16.8.12

17-22: Destaparse

Con los niños pasa algo curioso y es que cuando están con personas extrañas se comportan angelical y perfectamente. (Bueno, con algunos niños, y también con la mayoría de adultos, debería decir). A medida que esa persona pasa de ser extraña a ser alguien que convive contigo, la cosa cambia.
Eso tiene su parte buena y su parte menos buena. La parte buena es que te lo pasas mejor porque no tienes que estar preocupándote de ser la persona perfecta; existe la confianza necesaria para decir si algo no está bien o no te gusta; empiezas a tener conversaciones con más profundidad. La parte menos buena es que nadie trata de disimular aquellos aspectos del carácter que también nos hacen ser quienes somos, aunque no gusten tanto: cabezota, gruñón, descuidado, torpe, perfeccionista... está bien, cada uno tiene los suyos. Qué vacía, cansada y hueca sería la vida si intentáramos ser siempre, siempre perfectos.
Pero no nos pongamos filosóficos y vayamos al meollo de la cuestión: ¿a qué has dedicado estos cinco días, M.?
El domingo llegó M. (no yo, evidentemente, otra M.) a Cork. Estará aquí un mes y tengo que decir que tener una amiga cerca es muy, muy tranquilizador. Tras las primeras sorpresas (hace frío, llueve la mayor parte del tiempo, etc.) nos fuimos a ver un poquito de la ciudad, básicamente el mismo recorrido que hice yo el primer día. Tampoco es que desde entonces haya conocido mucho más de Cork ;P me faltan horas para perderme andando por ahí, ya empezará el cole...
Respecto a mi aclimatación tengo que comentar que el "destaparse" del post también es un poco literal, ya cojo menos veces la chaqueta, 16ºC me parece una temperatura razonable para ir con una simple manga larga (ay, si me leo hace un par de semanas) y a 20ºC me parece que hace un calor infernal. Eso sí, si tenéis alguna idea original de respuestas ante la pregunta "are you enjoying our weather, Míryam?" ya me las podéis ir chivando... 
Después mi hostfamily me invitó a cenar fuera con ellos, como según parece hacen cada domingo. Cuando la carta es una carta normal no suele haber problemas para entender qué le estás pidiendo al camarero, pero entre que una no salía mucho a cenar por ahí y que todo está in English, la escena divertida de la noche fue ver al camarero (idéntico, por cierto, a un compañero de piso en Barcelona) intentando explicarme qué era el "bok choi"...
Dato curioso: me invitan a que guarde todas y cada una de las tarjetas de visita de los sitios a los que vamos a tomar café o a cenar, para que tenga un recuerdo. (¿Dónde quedó eso de las postales?)
El lunes hicimos scones, os dejo una foto de PimientayChocolate para los que no sepáis lo que son. Estaban sorprendentemente buenas. Usamos casi medio kilo de harina para hacerlas y diría que otro medio kilo se quedó en la cocina, por piedad, si alguien sabe algún truco para quitar la harina y la masa del suelo de madera (no, no sale con la fregona, listillos), que lo comparta...
El martes nos dedicamos a decorar una caja que cada niño tiene que llevar al cole y puede personalizar como quiera. Ahí es donde cada cual guarda sus libros y otras pertenencias. Descubrí que en casa tienen cantidad de material de scratchbook traído de USA,  ¡digno de la tienda de Mr. Wonderful como poco!
También fuimos por primera vez al parque de Douglas, donde G. se tomó la revancha por la anécdota del escondite la semana pasada. Acabo de darme cuenta de que no lo conté en el blog: me escondí detrás de un árbol (en realidad ni siquiera se puede decir que estuviera escondida) y la pobre estuvo casi 10 minutos buscándome por todo el parque, probando a llamarme al teléfono; yo, de verdad, intentaba que me encontrara: gritaba, me apartaba del árbol, pero nada, no estaba inspirada aquel día; como tenía mi número español, no daba señal (eso lo supe después), así que al ver que llevaba el móvil en la mano le mandé un mensaje diciendo "I am watching you"... que empeoró las cosas, porque no tiene mi Irish number. Se lo compensé con un helado y, desde luego, nos echamos unas risas. Eso sí, nada más entrar en el parque de Douglas la menda se tuvo que poner a contar hasta 100 con los ojos cerrados. Gajes del oficio.
Ayer fuimos a dar una vuelta por la ciudad y hacer algunos recados, nos tomamos otro heladito (haga frío o no, los helados siguen siendo lo mejor del verano), intentamos sin excesivo éxito hacer "energy bars" (otra de las recetas del curso de cocina) y por la tarde vino una amiga de G. a jugar. Se lo pasaron la mar de bien jugando al escondite, sobretodo cuando se escondieron en el ático (lugar donde NO podían esconderse) y me pasé casi un cuarto de hora buscando... esa fue la verdadera revancha. ¡¡¡Vendetta!!! En fin, playdoo, moonsand, hacer jabón casero, jugar a truth or dear, esas cosas que hacen las niñas de 9 años. Luego nos fuimos al cine con mi hostdad, a ver Brave, que tengo que recomendaros para ir con peques porque está bastante bien (y como adulto también, tiene escenas divertidas).
Esta mañana el tiempo estaba más calmado, pero yo me olía la tempestad a kilómetros cuando mi hostmom nos ha dejado los siguientes recados: ducha, ir a comprar pan, leche y algo para el almuerzo y estar preparada para la una y media. No parece muy complicado a primera vista, pero tenéis que tener en cuenta que el martes la batalla "ponerse los calcetines" duró nada más y nada menos que 6 horas. 
Como sólo necesita ayuda para encender y apagar la ducha, tras 20 minutos de tele, enciendo el agua. Hasta aquí ningún problema. Sale de la ducha. Ningún problema. Voy a apagar el agua. Problema número 1. Os prometo que habré tardado menos de 10 segundos en ir, mi habitación está justo al lado, ¡¡¡qué potencia tienen las duchas irlandesas!!! Todo el suelo inundado de agua y la alfombra chorreando. Había dejado la ducha colgando y la puerta abierta. Apago la ducha, hago lo que puedo con la alfombra y me voy a por la fregona.
Bajo las escaleras acordándome de Sibyl (de Spaniards) y su anécdota de la caca en su blog... esto tiene pinta de igualar esa historia, pensaba. ¿¿¿Pero para qué piensas nada???
Problema número 2. Al llegar abajo, el techo de la cocina parece una ducha, el suelo está empapado y la alfombra va en camino. Aparto lo que puedo para que no se moje nada y cojo aire.
Problema número 3. No hay fregona. Salgo, descalza, afuera, porque suele estar allí. No está. Miro debajo de las escaleras, en el armario de las chaquetas, en el baño. Ni rastro. ¿Cómo puede ser que no haya una fregona en ningún sitio?
Me voy arriba, intento secar el suelo. Llamo a G. para ver si sabe dónde está la fregona, la busca en los mismos sitios que yo y con el mismo resultado, llama a su madre.
Problema número 4. No hay fregona y no va a haber fregona. Ayer la tiró porque necesitaba una nueva y pensaba comprarla de camino a casa. Oh, Murphy, cuánto te queremos todos...
4 o 5 toallas más tarde y tras tender la alfombra, que a las tres de la tarde sigue chorreando (qué capacidad de absorción), parece que todo está seco menos mi ropa.
Empieza la batalla "¿pero todavía no te has puesto calcetines?", seguida del combate "sí, también tienes que ponerte los zapatos" y "no, no vale que ayer ya te lavaras los dientes".
Tras las batallas "por supuesto no cuenta como lunch un bocadillo de mantequilla y patatas fritas", "tampoco es lunch una bolsa de patatas", y "no, no puedes pasarte la mañana viendo la tele, sólo un rato después de comer", parece que la situación se ha calmado después de un rato dibujando y jugando con los sylvanian. Después de comer (al final, bastante bien, incluso diría que bastante sano) se ha limpiado diligentemente con la servilleta y con un rintintín que no sabía yo que se podía usar también in English me ha informado de que se iba a ver la tele porque tenía permiso para ello.
Si esta mañana habéis visto paseando por la calle a una niña totalmente cranky (es una palabra nueva que he aprendido, Wordreference tiene la respuesta) con una au pair contando hasta 100 (y no, esta vez no estaba jugando al escondite), ... ¡éramos nosotras! Como dice mi padre: "Niños, pocos y lejos"
A las dos y media se ha ido a casa de una amiga a jugar y me dispongo, tras contaros las peripecias de la semana, a pasar la tarde en el centro con M. y su chico y, ¡por fin!, conocer a S., una au pair alemana con la que llevo en contacto desde hace más de dos meses. Normalmente incluso me daría pereza salir de casa, pero el plan de cena + cine, ahora mismo, me suena a gloria bendita. 
Mañana nos vamos a Galway bien tempranito, a presenciar una boda irlandesa #yyoquémepongo? y con un poco de suerte a conocer la ciudad. A la vuelta os cuento la aventura.

