Tras el fin de semana pasado, estaba claro que había que ver Galway. Así que, aprovechando la presencia de M. por tierras irlandesas, allá nos fuimos las dos. Tras valorar unos cuantos sitios nos quedamos con una habitación en Copper Beech Guesthouse, no sé cómo serán los demás sitios de la zona pero este nos encantó.
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| Acceso a las habitaciones en Copper Beech Guesthouse |
Dado que todavía no habíamos ido a ver los Cliffs of Moher y era el tour más barato que salía desde Galway, decidimos que por qué no.
Hubo quien opinó que deberíamos dormir el viernes en Galway para estar más descansadas, pero como le contesté a mi hostdad (uy, ya os he dicho quién opinaba eso), somos jóvenes y podemos dormir en el bus. A las 5 sonó el despertador el sábado, todavía había cosas que preparar (yo nunca dejo nada para el último momento, ¿verdad que no?). A las 6.27 estábamos montadas en CityLink bus, que por cierto os recomiendo antes que Bus Eireann, en mi caso maldiciendo mi juventud ;P con lo bien que estaría yo durmiendo... y a los 5 minutos, estaba frita. Después de 3 tranquilas horas de viaje, llegamos a Galway.
Primera sorpresa: en Galway hace más frío que en Cork. Nos lo habían dicho, lo había comprobado la semana anterior, lo decía el hombre del tiempo, pero nosotras seguimos pensando que verano significa verano en todas partes, esas cosas nos pasan por incrédulas. A los 10 minutos de pisar Galway estábamos en el hotel y a los 20, metidas en un café para no morir por congelación. Bueno, café-pub-restaurante-hotel, si es que lo tienen todo, vas a buscar el baño y parece que te has perdido, pero no, es que lo que parecía a primera vista un café, por dentro es una mansión. A su favor, una de las mejores scones y uno de los mejores hot chocolate que he probado hasta hoy.
Nos volvimos a la estación de autobuses porque al rato de estar en Galway salía nuestro tour hacia Cliffs of Moher. Al llegar no nos lo podíamos creer: nuestro guía tenía, como mínimo, mínimo, 70 años y era también el conductor del autobús. Yo sólo podía pensar en las carreteras por las que pasamos en el paddywagon a Dingle... y ponerme el cinturón. Superados los prejuicios, el guía resultó ser una de las mejores cosas del viaje, por supuesto sabía muchísimas cosas sobre la zona, nos contó muchas anécdotas y era un tipo de lo más divertido. Cambió ligeramente la ruta para que no nos encontráramos con otros 3 autobuses de turistas en Burren y así nos salieran mejores fotos, y lo arregló todo para que, aunque llegáramos más tarde a causa de esto, la gente que tenía que coger un autobús de vuelta a Dublín pudiera volver. Y no dejaba de preguntarnos "are you happy?".
Os dejo algunas fotos para que os hagáis una idea aproximada.
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| Foto stop en algún lugar |
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| Ya puedo decir que he visto un dolmen |
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| Dolmen |
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| (Sí, había que hacer fotos desde tooodas las perspectivas, ¡faltaría más!) |
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| Y no todo iba a ser hacer fotos al dolmen... |
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| Como os comentaba, el guía era bastante divertido y se pasó, mínimo, un cuarto de hora hablándonos acerca de esto, además de recomendarnos en varias ocasiones que nos apuntáramos. |
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| Parada para comer en Tuamgraney, donde compramos rico chocolate |
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| Cliffs of Moher |
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| Cliffs of Moher |
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| Vivir despeinada... |
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| Cliffs of Moher |
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| Fotoparada |
Después del tour estábamos bastante cansadas. Llegamos de nuevo a Galway a las siete de la tarde y, tras ir a ver nuestra lovely habitación (a la que no habíamos podido entrar todavía) y organizarnos, nos fuimos a probar la fastfood irlandesa siguiendo la recomendación de mi hostmom. De algo tenía que servir conocer a gente de Galway, ¿no? Cenamos en Supermac's, comprobé que ciertamente las patatas son mejores que las de McDonalds (aunque no es que sea muy complicado), y nos dispusimos a caminar un rato más.
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| Calles de Galway por la noche |
La foto con el señor Oscar Wilde me la reservo para la intimidad de no de Facebook ;)
Tras visitar los pubs de rigor que nos habían recomendado mi hostmom y su hermana, entre ellos The King's Head, nos habíamos ganado unas cuantas horas de sueño.
Al día siguiente, más descansadas, nos fuimos a desayunar. ¡Menudo desayuno! Cómo no, la menda se apuntó al full irish breakfast, porque no podía ser menos... y a las once y media de la mañana, ¿había lugar para otra scone? ¡Por supuesto!
Dimos una vuelta por el centro y después nos apuntamos a un tour gratuito en que nos enseñaron, a pie, las zonas y edificios más emblemáticos de la ciudad. También disfrutamos de un poco de irish music, dado que nuestra guía estudia música y danza en Limerick. Vimos Eyre Square, el castillo de los Lynch, la catedral (qué catedral más joven tiene Galway, por cierto), Claddagh (y por supuesto nos contaron la historia del anillo), nos contó algunas cosas sobre las familias de la ciudad, sobre los monumentos y la iglesia de San Nicolás, etc. En resumen, para ser un tour gratuito, estuvo muy bien. Os lo recomiendo. También hay un tour por 15€, organizado por ellos, para descubrir los pubs ;P pero ese tendrá que esperar.
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| El anillo Claddagh simboliza la fidelidad (corona), la amistad (manos) y el amor (corazón). Si lo llevas mirando hacia ti, indica que tu corazón ya está ocupado, mientras que si el corazón apunta hacia afuera, significa que sigues soltera. |
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| En Eyre Square |
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| Normalmente no está tan colorida, nos contaron que está así desde un festival que hubo hace un par de semanas. Es fruto del trabajo de knitting de varias escuelas. |
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| La cabra tira al monte y había que fijarse en las escuelas... ¿vale? :) |
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| La catedral |
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| La catedral |
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| Monumento a la igualdad |
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| Explicación del monumento |
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| Las banderas de las familias más poderosas de Galway |
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| Vidriera en la catedral |
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| Quitando las banderas y los comercios, así mismo era esta calle hace unos cuantos siglos... |
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| Claddagh |
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| Claddagh |
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| Spanish Arch - se dice que aquí comerciaban los barcos españoles, de ahí su nombre |
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Por último, después de comer nos fuimos a ver Salthill."Salthill is lovely" es una de las frases que más me repitió todo el mundo cuando anuncié que íbamos a pasar el fin de semana en Galway. Lo cierto es que hacía mucho frío al lado del océano, el día empezó a girarse y sólo pudimos alucinar con los niños jugando en la playa en manga corta y shorts o incluso en bikini... Aun así, Salthill es ciertamente encantador. Y lo más importante: volví a estar al ladito del mar... ¡Cómo echaré de menos mi Mediterráneo!
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| Salthill |
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| Salthill |
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| Salthill | |
Así, tras darnos una última vuelta por el centro comercial de Eyre Square, dimos por finalizado el fin de semana y volvimos a quedarnos fritas en el bus, en mi caso, con el convencimiento de que a lo largo del año tengo que volver a Galway, pues sospecho que hay mucho más por descubrir por esa zona...
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