Como os habréis dado cuenta, o quizá no, los números que acompañan a cada entrada corresponden al número de días que hace que estoy aquí. En algún punto me he descontado porque el lunes día 27 hizo un mes que cogí el vuelo y según esto es el día 33, así que me acogeré al tópico-tantra "yo es que soy de letras", que estoy segura de que ese pequeño error no le quitará el sueño ni el secreto de la felicidad a nadie.
Sorpresa: en Irlanda el cole empieza el día 30 de agosto. A todos los efectos prácticos, es como si fuera mi primer día de nuevo (y no por la canción de los Asdlánticos).
El lunes transcurrió apaciblemente, fuimos a la ciudad a hacer un par de recados, descubrí que G. es capaz de apuntarse a un maratón pero no de andar de vuelta a casa (prometo que son diez minutos), invitamos a una amiga a ir al parque... Todo correcto.
El martes, según se acercaba EL día, pasamos de apacible a huracanado. No había manera de conseguir empezar ni acabar nada, pese a que brillaba el sol no hubo calzador que nos hiciera salir de casa, ninguna de las siete propuestas de actividades que hice parecía ser suficientemente buena y pasarse el día viendo la tele estaba fuera de todo cuestionamiento. Niña cranky y aupair pensando "esto en mis tiempos no pasaba", pues claro que no, ¿quién podía permitirse tener una aupair en tus tiempos?, he ahí el quid de la cuestión. Ultimatum: piensa tres cosas de las cuales dos tienen que ser fuera de casa. Challenge accepted. Salvada por la campana: a la media hora la vinieron a recoger para ir un rato al parque y, al volver, las cosas se habían calmado.
El miércoles solicitó permiso materno explícito para pasarse la mayor parte del día en pijama y viendo la tele (sólo faltó el formulario), así que no tuve nada que objetar. Al fin y al cabo, era el último día de vacaciones. Vimos la tele, bebimos té, comimos en el salón viendo la tele, seguimos viendo la tele, comimos chucherías, jugamos un rato, pintamos otro, y contiuamos viendo la tele. Bueno, en realidad ella veía la tele y yo devoraba libros echando un ojo de vez en cuando para comprobar que el contenido fuera adecuado (os sorprenderíais de lo que se puede ver a las once de la mañana un día de vacaciones escolares). Al llegar, la madre se sorprendió de que hubiera conseguido que se vistiera y no comiera demasiadas marranadas. La verdad, no tengo mucho que objetar.
El jueves, es decir, ayer, tocó madrugar un poco más de lo habitual. A las ocho menos diez estábamos desayunando en la cocina y a las ocho y media, en la calle. La escuela a la que asiste G. es muy pequeña para estar situada en una ciudad y muchos de los padres también fueron alumnos en su día. Es una escuela de una sola línea, religiosa y sólo para niñas; por supuesto, llevan uniforme. Llama la atención que dedican mucho más tiempo a la lectura y la literatura en primaria que nosotros, así como a la poesía, a leer en voz alta y a recitar. En cambio, casi no podía creerme el libro de matemáticas. Por supuesto, dan religión (es más, hay todo un curso -el de la comunión- que gira únicamente alrededor de la religión), y también hacen labores (knitting, básicamente) y aprenden how to be a lady (no recuerdo el nombre de las respectivas asignaturas para esto).
El primer día todos los padres entran dentro de la clase para despedir a las niñas. Cada una tiene su propia cesta, donde guardan los libros y todas sus cosas, y que pueden decorar como quieran. Las clases en sí se parecen bastante a las nuestras y los libros de texto, también. La única diferencia que vi fue que en lugar de pósters en inglés y catalán, tienen pósters con las reglas de ortografía del irlandés. Ellas eligen su sitio antes de que llegue la maestra el primer día. Otra cosa más: no hay deberes de verano, no hay deberes los viernes (¡si vierais con qué cara me ha mirado hoy cuando se lo he preguntado!) y no hay más de media hora diaria de deberes.
Por la mañana, la madre me explicitó el orden de tareas a seguir durante la tarde:
-Ir al baño
-Cambiarse de ropa
-Comer algo y beber un vaso de agua
-Hacer los deberes
-Enseñarle castellano durante 10 minutos
-Pasar 15 minutos jugando fuera
-Y a partir de ahí, lo que ella quiera
Y me explicó que, por supuesto, intentará saltárselo a la torera, advertencia que a estas alturas no era ni mucho menos necesaria ;P
El primer día todo fue correcto. Por justicia poética, la dejé comer palomitas (la semana pasada a las seis de la tarde le dije que no podía comerlas, "si fueran las tres, sí, pero ahora es muy tarde y dentro de poco vamos a cenar"); como era el primer día, no había deberes, así que pasamos directamente al castellano. Eso es otro cantar. Después salimos a jugar a la pelota.
Empiezo a conocer suficientemente bien a G. como para darme cuenta de que ya sabía la mayor parte de las cosas que le estaba enseñando ayer, tal como le hice notar al final de la clase de no, y también de que la mejor estrategia es sentarse de espaldas al reloj. Porque hoy, concretamente, nos ha llevado 20 minutos conseguir que reuniera todo lo necesario (¡ni que la hubiera mandado a por las bolas de dragón!) y escribiera la fecha. Desde luego, os puedo asegurar que la combinación niña malhumorada porque no le apetece ir a la escuela + M. en esos días del mes en que lo cranky ya viene de serie es bastante explosiva ;P Y "Thanks God it's Friday" es la frase con la que he estado de acuerdo cuando la ha dicho mi hostmom al llegar.
Os preguntaréis: si G. está en el colegio, ¿qué haces tú el resto del tiempo?
Ayer decidí ir a dar una vuelta por la calle (ya os habréis dado cuenta de mi tendencia "forever alone" a caminar por caminar solitaria y pensativamente), pero se me fue de las manos y duró tres horas. Creo que no conocía ni el 20% de las calles por las que pasé, Cork es pequeño, pero no tanto como parece...
Encontré un par de tiendas de libros de segunda mano, una de ellas de Oxfam, y un centro comercial en el que todavía no había estado (bueno, que no haya estado no es sorpresa alguna para nadie). Compré un libro por el que probablemente nunca jamás habría pagado su precio original, pero por un euro, por qué no. 101 cosas que hay que hacer antes de los 40. En fin, todo sea por mejorar el nivel de inglés, no os vayáis a pensar.
Esta mañana me la he pasado leyendo e intentando recordar todo lo que sé sobre economía para ver cómo cuadro todo lo que quiero hacer en mis 100€ semanales.
Estos son los posibles para las próximas semanas:
-Inglés dos días a la semana (72€/mes)
-Irlandés un día a la semana (85€/mes)
-Backpackers los domingos (50€ anuales)
-Guitarra (60€/dos meses)
-Knitting for absolute beginners (95€/dos meses)
La mala suerte es que todo es por la tarde, nada por la mañana... nunca pensé que desearía tener deberes :)
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"A toda la gente creativa que en el transcurso de las épocas se ha sentido atraída por el riesgo, ha querido ser diferente, se ha atrevido a desafiar el statu quo y ha puesto el dedo en la llaga, influyendo muy positivamente en el mundo que nos rodea" (Zelinski)
A l@s que leéis desde la sombra, más o menos lejos pero siempre cerca.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]
Es proponiéndose lo imposible como el hombre ha logrado siempre lo posible. Aquellos que se han ceñido a lo que les parecía factible, jamás han avanzado un solo paso.
31.8.12
28.8.12
31-32: Galway de sí :)
Tras el fin de semana pasado, estaba claro que había que ver Galway. Así que, aprovechando la presencia de M. por tierras irlandesas, allá nos fuimos las dos. Tras valorar unos cuantos sitios nos quedamos con una habitación en Copper Beech Guesthouse, no sé cómo serán los demás sitios de la zona pero este nos encantó.
Dado que todavía no habíamos ido a ver los Cliffs of Moher y era el tour más barato que salía desde Galway, decidimos que por qué no. Hubo quien opinó que deberíamos dormir el viernes en Galway para estar más descansadas, pero como le contesté a mi hostdad (uy, ya os he dicho quién opinaba eso), somos jóvenes y podemos dormir en el bus. A las 5 sonó el despertador el sábado, todavía había cosas que preparar (yo nunca dejo nada para el último momento, ¿verdad que no?). A las 6.27 estábamos montadas en CityLink bus, que por cierto os recomiendo antes que Bus Eireann, en mi caso maldiciendo mi juventud ;P con lo bien que estaría yo durmiendo... y a los 5 minutos, estaba frita. Después de 3 tranquilas horas de viaje, llegamos a Galway. Primera sorpresa: en Galway hace más frío que en Cork. Nos lo habían dicho, lo había comprobado la semana anterior, lo decía el hombre del tiempo, pero nosotras seguimos pensando que verano significa verano en todas partes, esas cosas nos pasan por incrédulas. A los 10 minutos de pisar Galway estábamos en el hotel y a los 20, metidas en un café para no morir por congelación. Bueno, café-pub-restaurante-hotel, si es que lo tienen todo, vas a buscar el baño y parece que te has perdido, pero no, es que lo que parecía a primera vista un café, por dentro es una mansión. A su favor, una de las mejores scones y uno de los mejores hot chocolate que he probado hasta hoy.
Nos volvimos a la estación de autobuses porque al rato de estar en Galway salía nuestro tour hacia Cliffs of Moher. Al llegar no nos lo podíamos creer: nuestro guía tenía, como mínimo, mínimo, 70 años y era también el conductor del autobús. Yo sólo podía pensar en las carreteras por las que pasamos en el paddywagon a Dingle... y ponerme el cinturón. Superados los prejuicios, el guía resultó ser una de las mejores cosas del viaje, por supuesto sabía muchísimas cosas sobre la zona, nos contó muchas anécdotas y era un tipo de lo más divertido. Cambió ligeramente la ruta para que no nos encontráramos con otros 3 autobuses de turistas en Burren y así nos salieran mejores fotos, y lo arregló todo para que, aunque llegáramos más tarde a causa de esto, la gente que tenía que coger un autobús de vuelta a Dublín pudiera volver. Y no dejaba de preguntarnos "are you happy?".
Os dejo algunas fotos para que os hagáis una idea aproximada.
Después del tour estábamos bastante cansadas. Llegamos de nuevo a Galway a las siete de la tarde y, tras ir a ver nuestra lovely habitación (a la que no habíamos podido entrar todavía) y organizarnos, nos fuimos a probar la fastfood irlandesa siguiendo la recomendación de mi hostmom. De algo tenía que servir conocer a gente de Galway, ¿no? Cenamos en Supermac's, comprobé que ciertamente las patatas son mejores que las de McDonalds (aunque no es que sea muy complicado), y nos dispusimos a caminar un rato más.
La foto con el señor Oscar Wilde me la reservo para la intimidad de no de Facebook ;)
Tras visitar los pubs de rigor que nos habían recomendado mi hostmom y su hermana, entre ellos The King's Head, nos habíamos ganado unas cuantas horas de sueño.
Al día siguiente, más descansadas, nos fuimos a desayunar. ¡Menudo desayuno! Cómo no, la menda se apuntó al full irish breakfast, porque no podía ser menos... y a las once y media de la mañana, ¿había lugar para otra scone? ¡Por supuesto!
Dimos una vuelta por el centro y después nos apuntamos a un tour gratuito en que nos enseñaron, a pie, las zonas y edificios más emblemáticos de la ciudad. También disfrutamos de un poco de irish music, dado que nuestra guía estudia música y danza en Limerick. Vimos Eyre Square, el castillo de los Lynch, la catedral (qué catedral más joven tiene Galway, por cierto), Claddagh (y por supuesto nos contaron la historia del anillo), nos contó algunas cosas sobre las familias de la ciudad, sobre los monumentos y la iglesia de San Nicolás, etc. En resumen, para ser un tour gratuito, estuvo muy bien. Os lo recomiendo. También hay un tour por 15€, organizado por ellos, para descubrir los pubs ;P pero ese tendrá que esperar.
Por último, después de comer nos fuimos a ver Salthill."Salthill is lovely" es una de las frases que más me repitió todo el mundo cuando anuncié que íbamos a pasar el fin de semana en Galway. Lo cierto es que hacía mucho frío al lado del océano, el día empezó a girarse y sólo pudimos alucinar con los niños jugando en la playa en manga corta y shorts o incluso en bikini... Aun así, Salthill es ciertamente encantador. Y lo más importante: volví a estar al ladito del mar... ¡Cómo echaré de menos mi Mediterráneo!
Así, tras darnos una última vuelta por el centro comercial de Eyre Square, dimos por finalizado el fin de semana y volvimos a quedarnos fritas en el bus, en mi caso, con el convencimiento de que a lo largo del año tengo que volver a Galway, pues sospecho que hay mucho más por descubrir por esa zona...
| Acceso a las habitaciones en Copper Beech Guesthouse |
Dado que todavía no habíamos ido a ver los Cliffs of Moher y era el tour más barato que salía desde Galway, decidimos que por qué no. Hubo quien opinó que deberíamos dormir el viernes en Galway para estar más descansadas, pero como le contesté a mi hostdad (uy, ya os he dicho quién opinaba eso), somos jóvenes y podemos dormir en el bus. A las 5 sonó el despertador el sábado, todavía había cosas que preparar (yo nunca dejo nada para el último momento, ¿verdad que no?). A las 6.27 estábamos montadas en CityLink bus, que por cierto os recomiendo antes que Bus Eireann, en mi caso maldiciendo mi juventud ;P con lo bien que estaría yo durmiendo... y a los 5 minutos, estaba frita. Después de 3 tranquilas horas de viaje, llegamos a Galway. Primera sorpresa: en Galway hace más frío que en Cork. Nos lo habían dicho, lo había comprobado la semana anterior, lo decía el hombre del tiempo, pero nosotras seguimos pensando que verano significa verano en todas partes, esas cosas nos pasan por incrédulas. A los 10 minutos de pisar Galway estábamos en el hotel y a los 20, metidas en un café para no morir por congelación. Bueno, café-pub-restaurante-hotel, si es que lo tienen todo, vas a buscar el baño y parece que te has perdido, pero no, es que lo que parecía a primera vista un café, por dentro es una mansión. A su favor, una de las mejores scones y uno de los mejores hot chocolate que he probado hasta hoy.
Nos volvimos a la estación de autobuses porque al rato de estar en Galway salía nuestro tour hacia Cliffs of Moher. Al llegar no nos lo podíamos creer: nuestro guía tenía, como mínimo, mínimo, 70 años y era también el conductor del autobús. Yo sólo podía pensar en las carreteras por las que pasamos en el paddywagon a Dingle... y ponerme el cinturón. Superados los prejuicios, el guía resultó ser una de las mejores cosas del viaje, por supuesto sabía muchísimas cosas sobre la zona, nos contó muchas anécdotas y era un tipo de lo más divertido. Cambió ligeramente la ruta para que no nos encontráramos con otros 3 autobuses de turistas en Burren y así nos salieran mejores fotos, y lo arregló todo para que, aunque llegáramos más tarde a causa de esto, la gente que tenía que coger un autobús de vuelta a Dublín pudiera volver. Y no dejaba de preguntarnos "are you happy?".