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4 comentarios:

Sergio dijo...

Jajaaja que cosas te pasan, cuando vuelvas para aqui tendras que enseñarnos ingles y la ironia y el rintintin ese, jajaja.
Pobre G. ahi buscandote y encima le llegan mensajes anonimos de gente que le observa, ¬¬
Cranky, me lo apunto XDD
Pasalo bien en Galway (ahí es donde estuvo Julia no??).
Ya te ire leyendo x aquí.

Míryam dijo...

Gracias Ser =) Pues ya ves, y a la vuelta de Galway-que-al-final-no-era-Galway tengo todavía más cosas por el estilo que contaros, jajaja pero no voy a negar que me encanta!
Estamos en contacto :)

Noelia García @NoeBranford dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Noelia García @NoeBranford dijo...

Jajajajaja la verdad que me he reído mucho con tu historia pero sin maldad ehh, ains lo que no te pase mi peque. Joo pobrecilla la niña buscándote y tu con tus buenas intenciones le mandas un sms y ella podía asustarse y pensar en que era una cámara oculta o algo raro, la verdad que de pelicula buena. Yo tengo una anécdota sobre la palabra Cranky, descubrí lo que significaba gracias a unos calcetines que poseo con caritas gruñonas, con mal humor y con la palabra abajo de cranky.
Siempre veo comida y me encanta y que nos relates sus costumbres, me acerca mucho a ellos.
Mil gracias por todo, te leo con mucho cariño y entusiasmo. Un abrazo cielo. Muakss