17.9.12

45-54: La vida es muy rara

Mi punto fuerte no es la constancia. Yo ya lo sabía y vosotros lo estáis comprobando por la frecuencia variable de publicaciones en el blog. No, en estos días no me han raptado ni me he perdido por la Irlanda profunda, gracias por preguntar ;P

Después de mi anterior publicación llegó el fin de semana, como agua de mayo... Y es que, por muy bien que nos llevemos con nuestras familias, el fin de semana sigue siendo lo mejor de ser au pair, ya sabéis: ver Irlanda, conocer gente de otros países, hablar inglés por los codos.

Tengo que reconocer que mejorar el nivel de inglés es muy necesario, pero emocionalmente sienta mejor contar lo cabreado/emocionado/triste/feliz que estás en tu lengua materna, aunque sea por un rato. Dudo que cambie ese aspecto de mí, ya que tras tantos años sigo sin ser capaz de cabrearme en catalán ;)

El sábado pasado, después de conocer al que quizá algún día sera mi profe de inglés, empezó la primera quedada de españoles en Cork. Algunos ya nos conocíamos, otros no, con otros hubo tiempo de hablar más, descubrimos nuevos tipos de sidra y pasamos un muy buen rato. El domingo fue un lazy day, es decir, uno de esos días en que no te apetece hacer nada. En esa clase de días mi mente empieza a echarse la bronca mentalmente porque estando en otro país se supone que hay que aprovechar al máximo, etcétera, etcétera, pero no creo que haya cerebro sano que soporte un año "de vacaciones" (aunque "trabaje")...

La semana ha sido una de las más tranquilas desde que estoy aquí, supongo que por eso no había publicado hasta ahora. Tras lo apoteósico de la entrada anterior, máscara de au pair perfecta y aquí no ha pasado nada, si hay que poner límites se ponen, si hay que hacer los deberes se hacen, y todos tan contentos. (Bueno, no exactamente contentos, pero almenos no cranky y sin mucho problema).

Conocí a L., que también fue au pair en su día y me dio algunos consejos que me van a venir bien (ahora entiendo la necesidad del fin de semana que me contaba - fíjate, vengo a entenderlo un lunes). Fui de nuevo a clase de inglés y descubrí otro lugar donde tomarse un buen chocolate (gracias por invitarme a ese rato improvisado, chicas). Descubrí tiendas y rincones nuevos. Memoricé cómo se llega hasta el cole donde, a partir del lunes que viene, empezaré a aprender guitarra...  El viernes G. estaba invitada a una fiesta de disfraces, así que tuvimos que improvisar un disfraz de hippie que, la verdad, daba bastante bien el pego para ser hecho a base de "esas cosas que encuentras por casa".

Futuro cole
Futura guitarra
Y llegó de nuevo el fin de semana, por fin libre como un pájaro.
No es precisamente muy congruente, dado que odio ir de compras, pero lo primero que hice fue irme a Penneys y volver con una bolsa bien llena. Luego dimos por empezada la quedada yendo a comer en un lugar barato (Speedo, para los que vivís en Cork) y bebiendo. O acompañando a beber, mejor dicho, porque hay principios que no cambian. Aun así, en esos momentos mi vocecilla interior se pregunta una y otra vez cómo ha llegado a tal situación y si me reconocería a mí misma mi yo de hace, por ejemplo, 5 años. La respuesta siempre es no, y como me decía L., "la vida es muy rara"...
A eso de las seis ya estábamos en Old Oak y, en algún momento de la noche, un amigo de C. decidió que nos invitaba a todos a una cerveza, que al final fueron cuatro o cinco para cada uno. Como a la menda no le gusta la cerveza, la principal diversión de la noche fue aguantar a  todo aquel que quisiera contárnoslo dónde veraneaba en España a cambio de que se quedara con mi cerveza. Surtió efecto y que no se diga que no practicamos inglés. También descubrí que se pueden tener conversaciones filosóficas en un McDonald's a horas insospechadas y que, al final, lo que cuenta son las personas...
La mesa casi al principio

No tan al principio :)

Así llegamos al día de ayer. Sin saber muy bien cuántos éramos ni dónde íbamos, nos juntamos 5 y acabamos en Lismore (bueno, eso formaba parte del plan).

En Lismore, además del pueblo y puestos de comida los domingos, tienen un castillo precioso que, por si fuera poco, se puede alquilar. Insisto en que deberíamos alquilarlo para fin de año. En fin: Aparcamos el coche lejos del castillo porque allí era gratis y no pasaba nada por andar un poco, y la madre Naturaleza castigó nuestra pereza con un buen rato de lluvia. Así, empapados, vimos lo que pudimos del castillo y de Lismore y nos encaminamos hacia Cobh.



A veces ocurre que lo mejor de un viaje no son los sitios que visitas, sino las personas con las que vas. Si esas personas son tus amigos de toda la vida ya sabes de antemano que será así, claro, pero aquí y ahora que hace poco que nos conocemos, en circunstancias extrañas, permanentemente de paso, se agradece encontrar esa calidez humana y pasar un día haciendo turismo, sí, pero también riendo y compartiendo mil anécdotas. Gracias a l@s cuatro :) 




Como la vida es muy rara pero esta entrada es una de las más llanas, normales y de redacción de cole que he publicado hasta la fecha, os dejo una anécdota divertida:

Resulta que en Irlanda lo de las carreteras es muy relativo. Las vacas, cabras y ovejas son sus dueñas y señoras, los niños pueden jugar libremente en ellas, y si es domingo, todo el pueblo puede salir y jugar a quién sabe qué en la carretera principal sin miedo a ser molestados (de verdad, insisto, ¿qué mejor sitio que la carretera?).

Al principio pensaba que estaban de obras, pero luego la cosa empezó a desvariar y llegados a cierto punto nos dimos cuenta de que probablemente toda la gente del pueblo estaba en la carretera en ese momento, sin que se tratara de ningún desfile o fiesta, mirándonos fijamente e incluso señalándonos.

Si os digo la verdad, tanta gente apartándose del coche y mirándonos extraño nos recordó a esto:



Quizá aparezcamos como extras en la nueva temporada y no nos hayamos enterado de ello... Si en algún episodio veis a unos españoles confundidos dentro de un coche, con cara de estar alucinando y saludando desde los asientos de atrás, somos nosotros.

Por último, los retos de esta semana:
-Empezar con la guitarra. Pero no a tocarla, sino a traducir vocabulario (porque si en Spanish ya no me entero de nada, en inglés nos vamos a echar unas risas...)
-Cocinar algo español para la cena el miércoles.
-Y de los creadores de "a ver si cocinas el miércoles", ir a comprar los ingredientes pertinentes. Esta es la parte divertida.
-Descubrir cuál es el precio medio por una clase particular de español en Cork. (Venga, me diréis que no parece un enunciado de matemáticas).

Ahí queda eso...


Voy a ver si me encuentro dentro de mi piel
y comprendo por qué nada puedo entender.
Me resulta tan raro todo lo normal
me tropiezo, me caigo y vuelvo a tropezar...
Creí que me había equivocado... 
Luego pensé:
que estoy bien aquí, en mi nube azul,
todo es como yo lo he inventado.
Y la realidad, trozos de cristal
que, al final, hay que pasar descalzo...


Posts relacionados



2 comentarios:

Saia Sikira dijo...

Igual dejo de leer estas cosas que escribes hasta que llegue, que me corroe la envidia =D

Míryam dijo...

Cuando llegues serás una letrita con un punto en las entradas :) Ya queda muy poco, ¿no?
Besos