Os dejo algunas fotos para que os hagáis una idea aproximada.
| Foto stop en algún lugar |
| Ya puedo decir que he visto un dolmen |
| Dolmen |
| (Sí, había que hacer fotos desde tooodas las perspectivas, ¡faltaría más!) |
| Y no todo iba a ser hacer fotos al dolmen... |
| Como os comentaba, el guía era bastante divertido y se pasó, mínimo, un cuarto de hora hablándonos acerca de esto, además de recomendarnos en varias ocasiones que nos apuntáramos. |
| Parada para comer en Tuamgraney, donde compramos rico chocolate |
| Cliffs of Moher |
| Cliffs of Moher |
| Vivir despeinada... |
| Cliffs of Moher |
| Fotoparada |
| Calles de Galway por la noche |
Tras visitar los pubs de rigor que nos habían recomendado mi hostmom y su hermana, entre ellos The King's Head, nos habíamos ganado unas cuantas horas de sueño.
Al día siguiente, más descansadas, nos fuimos a desayunar. ¡Menudo desayuno! Cómo no, la menda se apuntó al full irish breakfast, porque no podía ser menos... y a las once y media de la mañana, ¿había lugar para otra scone? ¡Por supuesto!
Dimos una vuelta por el centro y después nos apuntamos a un tour gratuito en que nos enseñaron, a pie, las zonas y edificios más emblemáticos de la ciudad. También disfrutamos de un poco de irish music, dado que nuestra guía estudia música y danza en Limerick. Vimos Eyre Square, el castillo de los Lynch, la catedral (qué catedral más joven tiene Galway, por cierto), Claddagh (y por supuesto nos contaron la historia del anillo), nos contó algunas cosas sobre las familias de la ciudad, sobre los monumentos y la iglesia de San Nicolás, etc. En resumen, para ser un tour gratuito, estuvo muy bien. Os lo recomiendo. También hay un tour por 15€, organizado por ellos, para descubrir los pubs ;P pero ese tendrá que esperar.
| En Eyre Square |
| Normalmente no está tan colorida, nos contaron que está así desde un festival que hubo hace un par de semanas. Es fruto del trabajo de knitting de varias escuelas. |
| La cabra tira al monte y había que fijarse en las escuelas... ¿vale? :) |
| La catedral |
| La catedral |
| Monumento a la igualdad |
| Explicación del monumento |
| Las banderas de las familias más poderosas de Galway |
| Vidriera en la catedral |
| Quitando las banderas y los comercios, así mismo era esta calle hace unos cuantos siglos... |
| Claddagh |
| Claddagh |
| Spanish Arch - se dice que aquí comerciaban los barcos españoles, de ahí su nombre |
| Salthill |
| Salthill |
| Salthill |
Así, tras darnos una última vuelta por el centro comercial de Eyre Square, dimos por finalizado el fin de semana y volvimos a quedarnos fritas en el bus, en mi caso, con el convencimiento de que a lo largo del año tengo que volver a Galway, pues sospecho que hay mucho más por descubrir por esa zona...
27.8.12
26-30: Be nice!
La amabilidad de mi hostfamily no tiene límites... Es suficiente con que diga que me gustaría hacer algo para que, a la media hora, tenga las referencias que necesito. Esta semana ha sido momento de empezar a cuadrar horarios para la "vuelta al cole": clases de inglés, de irlandés y, posiblemente, en un futuro no muy lejano me convierta en "backpacker". ¿Algo más? ¡Sí! También quiero comprarme una bici (barata, que luego no me la llevaré) y aprender a tocar la guitarra, dado que en casa tienen una que podría usar.
En general, aquí la buena educación está muy bien valorada. El hecho de dar las gracias cada día a quien ha preparado la comida es algo natural en casa, algo de diario; los baños públicos están limpios... y de momento mi experiencia con los de Correos no se parece en nada a España.
La primera vez, tenía que mandar un paquete que pasaba por 200g de dos kg. No fui yo quien fue a la oficina, sino mi hostmom, preocupada porque llegara a tiempo (era un regalo de cumpleaños) y por si no entendía las instrucciones que me dieran en la oficina (no hace falta ser un genio para darse cuenta de que una es mu torpe ;P). Allí le explicaron que todo lo que pase de 2kg son 37€, mientras que hasta 2kg son 10€. Le aconsejaron que dividiera el paquete, le dejaron tijeras, celo y materiales para envolver el segundo paquete improvisado, lo volvieron a pesar todo, los dos paquetes llegaron a tiempo y yo me ahorré 22€.
La segunda vez fui yo sola, pero como aquí vivo prácticamente sin mirar el reloj, eran las 16.29 cuando llegué. Aceptan el último paquete a las 16.30. Acabaron de atender a las personas que había delante de mí a las 16.34, así que me acerqué a la ventanilla y pregunté si mejor volvía al día siguiente, dando por hecho que me iban a decir aquello de vuelva usted mañana. La señora de la oficina me recogió el paquete, me explicó las tarifas, me dio mi recibo y a los dos segundos de pagar llegó la persona que recoge los envíos del día para llevárselos. Lo mismito que Correos en España, donde tengo que pagar 50€ por un apartado de correos porque la mitad de veces no llegan las cartas a casa.
Una de cal y otra de arena, el transporte público funciona tirando a mal...
Esta ha sido la semana más tranquila hasta ahora. Empezamos a entrar en una cierta rutina: ir a la ciudad a hacer algún recado, ir al parque, llamar a amigas para que vengan a jugar, etc. han pasado a ser lo normal.
El miércoles G. se fue a Galway con su tía, lo cual me dejó mucho tiempo libre (5 días, concretamente).
Lo mejor de tener mucho tiempo libre y poco dinero fue que me pateé muchas calles de la ciudad que todavía no había visto, me perdí en las librerías (definitivamente, por mucho que me guste Penneys, soy más de librerías que de ir de tiendas), reflexioné sobre el sentido de la vida, bla, bla. Pensaba que me abrumaría de nuevo la sensación de volver a estar en ese punto que interiormente denomino "Omnia mea mecum porto" y que consiste en no tener un duro y la vida en una maleta. De la misma manera que pensaba que no saber qué haría con mi vida en los próximos meses me angustiaría sobremanera, y después no sólo no pasó sino que disfruté cada segundo de incertidumbre, volver a "ese" punto, a patear las calles solo porque no tenía nada que hacer, provocó exactamente efecto contrario al que esperaba: simple sensación de libertad y felicidad. Me recordaba a mi estancia en Barcelona y cómo me gustaba disfrutar de pasear por las calles interminables sin aparentemente nada que hacer...
Además, algunas cosas a añadir a mi simple felicidad: Me reencontré con mi pasión webosfritera al leer los ingredientes de las pastas noruegas y allá que me fui (aunque esté un poco peleada con el horno): estaban muy ricas, os las recomiendo; no hay foto porque volaron rápido. Me reencontré con mi lectura del año pasado, La espada de la verdad, y me compré el primer tomo en inglés, no os imagináis la ilusión que me hizo encontrarlo por casualidad. Planeé el fin de semana. Quedé con A. para tomar un café y siempre es muy agradable conocer gente nueva e interesante y hacer nuevos amigos :) Y por último, ¡saber que me esperaba un fin de semana en Galway con M.!
Al llegar el viernes, mi hostmom me había comprado un montón de cosas para preparar sandwiches y comida para el fin de semana, incluso me dejaron una mochila.
