21.1.09

Cuento convencional

Érase un corazón

que latía demasiado.

Érase que vivía

en un cuento aniquilado.

Érase que se odiaba

por quedarse extasiado,

pues,

érase que latía

por un príncipe exterminado.

Érase que una vez, un día,

de tanto amar,de tanto odiar

sin lágrimas, acabó

disecado.

(Y fueron felices

y no comieron perdices

porque los de otro cuento

se las habían

acabado)

1/12/06


Posts relacionados



0 comentarios: