17.12.12

137-142: Tiempo prestado

En esta vida hay información que tenemos a nivel racional pero no somos conscientes de ella hasta que se convierte en una experiencia corporizada. Hasta que pasas de saberlo en tu cabeza a saberlo en el pecho y en el estómago.

Hay varios posicionamentos ante el hecho de venirse de au pair. Están quienes lo ven de manera pesimista y piensan: la situación está tan mal en mi país que me he visto obligada a tomar una decisión como esta y venir de au pair a la otra punta del mundo, sin posibilidad de ahorrar, lejos de mi familia, etcétera. Están quienes intentan ver la parte positiva a la situación, como la oportunidad de aprender inglés y conocer gente nueva. Están las que hubieran venido de todas maneras porque ya formaba parte de sus objetivos, de las cosas que quería hacer en la vida. Las que lo ven como una oportunidad para buscar trabajo desde otro país mientras aprenden el idioma. Las que están aquí como podrían estar en cualquier otra parte. Y un largo etcétera.

Y sea cual sea nuestra postura al respecto, todas las au pairs tenemos algo en común... venir de au pair es algo temporal. Dejamos atrás una vida más o menos segura, porque incluso aunque no sea segura en absoluto, sabemos qué hay que esperar de ella, para llegar a un país, costumbres, cultura, idioma y todo lo que eso implica, todo totalmente distinto. Sin familia, sin amigos. Un día saltamos sin red y nos arriesgamos, y probablemente nos pasemos lo que dura el viaje de avión pensando "madre mía, ¿dónde me he metido?", porque un día estás en tu zona de confort y al día siguiente te despiertas en una vida que no es la tuya. Y ha sido una decisión más irracional que otra cosa... Como dice J., "es que realmente no puedes pensar en ello, porque si te lo piensas mucho, no vienes".

Entonces sucede que empiezas a pensar que Irlanda tiene un no-sé-qué que qué-sé-yo; que empiezas a crear vínculos con personas a las que quizá nunca habrías conocido y que pasan a formar parte de tu día a día con tal impacto que no te imaginas tu rutina sin ellas; que creas tus recuerdos y una nueva vida en otro lugar; que empiezas otra vez, como una segunda oportunidad (o tercera, o cuarta), en una vida que podría ser tu vida. Tienes tu vida en otro sitio. Y te sientes segura, feliz, quisieras que no acabara, y no tendría por qué...

Y de repente, sin saber muy bien de dónde, llega el sablazo: porque no es un tiempo nuestro, es un tiempo que la vida nos ha regalado con un límite de días, horas y segundos, es un tiempo prestado del que tenemos que hacer el mejor uso posible, pero que un día se acabará.

Y antes de eso tendremos que vivirlo a través de otras personas: otros adioses, todos distintos y todos iguales, otras que se vuelven a su tierra, a la vida que dejaron atrás y de la que apenas sabemos. Entonces lo veremos venir y es en ese preciso instante cuando saber que un día nos iremos pasará como un rayo de la cabeza al estómago. "Un día seré yo", pensaremos, "un día me tendré que ir".

Un día volveremos a una vida que tampoco será del todo nuestra vida, porque nadie es imprescindible y la rueda sigue girando. Nos encontraremos de vuelta en el aeropuerto de donde salimos, en nuestra ciudad, en nuestra calle que ya no serán nuestras del mismo modo, preguntándonos qué narices ha pasado, si no habrá sido un sueño extraño y nada más.

Pero no lo habrá sido. Nos quedarán tantas pruebas que lo atestigüen que necesitaremos mil maletas y dos corazones para resguardarlas todas del tiempo inexorable.


Como apunte, añado que para escribir la entrada me he inspirado en esta otra, mucho mejor y de lectura muy recomendable, del blog "Apaga y vámonos".

Posts relacionados



3 comentarios:

IrePoppins dijo...

Me ha encantado la entrada, tanto la tuya como a de "Apaga y vámonos..." pienso escribir pronto una parecida ya que yo he vivido esto...taaaaantas veces :D un besito

Apaga y vámonos dijo...

Me alegra haberte ispirado ;) Y me encanta tu entrada.

La verdad es que no te das cuenta de que esto termina hasta que realmente acaba. Es una pena, pero lo vives al máximo, día a día.


M. dijo...

"Monster" muchas gracias por pasarte y comentar. Me alegra que te hayan gustado las entradas, por lo que he visto en tu perfil desde luego tenemos mucho que aprender de ti auparilmente hablando. Estoy leyendo tu blog y de momento me gusta mucho. Y además me cuadran mucho tus ideas del último post con alguna cosa que teníamos planeada hacer las chicas de Cork :)

Dada, pues para mí es todo un honor que te guste :D tu blog desde luego ha sido un punto de referencia para mí y me encanta tu manera de ver la vida. Estaba a la vez deseando y temiendo las dos últimas entradas que has publicado (y las que vendrán), la verdad.

Ah, y me consta que no soy la única de las que estamos en Cork que te lee :)


Tengo que deciros que para mí es un honor tener comentarios vuestros aquí!