Así que el viernes por la tarde me fui a la cama temprano, feliz cual perdiz con mi libro y mi no-maleta preparada. El sábado a las 5 estaba en pie, sin despertador ni nada, y mi hostdad nos llevó a la parada de autobús en coche nada más y nada menos que a las seis y diez de la mañana.
Y ahí empezó nuestro fin de semana, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión...
En general, aquí la buena educación está muy bien valorada. El hecho de dar las gracias cada día a quien ha preparado la comida es algo natural en casa, algo de diario; los baños públicos están limpios... y de momento mi experiencia con los de Correos no se parece en nada a España.
La primera vez, tenía que mandar un paquete que pasaba por 200g de dos kg. No fui yo quien fue a la oficina, sino mi hostmom, preocupada porque llegara a tiempo (era un regalo de cumpleaños) y por si no entendía las instrucciones que me dieran en la oficina (no hace falta ser un genio para darse cuenta de que una es mu torpe ;P). Allí le explicaron que todo lo que pase de 2kg son 37€, mientras que hasta 2kg son 10€. Le aconsejaron que dividiera el paquete, le dejaron tijeras, celo y materiales para envolver el segundo paquete improvisado, lo volvieron a pesar todo, los dos paquetes llegaron a tiempo y yo me ahorré 22€.
La segunda vez fui yo sola, pero como aquí vivo prácticamente sin mirar el reloj, eran las 16.29 cuando llegué. Aceptan el último paquete a las 16.30. Acabaron de atender a las personas que había delante de mí a las 16.34, así que me acerqué a la ventanilla y pregunté si mejor volvía al día siguiente, dando por hecho que me iban a decir aquello de vuelva usted mañana. La señora de la oficina me recogió el paquete, me explicó las tarifas, me dio mi recibo y a los dos segundos de pagar llegó la persona que recoge los envíos del día para llevárselos. Lo mismito que Correos en España, donde tengo que pagar 50€ por un apartado de correos porque la mitad de veces no llegan las cartas a casa.
Una de cal y otra de arena, el transporte público funciona tirando a mal...
Esta ha sido la semana más tranquila hasta ahora. Empezamos a entrar en una cierta rutina: ir a la ciudad a hacer algún recado, ir al parque, llamar a amigas para que vengan a jugar, etc. han pasado a ser lo normal.
El miércoles G. se fue a Galway con su tía, lo cual me dejó mucho tiempo libre (5 días, concretamente).
Lo mejor de tener mucho tiempo libre y poco dinero fue que me pateé muchas calles de la ciudad que todavía no había visto, me perdí en las librerías (definitivamente, por mucho que me guste Penneys, soy más de librerías que de ir de tiendas), reflexioné sobre el sentido de la vida, bla, bla. Pensaba que me abrumaría de nuevo la sensación de volver a estar en ese punto que interiormente denomino "Omnia mea mecum porto" y que consiste en no tener un duro y la vida en una maleta. De la misma manera que pensaba que no saber qué haría con mi vida en los próximos meses me angustiaría sobremanera, y después no sólo no pasó sino que disfruté cada segundo de incertidumbre, volver a "ese" punto, a patear las calles solo porque no tenía nada que hacer, provocó exactamente efecto contrario al que esperaba: simple sensación de libertad y felicidad. Me recordaba a mi estancia en Barcelona y cómo me gustaba disfrutar de pasear por las calles interminables sin aparentemente nada que hacer...
Además, algunas cosas a añadir a mi simple felicidad: Me reencontré con mi pasión webosfritera al leer los ingredientes de las pastas noruegas y allá que me fui (aunque esté un poco peleada con el horno): estaban muy ricas, os las recomiendo; no hay foto porque volaron rápido. Me reencontré con mi lectura del año pasado, La espada de la verdad, y me compré el primer tomo en inglés, no os imagináis la ilusión que me hizo encontrarlo por casualidad. Planeé el fin de semana. Quedé con A. para tomar un café y siempre es muy agradable conocer gente nueva e interesante y hacer nuevos amigos :) Y por último, ¡saber que me esperaba un fin de semana en Galway con M.!
Al llegar el viernes, mi hostmom me había comprado un montón de cosas para preparar sandwiches y comida para el fin de semana, incluso me dejaron una mochila.
Así que el viernes por la tarde me fui a la cama temprano, feliz cual perdiz con mi libro y mi no-maleta preparada. El sábado a las 5 estaba en pie, sin despertador ni nada, y mi hostdad nos llevó a la parada de autobús en coche nada más y nada menos que a las seis y diez de la mañana.
Y ahí empezó nuestro fin de semana, pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión...
19.8.12
23-25: Galway de no
Para quien no sepa de qué va la expresión "de no", es algo que alguien (ya sabéis que en este blog no se dicen nombres ;P) se inventó para negar algo. Así, si hay agua de no quiere decir que no hay agua. Finalizada la lección al más genuino estilo Barrio Sésamo, ¿qué habéis hecho este fin de semana?
El fin de semana empezó el jueves cuando acabé de escribir la entrada y me fui a la calle. La tarde empezó "wet" y acabó "soaked", Wordreference os aclarará las dudas, no diréis que conmigo no se aprende vocabulario. Tras descubrir que mi afición de no por ir de tiendas sigue vigente (me llevó exactamente 8 minutos entrar, mirar, elegir, probarme y pagar un vestido para la boda -divino, por supuesto-), la otra M., su chico y yo nos fuimos a tomar algo en Butlers Chocolate Cafe. L@s que estéis viviendo en Cork, si todavía no habéis entrado, estáis tardando mucho en ir... ¿os ayuda si os chivo que con el café te dejan elegir un bombón? ¿y que tienen el mejor chocolate que he probado en bastante tiempo?, it's up to you, está en Oliver Plunkett Street :)
Ahí ya estaba "wet" porque lloviznaba, pero nada que no arregle un hot white chocolate. S. me mandó un sms preguntando si podíamos adelantar la hora a la que habíamos quedado, así que me fui a por el bus. Ahí ya estaba "soak", y después de que el autobús llegara 15minutos tarde, además de soaked estaba bastante fly #ifyouknowwhatImean.
Tras una hora para un trayecto de 20 minutos y que el conductor prácticamente se riera de mí cuando le pregunté si faltaba mucho, llegué al centro comercial. Por suerte allí la tarde empezó a mejorar, las dos chicas alemanas con las que quedé me parecieron la mar de simpáticas, pasamos una buena tarde aunque al final no fuéramos al cine. Al volver a casa, cómo no, llovía; en mi nivel de atención y concentración habitual me pasé no una sino hasta 5 paradas (estaba escribiendo algún tocho en Facebook, totalmente absorta), así que me volví desde el centro hasta casa, todavía más soaked y pensando que, menos mal, nadie tenía por qué saberlo. (Luego voy y lo publico en el blog para que os echéis unas risas a mi costa, pero eso ya son ganas de autoboicotearse...) Mientras me cambiaba de ropa mi hostfamily ya me esperaba con una manta, un hot chocolate con nubes, galletas y un trozo de chocolate, que acabaron de borrar todas las penas del día.
