido de todas maneras porque ya formaba parte de sus objetivos, de las cosas que quería hacer en la vida. Las que lo ven como una oportunidad para buscar trabajo desde otro país mientras aprenden el idioma. Las que están aquí como podrían estar en cualquier otra parte. Y un largo etcétera.
Y sea cual sea nuestra postura al respecto, todas las au pairs tenemos algo en común... venir de au pair es algo temporal. Dejamos atrás una vida más o menos segura, porque incluso aunque no sea segura en absoluto, sabemos qué hay que esperar de ella, para llegar a un país, costumbres, cultura, idioma y todo lo que eso implica, todo totalmente distinto. Sin familia, sin amigos. Un día saltamos sin red y nos arriesgamos, y probablemente nos pasemos lo que dura el viaje de avión pensando "madre mía, ¿dónde me he metido?", porque un día estás en tu zona de confort y al día siguiente te despiertas en una vida que no es la tuya. Y ha sido una decisión más irracional que otra cosa... Como dice J., "es que realmente no puedes pensar en ello, porque si te lo piensas mucho, no vienes".
Entonces sucede que empiezas a pensar que Irlanda tiene un no-sé-qué que qué-sé-yo; que empiezas a crear vínculos con personas a las que quizá nunca habrías conocido y que pasan a formar parte de tu día a día con tal impacto que no te imaginas tu rutina sin ellas; que creas tus recuerdos y una nueva vida en otro lugar; que empiezas otra vez, como una segunda oportunidad (o tercera, o cuarta), en una vida que podría ser tu vida. Tienes tu vida en otro sitio. Y te sientes segura, feliz, quisieras que no acabara, y no tendría por qué...
Y de repente, sin saber muy bien de dónde, llega el sablazo: porque no es un tiempo nuestro, es un tiempo que la vida nos ha regalado con un límite de días, horas y segundos, es un tiempo prestado del que tenemos que hacer el mejor uso posible, pero que un día se acabará.
Y antes de eso tendremos que vivirlo a través de otras personas: otros
adioses, todos distintos y todos iguales, otras que se vuelven a su
tierra, a la vida que dejaron atrás y de la que apenas sabemos. Entonces lo veremos venir y es en ese preciso instante cuando saber que un día nos iremos pasará como un rayo de la cabeza al estómago. "Un día seré yo", pensaremos, "un día me tendré que ir".
Un día volveremos a una vida que tampoco será del todo nuestra vida, porque nadie es imprescindible y la rueda sigue girando. Nos encontraremos de vuelta en el aeropuerto de donde salimos, en nuestra ciudad, en nuestra calle que ya no serán nuestras del mismo modo, preguntándonos qué narices ha pasado, si no habrá sido un sueño extraño y nada más.
Pero no lo habrá sido. Nos quedarán tantas pruebas que lo atestigüen que necesitaremos mil maletas y dos corazones para resguardarlas todas del tiempo inexorable.
Como apunte, añado que para escribir la entrada me he inspirado en esta otra, mucho mejor y de lectura muy recomendable, del blog "Apaga y vámonos".
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"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
17.12.12
13.12.12
Estatua de sal
Música que te retumba en el pecho,
te atraviesa y te hiela,
efecto invernadero en las entrañas,
sal en heridas que no están.
Gotas que se deslizan
en el cristal de los ojos,
ojos que están lejos, dentro.
Fuera. Música. Gotas.
Como siempre. Como nunca.
Nada volverá a herir así,
le dijo al barquero.
De pronto un ruido
deshace el hechizo.
Y sólo queda empezar
a tejer de nuevo un retal.
te atraviesa y te hiela,
efecto invernadero en las entrañas,
sal en heridas que no están.
Gotas que se deslizan
en el cristal de los ojos,
ojos que están lejos, dentro.
Fuera. Música. Gotas.
Como siempre. Como nunca.
Nada volverá a herir así,
le dijo al barquero.
De pronto un ruido
deshace el hechizo.
Y sólo queda empezar
a tejer de nuevo un retal.
Hoy no te puedo esperar,
pequeño desastre animal...
