5.9.12

39-42: "Dime, niño, ¿de quién eres?"

Pues nada, aquí estoy, con el corazón en un puño. Pero eso os lo cuento luego.

Tengo una buena y una mala noticia sobre el tiempo en Irlanda. La buena es que parece que por fin ha llegado el verano y llevamos más de una semana de sol... Qué sensación tan placentera despertarse a primera hora de la mañana con los rayos del sol a través de las persianas claras... (bueno, eso si no os habéis ido a dormir tarde, en ese caso la sensación pasa a no llevarse bien con una misma por no ser capaz de dormir de día). La mala es que en pleno verano tardío irlandés sigo yendo en bata, lo que hace que mi alegría por el hecho de que mi hostmom me esté tejiendo un jersey de lana para el invierno no tenga mesura.

Venga, que ya hemos hablado del tiempo, ahora al lío:

Si los que estáis en Cork todavía no habéis pisado O'Conaill, ya estáis tardando; sí, es otro sitio donde tomarse un buen chocolate... tienen una carta de chocolates que, la verdad, cuesta decidirse, además es un lugar muy agradable donde pasar la tarde, lástima que en este país cierre todo tan tempranito. Esto viene a que el sábado, improvisadamente, nos juntamos unas cuantas y gracias a M. (sí, otra "otra" M., no sé si numerarnos o empezar a poner nombres) descubrimos el lugar. Por fin conocí a R., que tras tanta conversación vía Facebook ya iba siendo hora, y por supuesto a otras chicas, más majas que las pesetas. Por lo visto solo hay que estar dispuesto a ocupar un bar para trasladarse de repente a España como si nada pasara... porque Cork está plagado de españoles. Todavía estoy decidiendo si eso es bueno o malo ;)

Al día siguiente repetimos, descubrimos el Crane Lane, y sin comerlo ni beberlo, entre Cork y Kinsale, éramos 16... Así fue cómo recibí mi primera bronca por parte de mi hostdad por el gran delito de NO beber, ¿me habré venido a vivir al mundo al revés?

Mi hostfamily me invitó a ir con ellos a ver el Camdem Fort (cerca de Crosshaven). Cuando pueda os pongo fotos. Bueno, en realidad eso fue por la mañana, antes de lo que os acabo de contar, pero tampoco he firmado en ningún sitio que tuviera que seguir el hilo al escribir las entradas, ¿no?

Estos primeros días de cole, estoy comprobando las similitudes y diferencias del sistema educativo. Muchos de los deberes consisten en repetir en voz alta, deletrear, recitar o leer, con lo cual la implicación de los padres se hace bastante necesaria. No tienen deberes los viernes y no debería llevarles más de 20 o 30 minutos hacer todo lo que les han mandado.

Las clases de 10 minutos de castellano van tirando, en 10 minutos y cuando realmente no interesa, no se pueden hacer milagros, pero como mínimo vamos teniendo un poco de conversación y vocabulario... De aquí a final de año, quién sabe.

Las mañanas y las tardes-noches son bastante imprevisibles y difíciles de planificar con antelación por el momento. Según avancen las semanas, esto irá cambiando, ya que la menda empieza clases de, básicamente, todo. Nada nuevo bajo el sol para los que ya me conocíais (y para los que no, pues mira, ya con eso nos vamos conociendo...).

Ayer recibí mi primer paquete desde casa y me sentía como un niño la mañana del seis de enero, ¿qué me habrán mandado?, alguna sorpresita, una pulsera que llega en el momento justo para recordarme que lo de aprender a "knitting" va a ser más complicado de lo que yo me pienso si tomamos en cuenta que mi paciencia está reservada para otras cosas...

También ayer descubrí qué ha hecho Facebook con nosotros: entrar en un lugar y que alguien que no conoces te reconozca es, cuando menos, raro ;P más allá de la anécdota, conocer gente de la manera convencional también estuvo bien ("Oye, ¿tú eres española?" y ya está... mañana resuelta). Nos pateamos media ciudad en busca de clases de inglés gratuitas y así fue mi primera visita a la UCC. ¡Desde luego el campus no se parece demasiado al nuestro en Tarragona!

Por otra parte, ya tengo PPS Number (¡desde esta mañana!), tras el test de nivel de inglés me han dicho que estoy en un B2 (sin comerlo ni beberlo también...), y parece que sigue adelante lo de las clases de guitarra y danza... Así que me esperan semanas de dulce ajetreo y rutina, bendita rutina...

¿Alguien aún preguntándose por qué el corazón en un puño o el título de la entrada?

No hay nada mejor que irte lejos para saber cosas de ti, de quién eres y de dónde vienes. Eso no es ninguna sorpresa y en el plano teórico todo el mundo se lo sabe. La sorpresa, para mí, es haber tenido que venir hasta aquí para descubrir en profundidad las implicaciones que esta afirmación tiene. Ya lo decía Marco en el curso de Montessori, el conocimiento tiene que ser una experiencia corporizada, si no, no vale...

Son pequeñas cosas, como entender que aquí sí se puede jugar en la carretera o que los niños pueden ir solos a un parque que a ti te parece que está en la quinta puñeta a la derecha, pequeños detalles que te hacen pensar... ¿por qué no? ¿por qué te parece que es inadecuado? ¿qué te ha hecho llegar hasta aquí? De repente te pareces a tu abuela (¡niña, ponte calcetines! ;P) y nunca lo habías pasado peor que en esos 7 minutos que van desde que G. te dijo que volvería a las 5.30 hasta las 5.37 cuando entra por la puerta... (Y eso que no es hija mía, que se preparen mis futuros hijos :S)

Y te descubres escribiendo esta entrada con el corazón en un puño, preocupada sin mucha razón en un país extraño por una niña que no es tuya, mirando fijamente la flauta que tu madre te ha mandado inesperadamente (aunque reconozco que ha dado en el clavo), y acordándote de aquel villancico que un día te aprendiste a tocar en tu instituto de barrio con esa misma flauta y que empezaba así: "Dime, niño, ¿de quién eres...?".

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