El viernes hice la maleta y a las 10 nos fuimos. Cuando paramos a poner gasolina en el coche nos informaron de que una rueda estaba más baja de lo normal. Rueda pinchada y la otra no pintaba muy fina, así que un buen rato en el taller mecánico justo al lado dando gracias por haber pinchado en el lugar adecuado. Con una hora de retraso, seguimos nuestro viaje hasta Galway. Paramos a medio camino a tomar un café y un trozo de tarta (riquísima, por cierto) y mirar un par de tiendas para estirar las piernas. Ahí, en un pueblo en mitad de la nada mirando jerseys, descubrí el significado del dicho "de este agua no beberé": le pedí a mi hostmom que me enseñara a tejer. ¡Lo que tiene la supervivencia! Me encantan los jerseys de invierno de lana que veo en las tiendas, pero no hay nada que baje de 70€, no me hagáis elegir entre hacer turismo y no morirme de frío... Lo siguiente que hice fue explicárselo a mi madre, imaginaos. Creo que mi hostmom empieza a entender por qué me reía el día que me dijo que tenía que enseñarle a G. "how to be a lady"... Aprovecho para comentar que, por lo que he visto en estas casi tres semanas, aquí todavía se ven muchas diferencias entre hombres y mujeres, incluído escuelas diferenciadas por sexos y materias y juegos de niños y de niñas. Así, los niños aprenden carpintería y las niñas, a tejer, ¡y yo me tiro de los pelos y me muerdo la lengua!
En fin, que me voy por los cerros de Úbeda... el caso es que llegamos a la encantadora casa de la abuela pensando que comeríamos allí, pero hasta la hora de cenar nada, porque eran casi las cuatro cuando entramos por la puerta. Ahí una descubre el significado intrínseco de la palabra "starving".
Antes de cenar, me dejaron unas botas de agua (¿cuándo fue la última vez que os pusisteis unas? ¡yo debía de tener cuatro años!) y nos fuimos a dar una vuelta por el campo. Porque sí, señores, cuando decían Galway no se referían a Galway "Galway", sino a un pueblo de tres casas cerca de un pueblo de tres calles (dos tiendas, una iglesia y una escuela) cerca de una ciudad del mismo tamaño que mi barrio. Estas cosas me pasan por no prestar suficiente atención.
Ahí estaba yo... en un país extraño, en mitad de un campo en medio de la nada, con unas botas de agua prestadas y el barro por el tobillo, casi alérgica al aire puro del campo, sin reconocerme para nada al pensar que tampoco estaría tan mal una vida sencilla en una granja, levantarse con el sol, trabajar en el campo, tener animales a los que cuidar, leche, pan y mantequilla frescas, pasar las tardes tejiendo al lado del fuego. It's a nice place to live. No os preocupéis, la sensación se me ha olvidado por completo hoy cuando hemos entrado de nuevo en Cork y hemos comido en McDonalds.
De hecho, se me empezó a olvidar el mismo día, cuando fuimos al único pub del pueblo a tomar algo y me di cuenta de que todo el mundo conocía a todo el mundo desde hacía varias generaciones. ¡Qué agobio! ¿Dónde estaba mi Barcelona querida y anónima?
Al día siguiente, es decir, ayer, me enseñaron el pueblo (nos llevó menos de media hora), nos fuimos a comer pancakes con golden syrup (¿alguien sabe qué es exactamente?), pasamos por casa y nos fuimos a la ceremonia de la boda. Cuando alguien se casa, se encienden fuegos a la puerta de los lugares especiales para esa persona. La ceremonia fue preciosa. Ni me acuerdo de la última vez que tomé la comunión (¿para mi propia comunión?) y me reafirmo en que no me molesta para nada que así sea. Respeto muy profundamente la religión y la religiosidad de cada uno, pero me resulta en cierto modo espeluznante ver a todo el mundo repitiendo las palabras del cura y haciendo lo mismo al mismo tiempo. A la salida echaron a volar palomas blancas, y como a esas alturas del fin de semana ya todos sabían quién era, todo el mundo quería saber si las bodas en España son parecidas o no...
Después del jueves, tenía ganas -5 de batallar, así que pasamos una estupenda y relajada tarde y noche viendo Disney Channel y montando una granja con plastelina. Ahí descubrí que sé cómo hacer un pollito con plastelina, pero mis habilidades acaban ahí.
Cenamos pizza, té con pastas y un helado, atendimos al teléfono (¡era la primera noche de babysitting!) y muy puntualmente, a las 10.30, sin quejas o rabietas, a dormir.
Hoy, tras pasar por casa de la abuela de nuevo y darme cuenta de que la familia de mi hostmom incluso empezaba a resultarme en cierta manera familiar, hemos puesto rumbo de vuelta a Cork.
Tras un tiempo aquí, esperaba que mi relación con la niña iría cambiando y mejorando, y me preocupaba la sensación de resignación por su parte, de que -al margen de los buenos ratos- está conmigo porque no le queda otro remedio, incluso a ratos de fastidio porque la atención de todo el mundo se concentra en mí. Lo bueno del fin de semana es que me ha servido para darme cuenta de que nadie se sorprende de su actitud y los familiares en varias ocasiones me han dicho "dale tiempo y ya verás...", sin que hayamos hablado del tema. Me sirve, como mínimo, para comprobar que no es que esté haciendo las cosas desastrosamente mal. Lo malo es que no he podido ver nada de Galway city, pero eso también me abre la puerta a ir y descubrirlo por mi cuenta. Lo realmente bueno es darte cuenta de que estás en una cocina en que hay 3 o 4 conversaciones al mismo tiempo y las puedes seguir todas.
El fin de semana empezó el jueves cuando acabé de escribir la entrada y me fui a la calle. La tarde empezó "wet" y acabó "soaked", Wordreference os aclarará las dudas, no diréis que conmigo no se aprende vocabulario. Tras descubrir que mi afición de no por ir de tiendas sigue vigente (me llevó exactamente 8 minutos entrar, mirar, elegir, probarme y pagar un vestido para la boda -divino, por supuesto-), la otra M., su chico y yo nos fuimos a tomar algo en Butlers Chocolate Cafe. L@s que estéis viviendo en Cork, si todavía no habéis entrado, estáis tardando mucho en ir... ¿os ayuda si os chivo que con el café te dejan elegir un bombón? ¿y que tienen el mejor chocolate que he probado en bastante tiempo?, it's up to you, está en Oliver Plunkett Street :)
Ahí ya estaba "wet" porque lloviznaba, pero nada que no arregle un hot white chocolate. S. me mandó un sms preguntando si podíamos adelantar la hora a la que habíamos quedado, así que me fui a por el bus. Ahí ya estaba "soak", y después de que el autobús llegara 15minutos tarde, además de soaked estaba bastante fly #ifyouknowwhatImean.
Tras una hora para un trayecto de 20 minutos y que el conductor prácticamente se riera de mí cuando le pregunté si faltaba mucho, llegué al centro comercial. Por suerte allí la tarde empezó a mejorar, las dos chicas alemanas con las que quedé me parecieron la mar de simpáticas, pasamos una buena tarde aunque al final no fuéramos al cine. Al volver a casa, cómo no, llovía; en mi nivel de atención y concentración habitual me pasé no una sino hasta 5 paradas (estaba escribiendo algún tocho en Facebook, totalmente absorta), así que me volví desde el centro hasta casa, todavía más soaked y pensando que, menos mal, nadie tenía por qué saberlo. (Luego voy y lo publico en el blog para que os echéis unas risas a mi costa, pero eso ya son ganas de autoboicotearse...) Mientras me cambiaba de ropa mi hostfamily ya me esperaba con una manta, un hot chocolate con nubes, galletas y un trozo de chocolate, que acabaron de borrar todas las penas del día.