10.12.12
129-136: Vivir de paso
Se acerca peligrosamente la Navidad, hace semanas que ha empezado a hacer frío, los fines de semana se repiten en un bucle sin fin y un día te levantas extrañada preguntándote qué haces aquí o dónde estarás en un año. Para otras personas es distinto: han venido a vivir a Cork, trabajan aquí, podrías decir que están "de otra manera", de un modo más indefinido. Compartes reflexiones con otras au pairs mientras paseas por las calles de Cork (que, gracias a las compras navideñas, empiezan a parecer Barcelona) y te das cuenta de que no eres la única.
Pensadlo fríamente por un momento: ¿Qué os asusta más: la estabilidad o la inestabilidad?
Hace un par de años me aterraba acabar la carrera y cambiar de vida: empezar a trabajar, independizarme, tener que decidir dónde vivir. Volver a empezar. Me asustaba el cambio. Sin embargo, algo ha pasado en esta cabecita mía para que, tras los dos últimos años, todo sea al revés. No me imagino a mí misma levantándome un día con la seguridad de que en dos años puede que mi vida siga siendo, básicamente, en esencia, la misma. Y en Cork he descubierto que no soy la única.
Así que este es el plan: nos educaron con el sueño de que tendríamos mejores estudios, mejor trabajo y una vida estable rodeados de un cierto confort (si no de algunos lujos). Y resulta que a nosotros, a los que nos llaman "la generación perdida", nos da igual ese supuesto paradigma de felicidad. Preferimos crearnos uno así, sobre la marcha.
Por supuesto hay unas cuantas cosas que encajar en ese guión improvisado, pero seguro que no es casualidad que la frase que más veces ha salido por mi boca estas semanas sea "no me da la vida para todo".
La expresión más exacta que puedo encontrar para describiros las últimas semanas en Cork es "standby". Son esos momentos en que parece que no estás haciendo nada, pero es porque tu mente está empezando a encarrilar y acomodar planes a largo plazo y necesita momentáneamente el sosiego de una vida previsible y rutinaria, como si viviera en piloto automático, para tomar decisiones. Porque cualquier camino empieza por un primer paso.
Y ahora voy a dejar la filosofía a un lado y os voy a poner unas cuantas fotos de la decoración navideña, que ya toca.
La lista de propósitos para año nuevo, la dejamos para otro post...
Pensadlo fríamente por un momento: ¿Qué os asusta más: la estabilidad o la inestabilidad?
Hace un par de años me aterraba acabar la carrera y cambiar de vida: empezar a trabajar, independizarme, tener que decidir dónde vivir. Volver a empezar. Me asustaba el cambio. Sin embargo, algo ha pasado en esta cabecita mía para que, tras los dos últimos años, todo sea al revés. No me imagino a mí misma levantándome un día con la seguridad de que en dos años puede que mi vida siga siendo, básicamente, en esencia, la misma. Y en Cork he descubierto que no soy la única.
Así que este es el plan: nos educaron con el sueño de que tendríamos mejores estudios, mejor trabajo y una vida estable rodeados de un cierto confort (si no de algunos lujos). Y resulta que a nosotros, a los que nos llaman "la generación perdida", nos da igual ese supuesto paradigma de felicidad. Preferimos crearnos uno así, sobre la marcha.
Por supuesto hay unas cuantas cosas que encajar en ese guión improvisado, pero seguro que no es casualidad que la frase que más veces ha salido por mi boca estas semanas sea "no me da la vida para todo".
La expresión más exacta que puedo encontrar para describiros las últimas semanas en Cork es "standby". Son esos momentos en que parece que no estás haciendo nada, pero es porque tu mente está empezando a encarrilar y acomodar planes a largo plazo y necesita momentáneamente el sosiego de una vida previsible y rutinaria, como si viviera en piloto automático, para tomar decisiones. Porque cualquier camino empieza por un primer paso.
Y ahora voy a dejar la filosofía a un lado y os voy a poner unas cuantas fotos de la decoración navideña, que ya toca.
La lista de propósitos para año nuevo, la dejamos para otro post...
3.12.12
Si...
Si dos personas no se hubieran conocido en París hace 20 años en esta misma situación. Si no se hubieran dado una oportunidad.
