Y así, escuchas aquella de Bongo Botrako, o esta otra de Diego Torres, o ves aquella película que te hace reír. Tus ojos se llenan de imágenes alegres. Agradeces, muy en el fondo, todas las horas que una noche de insomnio forzado te regala para descubrir una nueva lectura o una película. ¿Alguna vez habéis estado tan cansados o doloridos que no habéis sido capaces de dormir? Qué migraña. Así pasan las horas. Y sabes que es algo que tiene que venir, pasar y que en algún momento, o se irá, o tú te acostumbrarás a ello. Sientes cómo tus articulaciones van tomando protagonismo y te acuerdas de aquel artículo que leíste un día en el que explicaba que el frío acentúa el dolor, atando así una cadena invisible alrededor de medio mundo. Será un regalo que me traje de mi otra vida, piensas. Cierras fuerte los ojos. Menos mal que te robaste otros, como la bendición de un sueño tan, tan profundo que te permite dormir algo, incluso entonces. Te acuerdas de aquella frase inconexa, inconclusa, tan triste que no es triste: "Hace una noche imprescindible, yo diría que incluso" Y, al final, te duermes sobre una almohada ya húmeda.
El día de mañana será largo, exactamente de 24 horas, como todos los demás. Será un sábado. Sin embargo, esto ya no tiene nada que ver contigo años atrás, ahora no sientes vergüenza, ni miedo, ni culpa, ni prefieres estar a solas con el mundo. Te tomas tu tiempo. Respiras hondo y puede que tu voz suene temblorosa en lugar de divertida, pero explicas la situación. Y entonces sucede algo mágico, algo con lo que no contabas. Como los monstruos de debajo de la cama, al decirlo en voz alta nada suena tan grave. Las palabras transforman la realidad. Y no lo es. Claro que no. ¿Quién no ha pasado alguna vez una mala noche? ¿Vas a ser tú la única en el mundo? Se ha caído el drama para no volver. Nunca más será igual. Recuerdas aquel día en el bar de la facultad cuando decidisteis, juntas, que los problemas eran una mentira: que si algo tiene solución, no es un problema, y si no la tiene, tampoco, sólo una situación. Eso es: sólo es una situación.
Gracias, A. por tu paciencia este fin de semana, por seguir hablándome aunque tardara 4h en llegar, por proponer planes alternativos y por elogiar mi habilidad subiendo escaleras ;P


3 comentarios:
Bongo Botrako y La Pegatina, esas grandes fuentes de alegría y sabiduría ;)
Ez horregatik :) con lo mal que a mí me sabe no poder hacer más. Cuenta con mis cucharas y conmigo siempre que nos necesites.
Ciertamente... :) Viva la música buenrollera.
Gracias, "Saia". Lo mismo digo, aunque sé que no hace falta decirlo.
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