El viernes hice la maleta y a las 10 nos fuimos. Cuando paramos a poner gasolina en el coche nos informaron de que una rueda estaba más baja de lo normal. Rueda pinchada y la otra no pintaba muy fina, así que un buen rato en el taller mecánico justo al lado dando gracias por haber pinchado en el lugar adecuado. Con una hora de retraso, seguimos nuestro viaje hasta Galway. Paramos a medio camino a tomar un café y un trozo de tarta (riquísima, por cierto) y mirar un par de tiendas para estirar las piernas. Ahí, en un pueblo en mitad de la nada mirando jerseys, descubrí el significado del dicho "de este agua no beberé": le pedí a mi hostmom que me enseñara a tejer. ¡Lo que tiene la supervivencia! Me encantan los jerseys de invierno de lana que veo en las tiendas, pero no hay nada que baje de 70€, no me hagáis elegir entre hacer turismo y no morirme de frío... Lo siguiente que hice fue explicárselo a mi madre, imaginaos. Creo que mi hostmom empieza a entender por qué me reía el día que me dijo que tenía que enseñarle a G. "how to be a lady"... Aprovecho para comentar que, por lo que he visto en estas casi tres semanas, aquí todavía se ven muchas diferencias entre hombres y mujeres, incluído escuelas diferenciadas por sexos y materias y juegos de niños y de niñas. Así, los niños aprenden carpintería y las niñas, a tejer, ¡y yo me tiro de los pelos y me muerdo la lengua!
En fin, que me voy por los cerros de Úbeda... el caso es que llegamos a la encantadora casa de la abuela pensando que comeríamos allí, pero hasta la hora de cenar nada, porque eran casi las cuatro cuando entramos por la puerta. Ahí una descubre el significado intrínseco de la palabra "starving".
Antes de cenar, me dejaron unas botas de agua (¿cuándo fue la última vez que os pusisteis unas? ¡yo debía de tener cuatro años!) y nos fuimos a dar una vuelta por el campo. Porque sí, señores, cuando decían Galway no se referían a Galway "Galway", sino a un pueblo de tres casas cerca de un pueblo de tres calles (dos tiendas, una iglesia y una escuela) cerca de una ciudad del mismo tamaño que mi barrio. Estas cosas me pasan por no prestar suficiente atención.
| Tengo un tractor, ¡pero no es amarillo! |
Ahí estaba yo... en un país extraño, en mitad de un campo en medio de la nada, con unas botas de agua prestadas y el barro por el tobillo, casi alérgica al aire puro del campo, sin reconocerme para nada al pensar que tampoco estaría tan mal una vida sencilla en una granja, levantarse con el sol, trabajar en el campo, tener animales a los que cuidar, leche, pan y mantequilla frescas, pasar las tardes tejiendo al lado del fuego. It's a nice place to live. No os preocupéis, la sensación se me ha olvidado por completo hoy cuando hemos entrado de nuevo en Cork y hemos comido en McDonalds.
De hecho, se me empezó a olvidar el mismo día, cuando fuimos al único pub del pueblo a tomar algo y me di cuenta de que todo el mundo conocía a todo el mundo desde hacía varias generaciones. ¡Qué agobio! ¿Dónde estaba mi Barcelona querida y anónima?
Al día siguiente, es decir, ayer, me enseñaron el pueblo (nos llevó menos de media hora), nos fuimos a comer pancakes con golden syrup (¿alguien sabe qué es exactamente?), pasamos por casa y nos fuimos a la ceremonia de la boda. Cuando alguien se casa, se encienden fuegos a la puerta de los lugares especiales para esa persona. La ceremonia fue preciosa. Ni me acuerdo de la última vez que tomé la comunión (¿para mi propia comunión?) y me reafirmo en que no me molesta para nada que así sea. Respeto muy profundamente la religión y la religiosidad de cada uno, pero me resulta en cierto modo espeluznante ver a todo el mundo repitiendo las palabras del cura y haciendo lo mismo al mismo tiempo. A la salida echaron a volar palomas blancas, y como a esas alturas del fin de semana ya todos sabían quién era, todo el mundo quería saber si las bodas en España son parecidas o no...
Después del jueves, tenía ganas -5 de batallar, así que pasamos una estupenda y relajada tarde y noche viendo Disney Channel y montando una granja con plastelina. Ahí descubrí que sé cómo hacer un pollito con plastelina, pero mis habilidades acaban ahí.
Cenamos pizza, té con pastas y un helado, atendimos al teléfono (¡era la primera noche de babysitting!) y muy puntualmente, a las 10.30, sin quejas o rabietas, a dormir.
Hoy, tras pasar por casa de la abuela de nuevo y darme cuenta de que la familia de mi hostmom incluso empezaba a resultarme en cierta manera familiar, hemos puesto rumbo de vuelta a Cork.
Tras un tiempo aquí, esperaba que mi relación con la niña iría cambiando y mejorando, y me preocupaba la sensación de resignación por su parte, de que -al margen de los buenos ratos- está conmigo porque no le queda otro remedio, incluso a ratos de fastidio porque la atención de todo el mundo se concentra en mí. Lo bueno del fin de semana es que me ha servido para darme cuenta de que nadie se sorprende de su actitud y los familiares en varias ocasiones me han dicho "dale tiempo y ya verás...", sin que hayamos hablado del tema. Me sirve, como mínimo, para comprobar que no es que esté haciendo las cosas desastrosamente mal. Lo malo es que no he podido ver nada de Galway city, pero eso también me abre la puerta a ir y descubrirlo por mi cuenta. Lo realmente bueno es darte cuenta de que estás en una cocina en que hay 3 o 4 conversaciones al mismo tiempo y las puedes seguir todas.
16.8.12
17-22: Destaparse
Con los niños pasa algo curioso y es que cuando están con personas extrañas se comportan angelical y perfectamente. (Bueno, con algunos niños, y también con la mayoría de adultos, debería decir). A medida que esa persona pasa de ser extraña a ser alguien que convive contigo, la cosa cambia.
Eso tiene su parte buena y su parte menos buena. La parte buena es que te lo pasas mejor porque no tienes que estar preocupándote de ser la persona perfecta; existe la confianza necesaria para decir si algo no está bien o no te gusta; empiezas a tener conversaciones con más profundidad. La parte menos buena es que nadie trata de disimular aquellos aspectos del carácter que también nos hacen ser quienes somos, aunque no gusten tanto: cabezota, gruñón, descuidado, torpe, perfeccionista... está bien, cada uno tiene los suyos. Qué vacía, cansada y hueca sería la vida si intentáramos ser siempre, siempre perfectos.
Pero no nos pongamos filosóficos y vayamos al meollo de la cuestión: ¿a qué has dedicado estos cinco días, M.?
El domingo llegó M. (no yo, evidentemente, otra M.) a Cork. Estará aquí un mes y tengo que decir que tener una amiga cerca es muy, muy tranquilizador. Tras las primeras sorpresas (hace frío, llueve la mayor parte del tiempo, etc.) nos fuimos a ver un poquito de la ciudad, básicamente el mismo recorrido que hice yo el primer día. Tampoco es que desde entonces haya conocido mucho más de Cork ;P me faltan horas para perderme andando por ahí, ya empezará el cole...
Respecto a mi aclimatación tengo que comentar que el "destaparse" del post también es un poco literal, ya cojo menos veces la chaqueta, 16ºC me parece una temperatura razonable para ir con una simple manga larga (ay, si me leo hace un par de semanas) y a 20ºC me parece que hace un calor infernal. Eso sí, si tenéis alguna idea original de respuestas ante la pregunta "are you enjoying our weather, Míryam?" ya me las podéis ir chivando...
Después mi hostfamily me invitó a cenar fuera con ellos, como según parece hacen cada domingo. Cuando la carta es una carta normal no suele haber problemas para entender qué le estás pidiendo al camarero, pero entre que una no salía mucho a cenar por ahí y que todo está in English, la escena divertida de la noche fue ver al camarero (idéntico, por cierto, a un compañero de piso en Barcelona) intentando explicarme qué era el "bok choi"...
Dato curioso: me invitan a que guarde todas y cada una de las tarjetas de visita de los sitios a los que vamos a tomar café o a cenar, para que tenga un recuerdo. (¿Dónde quedó eso de las postales?)
