10.12.12

129-136: Vivir de paso

Se acerca peligrosamente la Navidad, hace semanas que ha empezado a hacer frío, los fines de semana se repiten en un bucle sin fin y un día te levantas extrañada preguntándote qué haces aquí o dónde estarás en un año. Para otras personas es distinto: han venido a vivir a Cork, trabajan aquí, podrías decir que están "de otra manera", de un modo más indefinido. Compartes reflexiones con otras au pairs mientras paseas por las calles de Cork (que, gracias a las compras navideñas, empiezan a parecer Barcelona) y te das cuenta de que no eres la única.

Pensadlo fríamente por un momento: ¿Qué os asusta más: la estabilidad o la inestabilidad?

Hace un par de años me aterraba acabar la carrera y cambiar de vida: empezar a trabajar, independizarme, tener que decidir dónde vivir. Volver a empezar. Me asustaba el cambio. Sin embargo, algo ha pasado en esta cabecita mía para que, tras los dos últimos años, todo sea al revés. No me imagino a mí misma levantándome un día con la seguridad de que en dos años puede que mi vida siga siendo, básicamente, en esencia, la misma. Y en Cork he descubierto que no soy la única.

Así que este es el plan: nos educaron con el sueño de que tendríamos mejores estudios, mejor trabajo y una vida estable rodeados de un cierto confort (si no de algunos lujos). Y resulta que a nosotros, a los que nos llaman "la generación perdida", nos da igual ese supuesto paradigma de felicidad. Preferimos crearnos uno así, sobre la marcha.

Por supuesto hay unas cuantas cosas que encajar en ese guión improvisado, pero seguro que no es casualidad que la frase que más veces ha salido por mi boca estas semanas sea "no me da la vida para todo".

La expresión más exacta que puedo encontrar para describiros las últimas semanas en Cork es "standby". Son esos momentos en que parece que no estás haciendo nada, pero es porque tu mente está empezando a encarrilar y acomodar planes a largo plazo y necesita momentáneamente el sosiego de una vida previsible y rutinaria, como si viviera en piloto automático, para tomar decisiones. Porque cualquier camino empieza por un primer paso.  

 Y ahora voy a dejar la filosofía a un lado y os voy a poner unas cuantas fotos de la decoración navideña, que ya toca. 











La lista de propósitos para año nuevo, la dejamos para otro post...



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3 comentarios:

Candela dijo...

Todos nos planteamos qué hacer con nuestra vida, nuestro futuro. Y no solo una vez en la vida o a una cierta edad. Yo siempre fui un culo de mal asiento y así lo avala el hecho de que desde mi Cadiz natal me fui 6 años a un pueblo de la Costa Brava, 3 meses a Lanzarote, año y medio de vuelta a Cadiz y finalmente a Limerick donde a punto estuvimos de comprarnos una casa. Mi reticencia y la llegada de la crisis (salvados por la campana!!) nos hizo cambiar de planes y esperar unos meses a que bajaran los precios y se asentaran nuestros ambientes laborales. Pero la cosa persistía: yo no quiero criar a esos hijos que nunca voy a tener en Limerick. No me veo viviendo aquí de por vida. En Cork puede que sí. Y digo puede, porque el periodo de adaptación no sé lo que me puede tomar. Al principio todo es euforia, todo es nuevo, una aventura. Luego te aclimatas, y seguro, segurísimo, que empezaré a ver sus faltas: no encuentro esto, no encuentro lo otro. En Limerick esto era más fácil, esto no sé qué. Así somos los culos de mal asiento así que más me vale comprarme una casa allí pronto que cuando se vive de alquiler el mudarse, cambiar de opinión y otras zarandajas, está a la orden del día.

M. dijo...

¡Ojalá que no sea sólo una vez en la vida! Yo prácticamente acabo de empezar y, hasta ahora, no he estado más de 6 meses en el mismo sitio...

M. dijo...

¡Ojalá que no sea sólo una vez en la vida! Yo prácticamente acabo de empezar y, hasta ahora, no he estado más de 6 meses en el mismo sitio...