Érase un corazón
que latía demasiado.
Érase que vivía
en un cuento aniquilado.
Érase que se odiaba
por quedarse extasiado,
pues,
érase que latía
por un príncipe exterminado.
Érase que una vez, un día,
de tanto amar,de tanto odiar
sin lágrimas, acabó
disecado.
(Y fueron felices
y no comieron perdices
porque los de otro cuento
se las habían
acabado)
1/12/06


0 comentarios:
Publicar un comentario