A pesar de que con el tiempo ha perdido algunos puntos en mi percepción, yo he crecido con Ana Belén. Es un hecho. "20 éxitos", "Peces de ciudad", son discos que conozco como la palma de mi mano -quizá incluso más. 20 éxitos fue el primer disco (CD, vaya) que compraron mis padres para "el equipo de música nuevo", que por entonces era EL equipo de música, todo un capricho, un capricho de los grandes. No sé cuántos años tenía, creo que seis. 12 años oyendo las mismas canciones dan, como mínimo, para interiorizarlas. Aunque mi favorita es, incondicionalmente, "El hombre del piano", reconozco que muchas canciones suyas me han cambiado y otras tantas me han acompañado en los momentos más extraños, o en los más dolorosos.
"Desde mi libertad" es la que me da fuerza. Es la que me susurra al oído: ¡Capaz! Es la que me asegura que hay cosas que no necesito, es la que me devuelve a mis orígenes, la que define mi personalidad -lo que más y lo que menos me gusta de mí- y algunos placeres secretos, como pasar por las estaciones de tren y observar a la gente. Y es, sobretodo, una condición. Desde mi libertad no existen peros. Desde mi libertad puedo lo que quiera, sin que me preocupen los contextos. Desde mi libertad es la fuerza de la juventud, pero también implica cierto desengaño. Es risa; es rojo, y es granate; es un latido; un golpe de viento; dejar escapar un tren; explosionante.
Desde mi libertad soy fuerte, porque soy volcán.


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