Si hubiera decidido pasarme a Grado y seguir mi vida por otro camino en lugar de acabar mi Diplomatura e irme a Barcelona a estudiar.
Si no hubiera elegido el piso que elegí en Barcelona, al lado del parque para perros, y superado mi miedo.
Si hubiera trabajo como maestra en España al acabar la carrera. Si no hubiera decidido pedir una beca para mejorar el inglés, para poder entrar en otra lista y tener mejores oportunidades.
Si me hubieran dado esa beca. Si no hubiera persistido en la idea de mejorar el inglés.
Si alguien no me hubiera recomendado hace casi 10 años un programa de radio.
Si la gente de ese programa de radio no hubiera tenido la idea de crear un foro.
Si R. no hubiera decidido entrar en ese foro, si R.y yo no siguiéramos en contacto después de tanto tiempo. Si R. no tuviera espíritu aventurero y se hubiera ido de au pair y me lo hubiera contado.
Si nunca hubiera conocido a A. durante la carrera.
Si ella nunca hubiera metido todos los nombres de la lista de destinaciones en un sombrero y hubieran salido sitios en Irlanda. Si N. no me hubiera hablado tan bien de Cork.
Si no hubiera encontrado una familia para irme de aupair a las dos semanas de empezar a buscar. Si no hubiera superado mi pánico a los perros y me hubiera echado atrás que la familia tuviera un perro.
Si cuatro amigos en un lugar remoto del mundo no hubieran decidido irse a estudiar a otro país una temporada.
Si no hubieran acabado viviendo con precisamente esos compañeros de piso.
Si R. no hubiera abierto el grupo de españoles en Cork y si no hubiera conocido a tanta gente española aquí.
Si un día el encargado de la música en un local no hubiera puesto esas canciones y yo no me hubiera ido del local antes que el resto.
Si...
Si hubiera decidido pasarme a Grado y seguir mi vida por otro camino en lugar de acabar mi Diplomatura e irme a Barcelona a estudiar.
Si no hubiera elegido el piso que elegí en Barcelona, al lado del parque para perros, y superado mi miedo.
Si hubiera trabajo como maestra en España al acabar la carrera. Si no hubiera decidido pedir una beca para mejorar el inglés, para poder entrar en otra lista y tener mejores oportunidades.
Si me hubieran dado esa beca. Si no hubiera persistido en la idea de mejorar el inglés.
Si alguien no me hubiera recomendado hace casi 10 años un programa de radio.
Si la gente de ese programa de radio no hubiera tenido la idea de crear un foro.
Si R. no hubiera decidido entrar en ese foro, si R.y yo no siguiéramos en contacto después de tanto tiempo. Si R. no tuviera espíritu aventurero y se hubiera ido de au pair y me lo hubiera contado.
Si nunca hubiera conocido a A. durante la carrera.
Si ella nunca hubiera metido todos los nombres de la lista de destinaciones en un sombrero y hubieran salido sitios en Irlanda. Si N. no me hubiera hablado tan bien de Cork.
Si no hubiera encontrado una familia para irme de aupair a las dos semanas de empezar a buscar. Si no hubiera superado mi pánico a los perros y me hubiera echado atrás que la familia tuviera un perro.
Si cuatro amigos en un lugar remoto del mundo no hubieran decidido irse a estudiar a otro país una temporada.
Si no hubieran acabado viviendo con precisamente esos compañeros de piso.
Si R. no hubiera abierto el grupo de españoles en Cork y si no hubiera conocido a tanta gente española aquí.
Si un día el encargado de la música en un local no hubiera puesto esas canciones y yo no me hubiera ido del local antes que el resto.
Si...
2.12.12
118-128: Sonrisas
Al principio sonríes mucho. Sonríes porque ni entiendes ni te haces entender, por cortesía, por compromiso, por diversión, porque todo es nuevo para ti, porque acabas de conocer a toda la gente que te rodea, porque necesitas desprender esa alegría y esa energía que te has traído contigo en esta nueva aventura. Te pasas el día sonriendo.
Luego todo se estabiliza, empiezas a tener una rutina, vuelves a ser un poco tú, cambias radicalmente aspectos de tu vida - o no lo haces en absoluto, pero el caso es que puedes decir alto y claro que das tu vida aquí por empezada. Que todo "va".
