Y en el vaivén de planes sin marcar cae sobre ti la bomba universal...
(Vetusta Morla)
(Vetusta Morla)
Hay días y días. A veces sucede. Te despiertas con la luz de un sol que ya es de invierno, en una cama que ya es la tuya, te desperezas, lees un rato, bajas a desayunar. Todo tiene esa luz tan dorada y ese verde tan verde, y de repente te das cuenta. No importa qué va a ser de ti, importa lo que eres: eres feliz.
Entonces llega tu hostmom y te suelta el bombazo: oye, que el miércoles cocinas tú. Y ahí se acaban todas las reflexiones filosóficas del mundo mundial, entras en pánico, le mandas ochenta y tres whatsapps a tu madre, te bebes ocho webs de cocina y en cero coma te inunda una felicidad extrema al darte cuenta de que vas a volver a catar la comida "de tu casa".
A todo esto, señores, el martes sobró un plato de pollo y muy a pesar del perro, hice croquetas. La primera batalla fue encontrar pan rallado... ¿cómo en un país en que se comen tantos fritos (o eso dice la gente, no es el caso de mi hostfamily) se desconoce lo que es el pan rallado? Sin mucha confianza y después de muchos whatsapps y unas risas en Facebook (cocina 2.0 le llaman... o frikismo, según), puse un par de tostadas en el cacharro correspondiente y, para mi sorpresa, se convirtieron en algo bastante parecido al pan rallado de toda la vida. Así que respiré tranquila y me puse a hacer mis croquetas. Al principio todo iba bien. Fyi, el principio es poner la sartén en el fuego, un par de cucharadas de aceite (en la sartén, no en el fuego, kamikazes) y un poco de harina. Nivel de primero de primaria. Todo correcto. Entonces añadí la leche y todo debería haber seguido correctamente, pero aquello empezó a cobrar vida propia, a crecer y crecer sin control, fractalmente, y ante la perspectiva de ser atacada por una masa bechamel mutante, apagué el fuego e hice lo que debería haber hecho de buen principio (no, no salí corriendo): leer las etiquetas. Niños, no uséis self raising flour para hacer bechamel. En fin, que fui a comprar harina corriente y moliente, y seguí a lo mío. Por la tarde, G. tenía tantos deberes que ni siquiera le dio tiempo de preguntar si podía ir a la calle a jugar un rato, porque ya era la hora de cenar, y yo me fui a clase de inglés. Esperaba que a la vuelta me darían el informe de notas sobre las croquetas en cuestión, ya que almenos en esta casa son toda una novedad y después de explicar lo que eran seguían mirándome con cara de "¿qué dice esta tía?"... Pero no, al volver ni siquiera las habían tocado: ¡no se habían atrevido a freírlas! Con la ilusión que me hace a mí freir croquetas y lo fantásticamente bien que se me da (es ironía, lo de los fritos está al mismo nivel de odio que la plancha y el fan oven. Cosas que pasan en Irlanda, te entiendes con el abuelo en inglés, pero no con el horno).
Al día siguiente, esto es, ayer, pactamos que cocinaría el viernes por darme un respiro después de la costosísima elaboración de las croquetas (es que aquí se cocina a otro ritmo, diría yo)... me fui a dar vueltas por el mercado, después de tener una interesante conversación con mi hostmom sobre las diferentes variedades de piñón que existen. (¿Hablar sobre variedades de piñones es prueba de haber mejorado en English o solo de que debería buscarme algo que hacer por las mañanas?) Aluciné aquí y allá por las cosas que venden y que no venden, más con lo segundo que con lo primero, al tiempo que comentaba la jugada - cuánto bien hace Whatsapp a la socialización. El comentario más repetido fue "¿qué come esta gente?" y mi madre me juró y perjuró que cuando vaya de visita en octubre volveré con la maleta bien llena de... comida. De esta me requisan los tuppers en el aeropuerto, ya veréis.
En fin, por la tarde me dispuse a freír las croquetas entre explicaciones y definiciones sobre lo que es y no es una tapa. Menos mal que había probado un par para comer (sólo por ver si estaban ricas - está fatal que lo diga yo, pero estaban buenísimas). Las dejé 5 o 10 minutos en la cocina, un plato enterito, y al volver no quedaba ni una. Mis hostdads me miraban con esa cara que ponen los niños chicos cuando saben que la han liado parda. Es que no hay nada como un buen plato de croquetas. Afortunadamente, todavía quedan unas cuantas por freír en la nevera, y como ellos siguen sin atreverse, por el momento tengo el monopolio "croquetil" de la casa :)
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| Como muestra, un botón |
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| Listas para freír... |
Por la noche descubrimos que cada vez que quedamos aparecen más españoles, lo cual tiene su parte buena y su parte no tan buena... ¡Estoy conociendo más gente española aquí que allí! Esta clase de encuentros tienen un aire a quedada que me recuerda a mi mejor época adolescente, aquellas macroquedadas en plaza Cataluña... Paro, que me pongo nostálgica. Esta vez el motivo era asistir a un encuentro internacional. Ciertamente están bien organizados, en cada mesa se puede practicar un idioma distinto, aunque por supuesto el que más triunfa es el inglés y, evidentemente, había un montón de españoles. Si estáis por Cork os recomiendo que os acerquéis :) Curiosamente, acabé conociendo a los únicos 4 fineses del encuentro, muy salaos para el frío que hace por esos lares ;P y como la cabra tira al monte, hablamos del sistema educativo y de cómo está cambiando la situación en Finlandia.
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| Rico, rico... |
Por último, hoy ha sido uno de esos días perfectos y solitarios que se dan de vez en cuando. He salido temprano para comprar todo lo que necesitaba, he preparado el relleno de unos canelones de los que mi abuela estaría muy orgullosa, he hecho cuatro cosas por casa (¡cómo cambian las rutinas en poco tiempo!)... Al rato, G. ha llegado con dos cupcakes que había comprado, me ha preparado una taza de té y me ha regalado uno. No había muchos deberes que hacer, así que todo el mundo contento. Después de una clase de inglés bastante divertida, mi hostmom me ha pedido que me probara el jersey de lana que me está tejiendo para el invierno, mi hostdad me ha calentado la cena y me ha traído un té con galletas al sofá, y yom al calor de la chimenea mientras me tomaba una taza de té calentita, no podía más que pensar que tengo la mejor hostfamily del mundo mundial y que, sin duda, la decisión de venir a Irlanda como au pair ha sido una de las mejores que he tomado nunca.
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| Merienda por cortesía de G. |
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| Mi nuevo jersey, casi terminado |
Y como decía mi profesor: "Mañana más, pero no mejor" :)
Enjoy your weekend!
Enjoy your weekend!
Hoy es un día perfecto, lo ha dicho en la tele el hombre del tiempo...







2 comentarios:
Tengo dos tazas iguales que tus platos... Qué de recuerdos. Sé perfectamente dónde las compré y cuando. Sé los comentarios de mi hostmom cuando vio la bolsa de la tienda ("pero esa tienda es muy cara!!!")... Irlanda, qué de recuerdos!
Gracias por traerme un poquito de aquél país que, por mil razones, considero una parte importante de mi.
Aquí tienen todo... los platos hondos, los platos llanos, los platitos de café, las tazas... me encantan :D
Gracias a ti por pasarte y compartir un trocito de tu historia en Irlanda... :)
Un abrazo
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