31.8.12

33-38: Thanks God it's Friday

Como os habréis dado cuenta, o quizá no, los números que acompañan a cada entrada corresponden al número de días que hace que estoy aquí. En algún punto me he descontado porque el lunes día 27 hizo un mes que cogí el vuelo y según esto es el día 33, así que me acogeré al tópico-tantra "yo es que soy de letras", que estoy segura de que ese pequeño error no le quitará el sueño ni el secreto de la felicidad a nadie.

Sorpresa: en Irlanda el cole empieza el día 30 de agosto. A todos los efectos prácticos, es como si fuera mi primer día de nuevo (y no por la canción de los Asdlánticos).
El lunes transcurrió apaciblemente, fuimos a la ciudad a hacer un par de recados, descubrí que G. es capaz de apuntarse a un maratón pero no de andar de vuelta a casa (prometo que son diez minutos), invitamos a una amiga a ir al parque... Todo correcto.
El martes, según se acercaba EL día, pasamos de apacible a huracanado. No había manera de conseguir empezar ni acabar nada, pese a que brillaba el sol no hubo calzador que nos hiciera salir de casa, ninguna de las siete propuestas de actividades que hice parecía ser suficientemente buena y pasarse el día viendo la tele estaba fuera de todo cuestionamiento. Niña cranky y aupair pensando "esto en mis tiempos no pasaba", pues claro que no, ¿quién podía permitirse tener una aupair en tus tiempos?, he ahí el quid de la cuestión. Ultimatum: piensa tres cosas de las cuales dos tienen que ser fuera de casa. Challenge accepted. Salvada por la campana: a la media hora la vinieron a recoger para ir un rato al parque y, al volver, las cosas se habían calmado.
El miércoles solicitó permiso materno explícito para pasarse la mayor parte del día en pijama y viendo la tele (sólo faltó el formulario), así que no tuve nada que objetar. Al fin y al cabo, era el último día de vacaciones. Vimos la tele, bebimos té, comimos en el salón viendo la tele, seguimos viendo la tele, comimos chucherías, jugamos un rato, pintamos otro, y contiuamos viendo la tele. Bueno, en realidad ella veía la tele y yo devoraba libros echando un ojo de vez en cuando para comprobar que el contenido fuera adecuado (os sorprenderíais de lo que se puede ver a las once de la mañana un día de vacaciones escolares). Al llegar, la madre se sorprendió de que hubiera conseguido que se vistiera y no comiera demasiadas marranadas. La verdad, no tengo mucho que objetar.
El jueves, es decir, ayer, tocó madrugar un poco más de lo habitual. A las ocho menos diez estábamos desayunando en la cocina y a las ocho y media, en la calle. La escuela a la que asiste G. es muy pequeña para estar situada en una ciudad y muchos de los padres también fueron alumnos en su día. Es una escuela de una sola línea, religiosa y sólo para niñas; por supuesto, llevan uniforme. Llama la atención que dedican mucho más tiempo a la lectura y la literatura en primaria que nosotros, así como a la poesía, a leer en voz alta y a recitar. En cambio, casi no podía creerme el libro de matemáticas. Por supuesto, dan religión (es más, hay todo un curso -el de la comunión- que gira únicamente alrededor de la religión), y también hacen labores (knitting, básicamente) y aprenden how to be a lady (no recuerdo el nombre de las respectivas asignaturas para esto).
El primer día todos los padres entran dentro de la clase para despedir a las niñas. Cada una tiene su propia cesta, donde guardan los libros y todas sus cosas, y que pueden decorar como quieran. Las clases en sí se parecen bastante a las nuestras y los libros de texto, también. La única diferencia que vi fue que en lugar de pósters en inglés y catalán, tienen pósters con las reglas de ortografía del irlandés. Ellas eligen su sitio antes de que llegue la maestra el primer día. Otra cosa más: no hay deberes de verano, no hay deberes los viernes (¡si vierais con qué cara me ha mirado hoy cuando se lo he preguntado!) y no hay más de media hora diaria de deberes.
Por la mañana, la madre me explicitó el orden de tareas a seguir durante la tarde:
-Ir al baño
-Cambiarse de ropa
-Comer algo y beber un vaso de agua
-Hacer los deberes
-Enseñarle castellano durante 10 minutos
-Pasar 15 minutos jugando fuera
-Y a partir de ahí, lo que ella quiera
Y me explicó que, por supuesto, intentará saltárselo a la torera, advertencia que a estas alturas no era ni mucho menos necesaria ;P