Y entonces vienen las sonrisas de verdad.
La sonrisa que se te pone cuando G., por fin, juega contigo o te hace caso no sólo mientras estáis a solas, sino también mientras estáis todos en casa. Como en familia.
La sonrisa que te pegan tus amigas nada más verte después de toda la semana.
La sonrisa que aparece en tu cara cuando te dicen que tienes un rato libre que no te esperabas.
La sonrisa esa cuando sales entre semana, sin prisa, al atardecer de Cork, con las luces de Navidad ya encendidas, sin más plan que pasar un buen rato improvisado.
La sonrisa que se te escapa al acordarte de las anécdotas del fin de semana cuando vas por la calle un lunes.
La sonrisa que le regalas a tu hostfamily por las mañanas.
La sonrisa que te roban cuando ellos tienen un detalle bonito contigo.
La sonrisa pícara cuando eres plenamente consciente de que la has liado con algo, pero sabes que serás perdonada.
La sonrisa de cuando, al final del fin de semana, te preguntan qué has estado haciendo y tú prefieres que lo adivinen.
La sonrisa de los jueves por la noche, cuando puedes pasar un rato simplemente sentada en el suelo mirando la chimenea con la televisión apagada.
La sonrisa de cuando suena el teléfono en esos "momentos centralita", o cuando suena y es esa persona especial (o esas personas especiales) y recuperas aquellos momentos cuando todavía mandabas sms.
La sonrisa de esos momentos en que te haces consciente de que todavía te quedan varios meses por disfrutar aquí y que, al final, habrá valido la pena.
Y te acuerdas del manual práctico de la sonrisa y de todo lo que ha llovido desde entonces, y das gracias a la vida porque lo que más vale en el mundo no se compra con dinero...
Luego todo se estabiliza, empiezas a tener una rutina, vuelves a ser un poco tú, cambias radicalmente aspectos de tu vida - o no lo haces en absoluto, pero el caso es que puedes decir alto y claro que das tu vida aquí por empezada. Que todo "va".
Y entonces vienen las sonrisas de verdad.
La sonrisa que se te pone cuando G., por fin, juega contigo o te hace caso no sólo mientras estáis a solas, sino también mientras estáis todos en casa. Como en familia.
La sonrisa que te pegan tus amigas nada más verte después de toda la semana.
La sonrisa que aparece en tu cara cuando te dicen que tienes un rato libre que no te esperabas.
La sonrisa esa cuando sales entre semana, sin prisa, al atardecer de Cork, con las luces de Navidad ya encendidas, sin más plan que pasar un buen rato improvisado.
La sonrisa que se te escapa al acordarte de las anécdotas del fin de semana cuando vas por la calle un lunes.
La sonrisa que le regalas a tu hostfamily por las mañanas.
La sonrisa que te roban cuando ellos tienen un detalle bonito contigo.
La sonrisa pícara cuando eres plenamente consciente de que la has liado con algo, pero sabes que serás perdonada.
La sonrisa de cuando, al final del fin de semana, te preguntan qué has estado haciendo y tú prefieres que lo adivinen.
La sonrisa de los jueves por la noche, cuando puedes pasar un rato simplemente sentada en el suelo mirando la chimenea con la televisión apagada.
La sonrisa de cuando suena el teléfono en esos "momentos centralita", o cuando suena y es esa persona especial (o esas personas especiales) y recuperas aquellos momentos cuando todavía mandabas sms.
La sonrisa de esos momentos en que te haces consciente de que todavía te quedan varios meses por disfrutar aquí y que, al final, habrá valido la pena.
Y te acuerdas del manual práctico de la sonrisa y de todo lo que ha llovido desde entonces, y das gracias a la vida porque lo que más vale en el mundo no se compra con dinero...
Para...
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
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Lo que la lluvia inspira...
...y lo que el tiempo trajo.
Porque compartir es vivir:
Ando asomando la cabeza por...
- BAUGMAN, Z. Tiempos líquidos
- GAARDER, J. Maya
- MAILLARD, C. Hilos
- MONTESSORI, M. Ideas generales sobre el método
- SUBIRANA, V. Una maestra en Katmandú
Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]