El lunes hicimos scones, os dejo una foto de PimientayChocolate para los que no sepáis lo que son. Estaban sorprendentemente buenas. Usamos casi medio kilo de harina para hacerlas y diría que otro medio kilo se quedó en la cocina, por piedad, si alguien sabe algún truco para quitar la harina y la masa del suelo de madera (no, no sale con la fregona, listillos), que lo comparta...
El martes nos dedicamos a decorar una caja que cada niño tiene que llevar al cole y puede personalizar como quiera. Ahí es donde cada cual guarda sus libros y otras pertenencias. Descubrí que en casa tienen cantidad de material de scratchbook traído de USA, ¡digno de la tienda de Mr. Wonderful como poco!
También fuimos por primera vez al parque de Douglas, donde G. se tomó la revancha por la anécdota del escondite la semana pasada. Acabo de darme cuenta de que no lo conté en el blog: me escondí detrás de un árbol (en realidad ni siquiera se puede decir que estuviera escondida) y la pobre estuvo casi 10 minutos buscándome por todo el parque, probando a llamarme al teléfono; yo, de verdad, intentaba que me encontrara: gritaba, me apartaba del árbol, pero nada, no estaba inspirada aquel día; como tenía mi número español, no daba señal (eso lo supe después), así que al ver que llevaba el móvil en la mano le mandé un mensaje diciendo "I am watching you"... que empeoró las cosas, porque no tiene mi Irish number. Se lo compensé con un helado y, desde luego, nos echamos unas risas. Eso sí, nada más entrar en el parque de Douglas la menda se tuvo que poner a contar hasta 100 con los ojos cerrados. Gajes del oficio.
Ayer fuimos a dar una vuelta por la ciudad y hacer algunos recados, nos tomamos otro heladito (haga frío o no, los helados siguen siendo lo mejor del verano), intentamos sin excesivo éxito hacer "energy bars" (otra de las recetas del curso de cocina) y por la tarde vino una amiga de G. a jugar. Se lo pasaron la mar de bien jugando al escondite, sobretodo cuando se escondieron en el ático (lugar donde NO podían esconderse) y me pasé casi un cuarto de hora buscando... esa fue la verdadera revancha. ¡¡¡Vendetta!!! En fin, playdoo, moonsand, hacer jabón casero, jugar a truth or dear, esas cosas que hacen las niñas de 9 años. Luego nos fuimos al cine con mi hostdad, a ver Brave, que tengo que recomendaros para ir con peques porque está bastante bien (y como adulto también, tiene escenas divertidas).
Esta mañana el tiempo estaba más calmado, pero yo me olía la tempestad a kilómetros cuando mi hostmom nos ha dejado los siguientes recados: ducha, ir a comprar pan, leche y algo para el almuerzo y estar preparada para la una y media. No parece muy complicado a primera vista, pero tenéis que tener en cuenta que el martes la batalla "ponerse los calcetines" duró nada más y nada menos que 6 horas.
Como sólo necesita ayuda para encender y apagar la ducha, tras 20 minutos de tele, enciendo el agua. Hasta aquí ningún problema. Sale de la ducha. Ningún problema. Voy a apagar el agua. Problema número 1. Os prometo que habré tardado menos de 10 segundos en ir, mi habitación está justo al lado, ¡¡¡qué potencia tienen las duchas irlandesas!!! Todo el suelo inundado de agua y la alfombra chorreando. Había dejado la ducha colgando y la puerta abierta. Apago la ducha, hago lo que puedo con la alfombra y me voy a por la fregona.
Bajo las escaleras acordándome de Sibyl (de Spaniards) y su anécdota de la caca en su blog... esto tiene pinta de igualar esa historia, pensaba. ¿¿¿Pero para qué piensas nada???
Problema número 2. Al llegar abajo, el techo de la cocina parece una ducha, el suelo está empapado y la alfombra va en camino. Aparto lo que puedo para que no se moje nada y cojo aire.
Problema número 3. No hay fregona. Salgo, descalza, afuera, porque suele estar allí. No está. Miro debajo de las escaleras, en el armario de las chaquetas, en el baño. Ni rastro. ¿Cómo puede ser que no haya una fregona en ningún sitio?
Me voy arriba, intento secar el suelo. Llamo a G. para ver si sabe dónde está la fregona, la busca en los mismos sitios que yo y con el mismo resultado, llama a su madre.
Problema número 4. No hay fregona y no va a haber fregona. Ayer la tiró porque necesitaba una nueva y pensaba comprarla de camino a casa. Oh, Murphy, cuánto te queremos todos...
4 o 5 toallas más tarde y tras tender la alfombra, que a las tres de la tarde sigue chorreando (qué capacidad de absorción), parece que todo está seco menos mi ropa.
Empieza la batalla "¿pero todavía no te has puesto calcetines?", seguida del combate "sí, también tienes que ponerte los zapatos" y "no, no vale que ayer ya te lavaras los dientes".
Tras las batallas "por supuesto no cuenta como lunch un bocadillo de mantequilla y patatas fritas", "tampoco es lunch una bolsa de patatas", y "no, no puedes pasarte la mañana viendo la tele, sólo un rato después de comer", parece que la situación se ha calmado después de un rato dibujando y jugando con los sylvanian. Después de comer (al final, bastante bien, incluso diría que bastante sano) se ha limpiado diligentemente con la servilleta y con un rintintín que no sabía yo que se podía usar también in English me ha informado de que se iba a ver la tele porque tenía permiso para ello.
Si esta mañana habéis visto paseando por la calle a una niña totalmente cranky (es una palabra nueva que he aprendido, Wordreference tiene la respuesta) con una au pair contando hasta 100 (y no, esta vez no estaba jugando al escondite), ... ¡éramos nosotras! Como dice mi padre: "Niños, pocos y lejos"
A las dos y media se ha ido a casa de una amiga a jugar y me dispongo, tras contaros las peripecias de la semana, a pasar la tarde en el centro con M. y su chico y, ¡por fin!, conocer a S., una au pair alemana con la que llevo en contacto desde hace más de dos meses. Normalmente incluso me daría pereza salir de casa, pero el plan de cena + cine, ahora mismo, me suena a gloria bendita.
Mañana nos vamos a Galway bien tempranito, a presenciar una boda irlandesa #yyoquémepongo? y con un poco de suerte a conocer la ciudad. A la vuelta os cuento la aventura.
Eso tiene su parte buena y su parte menos buena. La parte buena es que te lo pasas mejor porque no tienes que estar preocupándote de ser la persona perfecta; existe la confianza necesaria para decir si algo no está bien o no te gusta; empiezas a tener conversaciones con más profundidad. La parte menos buena es que nadie trata de disimular aquellos aspectos del carácter que también nos hacen ser quienes somos, aunque no gusten tanto: cabezota, gruñón, descuidado, torpe, perfeccionista... está bien, cada uno tiene los suyos. Qué vacía, cansada y hueca sería la vida si intentáramos ser siempre, siempre perfectos.
Pero no nos pongamos filosóficos y vayamos al meollo de la cuestión: ¿a qué has dedicado estos cinco días, M.?
El domingo llegó M. (no yo, evidentemente, otra M.) a Cork. Estará aquí un mes y tengo que decir que tener una amiga cerca es muy, muy tranquilizador. Tras las primeras sorpresas (hace frío, llueve la mayor parte del tiempo, etc.) nos fuimos a ver un poquito de la ciudad, básicamente el mismo recorrido que hice yo el primer día. Tampoco es que desde entonces haya conocido mucho más de Cork ;P me faltan horas para perderme andando por ahí, ya empezará el cole...
