Tengo dos ganas de reír,
tres de seguir andando
y alguna de llorar;
tengo un recuerdo
aullando de melancolía
en algún columpio,
esperando a saltar
para ir tras mi talón
-el de Aquiles, claro-
azul: como sus ojos
y como mis sueños;
tengo dos deseos sin cumplir
tres canciones por cantar
y alguna lágrima impar;
que es lo mismo que no tener nada
o que tener algo de nada, volátil
y fugaz
pero hermosa
como el sol de una mañana de verano...


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