tan gris y tan espesa...
Pero, si pudiéramos darle la vuelta
como a un calcetín
¿qué encontraríamos debajo?
¿poquedades o estrellas?
Hace como tres meses escribí esto en la primera página de un libro. La tregua, de Benedetti. Recuerdo que iba camino de la facultad y sentí unas ganas irremediables de escupir. Pero no de escupir literalmente sino de escupir palabras, que es algo que suelo hacer cuando no sé qué quieren decir exactamente mis pensamientos. Era un día azul y hacía buen tiempo. Para más señas, hacía sol, así que no entiendo por qué la mañana era opaca y gris. Creo que iba pensando en las palabras opaquedad y poquedad y entonces vi una estrella. Ver una estrella por la mañana y en Tarragona es algo digno de recordar, por eso quise escupir, aunque suene paradójico. Era uno de esos días de pensamiento disperso e ininteligible, en los que no apetece hablar. Me pasa a veces.
Hoy es uno de esos días que me apetece hablar de tantas cosas y las sinapsis son tan sinestésicas que acabo por decir mucho pero no hablar de nada. ¿Cómo decirlo? Mi mundo de contrastes se está columpiando en las faldas de la Luna y no quiero caerme para seguir flotando en las aguas de un planeta azul del que sólo conozco las sombras...
dejedi
Alégrate, lo has conseguido:
los días sin ti serían precipicios.
(Niña imantada)


0 comentarios:
Publicar un comentario