dentro de mi
volátil cuerpo,
con cada latido.
Me doy cuenta
y me desgarra.
Pero sé que hay
CADENAS
que detienen
y anulan
su crecimiento.
El olor de tu piel.
El sabor azul
de tus ojos.
Por ejemplo.
Mi, tu, su,
nuestro
llanto,
que fuera
comienza ya
a rezumar sangre.
Y ojalá fuera
sólo un ejemplo.
10 de septiembre del 2007


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