Respecto a mi aclimatación tengo que comentar que el "destaparse" del post también es un poco literal, ya cojo menos veces la chaqueta, 16ºC me parece una temperatura razonable para ir con una simple manga larga (ay, si me leo hace un par de semanas) y a 20ºC me parece que hace un calor infernal. Eso sí, si tenéis alguna idea original de respuestas ante la pregunta "are you enjoying our weather, Míryam?" ya me las podéis ir chivando...
Después mi hostfamily me invitó a cenar fuera con ellos, como según parece hacen cada domingo. Cuando la carta es una carta normal no suele haber problemas para entender qué le estás pidiendo al camarero, pero entre que una no salía mucho a cenar por ahí y que todo está in English, la escena divertida de la noche fue ver al camarero (idéntico, por cierto, a un compañero de piso en Barcelona) intentando explicarme qué era el "bok choi"...
Dato curioso: me invitan a que guarde todas y cada una de las tarjetas de visita de los sitios a los que vamos a tomar café o a cenar, para que tenga un recuerdo. (¿Dónde quedó eso de las postales?)
El lunes hicimos scones, os dejo una foto de PimientayChocolate para los que no sepáis lo que son. Estaban sorprendentemente buenas. Usamos casi medio kilo de harina para hacerlas y diría que otro medio kilo se quedó en la cocina, por piedad, si alguien sabe algún truco para quitar la harina y la masa del suelo de madera (no, no sale con la fregona, listillos), que lo comparta...
El martes nos dedicamos a decorar una caja que cada niño tiene que llevar al cole y puede personalizar como quiera. Ahí es donde cada cual guarda sus libros y otras pertenencias. Descubrí que en casa tienen cantidad de material de scratchbook traído de USA, ¡digno de la tienda de Mr. Wonderful como poco!
También fuimos por primera vez al parque de Douglas, donde G. se tomó la revancha por la anécdota del escondite la semana pasada. Acabo de darme cuenta de que no lo conté en el blog: me escondí detrás de un árbol (en realidad ni siquiera se puede decir que estuviera escondida) y la pobre estuvo casi 10 minutos buscándome por todo el parque, probando a llamarme al teléfono; yo, de verdad, intentaba que me encontrara: gritaba, me apartaba del árbol, pero nada, no estaba inspirada aquel día; como tenía mi número español, no daba señal (eso lo supe después), así que al ver que llevaba el móvil en la mano le mandé un mensaje diciendo "I am watching you"... que empeoró las cosas, porque no tiene mi Irish number. Se lo compensé con un helado y, desde luego, nos echamos unas risas. Eso sí, nada más entrar en el parque de Douglas la menda se tuvo que poner a contar hasta 100 con los ojos cerrados. Gajes del oficio.
Ayer fuimos a dar una vuelta por la ciudad y hacer algunos recados, nos tomamos otro heladito (haga frío o no, los helados siguen siendo lo mejor del verano), intentamos sin excesivo éxito hacer "energy bars" (otra de las recetas del curso de cocina) y por la tarde vino una amiga de G. a jugar. Se lo pasaron la mar de bien jugando al escondite, sobretodo cuando se escondieron en el ático (lugar donde NO podían esconderse) y me pasé casi un cuarto de hora buscando... esa fue la verdadera revancha. ¡¡¡Vendetta!!! En fin, playdoo, moonsand, hacer jabón casero, jugar a truth or dear, esas cosas que hacen las niñas de 9 años. Luego nos fuimos al cine con mi hostdad, a ver Brave, que tengo que recomendaros para ir con peques porque está bastante bien (y como adulto también, tiene escenas divertidas).
Esta mañana el tiempo estaba más calmado, pero yo me olía la tempestad a kilómetros cuando mi hostmom nos ha dejado los siguientes recados: ducha, ir a comprar pan, leche y algo para el almuerzo y estar preparada para la una y media. No parece muy complicado a primera vista, pero tenéis que tener en cuenta que el martes la batalla "ponerse los calcetines" duró nada más y nada menos que 6 horas.
Como sólo necesita ayuda para encender y apagar la ducha, tras 20 minutos de tele, enciendo el agua. Hasta aquí ningún problema. Sale de la ducha. Ningún problema. Voy a apagar el agua. Problema número 1. Os prometo que habré tardado menos de 10 segundos en ir, mi habitación está justo al lado, ¡¡¡qué potencia tienen las duchas irlandesas!!! Todo el suelo inundado de agua y la alfombra chorreando. Había dejado la ducha colgando y la puerta abierta. Apago la ducha, hago lo que puedo con la alfombra y me voy a por la fregona.
Bajo las escaleras acordándome de Sibyl (de Spaniards) y su anécdota de la caca en su blog... esto tiene pinta de igualar esa historia, pensaba. ¿¿¿Pero para qué piensas nada???
Problema número 2. Al llegar abajo, el techo de la cocina parece una ducha, el suelo está empapado y la alfombra va en camino. Aparto lo que puedo para que no se moje nada y cojo aire.
Problema número 3. No hay fregona. Salgo, descalza, afuera, porque suele estar allí. No está. Miro debajo de las escaleras, en el armario de las chaquetas, en el baño. Ni rastro. ¿Cómo puede ser que no haya una fregona en ningún sitio?
Me voy arriba, intento secar el suelo. Llamo a G. para ver si sabe dónde está la fregona, la busca en los mismos sitios que yo y con el mismo resultado, llama a su madre.
Problema número 4. No hay fregona y no va a haber fregona. Ayer la tiró porque necesitaba una nueva y pensaba comprarla de camino a casa. Oh, Murphy, cuánto te queremos todos...
4 o 5 toallas más tarde y tras tender la alfombra, que a las tres de la tarde sigue chorreando (qué capacidad de absorción), parece que todo está seco menos mi ropa.
Empieza la batalla "¿pero todavía no te has puesto calcetines?", seguida del combate "sí, también tienes que ponerte los zapatos" y "no, no vale que ayer ya te lavaras los dientes".
Tras las batallas "por supuesto no cuenta como lunch un bocadillo de mantequilla y patatas fritas", "tampoco es lunch una bolsa de patatas", y "no, no puedes pasarte la mañana viendo la tele, sólo un rato después de comer", parece que la situación se ha calmado después de un rato dibujando y jugando con los sylvanian. Después de comer (al final, bastante bien, incluso diría que bastante sano) se ha limpiado diligentemente con la servilleta y con un rintintín que no sabía yo que se podía usar también in English me ha informado de que se iba a ver la tele porque tenía permiso para ello.
Si esta mañana habéis visto paseando por la calle a una niña totalmente cranky (es una palabra nueva que he aprendido, Wordreference tiene la respuesta) con una au pair contando hasta 100 (y no, esta vez no estaba jugando al escondite), ... ¡éramos nosotras! Como dice mi padre: "Niños, pocos y lejos"
A las dos y media se ha ido a casa de una amiga a jugar y me dispongo, tras contaros las peripecias de la semana, a pasar la tarde en el centro con M. y su chico y, ¡por fin!, conocer a S., una au pair alemana con la que llevo en contacto desde hace más de dos meses. Normalmente incluso me daría pereza salir de casa, pero el plan de cena + cine, ahora mismo, me suena a gloria bendita.
Mañana nos vamos a Galway bien tempranito, a presenciar una boda irlandesa #yyoquémepongo? y con un poco de suerte a conocer la ciudad. A la vuelta os cuento la aventura.
Para...
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Lo que la lluvia inspira...
...y lo que el tiempo trajo.
Porque compartir es vivir:
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Declaración de principios (I)
"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa" (Richard Bach)
Declaración de principios (II)
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
[M. Benedetti]






