Creo que repito, pero no dejo de ver este vídeo.
Y hoy se me ha ocurrido leer la experiencia de Bea, colgada en la web del Bubisher, que empieza así:
"Salí de Barcelona el día 26, antes de entrar en el aeropuerto, última llamada a Gonzalo, para que me confirmase y reconfirmase todo lo que habíamos hablado... El ir a un sitio nuevo y tan diferente crea cierta incertidumbre, así que me permití ser un poco pesada. Mientras esperaba para embarcar no dejaba de pensar quienes de los que esperaban allí tenían mi mismo destino, al final hable con dos chicas que también iban a los campamentos, una de ellas repetía, lo cual me tranquilizó bastante, no esperaba tener ningún problema, pero nunca viene mal que alguien te vaya indicando..."
Y más adelante:
"Al anochecer, la segunda imagen del día, el cielo tan impresionante que se ve desde el desierto. Ante tal visión no me quedó mas remedio que tumbarme en la arena y dejar pasar el tiempo mientras pensaba en lo paradójico que resulta un cielo tan precioso allí arriba y una situación tan horrible debajo de él. Al día siguiente visitamos el colegio de ciegos, el de educación especial y una guardería, para hablar con las maestras y hacernos una idea de los alumnos que había en cada uno y para poder planificar las actividades en función de sus necesidades."
Y continúa explicando toda su experiencia para acabar con unas palabras entrañables:
"¿Lo que nunca espero olvidar? El cielo estrellado del Sahara, el arte de la conversación delante de un te de los saharauis, su amabilidad y hospitalidad y la cara de un niño cuando el Bubi para delante de su colegio... "
Y me pica el gusanillo de ir, claro. De ir a leer al desierto. Veo que hay mencionados libros que he visto en escuelas muy cercanas y es como encontrar un lazo que une -y no ata-, veo que es una experiencia enorme. También sé que me falta experiencia y que, como siempre, me faltan años.
Pero, aun así: ¿quién se viene a leer al desierto?


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