El primer día todo fue correcto. Por justicia poética, la dejé comer palomitas (la semana pasada a las seis de la tarde le dije que no podía comerlas, "si fueran las tres, sí, pero ahora es muy tarde y dentro de poco vamos a cenar"); como era el primer día, no había deberes, así que pasamos directamente al castellano. Eso es otro cantar. Después salimos a jugar a la pelota.

Empiezo a conocer suficientemente bien a G. como para darme cuenta de que ya sabía la mayor parte de las cosas que le estaba enseñando ayer, tal como le hice notar al final de la clase de no, y también de que la mejor estrategia es sentarse de espaldas al reloj. Porque hoy, concretamente, nos ha llevado 20 minutos conseguir que reuniera todo lo necesario (¡ni que la hubiera mandado a por las bolas de dragón!) y escribiera la fecha. Desde luego, os puedo asegurar que la combinación niña malhumorada porque no le apetece ir a la escuela + M. en esos días del mes en que lo cranky ya viene de serie es bastante explosiva ;P Y "Thanks God it's Friday" es la frase con la que he estado de acuerdo cuando la ha dicho mi hostmom al llegar. 

Os preguntaréis: si G. está en el colegio, ¿qué haces tú el resto del tiempo?

Ayer decidí ir a dar una vuelta por la calle (ya os habréis dado cuenta de mi tendencia "forever alone" a caminar por caminar solitaria y pensativamente), pero se me fue de las manos y duró tres horas. Creo que no conocía ni el 20% de las calles por las que pasé, Cork es pequeño, pero no tanto como parece...
Encontré un par de tiendas de libros de segunda mano, una de ellas de Oxfam, y un centro comercial en el que todavía no había estado (bueno, que no haya estado no es sorpresa alguna para nadie). Compré un libro por el que probablemente nunca jamás habría pagado su precio original, pero por un euro, por qué no. 101 cosas que hay que hacer antes de los 40. En fin, todo sea por mejorar el nivel de inglés, no os vayáis a pensar.

Esta mañana me la he pasado leyendo e intentando recordar todo lo que sé sobre economía para ver cómo cuadro todo lo que quiero hacer en mis 100€ semanales.

Estos son los posibles para las próximas semanas:
-Inglés dos días a la semana (72€/mes)
-Irlandés un día a la semana (85€/mes)
-Backpackers los domingos (50€ anuales)
-Guitarra (60€/dos meses)
-Knitting for absolute beginners (95€/dos meses)

La mala suerte es que todo es por la tarde, nada por la mañana... nunca pensé que desearía tener deberes :)

Posts relacionados



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajaja, ese libro me lo tendras que dejar pronto (que a mi se me acaba el plazo antes que a ti). Si para practicar ingles tambien.

Veo que tienes unos dias de lo mas entretenido. Vas a volver echa toda una Lady de allí: tejiendo, ...

Sergio, desde la cuenta que uso para el blog. Ya que estaba esta metida.

M. dijo...

Vente a Irlanda y yo te lo dejo ;P

Me vas a matar, pero todavía no he visto tu blog. ¿Es del mismo estilo que el fotolog?, jajaja. Me tengo que pasar a leerte pero ya...

Efectivamente, aburrirme, no me aburro... y volveré o hecha toda una señorita o toda una hippy, todavía lo estoy decidiendo... ¿existe un híbrido entre ambas...?, ;P

Echo de menos los desayunos en Barcelona, sobretodo ahora que tengo las mañanas libres!

Saludos :)